14820jun

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 14820  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N° 105  

Santa Fe de Bogotá, D. C., junio veinte (20)  de dos mil (2000).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa de LEONEL FONSECA HOYOS,  sindicado de destrucción de documento público.   

HECHOS  

El  Mayor  de  Infantería  de  Marina LEONEL  FONSECA  HOYOS,   Jefe  del Departamento de Inteligencia de la Fuerza Naval  del  Sur, con sede en Puerto Leguízamo (Putumayo), en noviembre de 1993 ordenó  la  destrucción  e  incineración  de documentos, chequeras y libro en donde se  relacionaban  movimientos  de  la  cancelada cuenta corriente N° 682 de la Caja  Agraria,  denominada “Fondo Prodeportes Leguízamo”, destinada a suministrar  dinero   a   informantes   en  labores  de  inteligencia  y  contrainteligencia,  adelantándose   una   indagación   por  el  posible  delito  de  peculado  por  aplicación  oficial  diferente,  en la cual “jugarían un papel importante”  los documentos destruidos (fs. 776 y 780 cd. 3).   

ANTECEDENTES PROCESALES  

El Juzgado 42 de Instrucción Penal Militar de  Puerto     Leguízamo             abrió  investigación;  oídos  en  indagatoria  el  Mayor  LEONEL  FONSECA  HOYOS y el  Sargento  Viceprimero  JORGE  NAVARRO  BATISTA,  el  19 de septiembre de 1995 se  decretó   la   detención   preventiva   de  aquél,  con  excarcelación,  por  destrucción  de  documento  público  y se abstuvo de imponerla al segundo (fs.  364  y  Ss.,  cd.  2).  El 14 de marzo de 1997 se convocó a consejo de guerra a  FONSECA  HOYOS, por falsedad documental, absteniéndose de hacerlo sobre el otro  indagado (fs. 574 y Ss. ib.).   

Verificada  la actuación correspondiente, el  14  de  agosto  de  1997 el Comandante de la Fuerza Naval del Sur, en calidad de  Juez  de  primera  instancia,  condenó  a  LEONEL  FONSECA  HOYOS a 20 meses de  prisión   y  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  y  a  la  “separación  absoluta de las Fuerzas Militares”, concediendo la suspensión  de  la  ejecución de la sentencia (fs. 724 y Ss., cd. 3). Ese fallo fue apelado  por  la  defensa  y  el 1° de abril de 1998 confirmado por el Tribunal Superior  Militar, mediante sentencia que ahora es objeto de casación.   

LA DEMANDA  

Al  amparo  de la causal primera de casación  (numeral  1° art. 442 C. P. Militar), es formulado el cargo contra la sentencia  impugnada,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  ante la falta de  aplicación  del  artículo  36-4  del  Código  Penal  Militar y la aplicación  indebida del 247 del mismo estatuto.   

El defensor afirma que el Tribunal no ensayó  siquiera  un principio de demostración del dolo e ignoró la concurrencia de la  causal  de  inculpabilidad denominada error en el tipo, que la jurisprudencia ha  aceptado  en  casos  de  prevaricato de jueces y fiscales; con mayor razón y en  equidad  “debe admitirse el error de interpretación frente a otros servidores  públicos  que  no  conocen la ciencia del Derecho, ni tienen experiencia alguna  en ello”.   

También  dice  que “la realidad procesal y  probatoria,  especialmente  condensada y centrada en la confesión del procesado  FONSECA  HOYOS  y  los testimonios del Sargento Saulo Navas y los oficiales Luis  Guillermo  Zabala,  Germán  Castro y Mario Navas”, evidencian que su asistido  ordenó  de  buena  fe,  con  la  aquiescencia  de  su  superior jerárquico, la  destrucción  de los documentos relacionados con la cuenta cancelada; no ocultó  su  acción, pues la realizó en forma pública, con la finalidad de proteger la  vida  de los informantes y de otras personas, “vinculadas a las actividades de  inteligencia y contrainteligencia de suyo riesgosas”.   

Actuó, en criterio del censor, bajo la firme  convicción  de  que  no incurría en nada incorrecto, según se desprende de su  injurada,  sin considerar “que sus personales anotaciones y registros llegasen  a  adquirir  la  calidad  de  documentos  y menos la de documentos públicos que  pudiesen llegar a servir de prueba”.   

Manifiesta  que  la  investigación  no  pudo  establecer  con  exactitud  el  contenido de tales anotaciones, lo cual llevó a  que  en  primera  instancia  se  calificara  “inicialmente  el  documento como  privado,  para  luego trocarlo en público; y si esa incertidumbre es predicable  del  juzgador  de  derecho,  con  mayor  razón lo es respecto a la apreciación  personal  de  FONSECA  en  el  sentido  de  que  ello no alcanzaba a estructurar  documento  alguno,  por  ser  un  laico  en  la  materia”.  Considera  que tal  situación    contribuye    a    configurar    la   causal   de   inculpabilidad  alegada.   

El  impugnante  aduce  que el oficial acusado  incurrió  en  error sobre el tipo, al obrar “con la convicción errada de que  la  conducta  no era delictuosa”, yerro invencible si se toma en cuenta que su  superior  no  objetó,  cuando  aquél  se  lo  comentó previamente, el plan de  destrucción  de  las anotaciones y registros, de donde emerge la total ausencia  de  dolo  por  desconocimiento  intelectivo  de  la  específica tipicidad de su  conducta, según jurisprudencia que cita.   

A lo sumo podrá pregonarse, en concepto de la  defensa,  culpa  por  imprudencia  o ligereza, máxime que no aparece demostrado  móvil  oscuro  o  finalidad  proclive  y  es  bien  sabido  que los punibles de  falsedad  documental  no  admiten  esa  forma  de  culpabilidad,  sino  que  son  eminentemente dolosos.   

Por  lo anterior, solicita casar la sentencia  recurrida y, en su lugar, absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  por el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos con claridad,  precisión  y  lógica,  de  manera completa y en armonía con la naturaleza del  vicio  reprochado,  además  de  demostrar  la  trascendencia  del  yerro  en la  decisión.   

En  el  presente  caso,  aunque  el  censor  expresamente  reprocha una violación directa de la ley sustancial, por indebida  aplicación  del  artículo  247  del  Código  Penal  Militar  y exclusión del  numeral  4° del 36 ibídem, no asume la apreciación de las pruebas tal como la  realizó  el  juzgador,  sino que se inmiscuye con ellas para señalar que “la  realidad  procesal  y  probatoria,  especialmente  condensada  y  centrada en la  confesión  del  procesado  FONSECA  HOYOS  y los testimonios del sargento Saulo  Navas  y  los  oficiales Luis Guillermo Zabala, Germán Castro y Mario Navas”,  evidencian  que  su  defendido  obró  con absoluta buena fe y total ausencia de  dolo.  Es decir, enfila hacia la conclusión compatible con la tesis que plantea  su  propio  análisis  de  los  elementos  de  convicción,  en  la forma que le  permitiría sacar avante la pretensión absolutoria.   

De  la  misma  manera,  refiere  “que  la  investigación  no pudo establecer con exactitud el CONTENIDO de las anotaciones  y   registros   de   FONSECA   HOYOS”,   lo   cual  dejó  sin  clarificar  la  “inequivocidad de la conducta típica”.   

Al  contrario  de  lo  que  sucede  ante  la  vulneración  indirecta,  que  es  mediata  porque  la conculcación de la norma  sustancial  deriva  de  yerros  en  la apreciación probatoria, en la violación  directa  no  hay  necesidad  de  pasar por las pruebas, pues han de aceptarse en  forma  íntegra  los  hechos  reseñados  y  la  apreciación  que  de aquéllas  realizó  el  fallador,  para entrar exclusivamente a confrontar el fallo con la  ley   y  determinar  si  se  incurrió  en  un  error  jurídico  demandable  en  casación.   

Queda  así  en  evidencia  que  el censor se  alejó  de  la  técnica  que  gobierna la casación, pues enuncia transgresión  directa  de  la norma sustancial, pero incursiona en cuestionamientos propios de  la  violación indirecta, a plantear la cual ha debido acudir si consideraba que  se   cometieron   errores   trascendentes  en  la  valoración  probatoria,  con  potencialidad para acarrear el desquiciamiento de la sentencia.   

La  presentación  del cargo corresponde a la  violación   directa,   pero   su   desarrollo   tiende  a  la  vía  indirecta,  inconsistencia  insalvable,  además  de  no estar fundamentadas las razones que  especifiquen  y demuestren de qué manera se equivocó el fallador al excluir el  precepto  que  menciona  como  omitido,  ni  cómo  se materializó el error que  supuestamente condujo a la aplicación indebida de otra norma.   

Como la Corte no puede suplir las deficiencias  ni   corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  providencia  que  adquiere  ejecutoria  en la fecha en que es suscrita  (art. 197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE  la  demanda presentada en defensa del procesado LEONEL  FONSECA   HOYOS   y,   en   consecuencia,   declarar   desierta   la   casación  interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                   JORGE        E.       CORDOBA  POVEDA                    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE   ANIBAL   GOMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                         CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                      NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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