15181ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15181  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 136  

          Santa  Fe  de  Bogotá.  D.  C. diez (10) de agosto del año dos mil  (2000)   

          VISTOS   

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  aspecto  técnico – formal de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del ciudadano DAVID VALENCIA  QUINTERO,  quien  fuera  condenado por el Juzgado 5o. Penal del Circuito de Cali  por  los  delitos de homicidio y porte ilegal de armas, decisión ratificada por  el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

                    HECHOS  Y  ACTUACION  PROCESAL   

                             En  la  noche  del  29  de julio de 1996, DAVID VALENCIA QUINTERO se  presentó  en  la  residencia identificada como calle 9E número 23 – C – 39 del  barrio   Bretaña   de   Cali.   Explicó   que  quería  despedirse  de  su  ex  compañera   MARIA  NELLY  OTERO  OTERO, aclarar malos entendidos y hacerle  entrega  personalmente  de algunas pertenencias. Presente aquélla y los dueños  de  la  casa, MARIA FRANCISCA MUÑOZ MOSQUERA y JHON HOOVER SANCHEZ VALENCIA, el  visitante   extrajo  de  una  bolsa  plástica  un  revólver y procedió a  disparar  contra  MARIA  NELLY,  posteriormente  contra SANCHEZ VALENCIA y luego  contra sí mismo.   

          En  el  transcurso  de  los  hechos  los  esposos  MUÑOZ MOSQUERA y  SANCHEZ   VALENCIA,  con  una  silla  y  un  cuchillo,  respectivamente, se  defendieron.  Aquélla   golpeó  la mano de VALENCIA QUINTERO que asía el  arma,  se  la  hizo  caer, éste la recogió y comenzó a perseguir a la señora  pero,  ante  la presencia   de los vecinos, quiso huir, propósito que  no  logró  por  la  oposición ciudadana, que colaboró con la policía para la  captura.   

                                    

              El  31  de  octubre  de 1996, la  Fiscalía  27  de  la  Unidad  II  de  delitos  contra la vida, libertad y pudor  sexual,  profirió  resolución  de  acusación  contra  VALENCIA  QUINTERO  por  homicidio  agravado,  tentativa  de homicidio y porte ilegal de arma de fuego de  defensa   personal.  Con  motivo  del  recurso  de  apelación  interpuesto,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cali  modificó la providencia para  convocar  a  juicio al procesado  por homicidio simple, lesiones personales  y porte ilegal de arma de fuego de uso personal.   

                 El  trámite  del juicio  correspondió  al  Juzgado  5o.  Penal  del  Circuito,  despacho que condenó al  sindicado  a  prisión  de  30  años  y  8  meses,  interdicción de derechos y  funciones  públicas  durante  4  años  y al pago de la indemnización por  perjuicios,  como  autor de homicidio y porte ilegal de arma de fuego de defensa  personal. Como se dijo antes, el Tribunal confirmó el fallo.   

                           LA  DEMANDA   

                    El  actor  acudió  a  la  causal  3a.  de  casación.  Dijo que se había incurrido en las  irregularidades  sustanciales  a  que  se  refieren  los  ordinales  2  y  3 del  artículo  304  del  C.  de.  P.  P.  y que, además, resultaron infringidos los  artículos  1,  11,  13 y 14 del mismo estatuto, así como los artículos 1 y 11  del C. P.   

          Tras  afirmar  que  habían sido desconocidos el debido proceso y el  derecho de defensa, quiso desarrollar el cargo así:   

                                    

          a)  El  Juzgado  decretó una prueba de balística solicitada por la  defensa  para demostrar que por las características del revólver el disparo al  blanco  no  se  podía precisar porque terminaba en “persona o lugar diferente  al deseado”.   

            El apoderado compareció al lugar y en la  fecha  en  que  debía practicarse la prueba, según certificación expedida por  el  Oficial  de  Servicio de la Tercera Brigada del Batallón Pichincha de Cali.  Sin  embargo,  se  extraña   de  la  aparición  de  una  constancia en el  expediente,  según  la  cual  solamente  asistieron   los funcionarios del  juzgado,  el  perito  y  el  procurador. Como esas personas no concurrieron a la  práctica  de  la  prueba, la certificación del juez es falsa, como también lo  es  la  nota  secretarial del 10 de junio de 1997, que remitió la actuación al  despacho  advirtiendo que las pruebas dispuestas para antes de la vista pública  fueron  evacuadas  en  lo  posible,  cuando  dicha  dependencia sabía que lo de  balística no se había realizado.   

            b)  La  ausencia  de  lo  solicitado  en  materia  de  balística  desconoce  el  derecho  de defensa y el debido proceso,  aparte  de  que  el  perito  “siempre  le  tuvo miedo a la prueba”. Además,  éste,  en  sus  experticios,  incurrió  en  graves  falencias, a las cuales se  refirió el defensor en la audiencia pública.   

            c)  El  Tribunal  incurrió  en  nulidad  legal,  conforme al artículo 304 – 2 y 3 del C. de. P. P., nulidad “enunciada  en  el  escrito  de  sustentación  de la Apelación  interpuesta contra el  fallo de primera instancia”.   

                      Terminó  pidiendo  a  la  Corte “Casar el fallo impugnado y dictar el que corresponda o  deba reemplazarlo”.   

         

          CONSIDERACIONES   

         

          La  demanda  sometida  a  estudio  se  rechaza  por  las  siguientes  razones:   

          1.  La  “síntesis  de  los hechos materia de juzgamiento” a que  alude  el  artículo  225-2 del C. de. P. P. debe ser hecha por el demandante de  manera objetiva, es decir, tal como se extractan del expediente.   

          No  es  admisible,  frente  a ese requisito formal,  intercalar  comentarios  y  apreciaciones meramente subjetivas o parcializadas, como aquella  consistente  en  afirmar,  a  propósito  de unas lesiones sufridas por VALENCIA  QUINTERO  durante  la  disputa,  que  “…la Fiscalía de Reacción Inmediata,  nada  hizo por establecerlo en el proceso” (Fl. 3 del escrito), o el que emana  del  folio  7  de  la demanda, en el cual el actor expresa que “…la referida  Juez   quinta   Penal  del  Circuito  no  vio  o  se  hizo  la  invidente…”.   

          2.  La  demanda  de  casación no es un relato que se pueda proponer  con  fundamento en el libre albedrío del censor. Al contrario, tiene que ser un  texto  sometido  al  numeral  3o. del artículo citado en precedencia, en virtud  del  cual  se  debe indicar estrictamente la causal que se aduce en búsqueda de  la  revocación  de  la  sentencia,  desarrollar  con  claridad y precisión los  fundamentos  de  la  misma  y citar, con las mismas características, las normas  que, según el recurrente, han sido infringidas.   

          El  actor  se  apartó  de  esta exigencia y se limitó, en extensos  apartes,  a mostrar su manera de ver las cosas, especialmente lo relacionado con  la  prueba  pericial  y  todo  aquello  que,  según  él,  rodeó la diligencia  que,  pedida y ordenada, “no se llevó a feliz término”.   

                                            

              3. Cuando la causal de casación  invocada  es  la  nulidad,  el  demandante  debe  cumplir con varias exigencias,  siempre  sujetas a la claridad y precisión mencionadas, especialmente estas: a)  Concretar  la  clase  de  nulidad  que  invoca.  b)  Mostrar sus fundamentos. c)  Especificar  las  normas  que  estima infringidas. d) Precisar de qué manera la  irregularidad   procesal   denunciada   ha  repercutido  definitivamente  en  la  afectación  del  trámite  surtido  que  ha  culminado con la expedición de la  sentencia   impugnada.    e)   Aparte   de   evidenciar  alguna  o  algunas  irregularidades,  determinar aquella o aquellas que indefectiblemente conducen a  la  invalidación  del  proceso, bien porque rompan la estructura del rito, bien  porque  vulneran  garantías y derechos fundamentales. f) Señalar desde cuándo  pide  la  declaración de nulidad, indicando los motivos por los cuales se alude  a  tal  momento. g) Si apunta a varias irregularidades con capacidad anulatoria,  seleccionar  la  más  importante y ordenar las demás, teniendo en cuenta   la  mayor  o  menor  cobertura de cada una de ellas, es decir, el alcance de las  infracciones.  Como  cada hipótesis de nulidad tiene su propia trascendencia en  el  trámite  procesal,  lógicamente aquella con mayor capacidad de regresar el  proceso  al  punto  más  lejano goza de prioridad frente a las demás. h) Si el  proponente  en  casación  postula  violación  del  debido  proceso, le resulta  imprescindible    identificar   con   plena   nitidez   la   irregularidad   que  sustancialmente  lo  ha alterado de manera rotunda, desde luego en contra de las  formas   y   cauces   legalmente  establecidas.  i)  Si  lo  denunciado  por  el  casacionista  es  la  violación  del  derecho  de  defensa,  en su escrito debe  determinar  la actuación concreta  que  lo ha vulnerado, así como su  específica   incidencia  en  el fallo recurrido  ( Cfr., por ejemplo,  Casaciones  del  10 de marzo de 1994, M. P. Dr. Ricardo Calvete Rangel, y del 14  de    septiembre   de   1.999,    M.   P.   Dr.   Carlos   Eduardo   Mejía  Escobar).   

          Tales  postulados  no  fueron  atendidos  por  el  demandante  en la  elaboración  del  cargo  que  presentó  contra la sentencia. De la lectura del  libelo  se desprende que en vez de  precisar el cargo con claridad, definir  exactamente  la  falla  conculcante de los derechos y demostrar su incidencia en  la  sentencia,  se desvió para ocuparse de aspectos intrascendentes respecto de  la  imputación  hecha  por  él  mismo  y de la tarea que compete a la Corte en  casación.  Quiso  realizar un “alegato de instancia”  y hasta reiterar  los  ya  elaborados,  como  se  deduce  de  la  demanda,  en la que recuerda sus  intervenciones   en   las  instancias,  por  ejemplo  la  sustentación  de  una  apelación y la participación en audiencia.   

                De otra parte,  la  censura  se centró exclusivamente en la falta de práctica de una prueba de  balística,  pero  no señaló cómo se demostraría lo sustancial de ello, vale  decir,  la  violación  del  debido  proceso  o  del  derecho  de  defensa  y la  influencia de tal afectación en el fallo.   

               Como  se  infiere de los axiomas  atrás  citados,  no  puede  afirmarse  que  simultáneamente  una irregularidad  interese  el  debido  proceso  y  el  derecho de defensa, menos si no se expresa  rígidamente  por  qué  sí. En la demanda se hizo referencia, indistintamente,  al  desconocimiento  de  los  dos  derechos, como si fueran lo mismo, sobre todo  frente  al  punto que tanto molesta al actor, es decir, a la prueba pericial. El  casacionista  no advirtió con exactitud en qué consistía la ruptura del   debido  proceso, ni en qué la del derecho de defensa, pero tampoco explicó, si  creía que eran lo mismo, por qué pensaba y escribía así.   

          4. Por último, dígase que conforme con  la  lógica  casacional,  y en virtud del contenido del artículo 229 del C. de.  P.  P.,  la  solicitud  que  se  plasme  en la demanda debe ser coherente con la  imputación   hecha   a   la   sentencia,   con  su  fundamentación  y  con  su  desarrollo.    

          El  actor  faltó  a tal regla pues pidió a la Corte que dictara el  fallo  de  reemplazo, que sólo es viable cuando la nulidad afecta la sentencia,  mientras  la  irregularidad  que  adujo habría ocurrido dentro del trámite del  proceso.   

          Lo anterior es suficiente para desestimar la demanda.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  suprema de Justicia,   

          RESUELVE   

                                            

                                                                     

          Rechazar  in  limine  la  demanda  de  casación  presentada  por el  defensor  del  procesado  DAVID  VALENCIA  QUINTERO.  En  consecuencia, declarar  desierto el recurso extraordinario interpuesto.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

         

           Cópiese y Cúmplase   

                     

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO    E.   ARBOLEDA   RIPOLL                        JORGE  E. CORDOBA POVEDA             

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                              JORGE   A.  GOMEZ  GALLEGO                      

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                                                           CARLOS E. MEJIA ESCOBAR                           

ALVARO ORLANDO  PEREZ PINZON                    NILSON   PINILLA   PINILLA                                      

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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