14430(30-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 14430  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                    Magistrado Ponente:   

                                                    Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                    Aprobado Acta No. 58   

Bogotá, D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  dos (2.002).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por el Fiscal Segundo Delegado ante el  Tribunal   Superior   de  Pereira,  contra  la  sentencia  proferida  por  dicha  Corporación  el  28  de  noviembre  de  1.997,  confirmatoria  de la dictada en  primera  instancia por el Juzgado Penal del Circuito de Dosquebradas (Risaralda)  el  8  de  octubre  de  ese  mismo año, por medio de la cual absolvió a María  Stella  Ramírez  Buitrago  y  a  Carlos  Alberto  Rodríguez  Martínez, de los  delitos  de  peculado  por  apropiación  y  abuso  de  confianza  agravada que,  respectivamente, les fueran imputados.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

En  el  mes  de  julio de 1.994, Gloria Elena  Zapata  Gordon, quien para la época se desempeñaba como Directora del Fondo de  Vivienda    de    Interés    Social   de   Dosquebradas   (Risaralda)   Fodevis  (establecimiento  público  descentralizado  del  orden  municipal), celebró un  contrato  con miras a efectuar un espectáculo público teniendo como invitada a  la  cantante  “Ana  Gabriel,  su  orquesta  y  mariachi”,  por  la  suma  de  $97’440.000.00, adelantando  todas  las  gestiones  indispensables  para  la celebración del acto que debía  cumplirse  el  27  de  agosto  de  1.994,  entregándose  como anticipo del acto  $46´576.320.00.   Diversos  problemas  en  su  ejecución,  provocaron  que  el  concierto  no  se efectuara. A instancias de la Procuraduría Departamental y de  la   Contraloría   Municipal,   se   iniciaron   las   averiguaciones   penales  correspondientes,  que posibilitaron vincular, además de la referida Directora,  entre  otros imputados, a Carlos Alberto Rodríguez Martínez, quien sirviera de  intermediario  para  el  pago  del  anticipo y la financiación del evento, así  como  a  María  Stella Ramírez Buitrago, en ese entonces tesorera del Fodevis,  por haber sido quien giró la referida suma como anticipo.   

Del  informe  consignado  en la comunicación  fechada  el  29 de septiembre de 1.994, que el Contralor Municipal Humberto Soto  Ocampo  remitiera al Procurador Departamental Luis Arquimedes Echeverry Granada,  junto  con  las  fotocopias  de toda la documentación que respecto del referido  contrato  se  incorporaran  a  las  averiguaciones  disciplinarias  y fiscal, se  compulsaron copias ante la Fiscalía General de la Nación.   

Previo   el   adelantamiento   de   algunas  diligencias  de  instrucción,  el  21  de  febrero  de  1.995  la  Fiscalía 35  Seccional  ordenó  la  formal apertura investigativa, allegándose nueva prueba  documental, así como abundante testimonial.   

El  2  de marzo de 1.995 se vinculó mediante  indagatoria   a   la   Directora   del  Fodevis,  Gloria  Elena  Zapata  Gordon,  practicándose   copiosa   prueba   de   diversa   índole,   como  testimonial,  inspecciones  judiciales  ante  el  Banco  Cafetero y al citado Fondo Municipal,  así como incorporándose fotocopias de la investigación fiscal.   

En   este  período  también  se  oyó  en  indagatoria  a  María  Eugenia  Trujillo  Vélez,  como  asesora  que fuera del  Fodevis  y  a  Carlos Uriel Murcia Guarín quien junto con Efrén Cuero Aguirre,  fueron  intermediarios  del  contrato  de  presentación  de  la cantante “Ana  Gabriel” y el establecimiento en comento.   

El  27  de  marzo  de  1.995  se resolvió la  situación  jurídica de Zapata Gordon, imponiéndole medida de aseguramiento de  detención  preventiva   por los delitos de peculado por apropiación y por  aplicación oficial diferente, en concurso.   

Se   dispuso   entonces  la  recepción  de  indagatoria  de Carlos Alberto Rodríguez Martínez, Efrén Cuero Aguirre, José  Jairo  Lozano Motta y María Stella Ramírez Buitrago. El 27 de agosto de 1.996,  al  resolver  la  situación  jurídica  de  todos  los  vinculados  hasta dicho  momento,  la  Fiscalía  se abstuvo de imponer medida alguna en su contra, salvo  respecto  de  Carlos  Alberto  Rodríguez  Martínez, cuya detención preventiva  ordenó  por  el  delito  de  peculado  por apropiación por extensión. Ante la  solicitud  de  preclusión  elevada  por  sus  defensores,  el  30 de septiembre  siguiente,  así  lo  dispuso  la  Fiscalía  en relación con Trujillo Vélez y  Cuero  Aguirre. No obstante, como quiera que dicha decisión fuese impugnada por  el  Ministerio  Público,  la misma se revocó por la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  mediante  resolución  fechada el 26 de noviembre, ordenando proseguir  las indagaciones.   

Por  razón  de  este  último  proveído, la  investigación  hubo  entonces  de  continuar mediante el acopio de nueva prueba  testimonial,  ampliándose  la  indagatoria de Trujillo Vélez, al tiempo que se  decretó  la  ruptura de la unidad procesal en relación con la implicada Zapata  Gordon  por haber acudido a uno de los mecanismos de terminación anticipada del  proceso.   

El  10  de  marzo  de  1.997  fue  cerrada la  investigación,  calificándose  el mérito sumarial mediante decisión del día  14  de  abril,  en  la  que  se  dispuso  decretar  preclusión  para  todos los  imputados,  salvo  en  relación con Carlos Alberto Rodríguez Martínez, contra  quien  se  profirió  resolución  acusatoria  por  el  delito  de  peculado por  apropiación  por  extensión. Como esta decisión también fue impugnada por el  Ministerio  Público,  al  desatar  la  apelación, el 16 de junio posterior, la  Fiscalía  de  segundo  grado  modificó  la  imputación delictiva en contra de  Rodríguez  Martínez por abuso de confianza agravada, así como también acusó  a  Ramírez  Buitrago  por  el  de  peculado por apropiación, confirmando en lo  demás el proveído de primer grado.   

Tramitada  la  etapa del juicio y evacuado el  rito  oral, se emitieron las sentencias de primera y segunda instancia, conforme  quedó reseñado en precedencia.   

DEMANDA:  

Habiendo   desplazado   en   virtud  de  la  Resolución  No.014  del  18 de diciembre de 1.997 al Fiscal de conocimiento, el  Fiscal  Segundo  ante  el  Tribunal  Superior  de  Pereira,  impugnó  el  fallo  absolutorio,  acudiendo para ello a la primera causal, esto es, “violación de  una  norma  de derechos sustancial, cuerpo segundo, por error en la apreciación  de la prueba por falso juicio de identidad”.   

Respecto  a  la  situación  de  la procesada  Ramírez  Buitrago, recuerda el demandante que para el Tribunal la Directora del  Fodevis  gozaba de un poder total “para dirigir absoluta, totalitaria hábil y  audazmente”  la entidad y hacer su voluntad, como queriendo significar que por  ese  motivo  no  era  factible  responsabilizar  a  nadie  más  por la conducta  punible.   

Sin embargo, para el actor, el Tribunal da por  cierto  que  en  el  proceso se haya demostrado la existencia de la garantía de  cumplimiento  del  espectáculo  que  tenía que presentar “Ana Gabriel”, lo  que  no corresponde a la verdad, es decir, que el Fodevis “carece de documento  para  reclamar  a  la  compañía  aseguradora  porque  fue  cancelada  sin  que  cumpliera  su función, lo cual equivale a falso juicio sobre la identidad de la  prueba”,  pues  la  cuenta  de  cobro  no  contiene  los respectivos soportes.   

Así,  entiende  el  Fiscal recurrente que la  falta  de  un  requisito  esencial  del acto, le impedía a la tesorera Ramírez  Buitrago  proceder  a  girar  los  recursos  “máxime  que  aparecía con toda  claridad  que  el contrato preveía un anticipo del total del valor del contrato  (sic), lo cual a todas luces resulta inadmisible”.   

Se  opone,  así  el  actor,  a  la decisión  absolutoria  del  Tribunal,  dado  que  en  ella  se  “niega la capacidad para  delinquir  a  todos  los  que  intervinieron  en  el  montaje  orquestado por la  Directora  de Fodevis, con lo cual desconoce que el giro del cheque del anticipo  no  podía  ser  hecho  sino  por  quien  tenía  la  firma registrada para esas  operaciones bancarias en la cuenta corriente”.   

Concluye,  así, que la apreciación errónea  de  la  prueba, habría conllevado la violación del artículo 133 del C.P., por  falta  de  aplicación  “cuando todo indica que existe la prueba de suficiente  solvencia  de  la consumación (sic) de un peculado por apropiación en favor de  un  tercero”,  solicita,  por  tanto,  se case el fallo condenándose a María  Stella   Ramírez   Buitrago   por   el   delito   contra   la   administración  pública.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO:  

Observa  el Procurador Tercero Delegado en lo  Penal,  que  hoy  por  hoy  es  bien  sabido  que  la casación no es un recurso  ordinario  y  por lo mismo, que el escrito de demanda no puede ser libre sino un  juicio  técnico jurídico contra la sentencia impugnada. Por ello, no basta con  aseverar  la  existencia  de  un  falso  juicio  de  identidad en la valoración  probatoria,  para  satisfacer  las  exigencias  que le son propias, como tampoco  puede  estimarse  suficiente  escoger  una  norma  y  afirmar  que  la misma fue  vulnerada en el fallo.   

Es  que,  para  el  Procurador,  la  simple  afirmación  según  la  cual  el Tribunal se equivocó o la aislada crítica de  sus  argumentos,  sin  concretar los yerros que se acusan, dejando a voluntad de  la  Corte  su  descubrimiento,  estudio y demostración, no son condiciones para  obtener  el  éxito  del recurso, pues la casación no es una tercera instancia.   

El  actor no hace claridad sobre el documento  que  contiene  la  prueba  que  reputa  como incorrectamente asumida, se refiere  indistintamente  a la “garantía de cumplimiento del contrato”, como si esta  fuera  igual  a  “la póliza de garantía de manejo del anticipo”, y señala  que  la  tesorera  ha  debido  ser  condenada  asumiendo  que  “la falta de un  requisito  del  contrato”  (póliza  de  cumplimiento,  aclara  el  Procurador  Delegado)   es   lo   mismo   que  la  ‘falta   de   un   requisito   de   la   orden   de  pago’     (póliza    de    manejo    del  anticipo)”.   

La  presentación  de  la  censura  es  tan  deplorable,  que  impide  conocer su concreta finalidad,  lo que impone sin  más   estudios,   para   el   Ministerio   Público,  la  improsperidad  de  la  demanda.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Cualquiera  de los sujetos que participan  dentro  del  proceso  penal  que pretenda demandar por la vía extraordinaria de  casación  un  fallo  de  segunda  instancia,  bien  se  trate  de  la modalidad  tradicionalmente  admitida  o  la  que  se  ha  dado  en  llamar  excepcional  o  discrecional,  caso este último en el que, como bien se conoce, la impugnación  procede  cuando  la pena máxima para el delito no excede de ocho (8) años y se  viabiliza   en  defensa  de  las  garantías  procesales  o  por  el  desarrollo  jurisprudencial,  debe  inexorablemente  cumplir  aquellos  requisitos  de orden  técnico  en  la  formal presentación, desarrollo del libelo y demostración de  los  cargos,  que  no  solamente  se  derivan  de  su  clara  y bien determinada  regulación  legal,  sino  que  pertenecen  a  la  esencia  y  naturaleza  de la  institución,  que  ha  tenido una doctrina consolidada en la historia jurídica  que  le  ha  precedido y en la copiosa y reiterada jurisprudencia que de ella se  ha ocupado a través de varias décadas.   

2.  De  este  modo, cuando se afirma que a la  vulneración  de  la ley sustancial se ha llegado por errores de apreciación de  las  pruebas,  esto  es,  por el desconocimiento de normas medio, bien se conoce  que  esto  es  factible  dentro  de  los  denominados  errores  de  hecho  y  de  derecho.   

Por  ello,  particularmente si se enfatiza en  que  el  sentenciador  ha  cometido  yerros  de  apreciación  probatoria,  debe  indicarse  en  forma  precisa  y  clara la naturaleza del error acusado, como se  dijo,  si  es  de hecho o de derecho, así como la específica modalidad del que  se  atribuye  al  fallo,  esto  es,  dentro  de  las diversas categorías que la  doctrina   ha   distinguido,  el  falso  juicio  que  le  sirve  de  fundamento,  debiéndose  para  el efecto individualizar la prueba sobre la que recae y fijar  el  alcance  que  la  misma ha tenido en el sentido de la decisión, o lo que es  igual,  determinar  la  significación  del  medio  probatorio  cuyo  defecto de  apreciación   se   imputa,   valga  decir,  lo  que  se  ha  conocido  como  la  trascendencia  que  el  error  ha  tenido  en  la  composición  de la decisión  atacada.   

3. En este orden de ideas, al afirmarse que la  sentencia   violó  un  precepto  de  derecho  sustancial  “por  error  en  la  apreciación   de  la  prueba,  por  falso  juicio  de  identidad”,  se  está  delimitando  con  justa claridad teórica el supuesto del ataque intentado, esto  es,  dentro  de  la  modalidad  del yerro fáctico de conformidad con el cual el  juzgador  ha  tomado  en  consideración  un  elemento de convicción sobre cuya  legal  aportación  al  plenario no hay reparo, pero ha mutado, por exceso o por  defecto,  el  objetivo contenido del mismo, a tal extremo que lo ha falseado, es  decir,  ha  puesto a decir a la prueba algo que en manera alguna se deriva de su  contexto.   

Como  elemental supuesto de este vicio, desde  luego,  es  imperativo al actor individualizar cuál es la prueba tergiversada y  contrastar  su  indiscutible materialidad, con aquello que se afirma de ella por  el sentenciador.   

4.  Pues  bien,  el Fiscal demandante en este  caso,  comienza  por discrepar con la sentencia absolutoria impugnada, sin hacer  ninguna   distinción  entre  la  condición  de  cada  uno  de  los  procesados  absueltos,  aun  cuando en forma exclusiva se dedica a controvertir la decisión  en  tanto  referida  a  la  procesada  Ramírez  Buitrago,  con  lo cual culmina  delimitando el ámbito de la aspiración casacional a ella.   

Sin  embargo,  a  pesar  de  sostener  que el  Tribunal  habría  falseado  la  identidad de la prueba, no concreta el medio al  que  está  referido  el  ataque,  pues  por  el contrario, como su discrepancia  apunta  a  la  absolución  de  quien se desempeñara como tesorera del Fodevis,  aduce  que  el fallador habría estimado “que la garantía de cumplimiento del  contrato  había sido allegada al proceso”, cuando en ningún momento esta fue  incorporada al mismo.   

5.   Desde   luego,   si  el  reparo  está  decididamente  dirigido  a  refutar que el contrato para el espectáculo fallido  estuviese  legalmente  garantizado  a  través de las pólizas correspondientes,  pues  de  ello  no mediaba prueba alguna en el proceso y el Tribunal afirmó que  si  obraban  para  no  merecerle  ningún  reparo el proceder de la imputada, es  bastante  claro  que  no se estaría frente a un falso juicio de identidad, sino  de existencia por suposición.   

6.  En  nada  coadyuva a hacer inteligible el  cargo,   las  manifiesta  oposición  que  el  Fiscal  expresa  en  torno  a  la  apreciación  del  Tribunal,  al  entender  que era tal el poder de la Directora  Gloria  Elena  Zapata  Gordon,  que impuso dicha autoridad para lograr que todos  sus  subalternos  le  obedecieran en su propósito finalmente caracterizado como  delictivo,  pues  un  tal  alegato  por  el  contrario de servir a esclarecer el  ataque  en  casación,  termina desvirtuando los supuestos en que el mismo se ha  edificado,  haciendo  ver  que  la  absolución de la imputada habría tenido un  fundamento distinto.   

El  impugnante  afirma  que  el  Tribunal  ha  confundido  los  “soportes  legales  de la cuenta de cobro u orden de pago con  los  soportes  o  requisitos del contrato, pues da por existente la garantía de  cumplimiento”,  cuyo  original  nunca fue allegado al proceso, insistencia que  necesariamente  conduce  a  entender  que  en esa prueba no aportada, radicó la  absolución  de  la  imputada,  aspecto  que  como  ya  se advirtió, sería por  completo ajeno al falso juicio acusado.   

7.  El  actor  insiste  en  que  el  contrato  careció  de  los  requisitos legales, por lo que “no podía ser pagado por la  Tesorera”,  pero  conforme queda visto, finalmente elude cualquier concreción  en  torno  a la prueba que obrando materialmente en el proceso, fue tergiversada  por  el  Tribunal  para arribar a la decisión cuestionada, dejando por supuesto  de  lado  el  soporte  que  sirvió  a  los  fallos de primer y segundo grado al  momento  de  adoptar  el  fallo  controvertido,  poniéndose en evidencia que el  único  interés  ha  sido  perseverar  por  una  condena,  aun  cuando  ninguna  atención  le  haya  representado  que el ataque a la sentencia, amparada por la  doble  presunción de acierto y legalidad, debía cumplirse con estricto apego a  la   técnica   que   ineludiblemente   demarca  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

En  condiciones  semejantes,  el  cargo  no  prospera.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia  en  Sala  de  Casación  Penal, Administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

No casar el fallo impugnado.  

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS             CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                    

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                      EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                              

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR                       NILSON PINILLA  PINILLA                                           

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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