15006ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15006  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                  Aprobado acta No. 131       

                                                  Magistrado Ponente:   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa Fe de Bogotá, D. C., dos de agosto del  año dos mil.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  las  demandas  de  casación  presentadas  por los defensores de los  procesados  JESUS ESTEBAN TOBON PEREZ y GUILLERMO LEON  SIERRA RESTREPO.   

          Antecedentes.-   

Aproximadamente  a  la una de la mañana del  domingo  8  de septiembre de 1996, la señorita MARINA TOBON TOBON, quien reside  en  el municipio de Entrerríos (Ant.), fue informada del posible ahogamiento de  su  novio  URBANO LONDOÑO en la quebrada “La Torura”, por lo cual salió de  inmediato  a buscarlo, siendo seguida por varios sujetos quienes haciendo uso de  violencia  física la accedieron carnalmente,  la despojaron de un anillo y  las  llaves  de  su  residencia,  y  pretendieron ahorcarla con un alambre atado  alrededor  de  su  cuello,  arrojándola  posteriormente al cauce de la quebrada  creyéndola muerta, para emprender luego la huida.   

Por   sus   propios   medios  la  víctima  compareció  al  Comando  de  Policía  del  lugar,  y  puso  en conocimiento el  hecho.   

La   investigación  fue  abierta  por  la  Fiscalía  Unica  Seccional de San Pedro de los Milagros (fl. 17), autoridad que  vinculó  mediante  indagatoria a GUILLERMO LEON SIERRA RESTREPO (fl. 19 y ss.),  JESUS  ESTEBAN  TOBON  PEREZ  (fls.  28) y WILMER DANILO LONDOÑO RUA (fls. 33 y  ss.),  a  quienes  definió  su  situación  jurídica  imponiéndoles medida de  aseguramiento de detención preventiva. (fls. 55 y ss.).   

Previa  clausura  del ciclo instructivo (fl.  247),  el  seis  de  marzo  de  mil novecientos noventa y siete, se calificó el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  acusatoria en contra de los  sindicados,  por  el  concurso  de  delitos  de acceso carnal violento-agravado,  tentativa  de  homicidio agravado, y hurto calificado-agravado (fls. 274 y ss.),  en  determinación  que  adquirió ejecutoria en esa instancia, al no haber sido  objeto de impugnación (fl. 314).   

El juicio lo tramitó el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  de  Medellín, en donde, previa realización de la vista pública  (fls.  348  y  ss.),  culminó  la instancia declarando la nulidad parcial de lo  actuado  y  la  expedición  de  copias para la averiguación relacionada con la  contravención  especial  de  hurto  atribuida  a los procesados, y condenando a  cada  uno  de  ellos  a  la  pena principal de veintiún (21) años y cuatro (4)  meses  de  prisión  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas   por   un   período   de  diez  años,  al  encontrarlos  penalmente  responsables,  a  título  de coautores, del concurso de delitos de tentativa de  homicidio  agravado  y  acceso  carnal  violento  (fls.  363  y  ss.),  mediante  decisión  que  el  Tribunal  Superior de Medellín aclaró en el sentido de que  los  delitos  por  los  que  irroga  la  condena son homicidio imperfecto y acto  sexual  violento agravado, reformó el monto de la pena privativa de libertad al  declarar  que  la  correspondiente a cada uno de los enjuiciados es de veintiún  (21)  años  de  prisión,  y confirmó en sus restantes partes (fls. 423 y  ss.),  al conocer en segunda instancia por vía de la apelación interpuesta por  los procesados y sus defensores.   

Contra  el  fallo  de  segundo  grado  los  procesados  y  los  defensores  de  TOBON  PEREZ y SIERRA RESTREPO oportunamente  interpusieron  recurso extraordinario de casación, el cual fue concedido por el  ad  quem  (fls.  444),  presentándose por los abogados de los mencionados,  en  el  término  legal,  los  respectivos  escritos  con  los  cuales persiguen  sustentar  la  impugnación y sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte, no  sucediendo  igual  respecto del procesado LONDOÑO RUA, cuyo defensor manifestó  su  intención  de  no  presentar  demanda  de  casación (fl. 484).     

             Las demandas.-   

1.  A  nombre del  procesado JESUS ESTEBAN TOBON PEREZ.   

Sin  mencionar la causal de casación en que  apoya   su   censura,  el  actor  denuncia  que  los  juzgadores  de  instancia,  “contrariando  las  reglas de la sana crítica, incurrieron en un falso juicio  de  identidad  en  la inferencia lógica que determinó el dolo homicida de Juan  Esteban  Tobón  Pérez  (sic),  lo  que  a  la  postre significó la selección  indebida  de  la  proposición jurídica de tentativa de homicidio cuando debió  haberse subsumido en lesiones personales”.   

Luego  de  hacer  referencia  a  los  hechos  indicadores  que  identifica  como “las manifestaciones concomitantes al hecho  de  los  asaltantes,  según  el  testimonio  de  la  ofendida”, “la región  anatómica  comprometida  con  los  desmanes”,  “el instrumento empleado”,  “los  múltiples  golpes”  y  “el  lanzamiento  al  agua  que  sufrió  la  víctima”,   considera  que  “no  es  posible  en  términos racionales  comprobar  la existencia del dolo de matar a partir de los referentes empíricos  del  hecho indicador suministrados, error de hecho por falso juicio de identidad  que  incidió  en  la  indebida  selección  de  la  proposición  jurídica  de  homicidio    tentado    cuando    debió    haber    sido    la    de   lesiones  personales”.   

Por  lo  anterior  concluye solicitando a la  Corte  casar  la  sentencia impugnada, “en lo que se refiere a la tentativa de  homicidio” (fls. 472 y ss).   

2.  A  nombre del  procesado        GUILLERMO        LEON        SIERRA       RESTREPO.                

La  impugnante, apoyada en la causal tercera  de  casación,  denuncia  que  la sentencia del Tribunal fue proferida en juicio  viciado  de nulidad, “por la comprobada existencia de irregularidad sustancial  que afecta el debido proceso”   

Dice  al  respecto  que  “la  hipótesis  delictiva   del  homicidio  tentado,  no  era  la  llamada  a  prosperar  en  la  calificación  de  la  conducta  de  mi  defendido,  sino  el  de  las  lesiones  personales    como    insistentemente    se    reclamó    a    lo   largo   del  juicio”   

Considera  que  si  bien  es  cierto  en  el  dictamen  médico  legal  que  obra  a  folio  12  no  se  determina la clase de  incapacidad,  “es  evidente que allí se exterioriza la estructura típica del  delito  de  lesiones  personales”, sin entidad suficiente para haber puesto en  peligro  la  vida  de  la  víctima,  y, por tanto, para configurar el delito de  homicidio, incluso en su modalidad imperfecta.   

Sostiene igualmente que la conducta llevada a  cabo  por  los  incriminados,  exteriorizada en las lesiones corporales sufridas  por  MARINA  TOBON,  “son absolutamente inidóneas para producir su muerte”,  como  igual acontece con los actos posteriormente realizados sobre su humanidad,  relacionados  con  la  colocación  de  un  alambre alrededor de su cuello, y el  arrojamiento al cauce de la quebrada “La Torura”.   

Sostiene  que  dichos  actos  no  pueden ser  tomados  como  inequívocos  de voluntad homicida, “porque se presentan en tal  forma  que  permiten  inferir  que  el propósito de los actores era simplemente  imposibilitar   a   la   víctima   para  ejecutar  el  acto  sexual  contra  su  consentimiento”, y “evitar la delación posterior”.   

Esta  errónea calificación jurídica de la  conducta,  sostiene, socava el derecho fundamental del debido proceso y debe ser  sancionarse  con  la  nulidad  de  la  actuación,  conforme se establece por el  artículo  304-2  del  C.  de  P.P.,  invalidando  lo  actuado  a  partir  de la  resolución   de  acusación,  según  lo  solicita  a  la  Corte  (fls.  485  y  ss.).   

    

          SE CONSIDERA:   

La  Corte abordará el estudio de la aptitud  de  las demandas, en el mismo orden observado para efectos de su resumen, no sin  antes  advertir  que  si  bien el procesado WILMER DANILO LONDOÑO RUA interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  que  fue  concedido por el Tribunal, su  defensor  no presentó la correspondiente demanda de casación e hizo explícita  su  voluntad  de  no  hacerlo,  razón por la cual el ad quem ha debido declarar  desierto  el  recurso  en  aplicación  a lo dispuesto por el inciso último del  artículo  224  del  C. de P.P.. Dicha omisión del Tribunal, sin embargo, no es  óbice  para que la Corte corrija el yerro que se advierte, a lo cual procederá  en la parte resolutiva de este proveído.       

1.-  A nombre del  procesado JESUS ESTEBAN TOBON PEREZ.   

Los    presupuestos   de   admisibilidad  establecidos  por  el  artículo  225 del Código de Procedimiento Penal, no son  satisfechos  por  el defensor de este procesado, lo cual determina el rechazo de  la  demanda  de  casación  presentada, y tener que declarar desierto el recurso  interpuesto.   

Lo  primero  que  se advierte es la omisión  relacionada  con  la  carga  de  señalar la causal de casación en que se apoya  para  demandar  la  infirmación  del  fallo,  pues  no  concreta ninguna de las  previstas  por  el  artículo  220  del  Código  de Procedimiento Penal, lo que  obliga  al  rechazo  del  libelo con el cual pretende sustentar la impugnación,  dado   que  por  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  este  medio  extraordinario,   a  la  Corte  le  está  vedado  suponer  el  alcance  que  el  casacionista  persigue darle a la censura.   

Esta   incertidumbre  se  hace  aún  más  manifiesta,  cuando  denuncia  que los falladores incurrieron en falso juicio de  identidad  en  la  apreciación  de  los  indicios  en  que,  según sostiene el  libelista,  se  fundamentó  el  fallo de condena por el delito de homicidio, lo  que  a  su  criterio  determinó  “la  indebida  selección de la proposición  jurídica  de  homicidio  tentado  cuando  debió  haber  sido  la  de  lesiones  personales”,  con  lo  cual resulta desconocido si la pretensión apunta a que  la  Corte case el fallo motivo de censura y absuelva a su asistido por el delito  de  homicidio  imputado  en  el  pliego  enjuiciatorio,  o  lo condene por el de  lesiones  personales,  nada  de lo cual se patentiza en el escrito y, por tanto,  lo  hace  inestudiable, sin contar la indebida mezcla de motivos a que acude con  manifiesto  desconocimiento  del  principio  de  autonomía  con  que operan las  causales en casación.   

El  desapego  a  la técnica que gobierna el  extraordinario  instrumento  salta  a  la  vista  cuando  a partir de exponer un  presunto  error  de  selección  normativa,  y  aducir  que  los hechos probados  merecieron  otra  calificación  jurídica,  no  demuestra  ésta ni explica las  razones  por  las  cuales la Corte habría de casar el fallo, siendo lo correcto  demandar  la  condena  solo  que  por  un  delito  distinto, siempre y cuando se  ubicara  la  conducta  dentro  del  mismo  nomen  juris  de aquél por el que se  produjo  el fallo o invocar la invalidación de lo actuado, según el caso, pero  en  una  u  otra  eventualidad, desarrollar y demostrar adecuadamente la censura  apoyada  en  alguna  de  las causales de casación previstas por la ley, lo cual  por parte alguna siquiera intenta.   

2.-  A nombre del  procesado GUILLERMO LEON SIERRA RESTREPO.   

           

Si bien repetidamente la jurisprudencia de la  Corte  ha sostenido que es al amparo de la causal tercera de casación el camino  adecuado  para  denunciar  la  errada  calificación  jurídica  de  la conducta  imputada,  cuando  ésta  en realidad se halla definida en un tipo penal ubicado  en  capítulo  distinto  del  Código,  pues  de  prosperar  el  cargo  la Corte  quedaría  abocada  a  producir  la sentencia de remplazo por un delito distinto  del  imputado  en la resolución de acusación dando con ello lugar al motivo de  invalidación  previsto  en la causal segunda, no puede perderse de vista que en  rigor  lógico  el  desarrollo  y  demostración  ha  de  hacerse  siguiendo los  lineamientos  trazados  para  la  causal  primera,  sea  porque al desacierto se  hubiere  llegado  por  la  indebida selección y aplicación normativa de manera  directa, o a través de la apreciación probatoria.   

En  la  primera  hipótesis  es de cargo del  actor  aceptar los hechos tal y como fueron declarados en el fallo, así como el  mérito   persuasivo   asignado  a  los  medios  probatorios  que  sirvieron  de  fundamento  a  la  decisión,  y,  a  partir  de  allí,  demostrar que el yerro  consistió  en  la  selección  o  interpretación  por  el juzgador de la norma  sustancial  finalmente  aplicada.  Y,  si se acude a la segunda eventualidad, el  casacionista  debe  precisar  los errores probatorios cometidos y especificar su  clase,  si  de hecho o de derecho, y concretar una de las diversas posibilidades  de  error  que al interior de cada uno de ellos pueden ocurrir en la estimación  de  las  pruebas,  y  demostrar  la  trascendencia  de  un  tal desacierto en la  calificación  del  sumario,  y,  por  supuesto,  en  la  parte  dispositiva del  fallo.   

Solamente luego de efectuado este raciocinio,  si  la  calificación  jurídica  de  los  hechos  que  se  propone de reemplazo  conlleva  a  determinar  la  falta  de  competencia  de  los  falladores,  puede  plantearse  la nulidad por este concepto, siendo necesario, indicar, además, el  órgano establecido por la ley para su definición.   

Este derrotero, ampliamente señalado por la  jurisprudencia  de  esta  Corte,  no  es cumplido por la defensora del procesado  GUILLERMO  LEON  SIERRA RESTREPO, quien no especifica la manera como el Tribunal  llegó  a  incurrir  en la errada calificación de la conducta imputada, pues no  se  sabe  si  fue  a  consecuencia  de  no  haber  acertado  en  la  selección,  aplicación,  o  interpretación de determinado precepto sustancial, o a través  de  la  apreciación  probatoria, ninguna de cuyas hipótesis concreta, y que la  Corte  no puede suponer sin transgredir el principio de limitación que gobierna  el recurso.    

     

Pero  ni  aún de suponerse -a partir de la  referencia  hecha en la demanda al dictamen médico legal, la declaración de la  ofendida  y  el  testiominio  del  Agente  de  Policía  Jaramillo Narváez y la  enfermera  Henao  Parra-  que  la  intención  del  libelista  fue patentizar la  transgresión  de la ley a través de la apreciación probatoria, tampoco indica  si  el desacierto se produjo por haber incurrido el juzgador en errores de hecho  o  de  derecho,  ninguna  de  cuyas  especies  concreta,  no  obstante  ameritar  desarrollo y demostración.   

Lo   ofrecido   en   este   caso,  es  la  inconformidad  del impugnante con la calificación jurídica de la conducta pero  sin  demostrar  de  qué  manera  los  juzgadores  llegaron a incurrir en un tal  desacierto,  si  de  manera directa en la selección o interpretación de alguna  disposición  sustancial  o  a través de errores en la apreciación probatoria,  lo     cual     indica     que    la    propuesta    quedó    en    el    sólo  enunciado.                                  

Acorde con lo que viene de ser expuesto, se  tiene   entonces,   que   en  lugar  de  cumplir  los  requisitos  que  para  la  admisibilidad  de  la  demanda establece la ley de rito, la casacionista en este  caso  se  limitó  simplemente  a enunciar una propuesta de censura sin llegar a  desarrollarla  y  demostrarla  adecuadamente, lo cual convierte su escrito en un  alegato   propio   de   las  instancias,  siendo  ineludible  su  rechazo  y  la  declaratoria  de  deserción  del  recurso  interpuesto  en  obedecimiento  a lo  previsto por el artículo 226 del C. de P. P.   

Puesto  que esta decisión causa ejecutoria  con  su  suscripción,  según  lo disponen los artículos 197 y 226 ejusdem, se  ordenará  la devolución inmediata del expediente al Tribunal de origen, previa  comunicación a los sujetos procesales.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO. DECLARAR  DESIERTO  el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto por el procesado  WILMER DANILO LONDOÑO RUA.   

SEGUNDO. RECHAZAR  las  demandas  de  casación presentadas a nombre de los procesados JESUS  ESTEBAN  TOBON  PEREZ  y  GUILLERMO  LEON  SIERRA  RESTREPO  por  lo anotado en la motivación de este proveído.  En consecuencia SE DECLARAN DESIERTOS los recursos.    

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS        A.        GALVEZ  ARGOTE            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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