15500(21-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 15500  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 179  

         Bogotá,   D.C.,  veintiuno  (21)  de  noviembre  de  dos  mil  uno  (2001)   

VISTOS  

         Examina   la   Sala   el  mérito  de  las  demandas  de  casación  presentadas    por    los    defensores    de    las    señoras    CLAUDIA  ELISA  DEL ROSARIO VANEGAS ROLDÁN y MARY SENAYDA SÁNCHEZ  SILVA,    contra  la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Bogotá el  11 de mayo de 1998.   

HECHOS  

         MARY  SENAYDA  SÁNCHEZ  SILVA, simulando  ser  la  representante  legal  de  la  Fundación  Cívica  por Colombia, con la  participación  o colaboración de otros miembros de esa entidad, celebró entre  los  años  de 1991 y 1992 una gran cantidad de promesas de compraventa respecto  de  inmuebles  ubicados  en  la “Veguita-Bosa” y en “Villa Castilla”, de  esta  ciudad,  haciéndoles  creer a los interesados que eran de propiedad de la  fundación  y  que  se hallaban libres de cualquier limitación al dominio. Como  estas  circunstancias  no  eran  ciertas,  la  fundación  no  cumplió aquellos  contratos  ni  devolvió  a los promitentes compradores los dineros que de ellos  habían  recibido  en  cuantía  total  superior  a  los cien millones de pesos,  cancelando  en  cambio  las cuentas corrientes que poseía en diversas entidades  bancarias.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

         El  31  de  agosto  de  1992,  la Fiscalía 61 Seccional de Bogotá  inició  investigación  previa en virtud de la denuncia que formulara el señor  NEVARDO  MALAGÓN MURILLO. Posteriormente, el 7 de octubre siguiente, ordenó la  apertura  de  instrucción  y  meses  después  vinculó  mediante indagatoria a  MARY  SENAYDA  SÁNCHEZ  SILVA,  CLAUDIA  ELISA  DEL  ROSARIO  VANEGAS  ROLDÁN  DE BUSQUETS y JAIME ALMANZA  RINCÓN,   contra   quienes  el  15  de  diciembre  de  1993  dictó  medida  de  aseguramiento.  El  15 de marzo de 1994 se escuchó en injurada a JESÚS ANTONIO  GALEANO  RODRÍGUEZ  y  el 16 a LUIS ALFREDO ARCHILA LARA, asegurados ambos como  cómplices del delito de estafa.   

         Clausurada  la  investigación  el  2  de  junio  de 1994, el 12 de  agosto  siguiente  se  calificó  su  mérito  con resolución acusatoria contra  MARY SENAYDA SÁNCHEZ SILVA  como  autora  de  los delitos de estafa agravada en concurso con el de falsedad,  LUIS  ALFREDO  ARCHILA  LARA  y  JOSÉ  JAIME  ALMANZA RINCÓN como coautores de  estafa  y CLAUDIA ELISA DEL ROSARIO VANEGAS ROLDÁN DE  BUSQUETS  y  JESÚS ANTONIO GALEANO RODRÍGUEZ por el  mismo  ilícito,  en  calidad  de  cómplices.  Apelada  la decisión, un fiscal  delegado  ante  el  Tribunal Superior de Bogotá la confirmó el 21 de noviembre  de   1995,   pero   la   modificó  con  relación  a  la  señora  SÁNCHEZ, por entender que la acusación  sólo procedía por los delitos de estafa.   

         El   Juzgado  42  Penal  del  Circuito,  al  que  le  correspondió  adelantar  la  etapa  del  juicio, declaró extinguida la acción penal respecto  del  señor  ARCHILA  LARA por haberse acreditado su defunción. Posteriormente,  el  12  de  diciembre de 1997, condenó a MARY SENAYDA  SÁNCHEZ  SILVA  y a JOSÉ JAIME ALMANZA RINCÓN a la  pena  de  6  años y 8 meses de prisión y multa de $ 300.000 como coautores del  delito  de  estafa,  a  la  interdicción de derechos y funciones públicas y al  pago  de los perjuicios ocasionados con la infracción, en tanto que absolvió a  CLAUDIA ELISA DEL ROSARIO VANEGAS ROLDÁN DE BUSQUETS  y a JESÚS ANTONIO GALEANO RODRÍGUEZ, sentencia que,  tras  la  apelación  interpuesta  por  dos defensores y por la parte civil, fue  confirmada  el  11  de  mayo de 1998 respecto de los dos primeros y revocada con  relación  a  los  segundos, quienes fueron condenados como cómplices a la pena  de  3  años  de  prisión y multa de $ 150.000, así como a la interdicción de  derechos  y  funciones públicas y al pago, en solidaridad con los coautores, de  los daños y perjuicios.   

LAS  DEMANDAS   

         

I.  El  defensor de la señora VANEGAS  ROLDÁN acusó la sentencia por  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial que produjo el error de hecho  derivado  del falso juicio de identidad en la apreciación de diversos medios de  convicción, cuyo sentido distorsionó el Tribunal.   

         II.   Por  su  parte,  la  defensora  de  la  señora  SÁNCHEZ   SILVA  atacó  el  fallo  de  segunda  instancia  porque  se  dictó  en  un juicio viciado de nulidad, por la  violación  del  derecho  de defensa a que dio lugar la omisión de la práctica  de pruebas.   

         Sostiene  que en un dictamen contable ordenado por la Fiscalía -lo  que   demuestra  la  conducencia  de  una  prueba  que  era  indispensable  para  determinar  el  manejo  que  se  le  había  dado  a la fundación-, los peritos  contestaron  el cuestionario afirmando que no era posible determinar la cuantía  de  las  sumas  recibidas por JAIME ALMANZA y SENAYDA SÁNCHEZ ni cuántos lotes  se  entregaron  o  cuántos  faltaron  por  entregar  y  su  valor,  entre otros  aspectos,  de  manera  que  antes que aclarar aumentó las dudas que se querían  despejar.  A  pesar de ello, “el instructor se abstuvo de inquirir o practicar  otros  medios  de  prueba  que  proporcionaran  un  mejor sustento al experticio  contable”  y  tampoco  solicitó  de  oficio  su aclaración, lo que le restó  oportunidades  a  la  procesada,  quien  en  varias ocasiones presentó ante las  autoridades   judiciales   balances   que   no   fueron  tachados  o  rechazados  adecuadamente.   

         Solicita,  en consecuencia, que se case la sentencia impugnada y en  su  lugar  se  declare  la  nulidad de lo actuado a partir del auto que declaró  cerrada la investigación, inclusive.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

         

I.  Con  relación  a la demanda de CLAUDIA  ELISA DEL ROSARIO VANEGAS ROLDÁN DE BUSQUETS.   

         La  Procuradora Cuarta Delegada para la Casación Penal se abstiene  de  emitir  concepto  porque considera que respecto de esta procesada ha operado  la  prescripción  de  la  acción  penal  pues, condenada como cómplice por el  delito  de  estafa agravada por la cuantía, el término para que este fenómeno  se  presentara  es  de  cinco  años  contados  a  partir de la ejecutoria de la  resolución de acusación, el cual ha transcurrido.   

         En  este  sentido,  señala  que  el artículo 246 de la Ley 599 de  2000  fijó  como pena máxima la cantidad de 8 años de prisión, que aumentada  en  la mitad por la circunstancia de agravación concurrente y disminuida en una  sexta  parte  por  la  complicidad,  arroja  un  total  de  10  años.  Como  se  interrumpió  la  prescripción  el 21 de noviembre de 1995, fecha en que quedó  ejecutoriada  la  resolución  de  acusación,  el  término  prescriptivo corre  nuevamente  por  un  tiempo  igual  a  la mitad del inicial según lo dispone el  artículo  86  de  la misma ley, 5 años que se cumplieron el 21 de noviembre de  2000.   

         En   consecuencia,   solicita   que  se  decrete  la  cesación  de  procedimiento  a favor de la recurrente, decisión que debe hacerse extensiva al  no  demandante JESÚS ANTONIO GALEANO RODRÍGUEZ, porque su situación jurídica  es idéntica a la de aquélla.   

         II.  Respecto  de  la  demanda  presentada en favor de MARY SENAYDA  SÁNCHEZ SILVA.   

         Sostiene  la  Delegada que la demanda no está llamada a prosperar,  porque  no  se  ajusta  a  las exigencias técnicas del recurso pues, acusada la  sentencia  por  haberse  desconocido el principio de investigación integral, la  libelista  no  sólo debió señalar las pruebas no ordenadas o practicadas sino  indicar  también su procedencia y demostrar de qué manera habrían incidido en  el sentido del fallo.   

         Cuestiona  que  a  pesar  de  haberse  referido  inicialmente  a la  violación  del  principio  de  investigación  integral,  en  desarrollo  de la  censura  se hubiera dedicado a objetar el contenido del dictamen o a expresar su  inconformidad  porque  el  instructor  no allegó otros elementos de juicio, sin  señalar   cuáles,   o  porque  no  solicitó  de  oficio  su  aclaración.  No  individualizó  la  demandante  los medios probatorios que no fueron practicados  ni  aclaró  por  qué  estimaba  indispensable  que se realizara la experticia.  Tampoco  formula  ningún  reproche  relacionado  con  el  balance  económico y  contable  aportado  por  la procesada, lo que impide conocer la intención de su  referencia  a  éste.  Finalmente,  destaca  la  delegada  que  la demandante no  realiza  ningún  intento por acreditar la trascendencia de la censura, omisión  que  sería  suficiente  por  sí  sola  para  llevar el cargo al fracaso.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         I.  Demanda  a  nombre de CLAUDIA ELISA DEL ROSARIO VANEGAS ROLDÁN  DE BUSQUETS. Prescripción de la acción penal.   

         La  Corte se abstendrá de pronunciarse sobre la demanda instaurada  a  favor  de  la  señora  VANEGAS ROLDÁN  pues,  como  lo  destaca  la Delegada del Ministerio Público, la  acción penal impulsada en su contra ha prescrito.   

         En  efecto:  precisado  que ésta y GALEANO RODRÍGUEZ  fueron  acusados  y  condenados  en  segunda instancia a título de cómplices de estafa  agravada  por  la  cuantía,  y  dado  que  el  nuevo  ordenamiento resulta más  favorable  que  el  anterior  porque  sin modificar incrementos ni disminuciones  señala  en  su  artículo  246 una pena máxima para esa ilicitud inferior a la  prevista  en  el  anterior  artículo 356, el plazo extintivo ha de calcularse a  partir  de  los  8  años  fijados  en  aquella  norma,  aumentados  en 4 por la  circunstancia  de  agravación que en razón de la cuantía establece el numeral  1º.  del  artículo  267,  para un total de 12 años que se rebajan a 10 por la  forma  de  participación, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 30 de la  misma Ley 599 de 2000.   

         Como  la resolución acusatoria ejecutoriada interrumpe el término  prescriptivo  que,  entonces,  comienza  a  correr  de nuevo por un tiempo igual  a   la  mitad  del  que  acaba  de  determinarse  (artículo 86 del Código  Penal),  el fenómeno impeditivo tuvo ocurrencia en este caso al cabo de 5 años  contados  a  partir del 21 de noviembre de 1995 (fl. 541 C.4), esto es, el 21 de  noviembre de 2000.   

         Por  lo  tanto, se decretará la cesación de procedimiento a favor  de  la  señora  CLAUDIA  ELISA  DEL  ROSARIO VANEGAS  ROLDÁN  DE BUSQUETS, decisión que se hará extensiva  al  señor  JESÚS  ANTONIO  GALEANO  RODRÍGUEZ,  cuya  situación jurídica es  idéntica a la de la recurrente.   

   

         II. Demanda a favor de MARY SENAYDA SÁNCHEZ SILVA.   

         1.  Bastante ha dicho la Sala que cuando se alega la causal tercera  por  violación  del  principio  de  investigación integral, el demandante debe  individualizar  las  pruebas  dejadas  de  practicar,  acreditar su pertinencia,  conducencia  y  utilidad y demostrar su trascendencia, predicable ésta no de la  prueba  en  sí  misma  considerada  sino  de  su confrontación lógica con los  medios  de  convicción  que han servido de sustento a la sentencia, de modo que  aparezca  evidente  que si el juzgador hubiera contado con los que se omitieron,  el sentido del fallo habría sido diferente.   

2.  Esta  preceptiva,  que  se  deriva  del  artículo  212  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  concordancia con el  artículo  310 de la misma obra (que corresponden a los artículos 225 y 308 del  estatuto   vigente   para   la  fecha  de  presentación  de  la  demanda),  fue  completamente  desatendida  por  la  libelista,  quien se limitó a reprochar la  inactividad  del  instructor  porque  no  ordenó  la aclaración de un dictamen  contable  sobre  el  movimiento financiero de la Fundación Cívica por Colombia  que  nada  determinó,  ni decretó pruebas que permitieran demostrar lo que con  la  experticia  se  pretendía,  pero  omite  señalar no sólo cuáles eran los  medios  de  convicción  que debieron ser incorporados al proceso, sino también  su  trascendencia  y  la  importancia  del  tema  de  prueba en el estudio de la  responsabilidad de su defendida.   

         3.  Mucho menos abordó el examen integral de la prueba que sirvió  de  fundamento en las instancias al fallo de condena, para desvirtuarla a partir  de  las  conclusiones  que  arrojaría  la  experticia  o los otros elementos de  juicio  que  no  se  recaudaron,  olvidando la censora que la subsistencia de un  solo  medio  de  convicción con capacidad suficiente para soportar la decisión  impide casar la sentencia.   

         4.  Tampoco explicó por qué razón la nulidad debía decretarse a  partir  de  la  resolución que clausuró el ciclo investigativo y no desde otra  oportunidad  posterior  en  la  que los sujetos procesales podrían solicitar la  práctica  de  las  pruebas omitidas en la instrucción, como la que establecía  el artículo 446 del Decreto 2.700 de 1991.   

         5.  Si  la  censura  se  quería dirigir también hacia la falta de  valoración  de la prueba documental que la procesada aportó en la indagatoria,  lo  que  constituiría  un  error  de  hecho  por falso juicio de existencia, la  casacionista  debió  presentar  el cargo al amparo de la causal primera, cuerpo  segundo,  y  demostrar  la  incidencia  del yerro en el sentido de la decisión,  cuestión  a  la que ni siquiera hizo referencia en la demanda, de suerte que el  ataque no pasó de ser una sencilla afirmación.   

         Estas  razones son suficientes para que la Sala desestime el cargo.   

         

         Por  último,  dígase  que  como  esta  decisión  de  la Corte no  sustituye  ni reemplaza   la   sentencia  objeto  del  recurso,  adquiere fir­meza  una  vez  signada por los integrantes de la Sala, según lo dispone el artículo  197 del Código de Procedimiento Penal de 1991.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

         1.  Declarar prescrita la acción penal por el delito de estafa por  el  que fueron condenados la señora CLAUDIA ELISA DEL  ROSARIO  VANEGAS  ROLDÁN  y  el señor JESÚS ANTONIO GALEANO RODRÍGUEZ y, por  consiguiente, decretar en su favor la cesación de procedimiento.   

         2.  No  casar la sentencia impugnada por la defensora de la señora  MARY SENAYDA SÁNCHEZ SILVA.   

         

         Notifíquese y cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA    POVEDA                        

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                           No  hay  firma   

JORGE   A.   GÓMEZ  GALLEGO                  ÉDGAR    LOMBANA    TRUJILLO           

ÁLVARO OROLANDO PÉREZ  PINZÓN         NILSON   PINILLA  PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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