14109(18-01-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 14109  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 04  

         Bogotá,   D.   C.,   dieciocho  (18)  de  enero  de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre  la  demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de NORBEY DE JESÚS OSORIO PÉREZ en contra de la  sentencia  del  10  de  septiembre  de  1997  por  medio  de la cual una Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Medellín, al resolver la apelación  interpuesta,  confirmó  la  del 28 de julio del mismo año a través de la cual  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito de Bello (Antioquia) condenó a NORBEY DE  JESÚS  OSORIO PÉREZ a la pena principal de 40 años y 6 meses de prisión como  autor  del  concurso de delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

HECHOS  

         Aproximadamente  a  las  10:15  de  la noche del 10 de noviembre de  1995,  JOSEPH  JORBAY  SILVA  GÓMEZ  se  encontraba  dentro del establecimiento  “Tribilín”  ubicado  en  calle  20EE  con carrera 42A del barrio Zamora del  municipio  de Bello (Antioquia), cuando pasaron dos sujetos enmascarados que con  armas  de  fuego  le  dispararon  y le causaron la muerte; familiares del occiso  señalaron  a  NORBEY  DE  JESÚS  OSORIO  PÉREZ, alias JOSEÍN, y a HERNÁN DE  JESÚS LONDOÑO, apodado NACHO, como los agresores.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         Luego  de  una indagación preliminar, el 24 de septiembre de 1996,  la  Fiscalía  25  Delegada  ante  los  Jueces  del  Circuito  de  Bello, abrió  investigación  (folio  33)  y,  tras vincular al señor NORBEY DE JESÚS OSORIO  PÉREZ  (folio  45), el 2 de octubre siguiente decretó su detención preventiva  como  coautor  responsable del concurso de delitos de homicidio agravado y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal (folio 53).   

         El  11  de  diciembre  de  1996 se declaró cerrada la instrucción  (folio  101)  y  el  20  de enero de 1997 se profirió resolución de acusación  contra  el  señor  OSORIO  PÉREZ en los mismos términos por los cuales se les  impuso  medida  de  aseguramiento (folio 110).             

         El  28  de  julio  de  1997,  el Juez Tercero Penal del Circuito de  Bello  (Antioquia),  luego  de  cumplir  con  las  formas  propias  del  juicio,  profirió  sentencia  en  la  que condenó a NORBEY DE JESÚS OSORIO PÉREZ a la  pena  principal  de 40 años y 6 meses de prisión como autor de los delitos por  los  que  fue  acusado  (folio  149),  fallo  que, recurrido por la defensa, fue  confirmado  el  10  de septiembre del mismo año por una Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín, pero aclaró que de las tres causales de  agravación  que  dedujo  el  Juez (4ª, 6ª y 7ª del artículo 324 del Código  Penal), sólo procedían la primera y la última (folio 169).   

         El  procesado  interpuso  recurso  extraordinario  de casación, en  tiempo  el  nuevo  defensor  público  presentó la correspondiente demanda, fue  admitida   y  se  recibió  concepto  del  Procurador  Segundo  Delegado  en  lo  Penal.   

LA DEMANDA  

         El  defensor de NORBEY DE JESÚS OSORIO PÉREZ plantea, como único  cargo,  la  causal  tercera  de  casación  del  artículo  220  del  Código de  Procedimiento  Penal  porque  la  sentencia se profirió en un juicio viciado de  nulidad,  dado  que  el  acusado  no  contó  con  defensa  técnica  durante la  investigación  y  el  juicio, pues el apoderado designado sólo se notificó de  la  medida  de  aseguramiento  sin  que  hubiera  hecho presencia en la restante  actuación,  al  extremo  que  hubo  de  ser cambiado para realizar la audiencia  pública,  sin  que  pueda  entenderse  este  abandono total como una estrategia  defensiva,  por  cuanto  no controvirtió los elementos de juicio existentes, lo  que  era  viable  ante  contradicciones  evidentes, además de que hubo citas de  OSORIO  PÉREZ  que  apuntaban a su inocencia y ha debido solicitar se allegaran  esas  pruebas,  que tampoco se decretaron de oficio, lo cual violó el principio  de  la  investigación  integral. En consecuencia, concluye, debe invalidarse lo  actuado  ordenando  el  reenvío  del  expediente  a  la Unidad de Fiscalías de  Bello.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

         El  señor  Procurador  Segundo  Delegado en lo Penal solicita a la  Sala  casar  la  sentencia,  declarando  la  nulidad  a  partir del cierre de la  investigación,  pues a pesar de que el actor no individualizó este momento, lo  cierto  es  que  su propuesta es acertada en la medida que la realidad demuestra  la  carencia  total  de  defensa técnica en la investigación y el juzgamiento,  pues  la  existente  fue  simplemente  nominal, que no real, por cuanto nunca se  materializó  en  actos  de  contradicción  probatoria  o  de  impugnación  de  decisiones,  lo  que  traduce,  no  en  válida  estrategia  defensiva,  sino en  abandono  absoluto  en  el  que  se  dejó  inmerso  al  señor  OSORIO  PÉREZ.   

         El  señor  Procurador  Delegado considera que el actor pretende la  nulidad   por  una  segunda  vía,  cual  es  la  infracción  al  principio  de  investigación   integral   de  que  trata  el  artículo  333  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  que  ha debido plantear como irregularidad sustancial  que  afecta el debido proceso y no con proyección única al derecho de defensa,  sin  que  ello obste para acceder al pedido, por cuanto se formuló al amparo de  la  causal  tercera  de  nulidad  y  sus fundamentos son ciertos, dado que al no  verificarse  las citas que OSORIO PÉREZ realizó en indagatoria y en el alegato  precalificatorio  se  violó esa garantía, pues la labor probatoria se encauzó  exclusivamente a los aspectos desfavorables.   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

           1.  El  derecho a una defensa técnica  deriva  del  mandato superior del artículo 29 de la Constitución Política que  ordena  que  “Quien sea sindicado tiene derecho a la defensa y a la asistencia  de  un  abogado  escogido  por  él, o de oficio, durante la investigación y el  juzgamiento”,  sin  que  pueda  existir un solo instante de estas dos fases en  que  el  sujeto pasivo de la acción penal carezca de esa garantía, como que la  expresión  “durante”  comporta  el  tiempo  que  dura (continúa, subsiste,  permanece,  se  mantiene) o transcurre entre el comienzo y el fin de un proceso,  esto  es,  que en el lapso comprendido entre el inicio de la investigación y el  final   del   juzgamiento   se   debe   contar   con   la   participación   del  abogado.   

         2.  Como  bien advierte el señor Procurador Delegado, haciendo eco  al  actor,  para salvaguardar la garantía superior no basta con la designación  o  reconocimiento  nominal  de  un  profesional del derecho, en la medida que la  Sala  ha  sido  unánime  respecto  de  que  la  total  pasividad,  que no puede  asimilarse  a  una válida estrategia defensiva, debe ser rechazada, como que la  labor  del  abogado  comporta el ejercicio de mecanismos que permitan mejorar la  situación del sindicado.   

         Para  dilucidar si se está ante una válida estrategia de defensa,  que  utiliza  el  silencio  como  táctica,  o  frente a un abandono total de la  función   encomendada  que  comporta  violación  al  derecho  fundamental,  es  necesario  que  en cada caso se analice la actuación del abogado, ejercicio que  en este asunto arroja los siguientes resultados:   

         3.  El  24  de  septiembre  de 1996, cuando se estaba en la fase de  indagación  preliminar,  el  funcionario  instructor dispuso la práctica de un  reconocimiento  en  fila  de personas (folio 28), diligencia que adelantó en la  misma  fecha,  en  desarrollo  de  la  cual  designó  un defensor de oficio que  asistiera  al  señor  NORBEY  DE  JESÚS OSORIO PÉREZ (folio 29), “para esta  diligencia”.   

         4.  El 27 de septiembre de 1996 fue escuchado en indagatoria NORBEY  DE  JESÚS  OSORIO  PÉREZ,  quien  manifestó  que  designaba como apoderado al  profesional  que  oficiosamente  lo  había asistido en el reconocimiento (folio  45),  y  quien  previa  citación  (folio  61)  se  notificó  de  la  medida de  aseguramiento  (folio  58),  momento  a partir del cual, abandonó totalmente la  gestión encomendada.   

         En  efecto, el defensor fue citado para que se notificara de varias  decisiones  y  jamás  quiso  comparecer:  las  del 18 de noviembre de 1996, que  ordenó  el  traslado  de un dictamen pericial; del 11 de diciembre de 1996, que  cerró  la  investigación;  del  20 de enero de 1997, que calificó el sumario;  del  18  de  febrero  de  1997,  que  declaró desierto el recurso de apelación  interpuesto  contra  la  acusación  y  no sustentado por el sindicado; del 6 de  marzo  de  1997, que concedió el traslado para preparar la audiencia, solicitar  nulidades  y pruebas; y del 13 de mayo y 10 de junio de 1997, que fijaron fechas  para  realizar  la vista pública (folios 70, 71, 101, 102, 120 a 122, 124, 125,  132,  133,  y 135 a 138). Solo en relación con la data 5 de junio prevista para  el  debate,  la  esposa  del  abogado  comunicó  que  no podía asistir pues se  hallaba  incapacitado.  Fijado  otro día, para audiencia -25 de junio de 1997-,  la  Personería  designó  un  defensor  público  que, reconocido y posesionado  pidió “prórroga” para la vista.   

         Para  la  Sala  no queda duda, según se constata con esta reseña,  que  desde  que  se profirió la medida de aseguramiento y hasta cuando se citó  para  audiencia  pública,  el  señor OSORIO PÉREZ no contó con la asistencia  real  de  un  defensor  quien,  como  se dijo, desde el inicio lo abandonó a su  suerte.   

         5.  El  abandono  de  las  tareas  que correspondían al letrado no  equivale  a una estrategia o  táctica  defensiva.  En  efecto,  si  la  primera  es  el  arte de dirigir las operaciones, la traza para  guiar  un asunto, el conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima; y la  segunda  es  el arte que enseña a poner en orden las cosas, el sistema especial  que  se emplea disimulada y hábilmente para conseguir un fin (“Diccionario de  la  lengua  Española”.  Real  Academia de la Lengua. Madrid, Espasa Calpe, 20  Edición,  1984,  Tomo  I y II, respectivamente), no se ve cómo una persona que  citada  jamás  comparece  a los estrados, que caracteriza su comportamiento por  el  más  absoluto  mutismo,  que  motu  proprio  se  desprende  de  las labores  confiadas  y  que  finalmente es cambiada por otra, haya realizado un plan, haya  adelantado  una  gestión  en  pro  del  procesado.  Del expediente no emana, de  ninguna  parte,  que  ese  hubiera  sido  el  propósito  del  letrado quien, al  contrario,  fue  indiferente  a  todo,  desamparó al procesado y lo descuidó a  plenitud.   

         6.  De  otra parte, fíjese la atención en que el defensor habría  podido  hacer  algo  en  beneficio de su protegido, quien desde el inicio de las  averiguaciones  se  mostró  ajeno  al suceso. Por ejemplo, insistir en un mejor  interrogatorio  de  PAULA  ANDREA  ÁLVAREZ  LONDOÑO, y en la citación de ROSA  CASTRO,  quien  podía  ser  localizada a través de aquella; téngase en cuenta  que  según  sus  palabras,  OSORIO PÉREZ se hallaba en sitio diverso al de los  acontecimientos,  para  confirmar lo cual mencionó a las dos damas. Sin embargo  la  fiscalía,  lábil en preguntas frente a la primera, no hizo comparecer a la  segunda.   

         Reflexión   semejante   puede   hacerse   en   relación  con  los  testimonios  que  el  sindicado  señaló en su escrito precalificatorio, los de  ANGELA  PRECIADO  y ARIZMENDI, a quienes, dice, les consta que él se encontraba  en sitio diferente al de ocurrencia de los hechos.   

         La  Corte,  por  supuesto,  no  afirma  que  eso  debía  hacer  el  defensor;  pero  observa  que al menos sí ha debido enfatizar en los argumentos  esgrimidos  por  su  defendido,  sobre todo si se tiene en cuenta que durante la  audiencia  el  nuevo  apoderado  hizo  hincapié  en  que solo un testigo hacía  incriminaciones a OSORIO PÉREZ.   

         Como  dentro  de  este  proceso es notorio el rotundo desequilibrio  entre  el  Estado  y el sindicado, la Corte tiene el deber de casar la sentencia  declarando  la  nulidad  de todo lo actuado a partir inclusive de la resolución  del  11  de  diciembre  de  1996  (folio  101)  que  dispuso  el  cierre  de  la  investigación,  con  el fin de que la Fiscalía 25 Delegada ante los Jueces del  Circuito  de  Bello  (Antioquia),  a donde debe volver la actuación, reponga el  trámite  en  los términos expuestos en esta decisión, particularmente velando  por la verdadera defensa técnica del procesado.   

         Cabe  precisar que el argumento del Ministerio Público referente a  que  el  actor  no  individualizó  el  momento  a  partir del cual procedía la  invalidación  no  es  acertado,  como que si bien es cierto en la demanda no se  citan  fechas y folios, también lo es que se pretende “el reenvío de todo lo  actuado  …  a  la  Unidad  Seccional de Fiscalías de Bello” (folio 200), de  donde  surge  que  lo  que  se pretende es que el expediente vuelva a la fase de  instrucción.   

         La  decisión que se adopta ubica al señor OSORIO PÉREZ dentro de  los  lineamientos del numeral 4° del artículo 365 del Código de Procedimiento  Penal  actual,  en  atención  a  lo  cual se concederá su libertad provisional  previa  constitución  de  caución  prendaria  que, dada la gravedad del delito  porque  se  procede  y  atendida  su  situación  económica que se deriva de su  indagatoria,  se  fija  en  el equivalente a diez (10) salarios mínimos legales  mensuales  que  en  dinero  en  efectivo  deberá  consignar  a  órdenes  de la  Fiscalía  Delegada  de  primera  instancia,  prestada  la cual suscribirá  diligencia  donde  se  comprometa a cumplir con los requisitos del artículo 368  del  mismo  estatuto  procesal,  so  pena de que en caso de incumplimiento se le  revoque el derecho y se le haga efectiva la caución.   

         Para  notificar  la decisión, constituir la garantía y expedir la  orden  de  libertad,  siempre  que  no  sea  requerido  por  otra  autoridad, se  comisiona  al  Juez  Penal  del  Circuito  (reparto)  de Bello (Antioquia), pues  OSORIO  PÉREZ  se  encuentra  recluido  en  la  Cárcel  de  Bellavista  de esa  ciudad.   

         No  obstante  la  demostrada  negligencia  del  defensor, debido al  transcurso  del  tiempo,  la  Sala  se  abstiene  de tomar alguna decisión para  efectos disciplinarios.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         1.  Casar  la  sentencia  impugnada;  en  consecuencia, declarar la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a  partir  inclusive de la resolución del 11 de  diciembre de 1996, que ordenó el cierre de la investigación.   

         2.   Conceder   a  NORBEY  DE  JESÚS  OSORIO  PÉREZ  la  libertad  provisional,  previo  el  pago  de  la  caución,  suscripción de la diligencia  relacionadas  en  la  parte  motiva,  y  siempre  que  no sea requerido por otra  autoridad.   

         Comisionar   al   Juez  Penal  del  Circuito  (Reparto)  de  Bello,  Antioquia,  para  la  notificación  de  la  decisión,  recibo de la caución y  suscripción de la diligencia de compromiso.   

         Notifíquese,    cúmplase    y    devuélvase   al   Tribunal   de  origen.                  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                                                                                No hay firma   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS  EDUARDO MEJÍA ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

                                                                                      No hay firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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