15028ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 15028  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 135        

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe  de  Bogotá, D. C.,  ocho de  agosto del año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  Fiscal  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá,  en  el  proceso seguido en contra de PRECILIANO SANCHEZ HERNANDEZ.   

          Antecedentes.-   

La  noche  del  cuatro  de  diciembre de mil  novecientos   noventa  y  seis,  varios  sujetos  irrumpieron  en  una  casa  de  habitación  ubicada  en  la  población  de  San  Miguel  de  Sema (Boyacá), y  utilizando  armas  cortopunzantes  y  cortocontundentes,  dieron  muerte  a  los  esposos  BARTOLOME SALINAS y SILVIA CASTILLO DE SALINAS, y a los niños GILBERTO  RUNCERIA  y  JUAN CAMILIO SIERRA SALINAS.  De allí hurtaron un revólver y  una  alcancía con dinero, y sacaron a las jóvenes  YENNY PAOLA RUNCERIA y  ROSA  ELVIRA  SALINAS  a  quienes  condujeron  amarradas  a  un paraje solitario  distante  de  la  población  donde les dieron muerte, utilizando al efecto arma  blanca y de fuego, respectivamente.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  Veintiocho  Seccional  de  San  Miguel de Sema (fl. 9), inicialmente se vinculó  mediante  indagatoria  a  NELSON  ENRIQUE CASTELLANOS VELANDIA (fls. 73) y JULIO  ORLANDO  CASTELLANOS  VELANDIA  (fl.  89),  respecto  de quienes se precluyó la  instrucción  por  la  Unidad Especializada Delegada ante los Jueces Penales del  Circuito  de  Chiquinquirá,  integrada  por  las  Fiscalías 25 y 28, a la cual  fueron  reasignadas  las  diligencias  (fl.  70).  También se vinculó mediante  indagatoria  a  MELQUIADES  HERNANDEZ  CHACHON (fls. 116) y PEDRO SEGUNDO POVEDA  HERNANDEZ  (fls.  168), a quienes se definió la situación jurídica con medida  de aseguramiento de detención preventiva (fls. 236 y ss.).   

Posteriormente   se   vinculó   mediante  indagatoria  a  PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ (fl. 254), a quien se definió su  situación   jurídica  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva (fls. 291 y ss.).   

A  solicitud de los procesados PEDRO SEGUNDO  POVEDA   HERNANDEZ   (fl.   472)   y  MELQUIADES  HERNANDEZ  CHACON   (fls.  515),   se  llevaron  a  cabo  sendas diligencias de formulación de cargos  para  sentencia  anticipada (fls. 497 y 522, respectivamente), en las que se los  acusó  del  concurso de delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal  y  hurto calificado, cuyos cargos fueron aceptados  íntegramente,   lo   que  originó  la  ruptura  de  la  unidad  procesal  (fl.  538).   

      

Previa  clausura  del ciclo instructivo (fl.  506),  el  quince de abril de mil novecientos noventa y siete  la Fiscalía  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá  calificó  el  mérito probatorio del  sumario  con  resolución  acusatoria   en  contra  de  PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ,  como  determinador  del  concurso  de  delitos de homicidio agravado  (fls.  573),  en decisión que cobró ejecutoria en esa instancia al  haber  sido  declarado  desierto  el  recurso  de apelación interpuesto por la defensa  (fl. 605)   

El  juicio  lo  tramitó  el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá,  donde  previa realización de la vista  pública  (fls.  641  y ss.), culminó la instancia condenando al procesado a la  pena  principal  de  cincuenta años de prisión y la accesoria de interdicción  de  derechos y funciones públicas por un período de diez años, al encontrarlo  penalmente   responsable   del   concurso  de  delitos  imputado  en  el  pliego  enjuiciatorio  (fls.  734  y ss.) mediante decisión que el Tribunal Superior de  Tunja  revocó  y,  en su lugar, absolvió al procesado de los cargos formulados  en  la  resolución  acusatoria   (fls.  68  y  ss. cuad. del Tribunal), al  conocer  en  segunda  instancia  por  vía  de  la apelación interpuesta por el  procesado y su defensor.   

Contra  el  fallo de segundo grado el Fiscal  Veinticinco   Seccional   de   Chiquinquirá   oportunamente  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  el  cual  fue  concedido  por  el  ad quem (fls.  127),   presentándose  en  el término legal, el respectivo escrito con el  cual  persigue  sustentar  la  impugnación  (fls.  132  y  ss.),  y  sobre cuya  admisibilidad se pronuncia la Corte.     

             La demanda.-   

Con apoyo en la causal primera de casación,  el  demandante  denuncia la violación indirecta de la ley sustancial citando al  efecto  los  artículos  23  del  Código Penal, y 247, 294 y 445 del Código de  Procedimiento  Penal,  “por  omisión  de  apreciación  de los testimonios de  MELQUIADES  HERNANDEZ  CHACON y PEDRO SEGUNDO POVEDA HERNANDEZ “, lo cual a su  criterio  “constituye  un error de hecho por falso juicio de identidad”. Sus  argumentos son, en síntesis, los siguientes:   

Estima que el Tribunal “omitió totalmente  la  apreciación  de la prueba testimonial indicada” que sirvió de fundamento  para  el  fallo  de  primera  instancia,  lo cual a su modo de ver “constituye  flagrante  violación  de la ley sustancial por vía indirecta, por falso juicio  de  identidad,  ya  que  con  base  en  los mismos testimonios se condenó a los  autores  materiales  del homicidio múltiple a la pena de treinta años y cuatro  meses  de prisión, razón por la cual queda demostrado que hubo preterición de  su    contenido,    desconociéndole    el    alcance   que   objetivamente   le  corresponde”.   

Agrega   que   los  sindicados  MELQUIADES  HERNANDEZ  CHACON  y  PEDRO  SEGUNDO  POVEDA HERNANDEZ, en sus injuradas no solo  confesaron  la autoría material de la masacre, sino que bajo juramento hicieron  cargos  directos  en  contra  de PRECILIANO SANCHEZ HERNANDEZ al señalarlo como  determinador de los crímenes cometidos.   

Sostiene  que  no puede resultar desconocido  que  los  cargos  formulados  por  aquéllos  en  contra de Sánchez Hernández,  comportan  medios  de  prueba  autónomos  e  independientes, para cuya eficacia  requieren  solamente  que  su valoración se realice siguiendo los postulados de  la sana crítica.   

Dice  no  pretender que la Corte realice una  nueva   valoración   del  caudal  probatorio,  dado  que  lo  observado  es  un  desconocimiento   total  del  medio  de  prueba  testimonial,  “en  donde  sin  asignarle  el  valor  que  realmente  le  corresponde,  se acude al indicio para  revocar   la   sentencia   condenatoria   proferida  por  la  primera  instancia  argumentando  la existencia de la duda, “sin que para llegar a tal conclusión  se  hubiere  establecido  a  la  luz  de la sana crítica y dentro de ella a las  reglas  de la experiencia, que los testimonios cuya valoración se echa de menos  no son dignos de credibilidad”.   

Afirma  que  el  sentenciador  de  segunda  instancia  pasó  por  alto  que las pruebas sobre las que se establece la duda,  deben  tener  entidad mayor de aquellas que comprometen la responsabilidad penal  de  los  procesados,  como  sucedió  en  este caso donde las pruebas indirectas  llevaron  al  Tribunal  a  desconocer las pruebas directas “o lo que es igual,  las  pruebas de deducción o inferencia hicieron olvidar u omitir la valoración  de  las  pruebas  directas o de cargo provenientes de los autores materiales del  hecho”.   

Considera  inadmisible  que  se  reste  toda  credibilidad  y valor probatorio a los testimonios por el solo hecho de ostentar  diferencias  en  algunos apartes de su contenido, como el referente al monto del  precio  o  la  promesa  remuneratoria que sería cancelada por el determinador a  los  autores  materiales del hecho, cuando la apreciación acertada consistiría  en  afirmar  que  PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ   ofreció dos millones de  pesos  a Pedro Segundo Poveda y que éste le indicó a Melquiades Hernández que  el  monto  era  de solo un millón, obteniendo ventaja ante la ausencia de éste  en la negociación directa.   

Igual  acontece  en relación con la hora de  salida  del  vehículo de servicio público en que PRECILIANO y PEDRO SEGUNDO se  transportaron  desde  la  ciudad  de  Bogotá, pues estima el demandante que las  cuatro  de  la  tarde  señalada  por  el despachador se refiere es a la hora de  salida  desde el terminal de transportes, no a la hora en que lo abordaron en la  Avenida  Suba  con calle 127, en cuyo trayecto pudo haber transcurrido un tiempo  igual  o  superior  a treinta minutos, “lo que hace inverosímil en este punto  la  declaración  de  PEDRO  SEGUNDO  POVEDA,  amén de que ni el uno ni el otro  ponen  en  tela  de  juicio  el  hecho  de  que  esa  tarde viajaron en el mismo  vehículo  hasta  Capellanía,  y  allí  se  apearon  y  se transportaron en la  camioneta   de   PRECILIANO   hasta   San   Miguel   de   Sema,   sitio  de  los  hechos”.   

El actor califica de contradictorio y confuso  el  interés  de  PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ  en informar a la justicia  sobre  los  autores de la masacre, pues de una parte suministra a la Policía la  identidad  de  aquellos,  y  de  otra, comunica telefónicamente a PEDRO SEGUNDO  POVEDA  la  captura  de  Melquiades Hernández, alertándolo de esta manera para  que  se  retirara de su casa y así evitar ser aprehendido. Y, agrega, aunque el  Teniente  FRANCO  GOMEZ  hubiere  consentido  la  realización  de dicha llamada  telefónica,  ello  no  hace  desaparecer  el verdadero objetivo de la misma por  parte  de  Sánchez  Hernández, cual era advertirlo que la policía iría en su  búsqueda.   

En el acápite que en la demanda se destina a  los  “efectos  de  la violación”, estima el casacionista que la infracción  indirecta  del  artículo  294  del  C.  de  P.P.,  al omitir el sentenciador de  segunda  instancia  conferirle  “el  verdadero  valor  objetivo  de  la prueba  testimonial  en  comento”, produjo como resultado la absolución de PRECILIANO  SANCHEZ   HERNANDEZ,  mediante  la  revocatoria  de  una  sentencia  de  condena  “ajustada  en  todo  a derecho”, infringiéndose indirectamente el artículo  445  ejusdem  por  aplicación del principio in dubio pro reo, y el artículo 23  del      C.      P.      relativo      a      los      autores     del     hecho  punible.          

Por lo anterior solicita de la Corte casar el  fallo  objeto  de  impugnación,  y en su lugar proferir sentencia de condena en  contra   de   PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ  como  determinador  del  múltiple  homicidio investigado.   

Alegato    de   no  recurrente.-   

            

Durante el término de traslado a los sujetos  procesales   no  recurrentes,  el  defensor  del  procesado  PRECILIANO  SANCHEZ  HERNANDEZ  propugna  por la desestimación del recurso, por considerar que en la  demanda  no  se logra determinar clara y precisamente la causal de casación que  se  invoca  ya  que  mientras  que  de  una  parte se afirma que el sentenciador  incurrió  en  error  de  hecho  al  tergiversar o distorsionar el sentido de la  prueba  testimonial,  al  mismo tiempo se alega error de derecho por estimar que  omitió  dar  el  mérito  que la ley asigna al testimonio, resultando por tanto  contradictoria la proposición (fl. 144).   

     

         SE CONSIDERA:   

De   los   presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  por  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal, la  demanda   presentada  por  el  Fiscal  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá  incumple  el  relacionado con la carga de  indicar clara y precisamente los  fundamentos  de  la  causal  aducida  para demandar la infirmación del fallo, y  omite   integrar   la  proposición  jurídica  sobre  las  normas  sustanciales  aplicadas  indebidamente  y las dejadas de aplicar, lo cual determina su rechazo  y tener que declarar desierto el recurso.    

Si  bien   parte  de  anunciar  que  la  sentencia  es  violatoria,  por  vía indirecta, de la ley sustancial, y señala  como  transgredidos  los  artículos  23 del Código Penal, y 247, 294 y 445 del  Código  de  Procedimiento  Penal, tales disposiciones aisladamente consideradas  nada  dicen frente a la falta de aplicación o la aplicación indebida de algún  precepto  sustancial  contenido  en  la  parte  especial del Código Penal, o en  estatutos  penales especiales, cuyo desacierto debió materializarse en la parte  resolutiva   del   fallo   impugnado,  sobre  lo  cual  el  casacionista  guarda  silencio.   

Y  aun  cuando  alude   a la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria,  no  es  claro  en  señalar si corresponde a la hipótesis de falso  juicio  de  existencia  al  haber  omitido  el  juzgador  la apreciación de los  testimonios  que menciona, no obstante obrar válidamente en el proceso, o si la  ubica   dentro   del   concepto   de  falso  juicio  de  identidad  por  haberse  distorsionado  la expresión fáctica que tales medios ofrecen de modo objetivo,  o  si  formula  la  censura por la transgresión de las reglas de la ciencia, la  lógica  o  la experiencia, en la asignación de su mérito persuasivo, cada una  de  cuyas  hipótesis  en  rigor  lógico amerita desarrollo autónomo y que sin  embargo  el  casacionista  refunde en uno solo y de modo contradictorio respecto  de los mismos medios de convicción.   

Al  aducir  que  el  sentenciador de segundo  grado   “omitió   totalmente   la   apreciación  de  la  prueba  testimonial  indicada”,   pareciera  que orientara el cargo al ámbito en que opera el  tipo  de  error de hecho por falso juicio de existencia por omisión en apreciar  una  prueba  que  obra  válidamente  en  la actuación. Sin embargo, a renglón  seguido  aduce  que el yerro probatorio “constituye flagrante violación de la  ley  sustancial  por  vía  indirecta,  por  falso  juicio  de  identidad”, en  proposición  que  a  más de no ser desarrollada, resulta contradictoria con la  premisa  sentada,  toda vez que una niega lo que la otra afirma: la apreciación  por   el   juzgador   de  un  medio  de  prueba  existente  válidamente  en  el  proceso.   

Como   si   estos  desaciertos  no  fueran  suficientes  para  disponer  el  rechazo  de  la  demanda,  párrafos adelante y  respecto  de los mismos medios de prueba, menciona el casacionista que no se les  asignó  “el  valor  que  realmente  le  corresponde”,  con lo que daría en  pensar  que  el  fundamento del ataque estriba en la denuncia de haber incurrido  el  juzgador  en  error  de  derecho  por  falso juicio de convicción al omitir  conferirle  a  los  citados  testimonios el mérito prefijado en la ley, tipo de  error  actualmente  de  alcance restringido dado que supone la aplicación de un  sistema de apreciación probatoria basado en  tarifa legal.   

Y  por  el  cuestionamiento  que  formula al  mérito  persuasivo  conferido  por el juzgador a los dos testimonios referidos,  igual  daría  en  suponer  que  la  censura  apunta  hacia  la  denuncia  de la  transgresión  de  los  postulados  de la sana crítica, en planteamiento que se  mantiene  en  el  solo  enunciado,  toda vez que omite señalar qué en concreto  dicen  los  citados  medios  de  convicción,  qué  mérito  persuasivo  le fue  otorgado  en  la  sentencia, en qué consistió el desacierto por desconocer las  leyes  de  la ciencia, los postulados de la lógica, las reglas la experiencia o  los  dictados  del  sentido  común, ni cómo se corregiría el yerro pues omite  precisar  cuál  sería  el  mérito correspondiente ni cómo, con los restantes  medios  allegados  cuya  ponderación  no critica, darían lugar a solucionar el  caso  de  modo  distinto  a  como  fue  fallado  en  la  sentencia  que impugna.   

   

Tampoco  es  claro en precisar la definitiva  repercusión  que  el errado tratamiento probatorio tuvo en la parte dispositiva  del  fallo,  esto  es,  en la aplicación de la ley sustancial, y al no señalar  ésta,  menos  podía  concluir  si  a  la transgresión de la ley se llegó por  falta  de  aplicación  o  por  aplicación  indebida  de  determinado  precepto  sustantivo,  omisión  que  le  impidió  cumplir  con  la carga de integrar los  extremos  de la proposición jurídica, mediante la indicación del precepto que  correspondía aplicar.   

Así las cosas, al observar la Corte que, en  lugar  de  cumplir  los  requisitos  que  para  la  admisibilidad  de la demanda  establece  la ley procesal, el casacionista simplemente enuncia una propuesta de  impugnación  que  no  desarrolla,  ni  por  supuesto,  demuestra,  no cabe más  alternativa  que  disponer  su  rechazo y tener que declarar desierto el recurso  interpuesto,  en  obedecimiento  a lo previsto por el artículo 226 del C. de P.  P.   

Puesto  que  esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo disponen los artículos 197 y 226 ejusdem, se  ordenará  la devolución inmediata del expediente al Tribunal de origen, previa  comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

RECHAZAR  la  demanda   de  casación  presentada  por  el  Fiscal  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá,  dentro  del  proceso  seguido  en  contra  de PRECILIANO SANCHEZ  HERNANDEZ  por  lo  anotado en la motivación de este proveído. En consecuencia  SE DECLARA DESIERTO el recurso.    

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *