14417mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14417  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACION  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE:  

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 040  

Santa Fe de Bogotá, D.C., dieciséis (16) de  marzo del año dos mil (2000).   

VISTOS  

                                

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor del señor HERNAN ENRIQUE LOPEZ  MONTES,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal  Superior  de Valledupar, en la cual se le condenó a la pena de CUARENTA Y CINCO  (45) AÑOS DE PRISION como autor del delito de homicidio agravado.   

HECHOS  

          El  día  25  de  junio  de  1994, aproximadamente a las 6:30 de la  tarde,  el  señor  JOSE  ANTONIO  TRIANA ARAGON se encontraba en la finca “La  Trinidad”,  ubicada en el municipio del Paso (Cesar), en compañía de algunas  personas,  cuando  irrumpieron  cuatro  (4)  hombres  armados;  el señor TRIANA  ARAGON  disparó  y mató a uno de ellos (UBALDO LOPEZ MONTES) con su revólver,  pero  luego  recibió un impacto de escopeta de una de las personas que entraron  violentamente,   herida   que  le  causó  la  muerte  de  manera  instantánea;  posteriormente  los asaltantes procedieron a requerir dinero a los acompañantes  del  occiso,  se apoderaron del revólver con el cual les disparó y de otro que  se hallaba en la finca, y huyeron.   

ACTUACION PROCESAL  

          1.  El  5  de julio de 1994 se profirió resolución de apertura de  la  instrucción  por el Juzgado Promiscuo Municipal del Paso (Cesar), y al día  siguiente  se remitieron las diligencias a la Unidad de Fiscalía de Chiriguaná  (Cesar).   

2. Escuchado en indagatoria el señor HERNAN  ENRIQUE  LOPEZ  MONTES,  le  fue  resuelta  su  situación  jurídica  el  11 de  diciembre  de  1995  con  medida  de  aseguramiento,  consistente  en detención  preventiva  como  coautor de delito de homicidio agravado (artículo 324-2   del  Código  Penal),  y  el  2  de enero se resolvió la situación jurídica a  HENRY  QUIÑONES  VARGAS  con medida de aseguramiento, consistente en detención  preventiva,  como  autor  de  los  delitos  de  homicidio agravado y  hurto  calificado y agravado.   

          3.  El  10  de enero de 1996, se negó una solicitud de revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento,  hecha  por  el defensor del procesado HERNAN  ENRIQUE  LOPEZ  MONTES.  Apelada esta decisión, fue confirmada por la Unidad de  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Valledupar.   

          4.  El 13 de marzo de 1996 se cerró parcialmente la investigación  y  se  calificó  el mérito del sumario el 15 de abril de 1996, con resolución  de  acusación contra HERNAN ENRIQUE LOPEZ MONTES y HENRY QUIÑONES CAMPOS, como  coautores  de  delito  de  homicidio agravado (artículo 324-2  del Código  Penal).   

          5.  El  juicio  correspondió  al Juzgado Promiscuo del Circuito de  Chiriguaná  (Cesar),  Despacho  que  el   29  de  enero  de 1997 profirió  sentencia  condenatoria contra los procesados y les impuso seis (6) años y ocho  (8)  meses  de  prisión  como  COMPLICES  del  delito  de  homicidio agravado (  artículo  324  – 2.   del Código Penal).   

         

6.  Apelado  el  fallo   por el Fiscal  Delegado,  el  15 de septiembre de 1997 el Tribunal Superior de Valledupar   dispuso  condenar  a  HERNAN  ENRIQUE  LOPEZ MONTES y HENRY QUIÑONES CAMPO como  COAUTORES  del  delito  de  homicidio agravado y les fijó la pena en cuarenta y  cinco  (45)  años  de  prisión.  Al  momento de la notificación del fallo, el  procesado  LOPEZ MONTES anotó su inconformidad y su defensor sustentó  el  recurso de casación.   

LA DEMANDA  

          1.  El  defensor  del procesado HERNAN ENRIQUE LOPEZ MONTES estimó  que  el  Tribunal había incurrido en violación indirecta de la ley sustancial,  por  errores  cometidos  en  materia  de sana crítica en la apreciación de las  pruebas.   

          2.   Censuró la sentencia de segunda instancia por violación  indirecta  de  la  ley sustancial por error de hecho, arguyendo que no se había  hecho  un  estudio  serio y conciso de los criterios con los cuales se valoraron  los  testimonios.  Indicó  como primer error, el haber otorgado credibilidad al  testimonio  de  la  señora  BEATRIZ  ELENA  CASTRO,  y el desconocérsela a las  palabras  de  JOSE  DOLORES  ULLOA,  JUAN  BAUTISTA  GONZALEZ,  así  como  a la  indagatoria  de  HENRY  QUIÑONES.  Agregó que quien había disparado contra el  señor  TRIANA  había sido RAMIRO MONTES, pero que el Tribunal guardó silencio  al respecto.   

          3.  Como  segundo  error  de apreciación señaló que su defendido  expresó  que para el día de los hechos se encontraba en lugar diverso, pero el  Tribunal no expresó la razón por la cual no le dio credibilidad.   

          4.  Como tercer error de apreciación reiteró que el testimonio de  la  señora  BEATRIZ  ELENA  CASTRO  era  sospechoso  porque  era  empleada  del  occiso.   

          5.  Estimó  que por los errores en la apreciación de las pruebas,  el  Tribunal  violó  el  artículo  247  del  Código  de  Procedimiento Penal,  circunstancia  que  condujo  a  la  violación  de normas sustanciales, como los  artículos  5º, 21 y 323 del Código Penal.   

          6.  Por  lo  expuesto,  solicitó  casar  la  sentencia  por  falta  absoluta   de  certeza  legal  para  condenar  y  proceder  a  dictar  sentencia  absolutoria de remplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En atención a que la demanda no reúne los  requisitos  formales,  se  declara  desierto  el  recurso,  de  acuerdo  con las  previsiones  del artículo 226 del Código de Procedimiento Penal. Se considera:   

1.  El  trámite  del  recurso de casación  corresponde  a  un  sistema rogado y de carácter dispositivo; por consiguiente,  al actor le competen varias tareas, especialmente las siguientes:   

1.1.          Relacionar,   de   manera  detallada,   las   normas   que  estima  violadas,  sobre  todo  las  que  resultan afectadas finalmente, vale decir, las  sustantivas.   

1.2.   Indicar,   también   minuciosamente,  el  cómo y el por qué  de su apreciación.   

1.3.          Señalar      con      suficiencia  la  prueba de la existencia  del error o de los errores que predica de la sentencia.   

1.4.          Precisar  la  trascendencia del yerro en  la sentencia.   

1.5.          Acreditar  que  de  no haber sido por la  falla   judicial,   la   decisión    habría    sido  sustancialmente  diversa.    

Si  no  se cumplen estos pasos básicos, el  recurso  está  llamado  a  fracasar porque a la Corte le está vedado suponer o  inquirir  por el alcance del cargo planteado por el censor, respecto de cada una  de las disposiciones invocadas como violadas.   

2.  Lo  anterior  emana  en  esencia  del  artículo  225 del Código de Procedimiento Penal, que establece como requisitos  formales  de  la  demanda  de  casación,  la  identificación  de  los  sujetos  procesales  y  de  la sentencia impugnada; la síntesis de los hechos juzgados y  de   la  actuación  procesal;  el  señalamiento  de  la  causal que se aduce para pedir la revocatoria del  fallo,     con     indicación    clara  y  precisa de  los  fundamentos  de  ella; la cita de las normas que se consideran infringidas;  y,  además,  la  expresión   de  las  varias  causales y sus fundamentos,  en  capítulos  separados,  con proposición subsidiaria de los cargos que sean excluyentes.   

3.  El  defensor  del señor HERNAN ENRIQUE  LOPEZ  planteó  su  cargo  por  vía  de  la  violación  indirecta  de  la ley  sustancial,  por  error  de  hecho. Pero no dijo, ni explicó, de cuál forma de  error  se  trataba,  si  falso  juicio  de  existencia por suponer o ignorar una  prueba,  si  falso  juicio  de  identidad  al  distorsionarla,  o  si  equívoca  valoración,  por  errónea  apreciación  de los elementos de la sana crítica,  vale  decir,  de los principios de la lógica, de las reglas de la experiencia o  de  las  leyes  científicas. El dejar de lado la forma de la violación implica  desestimar     la     demanda    por    omisión    del    requisito    técnico  imprescindible.   

         

4.  El  demandante  plasmó  como “primer  error  de  apreciación  de  la  prueba”  el  que  el  Tribunal,  frente a los  testimonios  de BEATRIZ ELENA CASTRO, JOSE DOLORES ULLOA, JUAN BAUTISTA GONZALEZ  y   HENRY   QUIÑONES  (indagatoria),  se hubiera circunscrito a decir  que  a  la primera sí le creía, más no a los otros, sin que hubiera realizado  un  estudio  serio  y conciso de los criterios atendidos sobre la valoración de  la  prueba testimonial.  Luego del brevísimo reproche, el censor expuso su  opinión  sobre  el  alcance  de  las  varias narraciones, pero no probó que el  Juez,  al  analizar  y  apreciar  tales  pruebas,  hubiera  dejado de lado los elementos que componen la  sana  crítica, es decir, los principios de la lógica, las leyes científicas y  las  reglas  de  la  experiencia.  Tampoco demostró cuáles principios, leyes o  reglas  fueron  desconocidas por el Ad-Quem, cuál el motivo o causa de ello, ni  cuáles  principios,  reglas  o leyes han debido ser las  aplicadas al caso  concreto.  Con esto, de una parte, quiso anteponer al criterio judicial el suyo;  y,  de  la  otra,  no planteó, como debe ser, el cargo relacionado con  la  apreciación  de  la  prueba  testimonial. Tal omisión, igualmente conduce a la  falta de formalidades en el libelo.   

          5.  En  aquello  que denominó “segundo error de apreciación”,  incurrió  en  la  misma  falencia,  pues  se  limitó  a expresar: “Mi  protegido  en  la  diligencia  de  indagatoria deja entrever  circunstancias  temporoespaciales diferentes, ya que indica encontrarse en lugar  distinto  y distante del de la ocurrencia de los hechos, el fallador no dice por  qué   no   le   da   credibilidad   a  ese  decir”.  Tampoco  señala  con  precisión  y  nitidez  en que  consistió el yerro judicial.   

          6.    En    el   “tercer   error   de  apreciación”  se  volvió  a referir a doña BEATRIZ ELENA para cuestionar al  Tribunal      el      por     qué     “…le  da  credibilidad  a  los  medios  habidos  encuenta  para  la   condena”,  y  añadió que a la dama, por  ser  empleada  de  la  finca,   le  acompañan  sentimientos   con  el  patrono,  lo  que,  unido  a  su  tendencia  a  la  parcialidad,   torna en  sospechoso  su  testimonio.   Con ello, así y nada más, de nuevo cayó en  falta  a la técnica propia del recurso de casación.   

          7.  Textualmente,  ya  para  culminar  su  escrito,    expuso    el   demandante:   “Con   tantos  errores  en  la  apreciación  de  la  prueba,  el  sentenciador  obtuvo  ilegalmente  la  certeza  para  condenar,  quebrantando el  precepto  247  del  C.  de.  P.  P.   De  no  haber  mediado  tantos yerros  procesales  en  el  manejo de la VALORACION de la prueba, por el desconocimiento  de  las  reglas  de  la sana crítica, seguramente que la sentencia habría sido  absolutoria,  todos  y  cada  uno  de  los  errores de hecho en que incurrió el  fallador  en  la apreciación fáctica de la prueba testimonial, condujeron a la  violación  de  la  ley  procesal  en  su artículo 247, que dice:…”. “ La  violación  de  las  normas procesales condujo al Tribunal al quebrantamiento de  varios  preceptos  sustanciales. Acausa de los múltiples errores demostrados en  la  demanda,  se infringió la ley penal sustantiva. Fueron varios preceptos del  régimen de las penas pisoteados”.   

En  esta  última  parte,  tampoco señaló  estrictamente  los  errores  cometidos,  las  clases  de  yerros,  no  probó la  relación   causal  entre  el  equívoco  “probatorio”  y  el  error  en  lo  “sustancial”,  ni  demostró  la  equivocidad  judicial  en punto de la sana  crítica.   

          Por   las   dolencias   mostradas,   el   escrito   sometido  a  la  consideración  de  la  Sala  no  es  viable  para  proseguir  el trámite de la  casación.   

          En  mérito  de  lo expuesto, La Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.  Rechazar  la demanda de casación   presentada  a nombre de HERNAN ENRIQUE LOPEZ MONTES por no reunir los requisitos  formales.  En  consecuencia,   declarar  desierto  el recurso propuesto, de  acuerdo  con  las  previsiones  del  artículo  226 del Código de Procedimiento  Penal.   

2. En virtud de lo dispuesto en el artículo  197  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este auto no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE CORDOBA POVEDA       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO           

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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