14723mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14723  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

          MAGISTRADO PONENTE   

          Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON   

          Aprobado Acta No. 038   

          Santafé  de  Bogotá,  D.C., catorce (14) de marzo del año dos mil  (2000).   

          VISTOS:   

Se  pronuncia la sala sobre la admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  presentadas por los defensores de xxxxxxx        y        xxxxx, contra la sentencia del 23 de enero  de 1998, proferida por el Tribunal Superior de Cali.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:  

1.  El 3 de marzo de 1997, aproximadamente a  las  12:10  de  la  tarde,  xxxxxx  en  compañía  de otro sujeto ingresó a la  oficina  de  la  Corporación de Ahorro y vivienda Colmena de la “Floresta”,  de  la ciudad de Cali, intimidaron con arma de fuego a las personas que allí se  encontraban  y  se apropiaron ilícitamente de $46.632.712.00 pesos. Días antes  del  asalto,  el  primero de los nombrados había acordado con los cajeros de la  corporación  xxxx, xxxxx y xxxxx  los pormenores de la acción delictiva y  específicamente  que éstos tendrían reunida una gruesa suma de dinero para el  día y hora señalados.   

2.  La  Fiscalía 56 de la Unidad Primera de  Patrimonio  de  Cali  inició  el  19 de marzo de 1997 la respectiva indagación  preliminar;  con  base  en  las  pesquisas  allegadas,  ordenó  la vinculación  mediante  diligencia de indagatoria de xxxx, xxx, xxx  y xxx, a quienes les  definió  la  situación jurídica el 21 de abril de 1997, imponiéndoles medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva como presuntos coautores del delito  de  hurto  calificado  agravado,  en concurso con el ilícito de porte ilegal de  armas  de  fuego  de   defensa  personal.  Esta decisión fue confirmada en  segunda  instancia por la unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior  de Cali, mediante proveído de junio 20 de 1997.    

Como  LOS  PROCESADOS  xxxx  y  xxxxx   solicitaron  acogerse  a  la sentencia anticipada, la Fiscalía 56 Seccional los  convocó  para la respectiva audiencia el 15 de julio de 1997, en la cual éstos  aceptaron  los  cargos  que  se les hiciera de ser coautores responsables de los  delitos  de  hurto  calificado  agravado  en  concurso con el de porte ilegal de  armas.   

3.El  15  de  septiembre  de  1997  el   Juzgado  21  Penal  del  Circuito  de  Cali  profirió  la respectiva sentencia,  mediante  la  cual  condenó a los citados xxxxxx y xxxxx a la pena principal de  32  meses  de  prisión, a la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por el mismo término, al pago de perjuicios materiales en la suma de  $50.092.262.45  pesos,  por  hallarlos  responsables  de  los  delitos  de hurto  calificado  y  agravado  y  porte ilegal de arma de fuego de defensa personal, y  les  negó  el subrogado de la condena de ejecución condicional. Impugnada esta  decisión  por  los  defensores  de los procesados y por el Ministerio público,  inconformes  porque  no  se  les  concediera  el  subrogado  penal referido, fue  confirmada  en  forma  integral por el Tribunal Superior de Cali, mediante fallo  de enero 23 de 1998.   

LAS DEMANDAS:  

1.  Con  apoyo en  la causal primera de  casación,   la  apoderada  de  xxxxxxxx  acusa  el  fallo  de  segundo  grado de violación directa de la ley  sustancial  por  aplicación  indebida del  artículo 61 del Código penal.   

En sustentación del reproche señala que no  obstante  que  en  los  fallos  de  instancia se le reconoció a su defendido la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  de  la  buena conducta anterior por no  registrar   antecedentes,   en   la  tasación  de  la  pena  efectuada  por  el  sentenciador  no  se  partió de la pena mínima; considera que de esa manera se  desconoció  en  forma  plena  el  artículo  64-1,  ibídem.  Solicita  que  se  reconozca  la  causal  invocada, se case el fallo, y así mismo se le conceda al  procesado  el  subrogado  penal  de  que  trata  el  artículo  68  del  Código  penal.   

2. En la demanda presentada por el apoderado  de  xxxxxxx  se formula, al amparo de la causal primera de casación,   un   solo  cargo contra la sentencia impugnada, por considerarla violatoria  de  una  norma  de  derecho  sustancial,  cual  es  el  artículo 24 del Código  Penal.   

Asegura que no obstante estar demostrado “  en  la  plenaria”  que  su defendido no realizó hecho punible ni determinó a  otro  a  cometerlo,  los jueces de instancia lo condenaron como coautor. Hace un  rápido  análisis  de  la  prueba, para concluir que xxxxx solo participó como  cómplice,  y  por  lo  tanto  la pena a imponer debió haber sido como tal y no  como autor.   

Cuestiona  igualmente  el  que se le hubiera  condenado  por  el  delito  de  porte  ilegal  de arma de fuego, cuando nunca se  comprobó qué tipo de arma fue la utilizada en el ilícito.   

Sugiere una vulneración al debido proceso en  razón  a que  en la indagatoria como  en la diligencia para sentencia  anticipada,  no le fueron formulados los cargos en forma concreta, con lo que se  atentó  contra  el  derecho  de defensa. Solicita se  “case la sentencia  acusada y en su lugar se dicte la que en derecho corresponda”.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Los  libelistas han olvidado que en esta  sede  no  actúa  la  Corte  como  un  Tribunal  de  instancia,  que  el recurso  extraordinario  de  casación  es de naturaleza rogativa y excepcional en cuanto  con  él  se  permite  cuestionar  la  legalidad de los fallos proferidos en las  instancias,  y por ello este recurso es reglado y debe sujetarse el impugnante a  las exigencias teórico normativas que lo gobiernan.   

De  ahí  la  exigencia  de  los  requisitos  formales  contenida  en el artículo 225 del Código de procedimiento penal, que  de  no observarse en forma estricta, conlleva indefectiblemente al rechazo de la  demanda,  y  por  consiguiente  a  que  el recurso sea  declarado desierto.   

2.  En la primera demanda la casacionista se  limitó  a  enunciar  el  cargo  en  forma  genérica:  violación  directa  del  artículo  61  del  C.  P.  por  aplicación  indebida.  Pero dejó huérfano el  reproche de demostración y desarrollo.   

No  solo  no  demuestra en que consistió el  error  de  “diagnosis jurídica” en que supuestamente incurrió el fallador,  sino  que  omite  indicar cuál es la norma que debe aplicarse en sustitución a  la  impugnada; deja un vacío en la formulación del cargo que la Corte no puede  llenar  de  manera  oficiosa.  La Sala ha dicho en forma reiterada que cuando se  alega  violación  directa  de  la ley por aplicación indebida de una norma, en  principio,   está  obligado  el  censor  no  sólo  a  determinar  la  que  fue  indebidamente  aplicada,  sino  también  el  precepto  que  en  su  lugar  debe  aplicarse,  dando en cada caso las razones pertinentes, pues en el evento en que  la  Corte  debiera  dictar  la  sentencia  sustitutiva, de prosperar el recurso,  estaría  imposibilitada  para  ello  si  éste no se determina. El principio de  limitación  le  impide  a  la  Corte  enmendar, aclarar  o complementar la  impugnación.   

Además,  incurre  la  recurrente en abierta  contradicción  cuando  afirma  inicialmente  que  los  jueces  de  instancia le  reconocieron  al  procesado la circunstancia de atenuación punitiva “de buena  conducta  anterior”,  y  a  renglón  seguido asegura que se le desconoció en  forma plena el artículo 64, numeral 1º.  del Código Penal.   

3. Si bien la segunda demanda  supera a  la  anterior  en  cuanto  a  presentación se refiere y en la exposición de los  requisitos  primero  y  segundo  del  citado  artículo  225  del C. de P.P., el  libelista  cae  igualmente en serias falencias técnicas, que impiden el estudio  a fondo de la misma.   

       

Formula un solo cargo al amparo de la causal  primera  de  casación, pero no va más allá de su simple enunciado: violación  del  artículo  24 del Código Penal “ que trata el grado de participación en  la comisión de los punibles denominado complicidad”.   

         No  señala  si la presunta violación de la norma citada  tuvo  ocurrencia  por  vía  directa  (  causal  primera,  cuerpo  primero) o por vía  indirecta  (causal  primera,  cuerpo  segundo).  Aunque  pareciera  sugerir  que  plantea  una  violación  indirecta, toda vez  que hace alusión al aspecto  probatorio,  no  dice  a  qué  medios  de convicción se refiere. Tampoco   indica     si    el    sentenciador    incurrió    en     un     error    de    hecho   (  falso  juicio   de existencia , falso juicio de identidad, o por violación de las  reglas  de  la  “sana  crítica”)  o en un error de derecho (falso juicio de  convicción o falso juicio de legalidad).   

          No  sólo  omite  la demostración y desarrollo del cargo planteado,  sino  que  abruptamente  enfila  su  discurso  a  cuestionar la forma como se le  formularon  los  cargos  al  procesado  en  la  injurada  y  en la diligencia de  sentencia  anticipada, para referirse a presuntas violaciones al debido proceso,  reproches  estos  que  son  propios  de  la  causal tercera. Olvida el censor el  principio  de  autonomía  de las causales, según el cual, al interior  de  un  mismo  cargo  no  se pueden entremezclar ataques correspondientes a causales  distintas,  ya  que  cada una tiene naturaleza diferente, obedece a particulares  reglas técnicas y genera diversas consecuencias jurídicas.   

          La  falta  de  claridad, precisión, coherencia y fundamentación de  las  demandas  referidas,  tal  como  se  demostró  en  precedencia,  impone su  inadmisión, con las consecuencias que de ello se deriva.   

         En   mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala  de Casación penal,   

         RESUELVE:   

         1.  Rechazar  de plano las demandas de casación presentadas por los  defensores  de  xxxx y xxxxx, contra la sentencia de segunda instancia proferida  el 23 de enero de 1998, por el Tribunal Superior de Cali.   

          2.  Declarar   desierto  el  recurso  y  devolver el proceso al  Tribunal de origen.   

         3.  De  conformidad  con lo dispuesto por el artículo 197 del C. de  P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         Comuníquese y cúmplase   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO               

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                      JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                          CARLOS    E.    MEJIA    ESCOBAR                         

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA                                      

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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