13812(28-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 13812  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADOS  PONENTES   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

NILSON   E.   PINILLA  PINILLA   

APROBADO ACTA No. 184  

         Bogotá,  D.C.,  veintiocho  (28)  de  noviembre  de  dos  mil  uno  (2001).   

VISTOS  

         Resuelve  la  Sala  el  recurso  de  casación  interpuesto  por el  defensor    del    señor   JOSÉ   RUFINO   MILLÁN  ROMERO  contra  la  sentencia dictada por el Tribunal  Superior Militar el 17 de junio de 1997.   

HECHOS  

         El  19  de mayo de 1995, cuando se trasladaba en un bus de servicio  público  hacia  el  municipio  de  Armenia,  el  suboficial de la Fuerza Aérea  Colombiana  JOSÉ  RUFINO  MILLÁN ROMERO  fue  requisado  en un puesto de control de la Policía Nacional y  se  le  hallaron  2 chalecos antibalas que fueron decomisados y remitidos con el  correspondiente informe a la Base Aérea de Melgar.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

         El  Comandante  de la Base Aérea Luis F. Pinto, actuando como juez  de  primera  instancia,  ordenó  por  auto  del  30  de  mayo  de  1995 iniciar  indagación  preliminar  y  comisionó para ello a un juez de instrucción penal  militar,  quien el 12 de septiembre del mismo año declaró abierto el proceso y  dispuso  escuchar en indagatoria al suboficial MILLÁN  ROMERO, diligencia que se realizó al día siguiente.  El  27  de  septiembre  se  dictó  en  su  contra  medida  de  aseguramiento de  detención  preventiva  por  el  delito  de peculado por apropiación y el 30 de  diciembre  de  1996,  después  de  declarar  cerrada  la investigación el 9 de  octubre  de  ese  año,  fue  convocado a consejo de guerra sin intervención de  vocales.  Celebrado éste el 11 de marzo de 1997, el 19 siguiente se le condenó  a  la  pena  de  12  meses  de  prisión,  separación  absoluta  de las Fuerzas  Militares,  interdicción  de derechos y funciones públicas y suspensión de la  patria  potestad  si  la  tuviere,  las dos últimas por el mismo término de la  pena principal.   

         Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  procesado,  el Tribunal  Superior  Militar  lo  confirmó  en  providencia  del 17 de junio de 1997, pero  modificó  la  pena incrementándola a 2 años de prisión y condenando también  al pago de la suma de cinco mil pesos a título de multa.   

LA  DEMANDA   

         Con  invocación de la causal primera de casación, cuerpo primero,  la  defensa  censura  el  fallo  de  segunda  instancia  porque violó de manera  directa  el  último inciso del artículo 31 de la Constitución Política y los  artículos  430  y  698  del  Código  de  Justicia  Penal Militar, reiterado el  primero   de   estos   por   el  artículo  217  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

         Afirma   el   demandante  que  en  este  caso  no  se  presenta  la  contradicción  entre  la  prohibición  de la reforma en peor y el principio de  legalidad  de  la  pena,  pues  el  A quo  simplemente  dio  aplicación  a  la circunstancia de atenuación  punitiva  consagrada  en el artículo 196 del Código de Justicia Penal Militar.  En  consecuencia,  solicita  que se case parcialmente el fallo y en su reemplazo  se  declare  que  la  pena  impuesta al señor MILLÁN  ROMERO es de 12 meses de prisión.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

         Después  de  recordar que, de acuerdo con lo expuesto por la Corte  Constitucional   en   la   sentencia   C-583   de  1997,  cuando  por  el  grado  jurisdiccional  de  la  consulta  se  revisa  una sentencia el superior no tiene  limitación  alguna  para  decidir  porque  no  se  está frente al interés del  apelante  único  y  que  la  consulta  tiene carácter subsidiario respecto del  recurso  de  apelación  de  manera  que  cuando  se  interpone éste no procede  aquélla,  el  señor Procurador Tercero Delegado en lo Penal afirma que en este  proceso   la   última   circunstancia  anotada  impedía  que  el  Ad  quem  agravara  la  pena impuesta al  señor        MILLÁN        ROMERO,    quien  ostentaba la calidad de apelante único.   

         Por  lo tanto, como la apelación excluía la consulta, se vulneró  la  prohibición  de  la reforma en peor porque el Tribunal incrementó una pena  que,  dentro de los parámetros fijados por los artículos 189 y 196 del Código  de   Justicia   Penal   Militar,   estableció  el  A  quo en ejercicio de su discrecionalidad.   

         Adicionalmente,  la  Delegada  advierte  que  la  pena accesoria de  suspensión  de  la  patria  potestad  no  se  motivó pues no se expresaron las  razones  que  dieron  lugar  a su imposición, lo cual desconoce tanto el debido  proceso  como  el  derecho  de  defensa  porque no se cumple con los formalismos  establecidos  para  la  sentencia,  de  un  lado,  y se le priva al procesado de  controvertir  esa  decisión,  del  otro.  Por  lo  demás,  agrega,  no  existe  fundamento  alguno,  como que el procesado, de acuerdo con los datos consignados  en la indagatoria, es soltero y no tiene hijos.   

         Como  conclusión de su estudio, pide que se case la sentencia y en  la  de  reemplazo  no  sólo  se  confirme  la  pena principal impuesta en la de  primera  instancia, sino que también se anule la accesoria de suspensión de la  patria  potestad.  En  subsidio, solicita que con relación a esta última   se case parcialmente la sentencia.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         La  no  exclusión  de  la  consulta como mecanismo de revisión de  ciertas  providencias  cuando  contra éstas se interpone recurso de apelación,  constituye  un  tema  que  la  Sala ha examinado en repetidas oportunidades para  concluir  invariablemente,  si  bien no de manera unánime, que si la ley prevé  el   grado  jurisdiccional  respecto  de  alguna  decisión  que  igualmente  es  recurrida  por  el  condenado,  el Ad quem  puede  resolver  sin  ninguna  limitación tanto sobre lo que fue  objeto  de  impugnación  como  sobre  lo  que no fue discutido por el apelante.   

         En este sentido, ha dicho la Sala:   

“Frente  a  la interpretación exegética  del  artículo  206  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  modificado  por el  artículo  29  de  la  ley  81  de  1993,  que  acomoda la conclusión de que la  interposición  de  algún  recurso  contra  la providencia consultable deja sin  lugar  su  examen  oficioso  por  el superior, la Corte en providencia del 21 de  octubre   de   1998,   radicación  13.419,  M.  P.  Fernando  Arboleda  Ripoll,  indicó:   

“La     expresión     ‘son  consultables cuando contra ellas  no     se     hubiere     interpuesto    recurso    de    apelación’,   utilizada   en   normatividades  anteriores  (ley  17  de  1975,  art.  1°  y  Decreto 050 de 1987, art. 210), e  incorporada  hoy con algunas variantes en el texto del artículo 29 de la ley 81  de  1993, tenía entonces razón de ser porque el recurso de apelación otorgaba  competencia  al  ad  quem  para  conocer  sin  limitaciones  de  la  providencia  impugnada  (ley  17 de 1975, art. 3° y Decreto 050 de 1987, art. 538), tornando  por  contera  innecesaria  la  consulta,  e  imprimiéndole a ésta un verdadero  carácter subsidiario.   

Frente  a la normatividad actual, en que el  recurso  de  apelación  otorga competencia al superior para decidir únicamente  sobre  los  aspectos  impugnados,  una  consideración  de  esta  índole pierde  vigencia,  no  siendo  posible  postular  que  la  consulta es subsidiaria de la  apelación.   

La  supletoriedad  del  instituto  de  la  consulta  ha  de  ser  entendida  en  relación con los aspectos que no han sido  objeto  de  apelación  y  sin  que  la interposición del recurso comprometa la  potestad  del  ad  quem,  derivada  de la ley, de poder reformar sin limitación  alguna  la  decisión consultada, aún en los aspectos impugnados y en perjuicio  del procesado.”   

Considerar que la Constitución estableció  un  esquema  político  individualista y estimar que la consulta debe examinarse  dando  prevalencia  al  beneficio  personal,  es  desconocer  que  se basa en el  interés  general y la primacía de éste es uno de los principios fundantes del  Estado   social   de   derecho  colombiano,  según  su  artículo  primero.  La  interpretación  del  articulado  que consagra este instituto debe efectuarse de  acuerdo   con   ese   criterio   y   hacer  operante  la  preponderancia  de  lo  social.   

A  pesar de que la consulta y la apelación  son  mecanismos  que  permiten  la  aplicación  del precepto constitucional que  consagra  la  doble  instancia,  tienen  contenidos  y  efectos  distintos,  que  permiten  su diferenciación, sin que la segunda pueda interferir sobre el grado  jurisdiccional  dispuesto  por  mandato  de  la  ley  y  previsto  en  la propia  Constitución (art. 31).   

Es así como en la consulta, en virtud de la  normatividad  vigente,  el  juez  conoce  de  todos  los aspectos tratados en la  providencia   revisada   y  puede  modificarla  o  revocarla  en  perjuicio  del  procesado.  Interpretación que guarda armonía con la totalidad de lo dispuesto  por  el  artículo 31 de la Carta, que consagra dicha diferencia y únicamente a  la  apelación le impone la restricción de la reformatio in pejus, pero no a la  consulta.”  (Sentencia  del  26 de julio de 2000, M.P. Nilson Pinilla Pinilla,  radicado 12.664).   

         Plenamente  facultado  estaba  el Tribunal, entonces, para corregir  el  que  a  su  juicio  constituía  un  error  del  A  quo  en  cuanto a la admisión de la circunstancia de  atenuación  prevista  por  el  segundo  inciso del artículo 196 del Código de  Justicia  Penal  Militar  y,  por tal razón, establecer la pena que a su juicio  debía imponérsele al procesado.   

         En consecuencia, el cargo no prospera.   

         Casación oficiosa.   

         Ciertamente,  como  lo afirma el señor Procurador Tercero Delegado  en  lo  Penal,  carece de todo fundamento la imposición de la pena accesoria de  suspensión  de  la  patria  potestad  a una persona de quien el fallador ignora  incluso si la está ejerciendo.   

         Sabido  es  además  que para que esta sanción se le pueda deducir  al  condenado,  debe  existir  un nexo causal entre los hechos constitutivos del  delito  y  la  incapacidad  de  aquél para asumir la formación integral de sus  hijos,  de manera que el juez obligadamente debe examinar su viabilidad teniendo  en  cuenta  la  naturaleza de la conducta punible, el grado de culpabilidad, las  circunstancias  de  atenuación y agravación concurrentes y la personalidad del  sentenciado,  nada  de  lo  cual  se  hizo  en  el  fallo.  Por  esta razón, se  declarará la nulidad parcial de la sentencia.   

         Por  último,  dígase  que  como  esta  decisión  de  la Corte no  sustituye  ni reemplaza   la   sentencia  objeto  del  recurso,  adquiere fir­meza  una  vez  signada por los integrantes de la Sala, según lo dispone el artículo  197 del Código de Procedimiento Penal de 1991.   

         

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.     DESESTIMAR la demanda presentada.   

SEGUNDO.     CASAR     OFICIOSA     Y  PARCIALMENTE la sentencia impugnada, en el sentido de  revocar  la  pena  accesoria  de  suspensión  de  la patria potestad que le fue  impuesta  en  las instancias al procesado JOSÉ RUFINO  MILLÁN   ROMERO.  En  todo  lo  demás,  dejar  sin  modificación el fallo recurrido.   

         Contra esta sentencia no procede ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

Salvamento Parcial de voto  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              NILSON  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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