13970(24-01-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 13970  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 06  

          Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro  (24)  de  enero  de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

          Decide  la Sala el recurso de casación interpuesto por el defensor  de     JESÚS     ALBERTO    ROJAS    contra  la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Neiva el 5  de agosto de 1997.   

HECHOS  

          En  la  tarde del 25 de diciembre de 1996, en el municipio huilense  de    Pitalito,    una   volqueta   conducida   por   el   señor   JESÚS  ALBERTO ROJAS atropelló al menor  JORGE   ENRIQUE   GÓMEZ  RUBIANO,  quien  se  movilizaba  en  una  motocicleta,  ocasionándole la muerte.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Decretada la apertura de instrucción el 8 de  enero  de  1997, de inmediato se escuchó en indagatoria al imputado (fl. 16), a  quien  el  siguiente  día 15 se aseguró con detención preventiva (fl. 34). En  aquella   diligencia   el   señor  ROJAS  solicitó  sentencia  anticipada,  y el 14 de febrero aceptó los  cargos  que  con  ese  fin  se  le  formularon  por  el  delito  de homicidio  culposo agravado -por abandono  del  lugar  del  suceso-  (fl.  56).  El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  improbó  el acuerdo porque  estimó  que  no  tuvo  en  cuenta  la circunstancia de agravación derivada del  estado      de     embriaguez     y     que     además     fue     condicionado   a   la   concesión  del  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la sentencia y a  que  se  le  reconociera  la  diminuente  por confesión (fl. 70), decisión que  revocó  el  Tribunal  Superior por auto del 6 de mayo, tras afirmar que durante  la   audiencia   el   procesado   en   ningún  momento  había  supeditado  sus  resultados.   

Ante   el   proveído   del  Ad  quem,  el  3  de  junio  de 1997, el  juzgado  de circuito aprobó  finalmente  el  acuerdo  y  condenó  al  señor ROJAS a la pena de 2 años y 15 días de prisión, multa de  $  1.021,  suspensión  en  el ejercicio de la conducción de automotores por el  mismo  término y por igual lapso interdictó sus derechos y funciones públicas  y  le  prohibió  consumir  bebidas  alcohólicas  (fl.  94),  sentencia que fue  confirmada  en  su  integridad  por  el Tribunal Superior el 5 de agosto de 1997  (fl. 3 C.T.).   

LA DEMANDA  

          El  defensor  del procesado le formula dos cargos a la sentencia de  segunda    instancia,    ambos    por    violación    directa    de    la   ley  sustancial.   

          El   primero,  referido  al  artículo  68  del  Código Penal de 1980, porque se interpretaron  erróneamente  los  artículos 12 y 68 de ese estatuto al sustentar el requisito  subjetivo   de  aquella  norma  en  un  juicio  de  peligrosidad,  no  sobre  su  personalidad   -conducta   individual,  familiar  y  social;  forma  de  vida  y  condicionamientos  comportamentales-  como  lo ha sostenido la Corte. Agrega que  la  necesidad  aducida por el Tribunal de someter a tratamiento penitenciario al  condenado  carece  de  sustento,  porque  no  se  puede  afirmar que sea persona  peligrosa  en  tanto se trata de un delito culposo, se presentó voluntariamente  ante  el  fiscal  y  justificó  su ausencia del lugar del hecho, indemnizó los  perjuicios  ocasionados  y  no registra condenas ni procesos en curso. Con apoyo  en  citas  doctrinarias  y  jurisprudenciales para reiterar la censura, solicita  finalmente   que   se   case  la  sentencia  y  en  su  lugar  se  reconozca  el  subrogado.   

          El   segundo  cargo  consiste  en  la  violación  directa  del  artículo  37  del Código de  Procedimiento  Penal de 1991, que fue erróneamente interpretado por el fallador  al  punto  de  no  aplicar  la  disminución  que  corresponde  hacer  cuando la  imputación  se acepta en la fase instructiva y reconocer sólo la prevista para  la  etapa  del  juicio. De esta manera, a pesar de que seleccionó adecuadamente  la  norma  que  regula  la materia, le dio un entendimiento equivocado y le hizo  producir  efectos  adversos al procesado, deduciéndole una pena de 2 años y 15  días  de  prisión,  en lugar de los 18 meses y 15 días que correspondían. En  este sentido, solicita casar la sentencia.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Primer cargo.  

          Considera  el  Procurador  Tercero  Delegado  en lo Penal que no le  asiste   razón  al  demandante,  porque  el  Tribunal  no  negó  el  subrogado  únicamente  sobre  la base de la entidad del bien jurídico protegido, sino que  consideró  además otras circunstancias relacionadas con la modalidad del hecho  punible.   

          Estima  que  la  demanda  hubiese  podido  prosperar  si la hubiera  formulado  por  violación  indirecta  de la ley sustancial, con el argumento de  que   las   afirmaciones   del   Ad  quem  en  cuanto  a  la  violación de reglamentos -aspecto que acogió  para  establecer  la  modalidad  no  obstante que también lo había considerado  para  fijar  la  culpabilidad-,  a  la  posición  dominante  en la vía y a las  consecuencias  nocivas de la conducción a la defensiva, carecían de prueba, lo  que  implicaría infracción del artículo 68 del Código Penal. Sin embargo, en  virtud  del  principio  de  limitación que rige este recurso extraordinario, la  demanda no puede corregirse y el reproche no debe prosperar.   

          Segundo cargo.   

          Favorable  es  el  concepto  del  Delegado  a  la estimación de la  censura,  porque  “Aplicar  la  rebaja  de  pena que consagra la norma para el  evento  en  que  la  sentencia  anticipada  se  produzca en la etapa del juicio,  cuando  en  realidad  ésta  se solicitó y llevó a cabo antes de proferirse la  resolución  de  acusación,  implica un yerro en la interpretación de la norma  con  inobjetable trascendencia, porque equivale a imponer una pena superior a la  legalmente prevista”.   

          Si  el  juez  de  primera  instancia,  sin  explicar  siquiera  las  razones,  redujo una octava parte de la pena cuando lo legal era disminuirla una  tercera  y  el  Tribunal  confirmó íntegramente la decisión, se debe concluir  que,  por  el  principio  de  unidad de las sentencias, incurrió en el error de  significado que se reprocha.   

          Casación oficiosa.   

          Si  el  artículo  59  del Código Penal preveía que cuando uno de  los  factores  del  delito  hubiese  sido  el consumo de bebidas alcohólicas se  debía  imponer  como  pena accesoria la prohibición de ingerir licor hasta por  tres  años,  el  Tribunal violó el principio constitucional de la legalidad de  la  pena  pues  conservó  la medida adoptada por el A  quo  a  pesar  de  concluir  que no estaba probada la  embriaguez  del  procesado  y  mucho  menos  que  ello  hubiese  incidido  en la  producción del hecho.   

          En  consecuencia,  se  debe casar oficiosamente el fallo y declarar  su nulidad.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Primer cargo.   

          Uno  de los requisitos que según el estatuto procesal debe cumplir  la  demanda  de  casación  se refiere a la adecuada selección de la causal, lo  cual  supone  no  sólo su enunciación genérica sino también la expresión de  la  especie que permite concretar el cargo de manera nítida. Así, por ejemplo,  no  bastará  aducir  la primera parte de la causal primera -violación directa-  sino  que  será  indispensable  igualmente  indicar con claridad si el error se  produjo  por  falta  de aplicación (exclusión evidente o infracción directa),  por  aplicación  indebida  (falso  juicio  de selección) o por interpretación  errónea  (sobre  la  existencia material, sobre la validez o sobre el sentido o  alcance) de la ley sustancial.   

          En  este sentido, se aprecia en la demanda un inexcusable yerro que  conduce  a  la desestimación del cargo, pues aducir la interpretación errónea  del  artículo  68  del Código Penal de 1980 (63 del actual) porque el fallo no  reconoció  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, implica la  aplicación  de  la norma. La interpretación errónea, bastante se ha dicho, se  configura  cuando  el fallador selecciona adecuadamente el precepto que gobierna  el  caso  y  lo  utiliza  en  su solución, pero le da unas connotaciones que no  tiene  o  unos  efectos jurídicos que la norma no produce. En cambio, cuando la  disposición  se deja de lado por un equivocado entendimiento de su alcance o de  su  significación  jurídica,  el  concepto  de la violación será la falta de  aplicación,  aunque  ésta  se  haya  producido  en  razón  de  la  incorrecta  apreciación,   pues  lo  que  finalmente  interesa  examinar  para  quebrar  la  legalidad  del fallo es la decisión que tomó el juzgador, es decir, no aplicar  la norma.   

Por    lo    tanto,    el    cargo   no  prospera.   

          Segundo cargo.   

          Consiste   la   censura  en  que  el  Ad  quem  interpretó  erróneamente  el artículo 37 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  norma  procesal  de efectos sustanciales que  efectivamente  aplicó y que era la llamada a regir el asunto, sólo que limitó  su  alcance  pues  en  lugar  de  disminuir  la pena en una tercera parte por la  aceptación  de  los cargos en la etapa del sumario, le rebajó una octava parte  como si tal reconocimiento se hubiese producido en el juicio.   

          Y  aunque  es verdad que el aludido error tuvo ocurrencia, el cargo  debe  ser  desestimado  porque  el  actor  carece  de  interés  para  recurrir,  en  tanto este específico  tema  del  fallo de primera instancia no fue objeto de apelación y por lo tanto  tampoco  fue  considerado  por  el Ad quem,  a  cuya  sentencia obviamente no podría reprochársele después  un defecto por no examinar lo que no fue motivo de impugnación.   

CASACIÓN OFICIOSA.  

          No  obstante  la  carencia  de interés para recurrir que impide la  prosperidad  del  segundo  cargo,  la  Sala, autorizada por el artículo 228 del  Código  de  Procedimiento  Penal  anterior,  que  corresponde al 217 del actual  estatuto,  casará  parcial  y  oficiosamente la sentencia de segunda instancia,  pues  aprecia  ostensible la lesión del derecho fundamental del procesado a que  se   le   imponga   una   pena   con   estricta  observancia  del  principio  de  legalidad.   

          En  efecto:  el  artículo 37 del Código de Procedimiento Penal de  1991,  modificado  por  el 11 de la Ley 365 de 1997, que corresponde al 40 de la  actual  codificación, disponía que en el evento de que el procesado solicitara  sentencia  anticipada antes del cierre de investigación y para tal fin aceptara  los  cargos  que  se le formularan, el juez disminuiría una tercera parte de la  pena  que  se  determinara. En cambio, si la solicitud se hacía “proferida la  resolución  de  acusación  y  hasta  antes  de  que  se  fije  fecha  para  la  celebración  de  la  audiencia  pública”,  la  rebaja  sería  de una octava  parte.   

          En  este  asunto,  se  sabe  que  al  concluir  la  indagatoria  el  sindicado  solicitó “que después del proceso de investigación se me dictara  la  sentencia  anticipada”  (fl. 17 vto.), razón por la cual, ejecutoriada la  resolución  que  definió su situación jurídica, se celebró la diligencia de  formulación  de  cargos  el 14 de febrero de 1997, los que fueron íntegramente  aceptados    por    el    señor   ROJAS  (fls.  56  y  ss.).  Al  dosificar la pena, manifestó el juez de  primera  instancia  que “… se aplicará la sanción mínima, incrementada en  una  sexta  parte,  esto es, 2 años, más 4 meses, los cuales se disminuirán a  su  turno  en  3  meses  y 15 días, por efectos de la rebaja consignada para la  sentencia  anticipada.  En conclusión, se determina como pena principal DOS (2)  AÑOS  y  QUINCE (15) DÍAS de PRISIÓN…” (fl. 90), cuando lo procedente era  disminuir  9  meses  y  10  días, de manera que debía fijarse en 18 meses y 20  días  de prisión. En la misma proporción debía atemperarse la pena de multa,  que   por   lo   tanto   quedaría  en  setecientos  setenta  y  ocho  pesos  ($  778).   

          También,  como  lo  sugiere  el  señor  Procurador  Delegado,  se  casará   de   oficio  la  sentencia  impugnada  en  cuanto  a  la  prohibición  relacionada  con las bebidas alcohólicas, porque de acuerdo con lo previsto por  el  artículo  59  del  Decreto 100 de 1980, ella procede cuando su consumo haya  sido  uno  de los factores del delito o, en términos del artículo 52 de la Ley  599  de  2000,  tenga  relación  directa  con  la  realización  de la conducta  punible,  circunstancia que no se acreditó en este proceso como lo reconoció y  explicó   expresamente   el   Ad   quem, pese a lo cual mantuvo la decisión.   

          En  consecuencia, porque igualmente en este evento se transgrede la  garantía  constitucional de la anterioridad de la pena, se revocará la aludida  sanción accesoria.   

         

         En  mérito  de  lo expuesto la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  Justicia en nombre de la República y por  autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

1.  DESESTIMAR  la demanda presentada por el defensor de JESÚS ALBERTO ROJAS.   

         2.        CASAR       parcial  y oficiosamente la sentencia, en el sentido de condenar al  señor    JESÚS    ALBERTO    ROJAS   a  la  pena de dieciocho (18) meses y veinte (20) días de prisión  y  multa  de  setecientos setenta y ocho pesos ($778), y revocar la accesoria de  prohibición de consumir bebidas alcohólicas.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA PINILLA   

                No hay firma   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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