11542nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 11542  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 188  

Bogotá, D.C., dos (02) de noviembre del año  dos mil (2.000).   

VISTOS  

             Resuelve la Corte sobre la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  WILLIAM ALBERTO LÓPEZ TORRES.   

HECHOS  

          En  la  noche  del 5 de marzo de 1994, WILLIAM ALBERTO LÓPEZ TORRES  ingresó  a  la  panadería  de la señora MARÍA TERESA RIAÑO DE SALINAS y dio  muerte  al  niño  EISIN  DAVID  SALINAS  RIAÑO, cortándole el cuello con arma  cortopunzante.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Se  decretó la apertura de investigación el 18 de marzo de 1994, y  el  mismo día se vinculó mediante indagatoria a WILLIAM ALBERTO LÓPEZ TORRES,  contra  quien  la  Fiscalía  115  Seccional  dictó  medida de aseguramiento de  detención  preventiva  el  23  de  marzo siguiente y convocó a juicio el 31 de  agosto del mismo año.   

          El  6 de julio de 1995, el Juzgado 23 Penal del Circuito de Santafé  de  Bogotá  lo  condenó  a  la pena de 41 años de prisión e interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de 10 años como autor del  delito  de homicidio agravado, decisión que fue confirmada en su integridad por  el Tribunal en sentencia de octubre 6 de 1995.   

LA  DEMANDA   

          El  defensor  censura la sentencia porque viola de manera directa la  ley  sustancial  por indebida aplicación del artículo 29 de la Ley 40 de 1993,  que  modificó  el  artículo  323  del  Código  Penal,  pues en su criterio el  Tribunal  interpretó  erróneamente la sentencia C-565 de 1993 mediante la cual  la  Corte  Constitucional  declaró  ajustada  a  la  Carta la mencionada Ley en  cuanto  modificaba  la  pena  para el delito de homicidio prevista en el Código  Penal  y,  creyendo el fallador que la sentencia hacía tránsito a cosa juzgada  constitucional,   se   abstuvo   de   inaplicar  dicha  ley.  De  haber  actuado  correctamente,  el  ad  quem  hubiese  impuesto  la  pena mínima prevista en el  artículo 323 del Decreto 100 de 1980.   

CONCEPTO  DEL  MINISTERIO  PÚBLICO   

          Después  de  destacar  el  error  en  que  incurre el demandante al  señalar  como  violado  el  artículo  323  del  Código  Penal e indebidamente  aplicado  el  artículo  29 de la Ley 40 de 1993, pues en realidad se trataba de  homicidio  agravado, es decir, artículos 324 C.P. y 30 de la ley, el Procurador  Segundo  Delegado  en  lo  Penal  solicita  no  casar la sentencia porque no son  válidos  los  reparos  que  se hacen a la decisión de constitucionalidad de la  Corte,  y la norma cuestionada se hallaba vigente para la fecha de comisión del  delito.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  No  obstante  que  en  realidad, como lo señala el Delegado, es  evidente  el  equívoco  en  que  incurre  el  demandante  al  hacer  permanente  referencia  a  los  artículos  323 del Código Penal y 29 de la Ley 40 de 1993,  cuando  debió  aludir  a  los artículos 324 del primero y 30 de la segunda, la  Sala  se  pronunciará  sobre  el  fondo de la cuestión planteada, es decir, la  legalidad  de la aplicación de las penas que para el homicidio prevé la Ley 40  de  1993,  independientemente  de que éste se hubiere cometido en conexidad con  el delito de secuestro.   

2.  Mas,  como  quiera que el tema jurídico  sobre  el cual versa el cargo ha sido objeto de unánimes pronunciamientos de la  Sala  y  ninguno  de sus integrantes considera necesario reexaminar el punto, se  dará  aplicación  a  lo  previsto  en  el  artículo  226  A  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  En  consecuencia,  se impartirá respuesta inmediata a la  demanda  citando  simplemente  el  antecedente,  como  lo  dispone la mencionada  norma.   

          3.   En   efecto:  de  manera  reiterada  y  uniforme,  la  Sala  ha  considerado  que la Ley 40 de 1993 se expidió no sólo para adoptar el estatuto  contra  el  secuestro  sino  también para “dictar otras disposiciones”, las  que   precisamente  aparecen  contenidas  en  su  capítulo  VI  -“Aumento  de  Penas”-,  que  modifica  los  artículos  323, 324 y 355 del Código Penal sin  exigir ningún tipo de conexidad con el delito de secuestro.   

          4.  Estos  antecedentes  jurisprudenciales se encuentran contenidos,  por  ejemplo,  en  las sentencias de casación de noviembre 12 de 1999 (M.P. Dr.  Jorge  Aníbal  Gómez  Gallego,  rad.  10760);  septiembre 16 de 1999 (M.P. Dr.  Mario  Mantilla  Nougués,  rad.  10910);  marzo  17 de 1999 (M.P. Dr. Nilson E.  Pinilla  Pinilla, rad. 10772); febrero 25 de 1999 (M.P. Dr. Fernando E. Arboleda  Ripoll,  rad.  10400), febrero 17 de 1999 (M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, rad.  11129),  mayo  6  de 1998 (M.P. Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote, rad. 10338) y  octubre  28  de  1999,  radicado  11044,  con  ponencia  de  quien  redacta este  fallo.   

          5.  En  consecuencia,  como  la  Sala considera que no existe razón  para  que varíe el criterio unánime contenido en las mencionadas providencias,  resolverá en el sub judice no casar la sentencia recurrida.   

                En mérito de lo expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia  en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

No casar la sentencia recurrida.  

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

                    EDGAR LOMBANA  TRUJILLO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE  E.  CORDOBA     POVEDA                         

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                    CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                     

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                    NILSON   PINILLA   PINILLA                                      

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *