14635(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 14635  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

DR. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No.169  

Bogotá,  D.C., primero (1º) de noviembre de  dos mil uno (2001).   

Resuelve  la  Sala  el  recurso  de casación  presentado  por  el  apoderado  de la parte civil, contra la sentencia proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga (12 de febrero de 1998), mediante la  cual   revocó  el  fallo  condenatorio emitido  el 27 de noviembre de  1997  por  el Juzgado Sexto Penal del Circuito de dicha ciudad, para en su lugar  absolver  a  LUIS DAVID BLANCO MALDONADO del delito de homicidio culposo en LUIS  EDUARDO RIVERA GOMEZ.   

HECHOS  

El  8  de diciembre de 1995 transitaba por la  autopista  que  de Bucaramanga conduce a Floridablanca, en dirección norte sur,  el  autobús  Chevrolet  de  placas XVH 742, afiliado a COPETRAN S.A., conducido  por  LUIS  DAVID  BLANCO  MALDONADO.  De  la misma manera lo hacía LUIS EDUARDO  RIVERA  GOMEZ,  conduciendo  una  motocicleta  de  500  c.c.  de  placa  QBC 80,  transportando  en  el asiento, con precario equilibrio por la falta de parrilla,  una caja de cerveza polar y una botella de whisky.   

A  las  nueve y veinte minutos de la mañana,  frente  a  la entrada del barrio “Cañaveral”, el motociclista, que marchaba  por  el  carril  derecho,  al  tratar de sobrepasar el bus, que lo hacía por el  carril   izquierdo,    resultó   atrapado  por  la  manguera  del  sistema  presurizador  de  aire  para  el  inflado  de  la  llanta  delantera derecha del  automotor  de  placas XVH 742, perdiendo la vida el conductor de la moto QBC 80,  al    comprimirle    la   cabeza,   con   la   llanta   del   bus,   contra   el  pavimento.   

                                               ACTUACION PROCESAL   

1.  La Unidad de Reacción Inmediata con sede  en  Bucaramanga  abrió  la  correspondiente  investigación  y  luego  de   recibir  la  indagatoria  a LUIS DAVID BLANCO MALDONADO, conductor del autobús,  remitió  por  competencia  las  diligencias  a las Fiscalías del Grupo de Vida  Delegadas   ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito,  correspondiéndole  la  investigación a la Fiscalía 24 Seccional.    

El  5 de enero de 1996 se impuso al procesado  medida    de   aseguramiento   consistente   en   detención   preventiva,   con  excarcelación, por el delito de homicidio culposo.   

El 15 de febrero de 1996 se reconoció a LUIS  JESUS  RIVERA RIVERA y a MATILDE GOMEZ DE RIVERA como parte civil, en calidad de  padres  del  occiso.  Con  providencias del 27 de marzo y 1 de agosto de 1996 se  ordenó  vincular  a  ORLANDO  PARDO  SÁNCHEZ y SALVADOR FONTECHA como terceros  civilmente   responsables   y  a  COLSEGUROS  S.A.  como  llamado  en  garantía   

2.   Cerrada  la  instrucción,  el  24  de  octubre   de  1996 se calificó el sumario imputando al procesado el delito  de  homicidio  culposo. El Juzgado 6 Penal del Circuito de Bucaramanga agotó el  procedimiento  de  la  causa  y  dictó sentencia condenatoria contra LUIS DAVID  BLANCO  MALDONADO,  al  hallarlo  responsable  del  delito de homicidio culposo,  imponiéndole  dos  años  de prisión y multa de cinco mil pesos, además de la  suspensión  por  un  año de la licencia para conducir vehículos automotores y  la  interdicción  de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la  pena  principal.  Así  mismo,  condenó  al procesado y a los señores SALVADOR  FONTECHA   y   ORLANDO   PARDO   SANCHEZ,  en  calidad  de  terceros  civilmente  responsables,  a pagar $27.620.138, más el equivalente en moneda nacional de 50  gramos  oro, por concepto de perjuicios, en favor de los padres de la víctima y  de  quienes  demuestren tener derecho a ser indemnizados. Concedió al procesado  la  condena  de  ejecución  condicional.  Esta  decisión  fue  apelada,  de la  siguiente manera:   

     

a. Por   el   apoderado   de   los  terceros  civilmente  responsables.     

Las  circunstancias  del  accidente   no  fueron  conocidas procesalmente, sólo a partir de hipótesis se llegó a ellas,  no  existió  verdad  que  condujera  a  la certeza para proferir la condena. No  encuentra   el  recurrente  en  la  decisión  del  a  quo  claridad en la valoración probatoria con base en  la  cual  declaró  la  responsabilidad  penal, al mirar en conjunto las pruebas  aportadas.   

De  otra parte, sostiene el impugnante que no  se  demostró  en  el  proceso la dependencia económica de los progenitores del  interfecto,  por  lo que la condena en perjuicios no podía ir más allá de los  morales.   

     

a. Por la parte civil.     

Partiendo  del supuesto que el perito avaluó  el  daño  emergente  en $694.500 y el lucro cesante en $54.545.777, reprocha la  parte  civil  al  ad quem que  condenara   en   perjuicios   mediante   un   señalamiento   prudencial  de  la  indemnización,  dado  que  no  podía  prudencialmente  hacerlo  al  tenor  del  artículo  107 del C.P. anterior, puesto que dicha disposición no era aplicable  cuando  la  cuantificación  de  los  perjuicios se hubiere establecido mediante  prueba  pericial,  como  en  este  caso  ocurrió, menos aún cuando dicha   prueba no fue objetada por los sujetos procesales.   

El  monto  de  los  perjuicios  morales, a su  juicio,  fue  irrisorio.  Las  circunstancias  en  que  ocurrió el deceso de la  víctima,   la   edad   y  dependencia  de  los  afectados  con  el  hecho,  son  determinantes  de  aquellos,  por  lo  cual el ad quem  debió  considerar  estos  factores  para  señalar su  monto,  el  que debe compensar la intensidad del daño causado con la supresión  de la vida de LUIS EDUARDO RIVERA.   

COLSEGUROS  S.A., llamada en garantía,   está  comprometida  con  el  pago parcial de la indemnización, sin embargo, el  a    quo    no    hizo  pronunciamiento  alguno  respecto  de  dicha  compañía,  por  lo  que  debe el  ad   quem   adicionar  la  sentencia en dicho sentido.   

Reclamó además, por no haberse dispuesto el  decomiso  del  bus  ,  en  los  términos  del artículo 37 de la ley 2 de 1984.   

El   Tribunal   del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga  revocó  la  sentencia  condenatoria  proferida por el a  quo,  absolviendo al procesado. Contra  ésta  decisión  recurrió  en  casación  el  apoderado  de  la  parte  civil,  impugnación  que  ahora se ocupa de resolver la Sala, por haberse presentado la  demanda en tiempo.   

LA  DEMANDA   

Cargo único.  

Con  base  en  la causal primera de casación  denuncia  el censor que el Tribunal con su sentencia violó de manera directa la  ley  sustancial,  precisando  como  disposiciones quebrantadas las contenidas en  el   artículo  31  de  la  C.N.  y  en  los artículos 17 y 217 del C.P.P.  anterior.  El  Tribunal  de  Bucaramanga, aduce, reabrió el debate probatorio y  profirió  una decisión que agravó la situación jurídica del sujeto procesal  parte  civil,  al  revocar  el  fallo  de  primera  instancia  para  absolver al  procesado,  sin  tener  en  cuenta  que  los  impugnantes  fueron únicamente el  apoderado  de  los  terceros  civilmente  responsables   y  la parte civil,  quienes  cuestionaron  exclusivamente  el  monto de la condena en perjuicios. De  esta  forma el juez de segundo grado dejó de resolver los planteamientos de los  recurrentes.   

Solicita a la Sala casar las sentencia  y  resolver las “inquietudes de los impugnantes”.   

NO  RECURRENTES   

El  apoderado  de  los  terceros  civilmente  responsables   sugiere   a  la  Sala  mantener  la  decisión  del  Tribunal  de  Bucaramanga,  haciendo  referencia  a  que  dentro  de  sus facultades está por  mandato  legal  cuestionar el examen de la responsabilidad del procesado, debate  éste  que  no  puede serle ajeno, dado que sólo aniquilando la culpa de aquél  se exime de la correspondiente condena.   

Advierte   que  el  primer  sentido  de  la  argumentación  que  expuso  como  vocero del tercero civilmente responsable fue  “la  negación de la responsabilidad del procesado”, por lo que la decisión  del Tribunal es acorde con la actuación sustancial.   

Por  último sostiene que no están dados los  presupuestos   exigidos   para   la   reformatio  in  pejus,   por  cuanto  que  el  condenado  no  fue  el  recurrente ni tampoco se le agravó a éste la sanción.   

                                       CONCEPTO   DE   LA  PROCURADURIA   

La  Procuradora Primera Delegada en lo Penal  sugiere  casar  oficiosamente   la  sentencia,  con  base  en  el siguiente  análisis:   

Cargo único.  

La redacción del artículo 31 de la C.N. da a  entender  que  la  prohibición  de  agravar  la pena sólo opera para el sujeto  pasivo  de  la acción penal, cuando es apelante único. Por esta razón resulta  desacertado  el planteamiento del recurrente al alegar en su condición de parte  civil    la   violación   de   la   reformatio   in  pejus,   por  lo  que  el  cargo  se  debe  rechazar.   

Casación oficiosa.  

El  Tribunal  al  desatar la alzada contra la  sentencia  de  primera  instancia  excedió  el  marco  propio  del  recurso, en  desmedro  de  la  legalidad del proceso, comprometiendo la estructura del mismo,  irregularidad que debe declararse oficiosamente.   

El     ad  quem  no  podía reabrir el debate probatorio sobre la  responsabilidad  penal  del procesado porque ésta no fue objeto de impugnación  por  los  recurrentes  y  ni  el  inculpado  ni  su  defensora  se  mostraron en  desacuerdo  con  la  decisión  de  primera  instancia.  No constituye motivo de  censura  el solo comentario, sin argumentación, sobre errores en la valoración  de  la  prueba  cometidos  por  el  a quo  en  lo  atinente  a  la  responsabilidad  del  procesado. En estas  condiciones,  de  manera ilegal el juez de segundo grado asumió análisis sobre  aspecto  no  sometido  a  su consideración para revocar la decisión impugnada,  desbordando  la  competencia  señalada  para el efecto por el artículo 217 del  C.P.P. anterior.   

Solicita  a  la Corte casar la sentencia para  que  decrete  la  nulidad  a  partir  de  la  sentencia  de  segunda  instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

Cargo único.  

1.  El  cargo  consignado  en  la  demanda  desconoció  presupuestos  de  técnica  en su formulación, exigencias formales  que   hacen   parte   del   debido   proceso   y  cuya  omisión  impiden  a  la  Sala   el   estudio   de   fondo   de   los   asuntos  planteados,  en  razón  a  la  naturaleza rogada del  recurso  y  al  principio de limitación. En tales condiciones la Corte no puede  entrar  a  examinar y resolver la pretensión del demandante, principalmente por  las razones que a continuación se expresan.   

1.2.  El  casacionista,  al  desarrollar el  cargo,  atribuye  como  motivo  de  violación  directa de la ley sustancial, el  hecho  de  haber  reabierto  el  ad  quem  el debate probatorio para efectuar una valoración que lo condujo  a  revocar  la condena, absolviendo al procesado, argumentación con la cual, al  entrar   en   esa   discusión,   se  ubica  en  el  ámbito  de  la  violación  indirecta.   

El concepto jurídico de violación directa  de  la  ley sustancial para los efectos del recurso extraordinario de casación,  comporta  la  aceptación   del  aspecto  probatorio  conforme hubiere sido  considerado  en  la  sentencia acusada, por cuanto que en el primer cuerpo de la  primera  causal  señalada  en  el  artículo  220  del código de procedimiento  anterior  (207 del actual) sólo se discute la selección de la norma sustancial  o  su  interpretación,  ya  por haberse dejado de aplicar la  adaptable al  caso,  ora  por  haberse  aplicado una que no le correspondía, o bien por   interpretar  equivocadamente  la correctamente escogida. Bajo estos presupuestos  y  confrontados  con  la  dialéctica  a  la  que  acudió  el censor, según lo  expresado  en  el  párrafo  anterior,  se  tiene que el libelo se apartó de la  expresión  de la causal con la claridad y precisión que el legislador exige en  la   demanda  al  recurrente,  como  requisito  formal  ineludible  en  aquella.   

1.3.   Carece  de  solidez  la  objeción  formulada  a  la sentencia de segunda instancia, consistente en que se profirió  con  desconocimiento de la prohibición de reformar peyorativamente la decisión  concerniente  a  la   parte civil, por cuanto que al tenor del artículo 31  de  la  C.N.,  en  concordancia  con  los  artículos  17 y 217 del C.P.P., esta  restricción   opera  sólo  en  favor  del  condenado, en el sentido de no  agravársele  la  pena  cuando  éste sea apelante único, presupuesto que ni la  constitución  ni la ley  extienden a  la parte civil. El error, pues,  es   protuberante  en  la  demanda  e  inexistente en la sentencia acusada.   

Desde   el   punto   de  vista  expresado  anteriormente  el error endilgado por el censor al Tribunal resulta de imposible  comprobación,    porque    la   hipótesis   jurídica   de   la   reformatio  in pejus no corresponde   a  los  supuestos  invocados  por  la  parte  civil. La supina equivocación del  recurrente  sobre el sentido y alcance de las normas que estima violadas, debió  motivar,  en  su momento, la desestimación de plano de tan desenfocada demanda.   

1.4.  El  escrito de demanda desatendió la  formulación  de  la proposición jurídica en los términos que la ley procesal  penal  y  la  jurisprudencia  lo  demandan.  La  parte  civil,  como sujeto  procesal  recurrente,  ha  debido  integrar  aquella  y encaminar la pretensión  indemnizatoria  con base en las disposiciones de naturaleza civil, exigencia que  ignoró  por completo, A este desacierto suma además la omisión en expresar el  sentido  de  la  violación  infringida  a  las   normas  que  invocó como  quebrantadas.   

2. Los defectos de técnica advertidos en el  acápite  anterior  obligan a desestimar ese libelo por la ineptitud de  la  demanda.  Esta  es la consecuencia jurídica que se impone, conforme al criterio  que   en  forma  pacífica  y reiterada  ha venido sosteniendo la Sala  1.  Dijo  la  Sala,    refiriéndose  a  la  decisión  que  se debe   adoptar  cuando  al  decidir  el  recurso  se  advierte  que obra una causa para  desestimar  la  demanda,  con ponencia del Magistrado Dr. Carlos Augusto Gálvez  Argote:   

“……..la  simple inadvertencia de la  causa  a  la  hora  de concederse el recurso o de inadmitirse la demanda no hace  que  el  vicio  pierda  eficacia,  sino  que  lo  que  era  causa  de  rechazo o  inadmisión  se  convierta en causa de desestimación, ya que todo depende de la  fase  procesal  en  que  se  tome  la  decisión,  pues  el  auto  de  admisión  erróneamente  proferido,  no  obliga  a  tomar  decisión  alguna  de  fondo al  estudiar  los reparos hechos a la sentencia del Tribunal y determinar el vicio o  la  índole de la pretensión, dado que carece de fuerza vinculante no porque se  estime  ilegal,  sino  porque carece de efecto, y pensar en atribuirle capacidad  saneadora  al auto de admisibilidad equivaldría, como se ha dicho, a  comprometer  a  la  Corte  en  el  nuevo  error  de  asumir  una  competencia  de  que  carece,  la cual queda limitada  exclusivamente  a  tomar esta decisión, dado que el objeto de fallo, como es la  demanda,   no   puede  proferirse  ante  su  ineptitud.”  (Subraya  fuera  del  texto)   

En   consecuencia  la  demanda  debe  ser  desestimada.   

Casación oficiosa.  

El Ministerio Público, ante las nulidades que  afectan  el proceso o la sentencia acusada, tiene facultad para solicitar que se  decreten  de  oficio,  sobre  la  base  de  una demanda que, por ajustarse a los  requisitos  exigidos  formalmente  por la ley se estime técnicamente ajustada a  derecho,  de  tal  manera  que,  si el libelo, por el contrario, no cumple estas  elementales  condiciones  de  admisibilidad, impide a la Corte la posibilidad de  casar  oficiosamente la sentencia, en los términos del artículo 228 del C.P.P.  anterior (artículo 216 de la ley 600 de 2000).    

En  el caso presente, la casación oficiosa  sugerida  por  la  Procuradora  Delegada  para  que  se case la sentencia, no es  entonces  de  recibo,  como  consecuencia  lógica  de  las razones expuestas al  examinar  el  cargo  formulado  por  el  demandante,  dado  que,  se reitera, la  casación  oficiosa  sólo  procede a partir de demandas presentadas en forma, y  la    examinada   en   el   sub   judice no cumple estas exigencias.   

Como ya se expuso, la Sala se ha referido a la  demanda   en  forma  como  presupuesto  insuperable  de  la  facultad  de  casar  oficiosamente   la  sentencia,  en  forma  por  demás  reiterada.  2  En sentencia  del     25     de     octubre     de    1999,    3         dijo         la  corporación:   

“El  artículo 228 del ordenamiento procesal  penal  sí dispone que, en tratándose de la causal de nulidad, la Corte deberá  declararla  de  oficio;  pero no puede perderse de vista que tal precepto supone  que  el  recurso  ha sido admitido por la existencia de una demanda en forma. Es  decir,  como  la  demanda  formalmente  estructurada abre el debate propio de la  impugnación  extraordinaria,  es  posible  que la Corte en la decisión declare  una  nulidad procesal no pedida por el recurrente, así haya sido otro el motivo  de casación elaborado por éste”   

En  consecuencia,  si  la  demanda debe ser  desestimada,  la  Corte  no adquiere competencia para examinar el recurso y, por  consiguiente,  tampoco  para  decretar  de  oficio  la  nulidad impetrada por el  Ministerio Público.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la  Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la República  y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

Desestimar    la    demanda  de casación presentada por apoderado de la parte civil, contra la  sentencia  proferida  el  12  de  febrero  de  1998  por el Tribunal Superior de  Bucaramanga.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de   origen.                                             

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

         

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE                                                                

JORGE   ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                                   EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                      

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                            NILSON      PINILLA     PINILLA                         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicados  números 13.689, y 18.075, entre otros.   

2  Radicados  números  10.858,  17.736, 17.150, 13.121,  11.253, 14.375, entre otros.   

3  Magistrado Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego.     

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