14737jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 14737  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

MARIO MANTILLA NOUGUÉS  

Aprobado Acta No.114  

Santafé  de Bogotá, D.C., seis (6) de julio del año dos  mil (2000).   

Decide la Corte, en observancia del artículo  226  del  C.  de  P.P., sobre la viabilidad del recurso de casación interpuesto  contra  la  sentencia  dictada el 24 de febrero de 1998 por el Tribunal Superior  del   Distrito   Judicial  de  Santafé  de  Bogotá,  en  la  cual  se  condena  a   FABIO  MEDINA como  autor  del  concurso  de delitos de falsedad material de particular en documento  público y estafa, ambas agravadas.   

ANTECEDENTES   

    

1. Con  el  fin  de  recopilar los documentos requeridos para adelantar  cobro  por  la  vía judicial de una obligación por valor de $60.000.000 que la  firma    ‘Tico   Pollo  Ltda’,  propiedad  de los  hermanos    FABIO    MEDINA   y   ALVARO   CARVAJAL  MEDINA    -quienes   así  mismo  posteriormente  constituyeron       otra       sociedad      que      llamaron      ‘Pronalav        Ltda’-,  con  obligaciones  pendientes  con  el  Banco  Popular. En ese orden el representante de esta entidad solicitó  ante  la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, Zona Sur, de esta ciudad  capital,  un  nuevo  folio  de la matrícula inmobiliaria No. 050-0116172, de un  predio  situado  en  la  Autopista Sur No. 69-00, que la firma deudora le había  dado en garantía mediante hipoteca.     

El  nuevo  folio  no  coincide  con  el  que  primariamente  fue  entregado  al   Banco  por el deudor, al no contener el  registro  de  la  escritura  otorgada  el 28 de enero de 1991 para garantizar la  obligación  que  pretendía cobrarle, pero si contiene las anotaciones sobre el  registro     de     una     escritura     mediante    la    cual    ‘Tico     Pollo     Ltda’  hipotecaba  a  favor  de  otra firma  particular  el  mismo  bien y sobre un embargo ordenado por un Juzgado Civil del  Circuito  dentro  de un proceso que otra institución bancaria adelantaba contra  ‘Tico      Pollo  Ltda.’,  con  lo  cual se  estableció    que    el    préstamo   hecho   por   el   Banco   carecía   de  garantía.   

De  otro lado, habiendo solicitado en 1990 el  representante  de  la mencionada firma ‘Pronalav        Ltda’,  como  se  anotó  propiedad  también  de  los  hermanos Medina y  Carvajal     Medina,     al     Banco     de    la    República    –Fomento  Industrial-  un préstamo por  $60.000.000   a  través  del  intermediario  Cofiagro,  que  aprobado, fue  asumido  por el Banco Popular, esta entidad condicionó su desembolso al pago de  la    deuda    que    en    su    favor    tenía    la    firma    ‘Tico     Pollo     Ltda’,  y   efectivamente  aplicó  a  ésta   algo   más   de   $51.000.000  y  el  resto  a  favor  de  ‘Pronalav        Ltda’.   

2.-  Habiendo sido denunciados los hechos, la  Fiscalía  comprometió  en  juicio,  según resolución de acusación del 15 de  octubre    de   1996,   el   sindicado    FABIO  MEDINA,  por  el  concurso  de  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público  agravada  por el uso y estafa  agravada  por  la  cuantía,  siendo condenado por estos mismos delitos, pues el  Tribunal  Superior  del  Distrito,  al desatar la apelación contra el fallo del  Juzgado  interpuesta  por  su defensor contra la sentencia de primera instancia,  le impartió confirmación.   

3.- Dentro del término legal el mismo sujeto  procesal  recurrió en casación contra el fallo del Tribunal, siendo sustentada  la  impugnación  mediante la demanda cuyo aspecto formal, de conformidad con el  precepto 226 del C. de P.P. examina la Corte.   

LA  DEMANDA   

La constituye un escrito que omite el resumen  de  la  actuación  adelantada en el proceso y aduce como fundamento legal de la  censura  la  causal  1ª  del  artículo  220  del C. de P.P., precisando que la  sentencia  es  violatoria de la ley sustancial de manera directa por aplicación  indebida,  en  razón  de,  según  indica  el  censor,  “obstensible  (sic) y  manifiesto  error  de  hecho  en  el  análisis  de  las  pruebas  aportadas  al  proceso…”.   

Para demostrar el planteamiento parte el actor  de  la  cita  de extenso párrafo de las consideraciones de la sentencia, en las  que  afirma  que el Tribunal  da por establecida la autoría de los delitos  en  cabeza  de  su  poderdante,  acudiendo  enseguida a relacionar y definir las  formas  en  que  el  fallador incurre en error de hecho en la evaluación de las  pruebas.  En  el párrafo siguiente señala que en el caso concreto “hubo      graves     juicios”     de     identidad   y  anuncia que lo acreditará con “una descripción de los  medios  de  prueba  que  no  se  tuvieron en cuenta” y con la referencia a las  pruebas en las que “se sustentó la responsabilidad”.   

Continuando  con  su exposición establece un  apartado  para  lo  que  llama  el  “Primer  grupo  de  pruebas  no tenidas en  cuenta”.    Refiere    que    la    intermediaria    financiera   ‘Finagro’  solicitó  a  nombre  de  la  firma  ‘Pronalav  Ltda.’  un  préstamo por  $60.000.000  al  Banco de la República, cuya aprobación comunicó esta entidad  con  oficio  del  23  de  octubre  de  1990  en el que a su vez anunciaba que el  desembolso  se haría en un solo contado, previa la constitución de las debidas  garantías;   sin  embargo,  agrega,  ya  convertido  el  Banco  Popular  en  el  intermediario  debido a que con éste tenía sus negocios bancarios ‘Finagro’  ,  estableció  un manejo del asunto  distinto al que había indicado el Banco de la República.   

Fue  así  como con oficio del 31 de enero de  1991    el    Banco    Popular    informó    al    beneficiario    ‘Pronalav        Ltda’,   la   aprobación   del  crédito,  solicitándole  como  garantía  las  firmas solidarias, tanto del representante  legal  de  esta  sociedad,  como  de los hermanos Alvaro Carvajal Medina y Fabio  Medina   y   ‘Tico  Pollo  Ltda’, sociedad ésta que  a  su  vez  tenía  constituida  hipoteca  de  primer  grado  con el mismo Banco  Popular,  y  exigiéndole el pago de la deuda de esta firma, con el producto del  préstamo   a   ‘Pronalav  Ltda’.  De  esta  manera,  transgrediendo  las  condiciones  impuestas  por  el  Banco de la República, el  Banco  Popular  destinó  una suma mayor a los $51.000.000 con el fin de pagarse  la  deuda  de  ‘Tico Pollo  Ltda’ y giró otro cheque  a  favor  de Carvajal Medina por el saldo del monto del préstamo  otorgado  a       ‘Pronalav  Ltda’.   

Si estas pruebas hubieran sido examinadas por  el  Tribunal, dice el censor, no se habría condenado a su cliente por el delito  de  estafa,  “toda vez que el Banco Popular se apropió del crédito  que  le   otorgó   el   Banco   de   la   República   a  Pronalav  Ltda’ ”.   

Al  párrafo  siguiente  pasa  a referirse al  delito  de  falsedad,  afirmando que el certificado de tradición falsificado no  fue  sometido  a  dictamen  grafológico,  pese  a lo cual el Tribunal basado en  prueba  testimonial  así  lo  catalogó, Añade que la testimonial no es prueba  idónea  para  acreditar la falsedad y que en el proceso no existe prueba de que  su  cliente  fue quien entregó al Banco Popular el referido documento espúreo,  de  donde  colige  que  el  Tribunal  incurrió  en    2…un error de  apreciación  de  las  pruebas  pues  se  toman  en  un  sentido que no tienen y  confusión   en   el   hecho   de   aseverar  que  la  falsedad  se  prueba  con  testimonios”.   

En   el  capítulo  siguiente,  dedicado  a  “Conclusiones”,  precisa  que  el Tribunal incurrió en “error de hecho al  dar  por demostrada la figura de los reatos de estafa y falsedad  a través  de  un  falso  juicio  de  identidad  realizado  sobre supuestos pero no con los  documentos  que obran como pruebas en el expediente…” y que ese error devino  por   violación   indirecta   de   la   ley  sustancial.  Señala  como  normas  transgredidas  los  artículos  274  y  ss.,   264 y ss.  y  282,  todos  del C. de P.P., así como los artículos 220, 222, 356 y 372-1 del C.P. y  formula la consecuente pretensión casacional.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  naturaleza  eminentemente  técnica  del  recurso  de  casación  se  traduce  en  la exigencia de requisitos puntuales de  forma  en  la  demanda  que  se  presenta  para  sustentarlo, cuya inobservancia  acarrea  la  deserción de la impugnación, ello a voces de los artículos 225 y  226 del C. de P.P..   

De esta suerte, el escrito enjuiciatorio debe  contener  una  síntesis  de la actuación procesal  -artículo 225 numeral  2º  –  que  informa  a  la  Corte  del  trámite  impreso a la actuación, y la  exposición  en  forma  clara  y  precisa  de  los  fundamentos  de la causal de  casación  aducida   -numeral 3º -, porque el principio de limitación que  también  regula esta clase de recurso –artículo  228  del  C.  de P.P.-, no permite a la Corte ocuparse de  causales  diferentes  a  las legalmente autorizadas para discutir la presunción  de  legalidad  y  acierto  del  fallo  con el cual culmina la fase ordinaria del  proceso.   

Pues  bien:  la  demanda  que  se examina, en  primer  término,  desconoce  el  requisito  previsto  en  el  numeral  2º  del  artículo  225 del C. de P.P., en cuanto carece de la síntesis de la actuación  procesal;  en  segundo lugar y con referencia al delito de estafa, pasa también  por  alto  la  exigencia  del  numeral  3º del artículo 225 precitado, pues es  imprecisa  en  la  mención  del  motivo  de  casación  que propone, por cuanto  encabeza  la  censura  afirmando  que  la  sentencia  es  violatoria  de  la ley  sustancial   en   forma   directa,    denotando  con  esta  indicación  su  conformidad  con  el  estudio  probatorio, pero ofrece como razón la incursión  del  Tribunal  en errores de hecho en la apreciación probatoria, entremezclando  así  motivos  incompatibles  de  disenso,  dado  que  los  errores  probatorios  pertenecen    al    ámbito    exclusivo    de    la   violación   indirecta  y  la apreciación de la misma  prueba  no  puede  ser  aceptada  y  rechazada  al  mismo  tiempo y con el mismo  objetivo jurídico.   

Además,  al  señalar  la clase de error que  denuncia,   no   obstante   haber   definido   previamente  lo  que  doctrina  y  jurisprudencia   conocen  como  errores  de  hecho  por   falso  juicio  de  existencia  y  por  falso juicio de identidad en tema casacional, puntualiza que  el  error  cometido fue de esta clase: hubo,  dice,  “graves juicios  de  identidad”   -reflexión  con la cual reconoce que las pruebas fueron  analizadas  por  el Tribunal pero distorsionadas objetiva o lógicamente-,   y  en  ese orden advierte que lo demuestra relacionando las pruebas “que no se  tuvieron  en  cuenta”,  punto  en  donde vuelve a mezclar conceptos jurídicos  inconciliables,  porque una misma prueba no puede ser coetáneamente analizada e  ignorada, que es el equivalente a no haberla tenido en cuenta .   

Esa forma de razonar despoja de claridad y de  precisión  el  discurso, que no puede la Corte remediar dado que ella se atiene  a lo alegado.   

Referente al delito de falsedad en documento,  el  aspecto  formal  de  la  demanda no mejora, pues bajo la misma premisa de la  incursión  del fallador en error por falso juicio de identidad en el estudio de  probatorio,  el  censor  denuncia  la  no  práctica   de  una prueba en su  criterio  esencial  para  acreditar  la  responsabilidad,  como  era la pericial  grafológica  sobre  el documento cuestionado, cuando lo debido, ante la entidad  de  la  prueba  echada  de menos, era denunciar el quebranto de la garantía del  debido  proceso  por  falta de investigación, y por la vía de la causal 3ª de  casación.  Al  involucrar  la  supuesta  falencia  investigativa  como error de  apreciación  del  documento  falso,  reiteró  su  falta de claridad, y de paso  dejó  de  atender el requisito formal señalado en el numeral 4º del artículo  225  del  C.  de  P.P.,  consistente  en  que  “Si  fueren varias las causales  invocadas,  se  expresarán  en capítulos separados los fundamentos relativos a  cada una de ellas”.   

Tampoco  es completa la fundamentación sobre  los  errores  de  apreciación de la prueba al limitarse a afirmar que no existe  en  el proceso prueba demostrativa de que su cliente fue quien usó el documento  falso,  sin  cuestionar el actor, como ha debido hacerlo para darle coherencia a  sus  planteamientos,  las  pruebas que el Tribunal tuvo como pilares de crédito  de  este  aspecto  de  la  delincuencia  juzgada  y  demostrar  de  qué  manera  distorsionó  su  contenido  o  su  sentido lógico, de cara a la clase de error  casacional propuesto.   

Como se observa, la demanda adolece de vicios  de  forma  que  impiden  su  cabal  intelección y bloquean irremediablemente la  viabilidad del recurso. Se decidirá de conformidad.   

Por    lo   expuesto,   la   CORTE SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

RECHAZAR  IN LIMINE  la    demanda    de    casación    presentada    en    este   proceso   y   por  consiguiente,   DECLARAR  DESIERTO  el  recurso  extraordinariamente presentado a nombre de FABIO  MEDINA  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Santafé de Bogotá, que lo condena  como  autor  del  concurso  de  delitos  de  falsedad  material de particular en  documento  público  y estafa, ambas agravadas. Esta providencia  carece de  recursos  al  tenor  de  lo  dispuesto  en  los  artículos  197 y 226 del C. de  P.P..   

En  firme,  DEVUELVASE  el  expediente  a  la  oficina de origen.   

Cópiese y cúmplase.  

EDGAR  LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                          JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                          NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *