15154ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15154  

         

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 131     

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe de Bogotá, D. C.,   dos  de agosto del año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  ISAIAS NAVARRO ROMERO.   

          Antecedentes.-   

La  tarde  del  veinte  de  julio  de  mil  novecientos  noventa  y seis, cuando en la puerta de la residencia ubicada en la  Carrera  9B  No. 66-94, Barrio Siete de Abril de Barranquilla varias personas se  encontraban  jugando  dominó, en el lugar se hicieron presentes algunos sujetos  en  motocicleta,  uno  de  los  cuales  disparó  un  arma  de  fuego contra los  contertulios,  causando  la  muerte  instantánea  de  MARILYS PAZ REALES,   heridas  graves  a  EDITH  SALAS  PAYARES  quien  fue trasladada al Instituto de  Seguros  Sociales  donde  falleció  momentos  más tarde, y MANUEL ZAMORA SALAS  remitido  al  Hospital  Universitario  donde  a  pesar de los esfuerzos médicos  falleció  el  día siguiente, e hiriendo a FRANKLIN ANTONIO GUTIERREZ SALAS (de  21  años  de edad), ARMANDO ANTONIO MENDOZA AGUILAR (de 17 años), ELKIN MANUEL  ZAMORA  SALAS  (de  5  años)  y  KIVERLIN  GUTIERREZ  PAZ  (de 3 meses), siendo  trasladados    al    Hospital   Universitario   y   al   Hospital   Pediátrico,  respectivamente,  donde  recibieron  atención  médica  de  urgencia que logró  salvar sus vidas.   

La  Fiscalía Novena Delegada ante la Unidad  de  Reacción  Inmediata  dispuso la apertura de investigación  (fl. 27) y  vinculó  mediante  indagatoria a RAQUEL MARIA BEDOYA CASTRILLON (fl. 88), ELGER  QUINTANA  SUAREZ  (fl. 94), LUIS FRANCISCO VEGA BAYONA (fl. 98) e ISAIAS NAVARRO  ROMERO  (fl.  101),  a  quienes  la  Cuarta  de  igual  especialidad definió su  situación  jurídica absteniéndose imponer medida de aseguramiento respecto de  los  tres  primeros,  y  afectó  con  detención  preventiva  al último de los  mencionados  (fls. 158 y ss.). Posteriormente, previa clausura parcial del ciclo  instructivo  por  la Fiscalía Quinta Delegada de la Unidad de Delitos contra la  Vida  a  donde  fueron  reasignadas  las  diligencias (fl. 298), el dieciocho de  noviembre  de mil novecientos noventa y seis calificó el mérito probatorio del  sumario  con  resolución  acusatoria  en  contra  del  procesado ISAIAS NAVARRO  ROMERO,   por  el  concurso  de  delitos de homicidio y lesiones personales  (fls.  318  y  ss.),  mediante  providencia  que  el  treinta y uno de diciembre  siguiente  la  Unidad  de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior modificó  en  el  sentido de precisar la acusación  por el concurso  de delitos  de  homicidio  consumado  y tentado, al conocer en segunda instancia por vía de  apelación  interpuesta  por  el  defensor  (fls. 5 y ss. cno. Fiscalía ante el  Tribunal).        

El  juicio  lo  tramitó el Juzgado Octavo  Penal  del  Circuito, en donde se llevó a cabo la audiencia pública (fls. 81 y  ss.-2)  y  puso fin a la instancia condenando al procesado ISAIAS NAVARRO ROMERO  a  la  pena  principal  de  cuarenta  (40)  años de prisión, y la accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el término de diez años,  al  encontrarlo  penalmente  responsable del concurso de delitos de homicidio en  MARILYS  PAZ  REALES,   EDITH  SALAS  PAYARES  y  MANUEL  ZAMORA  SALAS, en  concurso  con  tentativa  de  homicidio  en  FRANKLIN  ANTONIO GUTIERREZ SALAS y  ARMANDO  ANTONIO  MENDOZA  AGUILAR,  al  tiempo que lo absolvió del concurso de  delitos  de  tentativa  de homicidio en los menores ELKIN MANUEL ZAMORA SALAS (5  años)  y  KIVERLIN  GUTIERREZ  PAZ  (3  meses)  (fls.  215  y ss.-2.), mediante  sentencia  que  el  Tribunal  Superior  confirmó  íntegramente  al  conocer en  segunda  instancia por vía de apelación interpuesta por el defensor, al tiempo  que  ordenó expedir copias para la investigación del delito de porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  en que pudo incurrir el sindicado, y el  falso  testimonio  que  pudieron  haber  realizado LUIS A. LOPEZ, ANGELA FENIX y  HECTOR SERRANO (fls. 4 y ss. cno. Tribunal).    

Contra  el  fallo  de  segunda instancia, el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  el recurso extraordinario de casación (fls.  16),  el  cual  fue  concedido  por  el  ad quem (fl. 18), presentándose, en el  término  legal,  el  respectivo  escrito  con  el  cual  persigue  sustentar la  impugnación,  y  sobre  cuya admisibilidad se pronuncia la Corte (fls. 21 y ss.  cno. Tribunal).   

    

             La demanda.-   

El   actor   denuncia   que  el  fallo  es  indirectamente  violatorio de la ley sustancial, por haber incurrido el juzgador  en  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria,  “originados  en  el  desconocimiento  de  las  reglas  de la sana crítica”. Sus argumentos son, en  síntesis, los siguientes:   

Los   jueces    no   tienen  absoluta  libertad   en  la  labor  de  apreciar  la  prueba,  sino que se encuentran  limitados  por  los  postulados  de  la lógica, la experiencia y la ciencia, ya  que,  de  conformidad  con  el artículo 294 del Código de Procedimiento Penal,  deben tener en cuenta las reglas de la sana crítica.    

     

En  este  caso,  al  apreciar  los  medios  probatorios,  los  juzgadores  lo  hicieron  “seccionadamente  y  sin tener en  consideración   las  circunstancias  del  lugar,  tiempo  y  medio  en  que  se  percibió,  a la personalidad de los declarantes, la forma como declararon y las  singularidades   que  se  observaron  en  sus  testimonios  y  que  antes  hemos  destacado,   de   cuya   correcta   apreciación   evidenciase  un  craso  error  cognoscitivo  en los testigos de cargo, quienes víctimas de dolor y la angustia  padecidos  durante la fulgurante ocurrencia de los hechos, pretenden identificar  en  la  persona   mona,  de pelo liso de quien dicen se le cayó la peluca,  cuyo  retrato  hablado  no  corresponde  en  su resultado ni a las descripciones  dadas  en  declaraciones  precedentes  por  los  mismos,  ni  con  la fisonomía  antromorfológica que ostentaba y ostenta el procesado”.   

Alude  no  cuestionar  la  honestidad de los  dichos  de  los  testigos-  víctimas,  sino  destacar  que  los funcionarios de  instancia  desconocieron  que  los  testigos de cargo incurren en contradicción  consigo  mismos y entre ellos, tanto en lo que hace a las características de la  persona  que  participó en la muerte de sus familiares, como en la forma en que  los   autores   del   hecho   llegaron   al   lugar,   en   el  móvil  y  otras  circunstancias.   

Así acontece, sostiene, con el testimonio de  ARMANDO  MENDOZA  SALAS,  quien  dijo haber visto a ISAIAS entre los integrantes  del  grupo  criminal,  y  lo describe como una persona de tez blanca, contextura  gruesa,  1,65  de  estatura,  cabello liso y mono, ojos verdes, boca mediana, en  características  que no corresponden a las suministradas por el testigo para la  elaboración   del  retrato  hablado,  y  ajenas  a  las  que  hizo  constar  la  funcionaria en la diligencia de indagatoria.   

Se sabe, dice, que la tarde de los hechos el  procesado  pasó  cerca  de  la residencia de las víctimas, en su motocicleta y  acompañado  de  un  amigo  suyo  de  nombre Alejandro; también, que los hechos  tuvieron  lugar  entre las cinco y treinta y seis y treinta minutos de la tarde:  y,  que al lugar llegaron tres individuos armados quienes se desplazaban a pié,  no  cinco  personas  en  motocicleta como lo afirma este testigo de cargo,   quien  además,  no recibió las heridas de adelante hacia atrás como se colige  de  su  declaración  sino  de  atrás  hacia  adelante,  como  se establece del  dictamen de medicina legal.   

Frente    estas   diversas   posiciones,  agrega,   ligadas  a la intempestividad de los hechos, es improbable que se  puedan  apreciar  las  circunstancias  en  que ellos tuvieron lugar, al punto de  poder  identificar  con  precisión a los agresores, siendo allí  “donde  la  imaginación  y  la  perturbación  del  ánimo precipitan un reconocimiento  erróneo del que después no se atreven a soslayarse”.   

Por esto, concluye, hubo brusco apartamiento  por  los jueces de instancia de las reglas de la sana crítica, “desconociendo  el  valor  probatorio  que el haz probatorio defensivo tiene para dar crédito a  testimonios  no  solamente  contradictorios  entre  sí mismos y consigo mismos,  sino  con  las  evidencias contenidas en la pruebas técnicas y los indicios”,  lo  que condujo a la violación indirecta de los artículos 61, 67, 22, 26 y 323  del  C.  P.,  modificado  por  la  Ley 40 de 1993, e impone que la Corte case la  sentencia  impugnada,  y  dicte fallo de sustitución, declarando la inocencia y  absolviendo  al  procesado  de los cargos imputados. (fls. 21 y ss. cno. Corte).   

      

          SE CONSIDERA:   

Los   presupuestos   de   admisibilidad,  establecidos  para las demandas de casación por el artículo 225 del Código de  Procedimiento   Penal,   no   los   satisface  el  libelo  sustentatorio  de  la  impugnación  extraordinaria  que  presenta  el  defensor  del  procesado ISAIAS  NAVARRO  FORERO,  razón  por  la  cual la Corte no tiene alternativa distinta a  disponer  su rechazo, y tener que declarar desierto el recurso, en obedecimiento  a lo dispuesto por el artículo 226 ejusdem.   

Si bien acierta en cuanto hace a la carga de  identificar  los  sujetos  procesales  y  la  sentencia materia de impugnación,  resumir  los  hechos  objeto de juzgamiento y sintetizar la actuación llevada a  cabo  en  las  instancias  ordinarias,  no  acontece igual con la carga de   indicar  clara  y  precisamente  los  fundamentos  fácticos  y jurídicos de la  causal  de  casación  en  que  se  apoya  para  demandar  la  infirmación  del  fallo.   

Cuando  el  actor comienza por aducir que la  decisión  del  Tribunal  es indirectamente violatoria de la ley sustancial, por  haber  incurrido  en  la  transgresión  de  los  postulados  de la técnica, la  ciencia,   la  experiencia,  o  el  sentido  común,  los  cuales  gobiernan  la  persuasión  racional  como  método  de  apreciación  probatoria,  para que el  ataque  pudiera  entenderse completo era de esperarse que concretara la prueba o  pruebas  respecto de las cuales se presentó el desacierto, señalara qué dicen  de  manera objetiva los medios, qué dijo de ellos el juzgador, cuál mérito le  fue  otorgado,   por qué en su valoración fueron transgredidas las reglas  de   la   sana   crítica  con  la  debida  precisión,  y  cómo  una  correcta  apreciación,  en  conjunto con las demás cuyo mérito no se cuestiona, habría  conducido  a  adoptar  una  solución  distinta  de la contenida en el fallo que  combate.   

Por  el  contrario,  haciendo  gala  de  una  particular  concepción  del  instituto  al  cual  acude,  en lugar de tratar de  demostrar  los  errores  de  hecho  en la apreciación probatoria que anuncia al  comienzo  del  capítulo dedicado a la causal  de casación que aduce, gran  parte  del  discurso lo utiliza en transcribir a algunos conocidos tratadistas y  decisiones  de la Corte en torno al tema, cuando no a exponer su propio criterio  valorativo  de  varias  de  las  pruebas  allegadas,  pero  sin demostrar que el  juzgador  hubiese  incurrido  en  algún  concreto  error  y  que por ese camino  hubiere  transgredido  la  ley,  lo que patentiza que el cargo se mantiene en el  solo enunciado.   

En  ese  sentido  es  de  observarse,  por  ejemplo,   cómo  el actor cuestiona el testimonio de ARMANDO MENDOZA SALAS  para  de  esta manera tratar de evidenciar algunas inconsistencias que ofrece en  cuanto  hace  a  las  características  morfológicas del autor de los disparos,  pero  no  indica  en  concreto  cuál  mérito persuasivo le fue otorgado por el  juzgador,  cómo  en  dicha labor transgredió los postulados de la técnica, la  ciencia,  la  lógica,  la experiencia, o el sentido común; cómo se corrige el  desacierto  y  cómo  de  no  haberse  presentado éste, la decisión de segunda  instancia       habría       sido       de       contenido      diverso      al  ameritado.                   

Es   de   tal  envergadura  la  defectuosa  fundamentación  que  el  actor ofrece del cargo postulado, que en el desarrollo  del  mismo  no  logra  saberse  qué  pruebas  acreditan  la “inocencia” del  procesado  como  lo  pregona,  ni  cuál  sería  el  fundamento  jurídico para  absolverlo  de  los  cargos imputados, en omisión que la Corte no puede suplir,  menos  si  se  toma  en  cuenta que a la solución propuesta se puede llegar por  variadas  razones  jurídicas,  cada  una  de  las  cuales  amerita postulación  expresa,  y desarrollo y demostración autónoma, lo que ni siquiera es ensayado  en el escrito sustentatorio de la impugnación.   

Entonces,  como  la  demanda  no  reúne los  mínimos  presupuestos  de  admisibilidad legalmente establecidos, pues, como se  deja  expuesto,  en  ella  no  se  logra  establecer  clara  y  precisamente los  fundamentos  de  la  causal  que  se  aduce, y la Corte no puede corregirla para  adaptarla  a ellos por virtud del principio de limitación que rige el ejercicio  de  este  medio  de  impugnación,  lo  procedente  será rechazarla, y declarar  desierto  el  recurso  en  cumplimiento de las previsiones del artículo 226 del  Código de Procedimiento Penal.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo  disponen  los artículos 197 y 226 del   Estatuto  que  viene  de  ser  citado, se ordenará la devolución inmediata del  expediente   al   Tribunal   de  origen,  previa  comunicación  a  los  sujetos  procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado ISAIAS NAVARRO ROMERO por lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia  SE DECLARA  DESIERTO el recurso.   

   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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