15148jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  15148   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

Dr.  ALVARO ORLANDO PEREZ  PINZON   

Aprobado   Acta   No.  117   

          Santafé  de  Bogotá,  D.C., once (11) de julio del año dos mil (2000)   

          VISTOS:   

         

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre  el  aspecto técnico – formal de la  demanda  de  casación  propuesta  por  la apoderada de la parte civil contra la  sentencia  del  7  de  mayo  de  1998,  mediante la cual el Tribunal Superior de  Ibagué absolvió al señor JOSE OLMEDO GUZMAN GUZMAN.   

          HECHOS:   

          Sucedieron  aproximadamente  a las 11 de la noche del 23 de abril de  1995   en   la   casa  de  habitación  del  señor  JOSE  OLMEDO  GUZMAN,   localizada    en    la   calle  17   No.   24-52,   de   la   ciudad   de  Ibagué, cuando EDUARDO CASTAÑO  ROMERO  y su compañera GLORIA SANCHEZ, quienes momentos antes habían sostenido  un  fuerte  altercado  con el primero de los nombrados, pretendieron ingresar en  la  residencia  de éste en forma violenta, razón por la cual  JOSE OLMEDO  GUZMAN  les  disparó  con  un  arma  de fuego que conservaba en su habitación,  causándoles graves heridas.   

             

          ACTUACION  PROCESAL:   

          1.  Con  base  en  el  informe  de  la policía, que da cuenta de lo  ocurrido  y pone a su disposición al capturado JOSE OLMEDO GUZMAN, la Fiscalía  16  Seccional  de  la  Unidad  de  Patrimonio  de Ibagué ordenó la apertura de  instrucción  el  24  de  abril  de  1995, y ese mismo día lo vinculó mediante  diligencia de indagatoria.   

          2.   El  28  de abril siguiente la misma Fiscalía le resolvió  la  situación  jurídica,  afectándolo con detención preventiva como presunto  autor  de  los  delitos de porte ilegal de armas de fuego y lesiones personales.  Una  vez  cerrada  la  instrucción,  calificó  el mérito del sumario el 26 de  enero  de  1996. Lo acusó a título de autoría de las infracciones acabadas de  señalar.   

         

          3.  En  la etapa del juicio le correspondió conocer al Juzgado 1º.  Penal  del  Circuito  de  Ibagué. Realizada la vista pública, el procesado fue  condenado  el  30  de  septiembre  de  1997  a  la pena principal de 36 meses de  prisión  y  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas,  como  autor  de los delitos de porte ilegal de arma de fuego de defensa personal  y  lesiones  personales  con  secuelas –deformidad  física  permanente y perturbación funcional permanente  de  un  órgano-.  Impugnada  la  sentencia,  el Tribunal Superior de Ibagué la  revocó  el  7  de  mayo  de  1998, y en su lugar absolvió a JOSE OLMEDO GUZMAN  GUZMAN  de  los  delitos  de  porte  ilegal de armas  de defensa personal y  lesiones  personales,  por  considerar que su comportamiento se había enmarcado  dentro    de   la   causal   de   justificación   de   la   legítima   defensa  privilegiada.   

          LA  DEMANDA:   

         

          La  apoyó  la libelista en la causal de casación establecida en el  numeral  1º.  ,  inciso   2º.  del  artículo   220  del  Código de  Procedimiento   Penal  (causal  1ª.,  cuerpo  2º.),  por  cuanto  “  La  sentencia viola la norma sustancial al existir error en la  apreciación  de  la  prueba,  testimonial que obra en el proceso”.   

          Dice  que  la prueba testimonial visible en el expediente es clara y  permite  inferir  que  existió  una  riña  entre  JOSE OLMEDO GUZMAN y EDUARDO  CASTAÑO,  en  la  cual  intercambiaron  golpes,  por  lo  que GLORIA SANCHEZ se  abalanzó  en  contra  de  GUZMAN para defender a su compañero. Por ello GUZMAN  corrió  a  su habitación con el ánimo de armarse para responder de forma más  segura  frente a quienes respondían a su agresión verbal y de hecho. Ya GUZMAN  había  superado  el límite de la reacción de defensa, y fue él quien inició  el  incidente pues los ofendidos se disponían sólo a discutir nuevamente sobre  las cuentas de arrendamiento.   

          Agrega  que  “Al  acoger la tesis de la  legítima  defensa  privilegiada  el  Honorable  Tribunal  deduce que fueron los  ahora  afectados  los  autores  de  la  violencia  que  los  causó (sic.),  mas  no  se  reconoce  el actuar  inicial  de  GUZMAN al agredir de palabra y de hecho a CASTAÑO, lo que provocó  la   reacción   de   GLORIA   SANCHEZ,   provocando   la   reacción   de   los  afectados”.   

          Señala  que  la sentencia del Tribunal valora las pruebas de manera  independiente,  no en su conjunto. Reitera que la reacción de los lesionados no  fue  gratuita,  sino  generada  por  la agresión de GUZMAN, lo que desencadenó  toda  una  sucesión  de hechos. Lo anterior le permite afirmar que existe error  en la apreciación de la prueba aportada a lo largo del proceso.   

          INTERVENCION  DE  LA  DEFENSA:   

         El  señor  defensor  del  procesado  pide  se  declare  desierto el  recurso  extraordinario  interpuesto  por  la parte civil, pues considera que la  demanda  presentada  no  reúne  los  requisitos mínimos, formales y técnicos,  exigidos  por  la  ley.  Señala en forma pormenorizada los errores en que,  según  él,  incurrió  la casacionista, y con apoyo en varios pronunciamientos  de     esta   Corporación   reitera   su   solicitud   de   inadmitir   la  demanda.   

          CONSIDERACIONES  DE LA  CORTE:   

1. La demanda de Casación presentada por la  señora  apoderada de la parte civil se inadmitirá por no reunir los requisitos  formales  previstos en el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, y en  consecuencia  se  ordenará la devolución del expediente al despacho de origen,  tal como lo autoriza el artículo 226, íbidem.   

          

          2.  Debe insistirse, como en forma reiterada lo viene sosteniendo la  Sala,  que  la  casación es de naturaleza rogada, precisamente reglada,  y  excepcional,  en  cuanto  con  ella  se  permite  cuestionar la legalidad de los  fallos  proferidos  por  las  instancias  a solicitud exacta del interesado. Por  ello  el  censor  debe  sujetarse  a  las  exigencias teórico normativas que la  rigen,   y  si  no  lo hace con rigidez plena se equivoca pues la Corte, en  sede de casación no puede actuar como Tribunal de instancia.   

3.   La  lectura  del  libelo que ahora  ocupa  la  atención  de  la Sala permite afirmar que en el mismo no se observan  los  requisitos  formales  exigidos  por la ley. La señora recurrente, salvo el  requerimiento  del  numeral  segundo del artículo 225 del C. de P. P., desdeña  palmariamente  la  técnica  de  la  casación   y  traslada  a la Corte un  trabajo   similar   al   denominado   “alegato  de  instancia”.  En  efecto:   

          3.1.Señala  como  causal  única,  la  prevista en el numeral 1º.,  inciso  2º.,  del  artículo  220  del  C.  de  P.  P., (causal primera, cuerpo  segundo),  pero  se queda en la formulación genérica de “violación de norma  sustancial  por   existir error en la apreciación de la prueba testimonial  que  obra en el proceso”. No indica, en forma clara y precisa, los fundamentos  de  la  demanda,  ni  le  imparte  el  necesario  y  razonado  desarrollo  a  la  misma.   

3.2. No cita las normas de derecho sustancial  que  considera  infringidas,  ni  dice  con  firmeza  cuál  es el sentido de la  supuesta  violación:  si  falta  de aplicación o indebida aplicación. Tampoco  señala  concretamente  los  medios de prueba testimonial sobre los que recae el  error,  ni  precisa  la  clase  de  yerro  ni  la  especie  del  mismo según la  categoría escogida.   

3.3.  Al  no  señalar   dichas clase y  especie,  cabría  entender,  pues  así  lo sugiere la demandante en forma aún  confusa,  que  los  supuestos  “errores”  en  la apreciación de las pruebas  tuvieron ocurrencia en el proceso de valoración. Sin embargo:   

                    

Para la correcta presentación de la censura  y  su consiguiente estudio no basta la sola formulación de criterios personales  acerca  de  la  forma  como  debía  valorarse  la  prueba,  ni las afirmaciones  genéricas  sobre  la  incidencia  del hipotético error en la parte dispositiva  del  fallo.  Es  necesario que el actor determine y patentice que la evaluación  de  las pruebas hecha por el Juzgador ha desconocido los principios que informan  la  sana  crítica.  Y  después  de  ello debe evidenciar que sin tal equívoco  sobre  las  reglas  de  la  lógica,  la  experiencia  o  la  ciencia,  las  conclusiones   en   la   sentencia   habrían  sido  sustancialmente  distintas.   

Como  la  demandante no siguió tal ruta, ni  hizo  las  comprobaciones  necesarias su censura resulta huérfana de contenido,  sustento  y demostración. Por esto también se afirma que la demanda presentada  no  trasciende  más  allá  del  campo de un insuficiente estudio de instancia,  limitado  tan  solo  a  oponer el singular análisis del casacionista al trabajo  realizado por los Juzgadores   

Se  concluye  entonces  que  frente  a  las  indicadas  falencias  de la demanda, y dado que a la Corte no le es permitido en  virtud  del  principio  de limitación entrar a suplir las inconsistencias de la  misma,  se impone su rechazo, de conformidad con lo previsto en el artículo 226  del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1º.  Rechazar  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  apoderada  de la parte civil contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  el  7  de  mayo  de 1998  por el Tribunal Superior de  Ibagué,  mediante  la  cual  absolvió al señor JOSE  OLMEDO  GUZMAN  GUZMAN   por los delitos de porte  ilegal   de   armas   de  fuego  de  defensa  personal  y  lesiones  personales.   

2º.  Ordenar  la devolución del proceso al  Tribunal de origen.   

3.  De conformidad con lo dispuesto por  el  artículo  197  del  C.  de  P. P., contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

         Comuníquese         y               Cúmplase.   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO               

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES            CARLOS E.  MEJIA  ESCOBAR                   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                                            

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria    

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