15120jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15120  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 125  

          Santafé   de   Bogotá,   D.  C.,  veinticuatro  de  julio  de  dos  mil.   

VISTOS  

          Por  medio  de  sentencia fechada el 11 de mayo de 1998, el Tribunal  Nacional  confirmó  el  fallo de primer grado proferido por un Juzgado Regional  de  la  ciudad  de Medellín, en el sentido de condenar al procesado ELKIN YESID  BARAJAS  PARDO,  quien  había  sido  acusado como coautor de una infracción al  artículo  33  de  la  ley  30  de 1986, razón por la cual se le impuso la pena  principal  de  sesenta  y  seis  (66)  meses  de prisión y multa en cuantía de  

$ 2.378.670.oo.   

          Ha   impugnado  en  casación  la  defensora  del  condenado  y,  de  conformidad  con los artículos 225 y 226 del Código de Procedimiento Penal, la  Corte hará la calificación formal de la demanda.   

HECHOS Y RELACIÓN DE LO ACTUADO  

          De  acuerdo  con lo determinado en los fallos de instancia, el 14 de  septiembre  del  año  de  1995,  la  policía  nacional instaló un retén a la  altura  del peaje sobre la vía que de Medellín conduce al cercano municipio de  Guarne  (Antioquia), lugar en el cual fue registrado el vehículo marca “Mazda  626”,  modelo 1992, color blanco cristal, distinguido con las placas LAF 105 y  conducido   por   el   individuo  VÍCTOR  HUGO  GARZÓN  OSPITIA.   En  la  operación,  se  hallaron  seis  (6)  paquetes  que  contenían  2.316 gramos de  heroína,  camuflados  al  interior  del automotor, además de la suma de cuatro  mil  dólares  (4.000)  en  otro  envoltorio,  mientras que el conductor llevaba  consigo  quinientos  nueve  mil  quinientos pesos

($  509.500.oo),  motivo  por  el  cual se decomisaron los objetos y se privó de la  libertad al sorprendido.   

          Como  el  capturado  manifestó en su indagatoria que en Santafé de  Bogotá  lo había contactado el sujeto ELKIN YESID BARAJAS PARDO, con el fin de  que  viajara  a  Medellín  y desde allí condujera el mencionado vehículo a la  capital,  la  fiscalía  ordenó  la retención del señalado y ambos individuos  fueron  vinculados  por  medio  de  indagatoria,  después de la correspondiente  apertura  de investigación ordenada por el instructor.  Los dos sindicados  fueron  afectados  con  medida de aseguramiento de detención preventiva, según  resoluciones del 25 de septiembre de 1995 y el 4 de marzo de 1996.   

          El  30  de  abril  de  1996,  se  realizó  diligencia  de sentencia  anticipada  con  el  procesado  VÍCTOR  HUGO GARZÓN OSPITIA y, como quiera que  éste  aceptó  los  cargos  formulados  por  la fiscalía regional, en la misma  fecha,  se  ordenó la ruptura de la unidad de proceso (cuaderno original 1, fs.  445 y 449).   

          También  el  imputado  JHON  FREDY  TORO RÍOS fue vinculado por el  procedimiento  sustitutivo  del  emplazamiento y declaración de persona ausente  (cuaderno original 2, fs. 11, 13 y 15).   

          Por  medio  de  resolución  fechada  el  9  de  octubre de 1996, la  fiscalía  cerró  parcialmente  la  investigación respecto del procesado ELKIN  YESID  BARAJAS  PARDO  y, conforme con providencia del 13 de febrero de 1997, lo  acusó  por  transportar  heroína en la cantidad antes indicada, de acuerdo con  lo  previsto  en  el  inciso 1° del artículo 33 de la ley 30 de 1986 (Estatuto  Nacional  de  Estupefacientes),  decisión  que  fue confirmada por la Unidad de  Fiscalía  ante  el  Tribunal Nacional el 14 de mayo del mismo año, después de  resolver  el  recurso  de apelación interpuesto por la defensa (cuaderno 2, fs.  154; cuaderno 2ª instancia fiscalía, fs. 56).   

          El  13  de  enero  de 1998, el Juzgado Regional competente dictó el  fallo  de  primer  grado,  cuyas  determinaciones  fueron confirmadas en segunda  instancia  por  el Tribunal Nacional, salvo el destino de los bienes incautados,  en  relación con los cuales se dispuso expedir copias para que separadamente se  adelantara  la  respectiva  acción  de  extinción del dominio (cuaderno 2, fs.  335; cuaderno Tribunal, fs. 3).   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  en  el  inciso 2° del artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal,  la  defensora demanda la casación del fallo del Tribunal  por  violación  indirecta  de la ley sustancial, ocurrida gracias a un error de  hecho  por falso juicio de identidad cometido respecto de la versión de VÍCTOR  HUGO  GARZÓN  OSPITIA,  única  sindicación  que se hace en el proceso a ELKIN  YESID  BARAJAS  PARDO.   Para  el  efecto  anuncia que “… se verán las  incoherencias,  contradicciones y mentiras en que incurrió GARZÓN OSPITIA, las  cuales siembran la duda sobre su dicho”.   

          Fundamenta       la       petición      en      las      siguientes  observaciones:   

          1.    Cuando   el   Tribunal   se  refiere  a  la  versión  de  Víctor Hugo Garzón Ospitia,  dice  que  “aunque”  en la segunda aparición éste por su afirmación sólo  “presume”  que el acusado BARAJAS PARDO puede no ser una persona dedicada al  tráfico  de  drogas  ilícitas,  declaración  en  la  cual  aquél  entró  en  contradicción  con  su  postura  inicial,  pues allí dejó duda y reafirmó la  presunción de inocencia del procesado.   

          2.     Además,    interrogado    el   individuo   Garzón   Ospitia  por  el  autor  de  los  delitos  de  violación  a  la  ley  30  de  1986  y  enriquecimiento  ilícito,  respondió  que  no lo sabía; también en ampliación de indagatoria manifestó  que    consideraba    que    el    señor    Barajas  Pardo  no  era  conocedor  de que el estupefaciente se  portaba  en el automóvil; y, en cambio, por el estado de nerviosismo que aquél  evidenció  al  momento  de  la  requisa,  él  sin  duda  sí  conocía  lo que  transportaba en el automotor.   

          3.   El  fallador  le  otorgó  completa credibilidad a VÍCTOR  HUGO  GARZÓN  OSPITIA,  muy a pesar de que éste siempre se mostró ajeno a los  hechos  y  negó su participación, pero, pasados siete (7) meses después de su  captura,    decide    aceptar    los    cargos   y   se   somete   a   sentencia  anticipada.   

          4.   El  único  fundamento  probatorio  de  la sentencia es la  mencionada   versión,   que   contiene   una   sindicación   contradictoria  y  falsa.   Adicionalmente, los elementos probatorios no fueron justipreciados  conforme  con  los  artículos  254  y 294 del C. de P. P., pues a la luz de las  reglas  de  la lógica, la experiencia y la ciencia, no se dio ningún alcance a  los  testimonios de CARLOS ALBERTO BERMÚDEZ GIRALDO y JOSÉ ARQUÍMEDES URREGO,  quienes  declararon  que  GARZÓN  OSPITIA  les  comentó  que  él  manejaba un  automóvil  “Mazda  Asahi”  de alguien que él citaba como el “patrón”,  pero  no  se  tuvo  en  cuenta  que  el  vehículo  inmovilizado tenía la misma  característica.   

          Tampoco  hubo  sana  crítica  respecto de la exposición de GARZÓN  OSPITIA,  pues  no  se  tuvo  en  cuenta  la  personalidad  de quien había sido  capturado    en    flagrancia   y   la   continua   indecisión   con   la   que  declaró.   

          5.   Por  otra  parte, aunque el Tribunal apreció como pruebas  el  hecho de que Barajas Pardo  hubiese  pagado  el  pasaje  aéreo  de Garzón Ospitia  con  su  propia tarjeta de crédito y la circunstancia  de  que,  una  vez  retenido  éste, la primera llamada telefónica se la hizo a  aquél,  lo  cierto  es que todo ello lo admitió espontáneamente el procesado,  además  de  que  la  conducta  de  usar  un  documento como el señalado sería  indicativo de que nada ilícito se ocultaba.   

          6.   En razón de lo expuesto, la actora estima que, a pesar de  las    continuas    contradicciones,    a    la    versión    de   Garzón    Ospitia   se   le   dio   una  trascendencia  que  no  tenía,  con el fin de no reconocerle a su defendido una  causal   de   justificación   o   de   inculpabilidad   que   lo   eximiera  de  responsabilidad.   “Si  se  hubiera  entendido lo manifestado por GARZÓN  OSPITIA  y  analizado  la  forma amañada como declaró, se hubiera visto que no  reunía el alcance de prueba en contra de BARAJAS PARDO”.   

          7.   Si  las  cosas  no  ocurrieron  como  las declaró GARZÓN  OSPITIA,   agrega  la  recurrente,  en  lugar  de  certeza  existe  una  “duda  razonada”,  motivo  por el cual el Tribunal aplicó indebidamente el artículo  247  del  C.  de  P.  P.  Solicita, en consecuencia, la casación del fallo  impugnado y que en sustitución se dicte sentencia absolutoria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          De  manera  concreta,  por  invitación  directa  que  se hace en la  demanda,  porque  no  es  difícil  advertirlo, la censora pretende que la Corte  haga  una  revaloración  de lo declarado por VÍCTOR HUGO GARZÓN OSPITIA, como  prueba  central,  así  como por los testigos CARLOS ALBERTO BERMÚDEZ GIRALDO Y  JOSÉ ARQUÍMEDES URREGO.   

          Sin   embargo,   en   orden  a  no  exponer  injustificadamente  los  principios  de contradicción, inmediación y jurisdiccionalidad que moldean las  decisiones  de  instancia,  la  jurisprudencia de la Corte ha determinado que el  tema   de   las  pruebas  en  casación  sólo  puede  debatirse  a  partir  del  señalamiento   de   manifiestos   errores   de   hecho   o   de  derecho  o  de  raciocinio.     Así   pues,   no   basta   que   el   demandante   señale  contradicciones,  incoherencias  o  supuestas  mentiras  en  la  declaración de  VÍCTOR  HUGO  GARZÓN  OSPITIA, sino que ha menester mostrar primero, de manera  integral,  el juicio crítico hecho sobre tal prueba cuestionada en la sentencia  del  Tribunal,  para ver de comprobar si es razonable o absurdo lo concluido por  el  fallador,  pues bien puede ocurrir que las mentiras sean aparentes o que las  contradicciones,  por  ser  accidentales,  no  obstaculicen  la obtención de la  certidumbre.   

          En  fin,  el  objeto  primero y directo del reproche es el contenido  del  fallo, no el dicho o la declaración de la prueba, porque allí es donde se  comete  el  error  por  estimación  equívoca  o distorsionada de los medios de  convicción.   

          La  impugnante  trata  de mostrar un contrasentido en la motivación  de  la  sentencia,  pues,  aunque  el  Tribunal  reconoce una contrariedad en la  segunda  versión  de  GARZÓN  OSPITIA,  porque dijo “presumir” que BARAJAS  PARDO  no  era  persona  dedicada al narcotráfico o que supiera de la sustancia  ilusógena  que  se  transportaba  en  el  vehículo, de todas maneras le otorga  entera  credibilidad.   Con  todo,  como se refleja en el texto mismo de la  demanda,  el  declarante  siempre  utilizó  expresiones  como  “presumo”  o  “considero”,  lo  cual  le  permitió  al  Tribunal  afirmar  que se trataba  solamente  de  una presunción del testigo y no de una realidad distinta al plan  coordinado para trasladar la droga de una ciudad a otra.   

          De  igual manera, no es suficiente señalar genéricamente que otras  pruebas  carecieron de sana crítica, sino que es preciso demostrar que lo dicho  por  el  Tribunal  en la sentencia no tiene lógica, ni apego a las reglas de la  experiencia  común  o científica.  Así, aunque se estime como cierto que  los  testigos  CARLOS  ALBERTO  BERMÚDEZ  GIRALDO  y  JOSÉ  ARQUÍMEDES URREGO  hicieron  eco de un comentario de VÍCTOR HUGO GARZÓN OSPITIA, en el sentido de  que  él acostumbraba conducir un carro “Mazda Asahi”, caracteres que tenía  el  que  le  fue  inmovilizado,  no  se sabe cuál sería la incidencia del dato  probatorio  en  la  naturaleza  de  la  incriminación,  porque en la demanda ni  siquiera  se  discute  el  encargo  que  ELKIN  YESID BARAJAS PARDO le hizo para  trasladar precisamente el automotor decomisado.   

          En  medio  del  afán  por presentar una perspectiva diferente de la  prueba,  la  censora  incurre en seria contradicción sobre lo pretendido.   En  efecto,  a  partir  de  citas  breves  y  sin contexto de la declaración de  VÍCTOR  HUGO  GARZÓN  OSPITIA, la demandante procura mostrar cómo aquélla no  inculpa  a  su  defendido  BARAJAS  PARDO,  porque “presume” que éste no se  dedica   al   narcotráfico   o  “considera”  que  no  sabía  de  la  droga  transportada;  pero,  en  otros apartes de la demanda, sostiene que el deponente  expuso  amañadamente  para  incriminar  a  su  prohijado.   Por el sentido  excluyente   de   las   proposiciones,   la  pregunta  es  obvia:   ¿o  la  declaración  no  es  inculpatoria  o  es arbitrariamente incriminatoria?.    

          Por  otra  parte,  si el coprocesado VÍCTOR HUGO GARZÓN OSPITIA se  acogió  a  la sentencia anticipada, lo cual significa que finalmente aceptó el  conocimiento  de  los objetos ilícitos que transportaba y la responsabilidad en  los  hechos,  pendería  un  juicio  de la demandante sobre la influencia de ese  dato posterior sobre la prueba inculpatoria.   

          De   manera   suelta,   la   impugnante   también   se  refiere  al  desconocimiento  de una causal de justificación o excluyente de la culpabilidad  que  pudo  admitirse  a  favor  de  su  asistido,  pero  no  indica  cuál es la  concurrente,  conforme  con  los  artículos  29  ó 40 del Código Penal, ni la  individualiza    por    sus    elementos    ni    mucho   menos   demuestra   su  existencia.   

          También  se  echa  de  menos  en  la  demanda la cita de las normas  sustanciales  violadas,  pues  la  censora  apenas  si  se refiere a la supuesta  transgresión  del  artículo  247 del Código de Procedimiento Penal, que es un  precepto de naturaleza procesal.   

          De  modo  que,  a  tono con la vía escogida, la censura no sólo es  insuficiente,  en  cuanto  no  cita  las  motivaciones  del  fallo atacado, sino  también  carente  de  claridad  e  imprecisa,  en  la  medida que finalmente no  señaló   atentados   contra   la   legalidad   de   las  pruebas  citadas,  ni  tergiversaciones  en  el  contenido de las mismas, tampoco falsos raciocinios en  su  apreciación, aunque hipotéticamente pudieran indicarse otras tendencias en  la explicación de los hechos.   

          En  consecuencia,  se  rechazará  la  demanda  por carecer de forma  idónea    y    se   declarará   desierto   el   recurso   concedido   por   el  Tribunal.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE.  

          Rechazar      in     limine  la  demanda de casación presentada por la defensora del procesado  ELKIN  YESID  BARAJAS  PARDO  y, como consecuencia, declarar desierto el recurso  antes concedido por el Tribunal Nacional.   

          En  relación  con  esta decisión, por obra de los artículos 197 y  226 del C. de P. P., no es procedente recurso alguno.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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