12754(13-09-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 12754  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 140  

          Bogotá,   D.   C.,   trece  (13)  de  septiembre  de  dos  mil  uno  (2001)         

          Decide  la  Corte  el recurso de casación interpuesto en defensa de  ROSSANA   DE   JESÚS   y  CARLOS    JOSÉ    SANTRICH    CONTRERAS  contra  la sentencia de fecha junio 5 de 1996, mediante la cual el  entonces  Tribunal  Nacional  confirmó  el fallo de primera instancia proferido  por  un  Juzgado Regional de Barranquilla, con la modificación en el sentido de  condenar  a la citada procesada a las penas principales de veintidós (22) años  de  prisión  y multa equivalente a mil salarios mínimos legales mensuales como  coautora  del  delito de secuestro extorsivo consumado en Javier Andrés Delgado  Mera.   

En   el   mismo   pronunciamiento   y   con  modificaciones  también  en el monto punitivo, el Tribunal confirmó la condena  impuesta  a CARLOS JOSÉ SANTRICH CONTRERAS  a  veintisiete  (27)  años de prisión y multa de mil seiscientos  veinte  (1620) salarios mínimos legales mensuales, como cómplice del delito de  homicidio  y  coautor  del  secuestro  extorsivo  de  los cuales fue víctima el  mencionado Delgado Mera.   

HECHOS  

Dan cuenta los autos que en la noche del 23 de  octubre  de  1992,  Javier Andrés Delgado Mera se encontraba en el interior del  Polideportivo  de  Santa  Marta  presenciando  un  espectáculo de bastoneras en  compañía  de Sugey Patricia Bolaños y otros amigos, cuando Karol María Bueno  Fernández   observó   que   portaba  una  pulsera  parecida  a  la  extraviada  aproximadamente  quince días atrás durante una fiesta y que le había prestado  ROSSANA   DE  JESÚS  SANTRICH  CONTRERAS,  por  tal  motivo, se aproximó a Delgado Mera para solicitarle la  entrega  de  la  alhaja,  petición  que  el requerido rechazó afirmando que le  pertenecía a su progenitora.   

          Ante  la  negativa del increpado, la joven salió en búsqueda de la  dueña  de la joya, quien se presentó poco después en el lugar y convenció al  mencionado  joven  de salir del escenario deportivo con el propósito de aclarar  el  asunto.   Afuera  los aguardaban varios individuos en una camioneta que  se   afirmó   fue   facilitada   por  ALFREDO  ABELLO  SILVA,  entre  ellos  CARLOS  JOSÉ  SANTRICH  CONTRERAS,  hermano  de  ROSSANA.  Delgado Mera fue intimidado  mediante  arma  de fuego por uno de los recién llegados y obligado a abordar el  automotor que emprendió entonces la marcha.   

          ROSSANA y Karol descendieron del vehículo  en  el parque de San Miguel.  Los demás ocupantes continuaron su recorrido  con  Javier  Andrés  por  varios  sectores de la ciudad y ante las presiones de  quienes  lo  arrebataron  accedió  a  entregar la pulsera, sin embargo, al día  siguiente  y  en  cercanías  de  las  instalaciones  del Sena Agropecuario, las  autoridades  encontraron  el  cuerpo sin vida de Javier Andrés Delgado Mera con  varias heridas causadas con arma de fuego.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.   Con  fundamento  en las diligencias  preliminares  realizadas  la  Fiscalía  Seccional  de  Santa  Marta  abrió  la  investigación,  vinculó  en  indagatoria  a  WILHELM  VALENTINO  AUN  NIESLER,  FLORENTINO RIVEIRA FARFÁN, ALFREDO ABELLO SILVA, JHON  JAIRO   BETANCOURT   PELÁEZ,   CARLOS  JOSÉ   y  ROSSANA SANTRICH CONTRERAS, a  quienes  decidió  su  situación jurídica en providencias de enero 25, febrero  1º,   y  abril  26  de  1993,  mediante  las  cuales  afectó  a  los  hermanos  SANTRICH   CONTRERAS  y  al  imputado  ABELLO  SILVA  con  detención  preventiva  por el delito de homicidio, al último de los citados en  concurso  con  el  secuestro  simple.  Respecto de los demás sindicados se  abstuvo de imponerles medida de aseguramiento.   

2.   En  resolución del 12 de julio de  1993,  el instructor calificó el mérito probatorio del sumario con resolución  de    acusación   contra   CARLOS   JOSÉ   SANTRICH  CONTRERAS  como  coautor de los delitos de homicidio y  secuestro   simple.    A   la  procesada  ROSSANA  SANTRICH   CONTRERAS  le  imputó  la  coautoría  del  secuestro,  pero  dispuso  proseguir la investigación con miras a esclarecer su  compromiso  en  el homicidio.  Los demás sindicados fueron favorecidos con  preclusión de la investigación (fls. 261 y s.s., cdno. 2).   

          3.   El  Juzgado 2º Penal del Circuito de Santa Marta celebró  la  audiencia  pública  y  el  2 de noviembre de 1993 dictó el fallo en el que  condenó   a  los  acusados  CARLOS  JOSÉ  y  ROSSANA SANTRICH CONTRERAS  como  autores del secuestro simple a la pena principal de seis (6)  meses  de  prisión.   El primero de los mencionados fue absuelto del cargo  endilgado  por  el  homicidio  de  Delegado  Mera   (fs.  331 y s.s., cdno.  1).   

4.   El  apoderado  de  la  parte civil  apeló  la  providencia,  recurso  que  el  Tribunal  Superior de Santa Marta se  inhibió  de resolver por considerar que la competencia para conocer del proceso  radicaba  en  la  Justicia  Regional.   Adujo  en  sustento,  el  carácter  extorsivo del secuestro investigado.   

Sin  embargo,  como  el  entonces  Tribunal  Nacional  en  decisión  de  mayoría  rechazó  tal  argumento,  se  trabó  el  conflicto  dirimido por esta Sala en providencia del 13 de septiembre de 1994, a  través  de  la  cual  se  asignó  el  conocimiento  del  asunto  a  la última  Corporación  citada  al  afirmarse  no  sólo  la  retención  de  la  víctima  “durante  un tiempo relevante mientras se circulaba  por  diferentes  sitios  de la ciudad”, sino también  que tuvo como propósito la obtención de una utilidad.   

Dilucidado  el conflicto, en providencia del  31  de  octubre  de  1994  y por errónea adecuación típica de los sucesos, el  Tribunal  Nacional  declaró  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a partir de la  resolución acusatoria inclusive.   

5.  Retornadas las diligencias a la fase  instructiva,  la  Fiscalía  Regional  de  Barranquilla  calificó nuevamente su  mérito  probatorio  en  resolución  del 18 de abril de 1995.  Decretó la  preclusión   de  la  investigación  a  favor  de  los  indagados  JHON  JAIRO  BETANCOURT  PELÁEZ,  WILHELM  VALENTINO  AUN  NIESLER,  FLORENTINO  RIVEIRA  FARFÁN,  ALFREDO  ABELLO  SILVA y  JHON     JAIRO    BETANCOURT    PELÁEZ.    Paralelamente   elevó   acusación   contra  CARLOS     JOSÉ     y     ROSSANA  SANTRICH  CONTRERAS; respecto del  primero,  como  coautor  del  delito  de  secuestro  extorsivo  y  cómplice del  homicidio,  en  tanto  que  a  la  segunda  le imputó la coautoría del punible  contra   la   libertad   individual   exclusivamente  (fs.  442  y  s.s.,  cdno.  2)   

6.  Un Juzgado Regional de Barranquilla  dirigió  la  etapa del juicio y dictó la sentencia de fecha febrero 19 de 1996  en  consonancia  con  la decisión enjuiciatoria, mediante la cual condenó a la  procesada   ROSSANA   SANTRICH  CONTRERAS  a  las  penas principales de veinte (20) años de prisión y multa  de  mil  (1000)  salarios mínimos legales mensuales y a su hermano CARLOS  JOSÉ  a  la  de  veinticinco (25)  años,  decisión  confirmada  con  las  modificaciones atrás precisadas por el  Tribunal  Nacional  al  revisarla  en  virtud de la apelación presentada por el  defensor común de los implicados.   

LA  DEMANDA   

El  apoderado de los encausados interpuso el  recurso  extraordinario  y  presentó  en  forma  oportuna la demanda que decide  ahora la Corte.   

Primer cargo.  

Con  fundamento  en  el  numeral  3º  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento Penal (Decreto 2700 de 1991), el  censor  acusa la sentencia de segundo grado de haber sido proferida en un juicio  viciado de nulidad.   

Al  concretar  el  ataque  plantea que en la  resolución  de acusación se incurrió en error en la adecuación típica, pues  se  calificó  la  conducta  investigada como secuestro extorsivo a pesar que de  conformidad  con  la  realidad  procesal  se  estructuró  el  secuestro  simple  previsto  en  el  artículo 269 del Código Penal entonces vigente.  Afirma  que  tal  yerro implicó la vulneración de las bases del juzgamiento, así como  la  violación  de  las  normas  de  competencia  porque la primera modalidad de  secuestro  era del conocimiento de la Justicia Regional, en tanto que la segunda  estaba asignada a la justicia ordinaria.   

En  la  sustentación  del  reparo parte del  análisis    de    la   conducta   observada   por   la   acusada   ROSSANA   DE  JESÚS  SANTRICH  CONTRERAS,  quien  al  tenor  del  artículo  29-3º  del  Código Penal actuó en legítimo  ejercicio  de  un  derecho  cuando  pretendió recuperar la alhaja perdida días  antes,  que  lucía Javier Andrés Delgado Mera en comportamiento cuasiflagrante  del  delito  de hurto o de la defraudación consistida en el aprovechamiento del  error ajeno o caso fortuito.   

Así las cosas, colige el demandante, tenía  la  facultad  constitucional  y  legal  para  capturar,  aprehender o retener al  mencionado,  quien además salió de la villa olímpica en forma voluntaria, por  lo    tanto,    el    arrebatamiento    nunca    existió.     “Sin  embargo,  la  Sala  de  Casación  penal  que  dirimió  el  conflicto  de competencia, infundadamente llegó a aseverar que … “a Delgado  Mena   (sic)  se  le  sacó  violentamente  del  estadio…”,  distorsionando los  hechos  con  la “secuela maligna de guiar u orientar  bajo    este   derrotero   la   resolución   acusatoria   y   los   fallos   de  instancia”.   

Indica  luego  que  el  verdadero  secuestro  simple  se  inicia  cuando  el  sujeto  apodado “El Paisa”, cuya conducta se  investiga  por  separado,  por  iniciativa  propia  y  valiéndose  de la fuerza  introdujo  a Delgado Mera en el automotor; conducta que se perfeccionó después  que   la   víctima   le   entregó   la   pulsera  a  la  acusada  SANTRICH   CONTRERAS,  pues  fue  entonces  cuando  el  propósito  de  conducirlo  ante las autoridades se desvió para dar  “rienda  suelta  al  absurdo  ánimo retaliatorio y  pervertido    instinto   criminal”   del   referido  sujeto.   

Aduce  que se desnaturalizaron los elementos  esenciales   del   secuestro  extorsivo,  así  como  la  ausencia  absoluta  de  “ilicitud   o   antijuridicidad  en  la  finalidad  perseguida  por  Roxana  Santrich,  como elemento subjetivo de la conducta, para  los  efectos  relacionados  con el proceso de adecuación típica”.   

El demandante se remite a las argumentaciones  consignadas  por  los  Magistrados  de  esta Sala en el salvamento del voto a la  decisión  que  dirimió el conflicto negativo de competencias en la etapa de la  causa;  cita  como  normas infringidas los artículos 2º, 4º, 11, 21, 23 y 269  del  Código  Penal,  1º,  72  y  79  del  Código de Procedimiento Penal, para  reclamar  finalmente  de  la  Corte  que  case  el  fallo impugnado y declare la  nulidad de todo lo actuado a partir de la resolución acusatoria.   

Segundo cargo.  

Con carácter subsidiario,  al amparo de  la  causal  primera de casación, el recurrente acusa la sentencia atacada de la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida de los  artículos  268  del  Código Penal (Decreto 100 de 1980) y 6º del Decreto 2790  de  1990  y  exclusión  evidente  del  artículo  29,  numeral  3º  del  mismo  estatuto.   

En la formalización del reproche arguye que  respecto  del  secuestro  extorsivo  el fallador de segunda instancia ignoró la  causal  de justificación del legítimo ejercicio de un derecho, pues del acervo  probatorio  aparece  demostrado  claramente  que  la  conducta  de  los hermanos  SANTRICH  CONTRERAS  estuvo  determinada  por  el  exclusivo  propósito  de  recuperar la pulsera extraviada  días antes.   

Señala  que  Delgado  Mera  fue sorprendido  portando   la  alhaja  en  situación  de  cuasiflagrancia  de  manera  que  los  procesados,  por  la  solidaridad  propia  de  su  parentesco,  contaban  con la  facultad  constitucional y legal para aprehenderlo.  Transcribe un criterio  doctrinal  sobre la circunstancia alegada para reafirmar su configuración en el  caso  de  autos,  no  sin  plantear en forma subsidiaria además, que si la Sala  advierte   “algún   exceso   en   las   conductas  desplegadas  por  Carlos  José  y Roxana” debe darse  aplicación al artículo 30 del Código Penal.   

           A   partir   de   las  consideraciones  anteriores,  el  censor  solicita  a la Corte que case parcialmente la sentencia  censurada,  “para  en  su  lugar  proferir el fallo  sustitutivo o modificatorio pertinente”.   

CONCEPTO  DEL  MINISTERIO  PUBLICO   

          Primer cargo.   

            

          El Procurador Primero Delegado indica que  tiene  razón  el  demandante  cuando  afirma  en  las  presentes diligencias la  errónea   calificación  jurídica  del  comportamiento  investigado,  pues  el  secuestro  extorsivo  de  acuerdo con su descripción típica busca una utilidad  ilícita  no  atisbada en este caso, pues en disentimiento frente al criterio de  la  Sala  al dirimir el conflicto negativo de competencias, encuentra que con la  privación  de  la  libertad  se  pretendió  un  lucro  de  carácter  lícito,  concretamente,  recuperar  una  alhaja  propia,  circunstancia que desplazaba la  conducta  juzgada  al secuestro simple, máxime al colegir que la hipótesis del  artículo   268  del  Código  Penal  debe  entenderse  referida  al  patrimonio  económico.   

          En  este  orden  de  ideas, se estructuró la falta de competencia y  una  irregularidad sustancial que afectó el debido proceso.  Por lo tanto,  procede la nulidad pretendida desde la resolución acusatoria.   

         

         Segundo cargo.   

         

          No  tiene  razón  el  recurrente  en  opinión de la Delegada, pues  pierde  de  vista  que  los  falladores  tras la valoración de los elementos de  juicio   incorporados  a  las  diligencias  descartaron  la  legitimidad  de  la  retención  pretendida  en  este cargo por el defensor.                Así  las  cosas,  si  el acopio probatorio permite deducir el dolo de secuestro, de manera  alguna prospera la alegada violación directa de la ley sustancial.   

Reitera por último, que el secuestro en todo  caso no sería extorsivo sino simple.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primer cargo.  

1.   Repetidamente ha sostenido la Sala  que  en  sede  de  casación  y  cuando  se  alega  el error en la calificación  jurídica  que comporta la afectación del género delictivo o el desplazamiento  de  la  competencia,  a  pesar  que  en estricto rigor se trata de un dislate de  lógica  jurídica,  su reclamo debe efectuarse por la vía de la nulidad porque  de  constatarse  la  existencia del vicio sólo resultaría posible enmendarlo a  través  de  la  invalidación del trámite, pero sin que el censor pueda perder  de  vista en estos eventos que la comprobación del yerro así alegado se sujeta  a  los  parámetros técnicos de la causal primera, por lo tanto, le corresponde  demostrar  que  a  ese  desacierto  se  llegó  mediante la violación directa o  indirecta de la ley sustancial, según el caso.   

2.   Trasladada  esta  apreciación  al  presente  asunto,  se  tiene  que el impugnante acusa el error en la adecuación  típica  al  calificarse  la  conducta  investigada como secuestro extorsivo, no  obstante  haberse  configurado  el  secuestro  simple,  yerro  del que deriva la  vulneración  de  las bases del juzgamiento y de las normas de competencia, pues  la  primera  modalidad  estaba asignada al conocimiento de la justicia regional,  en tanto que la segunda correspondía a la justicia ordinaria.   

Sin  embargo,  al  formalizar  el  reparo  y  soslayando  la  exigencia  atrás comentada, el casacionista omitió identificar  el  origen  del  desatino  que  plantea  para  sustentarlo  desde dicho punto de  partida,  bien  admitiendo  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  de  los  falladores  con  discrepancia exclusiva en torno a la subsunción de la conducta  a   las  normas  sustanciales,  ora  demostrando  errores  trascendentes  en  la  apreciación   de   los  elementos  de  juicio  incorporados  a  los  autos  que  determinaron  una  inadecuada  reconstrucción  de  los  sucesos,  por  ende, la  infracción mediata de la ley sustancial.    

Por el contrario, dejando sumido el motivo de  invalidación  en  el  mero  enunciado,  esto  es, restándole toda vocación de  éxito  al  reproche  formulado,  el censor se dedica a presentar un alegato que  ninguna  coherencia  tiene  con el error argüido en la calificación jurídica,  más   aún,   que   se  ofrece  contradictorio  al  entremezclar  postulaciones  abiertamente excluyentes.   

En  efecto,  sin  ninguna  referencia  a los  análisis  que fundamentaron la acusación el libelista plantea escuetamente, en  primer  término,  la tesis del carácter típico del comportamiento endilgado a  los  procesados, que sin embargo afirma carente de antijuridicidad al haber sido  realizado  al amparo del legítimo ejercicio de un derecho, bajo la aseveración  de  estar  facultados  legal  y  constitucionalmente  los  acusados SANTRICH  CONTRERAS para capturar, retener  o  aprehender  al  ofendido  Delgado  Mera,  de quien asegura fue sorprendido en  situación    de   “cuasiflagrancia”  respecto  del hurto de una alhaja de propiedad de la primera o por  lo  menos,  de  la  defraudación  del  aprovechamiento  de  error  ajeno o caso  fortuito.   

A renglón seguido abandona este razonamiento  para  esbozar  otro  diametralmente opuesto, sin nexo con el error de selección  invocado  y  en  el cual parte también de una perspectiva personal e interesada  de  lo  sucedido,  en  la  que  arguye que el secuestro simple de la víctima se  produjo  luego  de la recuperación de la joya, por iniciativa propia del sujeto  apodado  “El  Paisa”  y  sin  intervención  de  los  procesados, sugiriendo  entonces  que  el  delito juzgado sólo le es imputable a ese individuo, a quien  se investiga en diligencias separadas.   

Por  último, en forma lacónica exterioriza  la  simple  discrepancia con el carácter extorsivo pregonado del secuestro, que  por  ninguna  parte  sustenta, pues en este punto se limita a invocar la postura  disidente  de  los  Magistrados  de esta Sala que salvaron voto a la providencia  por  medio  de  la  cual  se  decidió  el  conflicto  negativo  de competencias  propuesto  en  la  fase de la causa, con la implícita pretensión de revivir el  debate  sobre  dicho  aspecto  sin plantear y demostrar desacierto alguno de los  falladores,  de lógica jurídica o de apreciación probatoria, determinante del  equívoco    alegado   en   el   proceso   de   adecuación   típica   de   ese  suceso.   

Así  las  cosas, este desarrollo además de  inadecuado  y  deficiente para la comprobación del ataque, le resta todo atisbo  de  claridad  a  la  propuesta  al  pretender de manera expresa la nulidad de lo  actuado  derivada  de  la errada calificación jurídica, que sustenta luego con  argumentos  mediante  los cuales sugiere, indistintamente, la absolución de los  sindicados  ante  la concurrencia de la causal de justificación otrora prevista  en  el  artículo  29-3º del Decreto 100 de 1980, o la exoneración de aquellos  porque  la  autoría  del secuestro únicamente resulta predicable del tercero a  quien  se le atribuye el arrebatamiento de la víctima, sin la participación de  los  procesados  y  luego  de  la  recuperación  de  la pulsera de propiedad de  ROSSANA   DE  JESÚS  SANTRICH  CONTRERAS.   

          Por  su  parte, la Delegada desborda los  límites  del  concepto  que  le es propio en la casación, pues sin examinar el  cargo  presentado  por  el demandante en los términos consignados en el libelo,  elabora  su  propia  propuesta  del  error  en  la  denominación  jurídica del  secuestro.   En  otros  términos,  perdió de vista, conforme al reiterado  criterio  de  la  Sala, que “la tarea del Ministerio  Público  dentro  del trámite de la casación, si bien no se encuentra limitada  a  emitir  concepto  sobre  las pretensiones que se formulen en la demanda, sino  que,  al  tenor de lo dispuesto en el artículo 228 del Código de Procedimiento  Penal,  podrá sugerir a la Corte la invalidación de lo actuado cuando advierta  la  existencia de violaciones ostensibles de las garantías fundamentales de los  sujetos  procesales,  pudiendo,  por lo tanto, plantear posiciones jurídicas en  ese  sentido, no le es permitido, so pretexto de su quebrantamiento complementar  o  enmendar  el libelo objeto del concepto, ni formular sus propios cargos, pues  se   estaría   atribuyendo  la  calidad  de  impugnante  de  la  que  carece  y  desnaturalizando  la razón de ser del traslado” (sentencia del 24 de enero de  2001, M.P. Dr. Jorge E. Córdoba Poveda).   

          Por los motivos esbozados el reproche de  nulidad no prospera.   

         

          Segundo cargo.   

          Con  carácter  subsidiario,  al  amparo  de  la  causal  primera de  casación,  el libelista acusa la sentencia impugnada de violar en forma directa  la  ley  sustancial,  por  aplicación  de  los artículos 268 del Código Penal  (Decreto  100  de 1980) y 6º del Decreto 2790 de 1990 y exclusión evidente del  artículo 29, numeral 3º ibídem.   

          Sin  embargo,  en  la pretendida sustentación de este ataque surgen  también  ostensibles  los  desaciertos  técnicos que dan al traste la censura,  pues  el  defensor de los procesados lejos de orientarse al debate estrictamente  jurídico  inherente al desatino enunciado, cuestionó los fundamentos fácticos  del  fallo  y  de manera genérica la valoración que hicieron los juzgadores de  los  elementos  de  juicio  recaudados  en  el  proceso,  alegación  propia del  quebrantamiento  mediato  de la ley sustancial, al que se llega a través de los  desaciertos  incurridos en la apreciación de las pruebas y que en todo caso, el  recurrente tampoco plantea ni desarrolla.   

          En  efecto,  a  la  manera de un alegato  propio  de  las  instancias,  el  casacionista  simplemente  postula su criterio  personal  sobre  los  hechos  que estima demostrados en autos, concretamente, la  supuesta  situación  de  flagrancia  delictiva en la que se hallaba la víctima  del   plagio  al  detentar  la  alhaja  extraviada  días  antes  a  la  acusada  SANTRICH CONTRERAS y a partir  de  ella  erige  la  tesis  para  la  cual  reclama  prevalencia  frente  a  las  conclusiones  de  la  providencia impugnada, esto es, de encontrarse justificado  el  comportamiento imputado a sus representados al tenor del 29-3º del estatuto  punitivo,  pues  en  el  ejercicio  legítimo  de  un  derecho  constitucional y  legalmente  reconocido  estaban  facultados,  en  su  opinión, para aprehender,  capturar o retener al ofendido Delgado Mera.   

            En otros términos, el demandante desnaturalizando el carácter de  la  casación  como un juicio técnico –  jurídico  a  la  sentencia  de  segundo  grado,  en manera alguna  orientó  la censura a demostrar algún error in iudicando del fallador ad quem,  para  limitarse  a exteriorizar su disentimiento con la condena por el delito de  secuestro  extorsivo,  incluso  a  través  de  postulaciones  excluyentes en un  impropiedad  técnica  adicional, al plantear de manera conjunta, bajo una misma  censura  y  en  relación  con  el  secuestro, de una parte, la exclusión de la  antijuridicidad  por el ejercicio legítimo de un derecho, de la otra, el exceso  en la causal de justificación invocada.   

          Así   las   cosas,  este  otro  cargo  tampoco  prospera.   En  consecuencia, el fallo impugnado no se casará.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          NO       CASAR       la      sentencia  impugnada.   

          Cópiese,   comuníquese   y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.  Cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO  ARBOLEDA RIPOLL               JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS                                 A.                                GÁLVEZ  ARGOTE               

Salvamento parcial de voto  

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                              EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO   

No hay firma  

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                              NILSON  PINILLA  PINILLA   

Salvamento parcial de voto  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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