13559jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 13559  

CORTE       SUPREMA      DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL.  

Magistrado Ponente  

Dr.  JORGE E.   CORDOBA  POVEDA.   

Aprobado acta N° 117  

Santafé de Bogotá, D.C., once (11) de julio  de dos mil (2000).   

VISTOS  

Resuelve   la   Sala  el  recurso  de  casación  interpuesto por el defensor de OLIVER TIRADO  MEJIA contra la sentencia proferida el 9 de septiembre  de   1.996   por  el  extinto  Tribunal  Nacional  que  confirmó,  con  algunas  modificaciones  relativas  a  la  indemnización  de  perjuicios,  la  condena a  doscientos  setenta   meses  de  prisión  y   mil doscientos salarios  mínimos  legales  de  multa,  impuesta  al procesado por un Juzgado Regional de  Santafé  de  Bogotá,  al hallarlo responsable en calidad de coautor del delito  de  secuestro  extorsivo  agravado, cometido en el menor ABEL YESID THALJI   RAVELO, el 20 de agosto de 1.992.   

Desde   ya  se  manifiesta  que  se  dará  aplicación  al artículo 226 A del Código de Procedimiento Penal (10 de la Ley  553 de 2000).   

LA DEMANDA DE CASACIÓN.  

Bajo el amparo de la causal  tercera de  casación,  de que trata el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, el  demandante   presenta  un  único  cargo,  al  indicar  que la sentencia de  segunda    instancia    se   dictó   en   un   juicio   viciado   de   nulidad,  vulnerándose   el  debido  proceso,  pues  se aplicó en forma indebida el  inciso  1°   del  artículo  6°  del  Decreto 2790 de 1.990 y a la vez se  excluyó  la norma que correspondía al caso concreto, esto es, el artículo 268  del  Código  Penal,  como  quiera que el plagio del que fuera víctima el menor  ABEL   YESID  THALJI   RAVELO,  no  se  ejecutó  “por  razones  o  fines  terroristas,  ni  por  motivos de índole política o partidista, sino solamente  para  obtener un beneficio  económico”, razón por la cual se le aplicó  una  norma  y  unas penas que no eran las que regían el caso controvertido, por  lo   cual   pide   que   se   case   la   sentencia  y  se  dicte  la  que  deba  sustituirla.   

EL MINISTERIO PÚBLICO.  

El   Procurador  Tercero  Delegado  en  lo  Penal   conceptúa  que pese a que para la fecha de autos – 20 de agosto de  1.992  – existían varias normas que regulaban el delito de secuestro, lo cierto  es  que  la  aplicable para efectos de la dosificación punitiva era la indicada  en  el  artículo  6°  del  Decreto  2790  de 1.990, convertida en legislación  permanente  por  el  artículo  11  del  Decreto  2266 de 1.991, regla declarada  exequible mediante fallo C- 127 de 1.993.   

Concluye  que  la  descripción  típica que  corresponde  al caso de estudio, es la contenida en el artículo 268 del Código  Penal,  pues  el  fin  del  plagio  fue económico, pero la pena imponible es la  indicada  en  el  artículo  6°  del Decreto 2790 de 1.990, la cual    modificó  la  sustantiva  penal en cuanto a la graduación punitiva, por lo que  solicita no casar el fallo acusado.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA.  

1.- A partir de la vigencia del artículo 10  de  la  Ley  553 de 2000, que reformó la casación, es procedente dar respuesta  inmediata,  siempre  y  cuando  sobre  el  tema jurídico sobre el cual versa el  cargo  o  los  cargos propuestos en la demanda ya se hubiere pronunciado la Sala  en  forma  unánime  y  de  igual  manera  no  considere necesario reexaminar el  punto.   

2.-   Con   relación  al  tema  jurídico  planteado,  de  manera  unánime ha sostenido la Sala que cuando el secuestro ha  sido  cometido  bajo la vigencia del Decreto 2790 de 1990 (que entró a regir el  16  de  enero  de  1991  y  que  fue acogido como legislación permanente por el  artículo   11  del  Decreto  2266  de  1991)  y  “persiga  los objetivos  enunciados  en  el  artículo  268  del C. Penal”, la sanción aplicable es la  prevista  en  el  artículo 6° del anterior decreto y no la del 268 del Código  Penal  (casación  12683,  diciembre  3/99 y 13566, 12 de noviembre/99, M.P. Dr.  Jorge  E.  Córdoba  Poveda;  y  13555, diciembre 3/99, M. P. Dr. Alvaro Orlando  Pérez Pinzón).   

3.-  En  este  caso,  el plagio se cometió,  entre  el  20  y el 26 de agosto de 1992, con uno de los fines previstos en  el  artículo  268  del Código Penal, a saber, el económico, pues se exigieron  200  millones de pesos por la libertad del secuestrado, por lo que ningún yerro  cometió  el  Tribunal  al  aplicar la pena prevista en el Decreto 2790 de 1990,  razón por la cual el cargo se rechazará.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre   de   la    República   de   Colombia   y   por  autoridad  de  la  ley.   

RESUELVE:  

NO  CASAR  la  sentencia impugnada.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.    

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                             JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                   JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                           CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                  NILSON E. PINILLA PINILLA   

TERESA  RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria    

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