15536oct

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15536  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 172 (04-10-2000)  

          Bogotá, D. C., seis de octubre de dos mil.   

VISTOS  

          La   Corte  examinará  las  formas  básicas  de  las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados  MARIO GOBELAY  BECERRA  y  PEDRO  NEL  BUITRAGO  SEPÚLVEDA,  en  relación con la sentencia de  segundo  grado  del  11  de  junio  de 1998, dictada por el Tribunal Superior de  Cundinamarca,  por  medio  de la cual los acusados quedaron condenados a la pena  principal  de  cincuenta  (50) años de prisión, cada uno, como coautores de un  concurso  de  tres  (3)  delitos  de  homicidio,  uno  de  ellos  en el grado de  tentativa,  hurto calificado-agravado y porte ilegal de arma de fuego de defensa  personal.   

HECHOS Y ACTIVIDAD PROCESAL  

          El  día  21  de marzo del año de 1996, aproximadamente a las 10:30  horas  de  la  noche,  el  ciudadano  EDUARDO  ENRIQUE  CELÍN MELO conducía la  volqueta  marca  “International”, de placas SVE-830 por la carretera que une  a  los  municipios de Guaduas y Villeta en el departamento de Cundinamarca, y en  el  automotor  lo acompañaban LUIS ALBERTO TRUJILLO y COSME MORA FAJARDO.   Ocurre  que a la altura del sitio conocido como “La Playa”, el vehículo fue  interceptado  por  cinco  (5)  individuos,  provistos  de  arma de fuego, que se  desplazaban  en  el  taxi  de  placas  SFZ-131  ó  137,  y  quienes  de una vez  dispararon  en  contra  de  los  ocupantes,  causándole la muerte a los dos (2)  pasajeros  y  dejaron  gravemente  herido  al conductor.  Como un ocasional  operario  de  bus que transitaba por el lugar advirtió lo ocurrido, dio aviso a  la  policía  y,  a  la  entrada  de la Inspección de la Paz, sobre la vía que  conduce  a  Honda,  fue  inmovilizado  el  automotor  asaltado  y  en él fueron  sorprendidos  los  sujetos  PEDRO  NEL  BUITRAGO  SEPÚLVEDA, quien lo dirigía,  PEDRO  SAÚL  ROJAS GOYENECHE y MARIO GOBELAY JIMÉNEZ, a quienes les incautaron  dos (2) revólveres, nueve (9) cartuchos y un celubíper.   

          Después  de  una  nulidad decretada por el juzgado de conocimiento,  la  Fiscalía  cerró  parcialmente  la  investigación  respecto de PEDRO SAÚL  ROJAS  GOYENECHE,  y  de  ahí  que su situación haya sido culminada en proceso  separado.   En  el  proceso  de reposición de lo invalidado, nuevamente se  recibió  indagatoria  a  PEDRO  NEL BUITRAGO SEPÚLVEDA, mientras su compañero  MARIO  GOBELAY  BECERRA  JIMÉNEZ  hubo de ser vinculado por el procedimiento de  declaración   de   ausencia,  pero  ambos  quedaron  afectados  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva sin excarcelación.   

          Así  entonces,  BUITRAGO  y  BECERRA fueron acusados en resolución  del  6  de  agosto  de  1997,  como  presuntos  coautores de tres (3) delitos de  homicidio   agravado,   uno   de   ellos   en  la  modalidad  de  tentativa,  en  concurso   con  los  injustos  hurto  calificado-agravado y porte ilegal de  armas de fuego de defensa personal (C. 3, fs. 119).   

          Asumido  el juicio por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Guaduas,  el  despacho  dictó sentencia de primer grado el 29 de enero de 1998, por medio  de  la cual condenó a cada uno de los acusados a la pena principal de cincuenta  (50)  años  de  prisión (fs. 234).  El Tribunal, según lo determinado en  el  fallo que se impugna, confirmó la decisión de primera instancia, sólo con  el  incremento de la sanción accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas    de   cinco   (5)   a   diez   (10)  años  (C.  Tribunal,  fs.  105).   

LAS DEMANDAS  

          1.   En  relación  con MARIO GOBELAY  BECERRA  JIMÉNEZ.   Con fundamento en el numeral  1°,  cuerpo  segundo,  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, el  defensor  se refiere a una supuesta violación indirecta de una norma de derecho  sustancial,  “POR  ERROR DE DERECHO, EN RAZÓN A QUE  SE   LE   NEGÓ   A  LA  PRUEBA  EL  VALOR  QUE  LA  LEY  LE  ASIGNA”.   

          Se  refiere a los indicios contemplados por el fallador en contra de  su defendido y aduce:   

          1.1   Se  asume como indicio grave el hecho de que el procesado  se  desplazaba  en  la  volqueta que había sido objeto de hurto y en la cual le  dieron  muerte  a  dos  ciudadanos, un tercero fue herido, y se hallaron en ella  unos  plomos.   Este  indicio  es contingente porque no toda persona que se  movilice  en  el  vehículo  sería  responsable  del  hurto  y  los  homicidios  cometidos.   

          1.2    El   sentenciador   pregona   como   indicio  grave  las  contradicciones  en  que incurrió el acusado, pero no puede olvidarse que éste  fue  sometido  a  torturas y vejámenes por los agentes de policía, tal como lo  acreditó el fallador, lo cual explicaría dichas inconsistencias.   

          1.3   El  Tribunal  calificó como inverosímil la versión del  acusado  BECERRA  JIMÉNEZ,  pero  tal calificativo es muy personal y subjetivo,  pues nada se ha demostrado en el proceso sobre el particular.   

          1.4   Argumenta  el  fallador  que, una vez consumado el hecho,  uno  de los delincuentes tomó la conducción del vehículo asaltado, y viró en  sentido  contrario,  esto es, en dirección Guaduas-Honda, con el fin de recoger  a  dos de sus compinches.  Sin embargo, no existe una sola declaración que  señale  al  procesado  como  autor  del arrebatamiento del automotor ni como la  persona  que  disparó  en contra de las víctimas.  Es que, en igualdad de  condiciones,  podría  afirmarse  que  los  sujetos  no  se devolvieron a buscar  compinches,  sino  a  obligar  a  otros  ciudadanos, entre ellos el procesado, a  conducir la volqueta hasta la población de Honda.   

          1.5   Dice  el  juzgador  que,  de  acuerdo  con  el  examen de  balística,  los  proyectiles hallados en el carro resultaron congruentes con el  revólver  marca  “llama”  igualmente  decomisado a los imputados.  Con  todo,  no existe prueba técnica que diga que su defendido fue quien disparó el  arma.   

          1.6   Se  toma un indicio grave derivado de la declaración del  señor  JORGE  EUTIMIO  TAFUR,  dizque  porque éste presenció el incidente que  sostenían  los  ocupantes  de  un  taxi  con  los  de  una volqueta, y después  observó  que  dos señores salieron corriendo.  Pero sucede que el testigo  no  habla de un atraco sino de una “balacera” entre dos bandos, y además no  identifica a ninguno de los agresores.   

          1.7   El sentenciador edifica los indicios de la presencia y la  oportunidad,  y  agrega  que,  por  cuanto  el procesado no individualizó a los  mencionados  OBANDO  y  URREA, como los sujetos que supuestamente les entregaron  el  vehículo,  entonces aquéllos son indicios graves de responsabilidad.   Se trata de indicios meramente relativos, dice el impugnante.   

          1.8   El  Tribunal planteó finalmente que, en abstracto, quien  es  inocente  tiene  la  necesidad  de  comparecer al proceso como el medio más  expedito  para  ejercer su defensa.  Explica el actor que, una vez otorgada  la  libertad por razón de la nulidad, su defendido no comparece porque no se le  cita.   

          En  relación con los indicios identificados, el demandante sostiene  que  el  sentenciador les negó al carácter de contingentes y relativos que les  asigna la ley, y de ahí el error de derecho cometido.   

          Por  último,  el  actor señala que la censura está coadyuvada por  la  indagatoria  de PEDRO NEL BUITRAGO SEPÚLVEDA y las declaraciones de EDUARDO  ENRIQUE    CELÍN,    ROSENDO    WILCHES,   ABSALÓN   ARIZA   TOBAR   y   JORGE  TAFUR.   

          Pide,  como  conclusión,  que la corte case totalmente la sentencia  impugnada   y,   en   lugar,   la   sustituya   por   otra   a   favor   de   su  prohijado.   

          2.    En  relación  con  PEDRO  NEL  BUITRAGO  SEPÚLVEDA.   Esta  demanda, que invoca  igualmente  una  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, copia casi en su  integridad  seis  (6)  de los ocho (8) motivos y argumentos de agravio expuestos  en  la  primera.   Solamente  se  omiten  las  descripciones  hechas en los  numerales 4.1 y 6.1.   

          Por  tal  razón,  para  efectos  de  su  resumen,  basta  citar los  numerales  correspondientes  a  aquellos  indicios  en  los  que  se hizo alguna  sustentación diferente o adicional.  Así:   

          2.1   En  correspondencia  con  el  hecho individualizado en la  anterior  demanda  como 1.1, se dice en la presente que no es legal haber tomado  como  indicio  grave  el  dato  de  que  PEDRO  NEL  BUITRAGO  SEPÚLVEDA  fuera  sorprendido  en  la  conducción  del automotor hurtado (era lo que hacía, pues  los  demás procesados iban de pasajeros), pues el acusado fue claro en explicar  que,  mientras  se  encontraba en las casetas de Guaduas, en compañía de MARIO  GOBELAY  BECERRA  JIMÉNEZ,  llevaron la volqueta a PEDRO SAÚL ROJAS GOYENECHE,  mas  como  sus dos acompañantes no sabían dirigir vehículo pesado, le habían  solicitado a él que la condujera hasta la población de Honda.   

          2.2   En cuanto al indicio de las contradicciones detectadas en  la  indagatoria  del  sindicado  (1.2),  a  lo  dicho  en  la  anterior  demanda  simplemente  se  agrega  que  dicha  versión  no  es medio de prueba en nuestro  ordenamiento jurídico.   

          2.3   La  coincidencia  de  los  proyectiles recuperados con la  estructura  del  revólver marca “llama” decomisado, indicio señalado en el  punto  1.5, dice el censor que el mismo no puede ser considerado grave, supuesto  que  a  su defendido no le incautaron armas, pues ellas solamente se hallaron en  poder  de  PEDRO  SAÚL  ROJAS  GOYENECHE  y  MARIO  GOBELAY BECERRA JIMÉNEZ, y  además   está   comprobado   que   aquél   no  estuvo  en  el  lugar  de  los  hechos.   

          2.4   El  hecho de que el procesado no haya comparecido ante la  justicia,  después de haber sido liberado con una caución de siete millones de  pesos  ($  7.000.000.oo),  indicio  similar  al  planteado en el apartado 1.8 de  primera  demanda, se explica que el PEDRO NEL BUITRAGO SEPÚLVEDA no fue citado,  en  cambio  sí  hubo  una  orden  de captura que se cumplió precisamente en el  mismo lugar que él había indicado como su sede trabajo.   

          Como pruebas de apoyo menciona las mismas  de   la   demanda   anterior,   salvo   la   declaración   de   ABSALÓN  ARIZA  TOBAR.   

          Con  alguna  leve  diferencia  en la alegación, en relación con la  demanda  que  le  precede,  el  censor  se limita a expresar los motivos por los  cuales  los  indicios  resaltados  no  son  graves,  pero  insiste  en que se ha  cometido  un  error  de derecho, por cuanto la sentencia le negó a la prueba el  valor  que  la  ley le asigna.  Pide que se case la sentencia para absolver  al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  vista  de  la  coincidencia  argumentativa de ambas demandas, se  impone  una respuesta común.  En efecto, los dos libelos asumen el reto de  estudiar  aisladamente  uno  a  uno  de  los indicios resaltados en la sentencia  atacada,  pero  jamás optan por exteriorizar o rechazar el sentido de su examen  conjunto  de  los  mismos, que es lo ordenado en el artículo 303 del Código de  Procedimiento Penal.   

          Los  dos impugnantes aducen que el fallador se ha separado del valor  que  la  ley  le  asigna  a  la  prueba indiciaria resaltada, y hasta citan como  transgredidos   los  artículos  247,  300,  301,  302  y  303  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pero  en  manera  alguna  demuestran  cómo es que dichos  preceptos predeterminan un valor al indicio.   

          La  ley  podrá  decir cómo se integra el indicio (hecho indicador,  regla  de  experiencia,  inferencia  lógica);  podrá  determinar  su carácter  indivisible;  y  hasta  establecer  que el indicador debe estar probado, pero le  quedaría  imposible  tasar anticipadamente el grado de racionalidad y empirismo  que  se  exigiría  para  lograr  sus  atributos  de “gravedad, concordancia y  convergencia”.   He  ahí la razón por la cual generalmente no es fácil  hablar  de  error  de  derecho  por falso juicio de convicción en relación con  cualquier prueba, y con más veras si es de carácter indiciario.   

          Se   echan   de  menos  los  juicios  íntegros  del  Tribunal  para  determinar  que  la  prueba  indiciaria  lo  condujo a la certeza para condenar,  porque   los   demandantes  sólo  hacen  referencias  desarticuladas,  lo  cual  significa  que  ellos le apuestan a una revaluación de los hechos y las pruebas  en  casación,  sin  justificarla  con el señalamiento de verdaderos errores de  hecho  o  de derecho, cuando el objeto de este medio de impugnación atañe a la  logicidad  y  suficiencia de los razonamientos de la sentencia atacada (art. 218  C. P. P.).   

          Resta  decir,  soslayada con laxitud la impropia alusión a un error  de  derecho,  que  los  actores  se  concentran  en decir que lo evaluado por el  Tribunal  como “grave” para ellos es solamente “leve”, “contingente”  o  “relativo”,  de  cara a otros motivos de infirmación, actitud que revela  una  simple  discrepancia  de criterios de valoración con los juicios del fallo  impugnado,  pero  en  manera  alguna  demuestra la ausencia de racionalidad o de  referentes   empíricos   en   las   determinaciones   judiciales  (falso   raciocinio),  máxime  que  éstas  gozan  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad, en razón de la no  desvirtuada  vigencia  de la contradicción, la inmediación y la oralidad en el  despliegue de las instancias.   

          Se  rechazarán  los  libelos,  en  vista  de que carecen de razones  suficientes   y   son  confusos  y  precariamente  presentados  los  motivos  de  impugnación.   

          Por  lo  expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No  admitir las demandas de casación presentadas por los defensores  de   los  procesados  MARIO  GOBELAY  BECERRA  JIMÉNEZ  y  PEDRO  NEL  BUITRAGO  SEPÚLVEDA.   

          Esta decisión no admite recursos.   

          Cópiese, cúmplase y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA              No hay firma   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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