14546abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14546  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON   

APROBADO   ACTA   No.  051   

Santa  Fe  de Bogotá, D.  C.., tres (03) de abril del año dos mil (2000).   

VISTOS  

                                       

Resuelve la Sala lo relacionado con el aspecto  técnico  –  formal  de  la  demanda de casación presentada a nombre del señor  DARIO  ORLANDO CORTES SAAVEDRA, contra la sentencia proferida por el Tribunal de  Cundinamarca,  que  confirmó íntegramente la del Juzgado Penal del Circuito de  Fusagasugá,  por  medio  de  la cual se le halló responsable de los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal y se le impuso  prisión  de 25 años y 6 meses, así como el pago del equivalente a 3600 gramos  oro  a  título  de  indemnización  de  los  perjuicios  materiales  y morales.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a  las  7  de  la mañana del 13 de agosto de 1995,  EMBER   ROZO   MORENO   y  JORGE  EDISSON  MARTINEZ  LOPEZ  se  hallaban  en  el  establecimiento        “Zarabanda”,  ubicado  en  el  cruce de la carretera Fusa-Melgar con la vía  que  conduce a Arbeláez, cuando DARIO ORLANDO CORTES SAAVEDRA intentó ingresar  una  moto  al  recinto  y se cayó, razón por la cual ROZO MORENO lo increpó y  recibió  como respuesta de CORTES SAAVEDRA dos disparos de arma de fuego que le  causaron la muerte.   

ACTUACION  PROCESAL   

          El  14  de abril de 1997, la Fiscalía acusó a DARIO ORLANDO CORTES  SAAVEDRA  por  la comisión de los delitos de homicidio y porte ilegal de armas.  Adelantado  el  juicio, el Juzgado Penal del Circuito de Fusagasugá lo condenó  en  la  forma  atrás mencionada, mediante sentencia del  17 de octubre del  mismo  año.  Apelado  el  fallo  por la defensa, el Tribunal de Cundinamarca lo  ratificó  el  16  de  diciembre de 1997.  El defensor interpuso recurso de  casación.   

LA  DEMANDA   

El  demandante  invocó  la  causal  primera  establecida  en el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal. Estimó que  el  fallo  de  segunda  instancia  violaba  el  artículo 31 de la Constitución  Política  y  los  artículos  17  y  127  del  Código  de Procedimiento Penal.  Igualmente  consideró  que vulneraba el debido proceso y el derecho de defensa.  Así se expresó:   

“Para su análisis me permito invocar como  causal  de  casación,  la  primera,  de  las  indicadas en el artículo 220 del  código  de  procedimiento  penal, por consignarse que, con el fallo impugnado a  más  de  la  norma  infringida,  se viola los artículos 31 de la Constitución  Nacional  en  armonía  con los artículos 17 y 127 del código de procedimiento  penal   normas   que   de  paso,  establecieron  y  crearon  unas  disposiciones  reglamentarias  que  prohiben  no  solo la reformatio in pejus, sino también su  equivocada  interpretación conlleva a violación al debido proceso y al sagrado  derecho a defenderse”.   

Posteriormente, luego de escribir largamente  sobre  aquello  que  presentó durante el proceso sobre la imputabilidad y sobre  la  prueba pericial, planteó la “violación directa  de  la  ley sustancial por error indirecto de hecho”,  cargo  que  fundamentó en la ausencia de un examen psicológico adicional a los  dictámenes  psiquiátricos  practicados,  pericia que, dice, era necesaria para  haber  podido  acreditar  el por qué DARIO ORLANDO CORTES SAAVEDRA ocasionó la  muerte a EMBER ROZO MORENO.   

Consideró  que  la ausencia de dicha prueba  condujo  al  error  que  se  concretó  en  la sentencia condenatoria, yerro que  generó   una   “nulidad   técnica”,  con  base en el cual solicitó la anulación del fallo de segunda  instancia  y  pidió se profiriera la decisión correcta, pues el dolo atribuido  al   procesado   requería  de  un  análisis  exhaustivo.  No  obstante,  dijo:  “Este  error  de  hecho,  honorable Magistrado trae  consigo  una  NULIDAD  TECNICA,  que  aunque  ya no es dable plantearla, si vale  indicarla a manera de ejemplo…”.   

Terminó  con  estas  palabras: “Son  estos  modestos  aportes  y  que con juicioso tino trato de  allegar  a  usted,  para  que la divida providencia permita un mejor estudio del  proceso  y  la  lucidez de su señoría para que se ANULE ESTE FALLO y plasme el  que  en derecho y sobre las falencias indicada dicte con sabio tino el correcto,  el que es corresponde…”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención a que la demanda no reúne los  requisitos  mínimos  técnico  –  formales exigidos por el artículo 225 del C.  de.  P.  P.,  se declara desierto el recurso, de acuerdo con las previsiones del  artículo 226 del mismo estatuto,  por las siguientes razones:   

1) La demanda alude a violación de la causal  primera  de casación  pero no dice, con claridad y exactitud, si dentro de  ella  se auxilia de la violación directa o de la violación indirecta de la ley  sustancial.  En  el  camino, parece adoptar una u otra, con lo cual se hace aún  más confusa.   

2)  Si  el  actor  pensaba  en la violación  directa,  le  era  imperativo   abstenerse  de controvertir los hechos y la  prueba,  citar  estrictamente  las  normas  que  en  esencia estimaba violadas y  determinar  si la ruptura de la ley sustantiva se debía a falta de aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea de la misma. Sobre lo primero,  se  introdujo  en  el  análisis  de  dos  dictámenes, en la valoración de los  mismos  y  en  el reclamo de una tercera prueba pericial ante la insatisfacción  de  las  anteriores.  Sobre lo segundo, consideró violados los artículos 31 de  la  Constitución  Política,  17  y  127  del C. de P. P., disposiciones que se  refieren  a  la  reformatio  in  pejus,  las  dos  iniciales,   y a la  competencia  de  algunas  categorías de Fiscales, la tercera. Esta normatividad  se  halla totalmente alejada de las pretensiones del impugnante pues el Tribunal  en  ningún  momento  empeoró la situación jurídica del procesado, y en parte  alguna  se  percibe  necesidad  de  debate  sobre la competencia de los Fiscales  delegados  ante  los Juzgados del Circuito, Municipales y Promiscuos. Y sobre lo  tercero,  ni se le ocurrió al demandante decir si las reglas sustantivas fueron  desatendidas,  o  mal  adaptadas,  o   equivocadamente interpretadas por el  Juzgador de 2a. instancia.    

3)  Si  se  orientaba  hacia  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  le  competía,  sobre todo, probar un error  grande,  manifiesto  u  ostensible;  señalar  la  trascendencia del mismo en el  fallo;  establecer  el  nexo  de  causalidad  entre  los yerros sobre las normas  procesales     en     materia    de    pruebas    –    normas    “medio”- y las disposiciones sustantivas  -normas     “fin”-;  demostrar  que  la  infracción  en  la sentencia se debía a error de hecho por  falso  juicio de existencia, falso juicio de identidad o a falso raciocinio, o a  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  o  de convicción; y, por  último,  le  correspondía  advertir  que  la  falta cometida sobre las pruebas  generaba,  armónicamente,   vulneración de la ley sustantiva por falta de  aplicación,  aplicación  indebida o estudio hermenéutico equivocado de ésta.  Nada de ello hizo el censor.   

4)  En  su  demanda,  entre  otras cosas, el  casacionista   habla   de  “violación  de  la  ley  sustancial   por   error   indirecto   de   hecho”,  terminología  que  con  esfuerzo  quizás podría ser entendida como violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.  Sin  embargo,  no hizo más que enunciar la  modalidad,  no  explicó  su alcance y no le dio ningún desarrollo.     

         5)  En  su  escrito,  el casacionista se  limitó,  en el fondo, a manifestar la falta de un tercer dictamen psicológico.  Pero  nada hizo para demostrar la entidad y aptitud de dicha prueba ausente para  convertir  el fallo en otro y no probó el error producto de los dos dictámenes  ni el por qué se hacía imperioso un tercero.   

          6)  Tampoco  se  ocupó  el  censor  de  la  totalidad  de la prueba  atendida  por  los Jueces para fundamentar la sentencia y que estos tomaron como  suficiente  para condenar. Se sabe que en materia de casación no basta reprobar  una  prueba, por cualquier motivo, sin que se demuestre la exigüidad de aquella  que  permanece  en  pie  y  que ha servido para condenar. Por ello se dice, y se  repite,  que  el  actor  tiene  la  obligación no sólo de demostrar los yerros  frente  a  una  u  otra  prueba, sino también la de enseñar con precisión por  qué  la  otra,  la  que  no  es  objeto  de  su  inconformidad, no alcanza para  sustentar el fallo sancionatorio.   

          7)     Cuando    inicia    la    enunciación    del    “cargo  demandado”, el censor alude a  los   artículos   atrás   mencionados   y  agrega  que  también  “…  su  equivocada  interpretación  conlleva  a  violación al  debido  proceso  y  al sagrado derecho a defenderse”.  Esto  se  queda  así,  tal como lo hizo, es decir, en la simple manifestación,  primero   porque  no  existiendo  en  el  expediente  nada  relacionado  con  la  reformatio  in  pejus  ni con la competencia de los Fiscales, la consecuencia de  errores  sobre  tales  tópicos  carecerían  de  fuente;  y, segundo, porque no  mostró,  y  menos  separadamente,  en  qué  consistía  la  ruptura del debido  proceso y la del derecho de defensa.   

8)  Por último, si el casacionista anhelaba  la  quiebra  de  la  sentencia  por  violación  directa  o  indirecta de la ley  sustancial,  tenía  el  deber  de  decir a la Corte cual era el paso posterior,  seguramente  proferir  el  fallo de remplazo,  como emana del artículo 229  del  C.  de.  P.  P. No lo hizo. Quedó contento pidiendo a la Sala, como ya fue  transcrito,   que   se  “…  ANULE  ESTE  FALLO  y plasme el que en derecho y sobre las falencias indicada dicte con sabio  tino el correcto…”.   

         

          Con  base  en  lo  dicho, la Sala decide que la demanda de casación  presentada  por  el  defensor del señor DARIO ORLANDO CORTES SAAVEDRA tiene que  ser  rechazada  porque  no  reúne  los requisitos técnico – formales y que, en  consecuencia, el recurso interpuesto se declara desierto.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, La Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.   Rechazar   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de don  DARIO ORLANDO CORTES SAAVEDRA, por no reunir  los requisitos formales.   

2. Declarar desierto el recurso de casación  interpuesto y devolver el proceso al Tribunal de origen.   

3.  De  conformidad  con lo dispuesto por el  artículo  197  del C. de P.P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.   CORDOBA  POVEDA             

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                          JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                          NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA     RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria  

    

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