11832mar1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11832  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                              Magistrado Ponente   

                              DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                              Aprobado Acta No.046   

     Santafé de Bogotá,  D.C., veintitres (23) de marzo de dos mil (2.000).   

          VISTOS:   

      Decide  la Sala el  recurso  extraordinario  de  casación   interpuesto  por  el  defensor del  procesado  FRANKLIN  ALEXANDER  LLANOS  TORRES, contra la sentencia del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali fechada el 22 de enero de 1.996, que  confirmó  el fallo de primera instancia pronunciado por el Juzgado 18 Penal del  Circuito  de  la misma ciudad el 6 de octubre de 1.995, por medio del cual se le  impuso  la  pena  principal  de  32 meses de prisión como autor responsable del  delito  de  acceso  carnal  violento, negándosele el subrogado de la condena de  ejecución condicional.   

          HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:   

     Los hechos objeto de  averiguación  en  estas  diligencias  acontecieron  el dia 7 de agosto de 1.994  entre  una  y dos de la mañana en la casa de inquilinato ubicada en la calle 81  No.  8A-22  de la ciudad  de Cali, cuando después de compartir con algunos  amigos  algunas  canecas  de  aguardiente,  entre quienes  se contaban Flor  María   Pabón,   Hugo   Bonilla,   José  Orlando  Torres,   Manuel   Córdoba   Rentería   y  FRANKLIN  ALEXANDER LLANOS TORRES   y   una  vez  que la mayoría de éstos se había marchado del lugar,   Elizabeth    Sánchez   fue   conducida   por  la  fuerza  hasta  la  parte  posterior   de  la vivienda por parte de estos dos últimos y en dicho  lugar,    después    de   golpearla  en  el  cuerpo  para  vencer  su  resistencia, la accedieron carnalmente.   

      Pasado   el  medio  dia  de  esa  misma  fecha,  ante  la  Inspección Permanente de Policía  Municipal  de Cali, la ofendida formuló la respectiva denuncia, siendo valorada  por  un  médico  dependiente  de  la  Secretaría  de  Salud  Pública Nacional  “Núcleo  de  Atención  Primaria  La  Rivera”,  quien como resultado del examen  físico  dejó  la  siguiente  constancia:  “Equimosis  en  área retroauricular  izquierda.  Lasceraciones  mínimas  en área lumbosacra. A la inspección no se  observan  lasceraciones  en  labios  mayores  ni  menores, se observa secreción  grisácea.  A  la especuloscopia: líquido compatible con semen en fondo sacos”,  siendo  remitida  a  Medicina Legal, en donde, a su turno, determinaron “A nivel  extragenital  leves edema y equimosis matoideas izquierdas de más o menos 2 x 3  cms;  a  nivel  paragenital se observa laceración superficial de más o menos 4  cms prevertebral”.   

       Por  su  parte,  a   eso  de las 3:30 de la tarde de ese dia, LLANOS  TORRES   se   presentó   al  CAI  No.34  adscrito  a  la  Tercera Estación de  Policía,   quedando  a disposición de la Inspección La  Rivera y el  8   de    agosto   cuando   se  puso  a  órdenes   de   la   Fiscalía     16    Seccional,   a   la   cual    se   asignaron   las  diligencias,   previa  la  apertura instructiva que se produjo es  esa  misma fecha, fue dejado en libertad por no mediar captura en flagrancia que  justificara   permanecer   privado   de   ella,    citándoselo   para  indagatoria  la que en efecto  se  cumplió  el dia 10 posterior,  haciendo  lo  propio  con  el  implicado  Manuel Córdoba Rentería el 31 de ese  mismo mes.   

       Escuchado   el  testimonio  de José Orlando Torres y ampliación de denuncia de la ofendida, el  16  de  agosto  se  resolvió  la  situación  jurídica  de  LLANOS  TORRES, en  decisión  confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de  Cali  por  resolución  del  10  de  octubre y el 2 de septiembre la de Córdoba  rentería,  imponiéndoseles  medida  de  aseguramiento de detención preventiva  por el delito de acceso carnal abusivo con incapaz de resistir.   

     Acopiada al proceso  prueba  de  diversa  índole  básicamente  testimonial y allegado por parte del  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses el resultado del  dictamen   sexológico  practicado a Elizabeth Sánchez, dentro del cual se  observa  “A  nivel  extragenital  leves edema y equimosis  mastoideas   izquierdad  de  más o menos 23 cms; a nivel paragenital laceración superficial  de  más  o menos 4 cms prevertebral a nivel de L3-L5; a nivel genital himen con  desgarro  de  bordes cicatrizados”, así como el resultado de frotis vaginal con  hallazgo de “espermatozoides humanos”.    

      Previo  el  cierre  investigativo,  el  6  de  marzo de 1.995 se profirió resolución acusatoria en  contra  de los procesados por el delito de acceso carnal violento de acuerdo con  el artículo 298 del Código Penal.   

      Por  auto del 3 de  abril  postrer avocó conocimiento el Juzgado 18 Penal del Circuito, abriendo el  juicio  a  pruebas  y a través de proveído del 20 de junio decretó la nulidad  de  lo  actuado en relación con el procesado Córdoba Rentería al establecerse  con  el  acta  civil de nacimiento que para el momento de la comisión del hecho  era    menor    de    edad,    siendo   competente    para    su   investigación  la jurisdicción de menores.   

     Rituada la audiencia  pública,  el 6 de octubre de 1.995 se dictó la sentencia de primera instancia,  dentro  de  la  cual no obstante advertirse que la pena impuesta a LLANOS TORRES  era  inferior  a  36 meses, no se hacía merecedor al beneficio de la condena de  ejecución  condicional,  dada  la naturaleza del delito, máxime cuando resulta  “indiscutible  que  la violencia ejercida para la realización del acceso carnal  en  contra  de  una humilde mujer alicorada, muestra indiscutiblemente (sic) una  personalidad que amerita el tratamiento penitenciario”.   

       Al  desatar  la  apelación  impetrada  por  el  defensor  del  procesado,  el Tribunal confirmó  integralmente  la decisión de primera instancia, precisando en relación con la  negativa  a  conceder  el  subrogado  que  el  análisis  de  aquellos  aspectos  referidos  a  la  personalidad del peticionario, la naturaleza y modalidades del  delito,  permiten  suponer fundadamente que el condenado requiere de tratamiento  penitenciario,  por  las  características del hecho, pero además porque LLANOS  TORRES  no sólo “se aprovechó del estado de alicoramiento de su víctima, sino  que  en  compañía  de  otro,  procedió  a  someter a una relación sexual, no  querida por” ella.   

          DEMANDA:   

      Con sustento en el  cuerpo   segundo  de  la  causal  primera  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento   Penal,   un  solo  cargo  propone   el  defensor  de  LLANOS  TORRES  contra  el fallo  impugnado,  por  haber incurrido el sentenciador en yerros en la apreciación de  diversas  pruebas,  vulnerando por falta de aplicación los artículos 10, 247 y  298 ibídem y 68 del Código Penal.   

     Afirma el demandante  que  el  juzgador habría ignorado los dictámenes del Centro de Salud La Rivera  y  Medicina  Legal en los cuales se da cuenta de “leves  edemas y equinosis  (sic)”,  los  testimonios  de “Astrid Lorena Cleve, Janet N., Flor Alba Pabón y  Yormes  Ledesma” y las injuradas de los procesados,  a  través de los  cuales  se desmiente la afirmación de la ofendida según la cual para lograr el  acceso  carnal  violento,  sus  agresores  la  habrían  golpeado en el cuerpo y  rostro,  constituyéndose  este  hecho en motivo suficiente para serle negada la  condena condicional.   

      Para el censor, si  se  consulta  el contenido del artículo 68 del Código Penal, es notable que en  el  caso presente concurren cada uno de sus elementos, pues la pena impuesta fue  de  32  meses  de  prisión,  el  procesado  se  presentó  en  forma voluntaria  ante   las  autoridades  y en relación con la naturaleza y modalidades del  hecho  punible,  afirma,  “El existir el delito de acceso carnal, no es dable la  existencia  (sic) de violencia en golpes como adujo la ofendida, y la naturaleza  del  delito  no  podemos dar como presupuesto la complicidad de mi defendido con  el  sr.  Manuel  Córdoba,  y  por  tal  la  naturaleza del delito reduciendo la  violencia  y  la complicidad (sic) implicaría que la  modalidad del delito  no  es  tan  delictuosa para suponer que no sea viable concederle a mi defendido  el subrogado”.   

     Llama finalmente la  atención  sobre  la “política penal” que ha fundado el instituto de la condena  de  ejecución condicional, acorde con una cita jurisprudencial que emplea, para  solicitar  se  case  parcialmente  la  sentencia  y se conceda este subrogado al  procesado LLANOS TORRES.   

         CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  PRIMERO DELEGADO EN LO PENAL:   

        Carente   de  “fundamentación  suficiente  para  desquiciar  los  armentos esgrimidos por los  sentenciadores  para negar” la condena  condicional encuentra el Ministerio  Público  el reproche presentado por el defensor del procesado LLANOS TORRES, en  la   medida   en   que   para   el   Tribunal,  valorados  los  requisitos   subjetivos   señalados   en  el artículo  68 del Código Penal,  esto  es, aquellos que aluden a la personalidad del sujeto agente, la naturaleza  y  modalidades  del  hecho  punible,  concluyó que era necesario el tratamiento  penitenciario,   en apreciación que merece para el Delegado pleno respaldo  si  se  tiene  en  cuenta  que  el  comportamiento  desplegado  por el procesado  evidencia  una  ostensible insensibilidad moral  que amerita el más severo  reproche,  máxime   cuando aprovechó  para realizar  el punible  que  la  mujer   se encontraba bajo el efecto del licor y lo hizo, además,  en  compañía  de otra persona,  aspectos todos tenidos en cuenta por  los  juzgadores  y  que  no   puede  desvirtuar  el  actor  con  la  simple  afirmación  de  que  la  violencia  física  ejercida  por LLANOS TORRES no era  razón  suficiente  para  la  negativa  al  subrogado penal, máxime cuando esta  circunstancia no fue considerada por el fallador.   

       El   cargo,  en  criterio del Ministerio Público, no puede prosperar.   

         CONSIDERACIONES:   

       1.  Acusa  el  defensor  de FRANKLIN ALEXANDER LLANOS TORRES el fallo  objeto  de  casación,  por  haber incurrido el Tribunal en error de hecho en la  apreciación  de  diversas  pruebas,  que  llevaron  a los juzgadores a negar la  condena  de  ejecución condicional  al  procesado, no obstante que la  sanción  privativa  de  la  libertad  fue  de  solamente  32 meses de prisión,  dejándose   consecuencialmente   de   aplicar   el  artículo  68  del  Código  Penal.   

       2.  Tales  yerros,  según el demandante, se concretan en el hecho de  haberse  ignorado  por parte de los sentenciadores los dictámenes del Centro de  Salud  La  Rivera y Medicina Legal en los cuales se da cuenta de “leves edemas y  equinosis  (sic)”  de  la  víctima, así como los testimonios de “Astrid Lorena  Cleve,  Janet  N., Flor Alba Pabón y Yormes Ledesma” y las propias injuradas de  los  procesados,  pues  se  desmiente  con  base  en  ellos la afirmación de la  ofendida  según la cual para lograr el acceso carnal violento, sus agresores la  golpearon  en  el cuerpo y rostro, aspecto este último que fue tenido en cuenta  como motivo suficiente para negársele la condena condicional.   

       3.  Así  propuesta  la  censura,  es  claro  para  el censor, que el  principal   argumento   expuesto   por  el  fallador  para  denegar  la  condena  condicional  a  LLANOS TORRES, esto es, haber golpeado a la víctima, según las  afirmaciones   que   ella   hiciera,  queda  desvirtuado  con  aquellas  pruebas  mencionadas  como  omitidas,  es  decir  que,  a  contrario sensu, de no haberse  pretermitido  dichos  elementos de persuasión, el beneficio en referencia se le  habría otorgado.   

       4.  Pues  bien,  en primer término, contrariamente a lo afirmado por  el   Procurador   Delegado,   el  juez  de  primera  instancia  si  se  refirió  explícitamente  sobre  la  “violencia  ejercida”  por  los  atacantes  “para la  realización  del  acceso  carnal”,  como  circunstancia complementaria capaz de  permitirle  caracterizar,  con  mejores  elementos de juicio, la personalidad de  LLANOS  TORRES  y  como  una  de  las razones que coadyuvaron a la negativa para  conceder la ejecución condicional de la condena.   

       5.  En  efecto,  inicialmente  al sintetizar las pruebas allegadas al  proceso  el  sentenciador  a  quo,  en decisión respaldada integralmente por el  Tribunal,  se  refirió  al  dictamen  médico  legal  obrante  al folio 171, de  acuerdo  con  el cual  se  apreciaba en el cuerpo de la víctima edema  y  equimosis   mastoideas  izquierdas de  2 x 3 cms, así como a nivel  paragenital  laceración  superificial  prevertebral  de 4 cms, es decir, que en  ningún   momento   el   sentenciador  omitió  esta  prueba  científica,   todo   lo  contrario,  de  su análisis y la versión rendida por la propia  ofendida,  concluyó  acorde con el dicho de ésta, que para someterla al acceso  carnal había sido golpeada.   

       6.  Ahora,  refiere  el  actor  que  también habría excluído de su  estudio  el  juzgador el dictamen expedido por el médico doctor Molina adscrito  a  la  Secretaría de Salud Pública Municipal, Centro de Salud La Rivera (visto  al  folio  70),  a  donde  inicialmente  fue llevada por su familiares Elizabeth  Sánchez.   

       Pues  bien,  no  obstante  ser  esta  imputación  asertiva,  en  tanto  tal  experticia  no  fue  considerada  en ninguna de las dos instancias, por su contenido nada distinto se  logra  que  corroborar  las afirmaciones de la ofendida, coincidiendo plenamente  con  el  dictamen  médico  legal  y así, de paso, fortalecer el fundamento que  sustentado  en  la  particular  violencia  ejercida  contra  la  mujer  por  los  implicados,   ameritó   la   negativa   a  la  condena  condicional  de  LLANOS  TORRES.   

      A través de dicha  valoración   física  pudo  determinarse  “Equimosis  en  área  retroauricular  izquierda”   y   “Lasceraciones  mínimas  en  área  lumbosacra”,  conforme  lo  constataría  después medicina legal, además del resultado positivo del frotis  vaginal para “espermatozoides humanos” (folio 174).   

       7.  También  alude  el  casacionista  como  pruebas  ignoradas  los  testimonios  de  “Astrid  Lorena  Cleve,  Janet  N.,  Flor  Alba Pabón y Yormes  Ledesma”  y  las  injuradas  de  los  procesados,  en  el entendido de que ellos  igualmente  conducen  a  desmentir la aseveración de la ofendida según la cual  para  lograr  el acceso carnal violento sus agresores la habrían golpeado en el  cuerpo y rostro.   

      Ciertamente tales  deponentes  no  refieren en forma particular la existencia de maltratos notables  en  la víctima, pero además de no ser el objeto de sus atestaciones ese hecho,  en  ningún  momento  se sostuvo por parte de la ultrajada que los golpes a ella  inferidos  le  hubieran producido “hematomas” o que tuvieran caractéristicas de  “brutales”,    como    motu    proprio los denomina el libelista.   

       8.  Es   evidente que los medios de coerción física a que fue  sometida  la  víctima  quedaron  comprendidos  en  aquellos elementos que   estructuran  el  delito  de  acceso  carnal  tipificado por el artículo 298 del  Código  Penal,  dentro de los límites de los atentados contra la libertad y el  pudor  sexuales, sin  trascender  en  ningún  momento hacia  los  delitos contra la vida e integridad  personal, pues no generaron   incapacidad    para    trabajar   o   enfermedad,   o   deformidad,  o  perturbación  psíquica  o  funcional  y  mucho  menos la pérdida anatómica o  funcional  de  un  órgano  o  miembro, de modo que los golpes de que fue objeto  Elizabeth  Sánchez  ni  acorde con la descripción que ella hiciera, ni por las  constataciones  médico  legales  tuvieron las características que el actor les  da.   

       9.  Como  se  ve,  el  defensor de LLANOS TORRES más que evidenciar  yerros  fácticos en la apreciación de las pruebas por parte del sentenciador y  específicamente  la  omisión  de  algunas  de  las  obrantes en el proceso, ha  pretendido  oponerse  al  análisis que de ellas hiciera el Tribunal en perfecta  armonía  con  la  evaluación  de  primer  grado,  que permitió concluir en la  valoración  del  aspecto  subjetivo  a  que alude el artículo 68.2 del Código  Penal,  esto  es,  atendiendo  a  la naturaleza y modalidades del hecho punible,  así  como  la personalidad del procesado, que resultaba necesario en su caso el  tratamiento  penitenciario,  negándosele  consecuentemente,  el subrogado de la  condena de ejecución condicional.   

      10.  Por  último,  alude  el  censor  a  los buenos antecedentes del  procesado  así  como  a  su  presentación voluntaria ante las autoridades y la  naturaleza  y  modalidades  del  punible, pues en el agregado de estos factores,  desde  su  perpectiva,  encuentra viable la concesión de la condena condicional  por reunirse los requisitos legales para ello.   

      Basta al respecto  recordar,  como lo ha señalado la jurisprudencia que “El que tenga el procesado  limpios  antecedentes,  haya  observado  buena  conducta  antes y después de la  consumación  del delito y no se le hayan deducido circunstancias de agravación  punitiva  que  permitan  exceder  el  mínimo  de  la  sanción,  no  indica que  necesariamente  deba concedérsele la condena de ejecución condicional. Si así  fuera  no  dispondría  la  norma  que se tuvieran en cuenta la personalidad del  agente,  la  naturaleza  del  hecho  punible y sus modalidades” (Casación 30 de  agosto de 1.994).   

     El cargo, en estas  condiciones, no prospera.   

      En  mérito de lo  expuesto,   la   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  en  SALA  DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        RESUELVE:   

       NO    CASAR   el   fallo   impugnado.   

      En  consecuencia,  devuélvase el proceso al Tribunal de origen y cúmplase.   

          EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

        No      hay  firma   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruíz Núñez   

        Secretaria     

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