11137(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11137  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado ponente  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 103  

Bogotá  D.C.,  veintitrés (23) de  dos  mil uno (2001).   

          Decide la Corte el recurso extraordinario  de  casación  interpuesto  por el defensor de Crisanto  Helí    Carranza    Moreno    y   José  Libardo  Martín  Prieto  contra la  sentencia  de  fecha  mayo  8  de 1995, mediante la cual el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  la  condena impuesta a los citados procesados por el Juzgado  Cincuenta  y  Cinco Penal del Circuito de esta misma ciudad, a la pena principal  de  dieciocho  (18)  meses  de prisión, como autores responsables del delito de  estafa.   

HECHOS  

          Dan  cuenta  los  autos  que  el  23  de  mayo  de 1992 José  Libardo Martín Prieto, Crisanto  Helí  Carranza  Moreno  y José  Guillermo  Espejo  Zamora suscribieron en esta ciudad un contrato de permuta por  medio  del  cual  los  dos  primeros  le  cedieron  a éste último el Chevrolet  Trooper  de  placa  ZIA  –  457.   En  contraprestación,  Espejo Zamora les entregó el campero Toyota  de  placa  MC  – 8533 y la  suma  de dos millones de pesos, representados en un cheque que sus beneficiarios  cobraron posteriormente.   

          Sin  embargo,  como  el  manifiesto  de aduana del Trooper presentó  irregularidades  que  denotaban  su  procedencia  ilícita,  los  implicados  le  devolvieron  a  Espejo  Zamora  el  vehículo  recibido  y  le giraron un cheque  posdatado   por   dos   millones  quinientos  mil  pesos,  cuya  efectividad  se  interfirió después mediante una orden de no pago.   

ACTUACION  PROCESAL   

          1.   La   Fiscalía   183   Seccional   de   Bogotá   adelantó  la  correspondiente    investigación,   vinculó   mediante   indagatoria   a   los  denunciados,    Crisanto   Helí   Carranza   Moreno  y   José  Libardo  Martín  Prieto,  y  resolvió  su  situación  jurídica  con  caución   prendaria   por   el   delito   de   estafa.    Cerrada  la  investigación,  calificó  su  mérito probatorio con resolución acusatoria en  contra de los procesados, por el punible de estafa.   

          2.   El  Juzgado  55  Penal del Circuito de Bogotá celebró la  audiencia  pública,  y  en armonía con la resolución de acusación condenó a  los  procesados  a  la  pena  principal  atrás  señalada.   El  defensor  apeló el fallo y el Tribunal  Superior  de  Bogotá lo confirmó por medio de la sentencia que es objeto de la  impugnación extraordinaria.   

LA DEMANDA  

          Un  solo  cargo  plantea  el  demandante  contra  la  sentencia  de  segundo  grado.   Invoca  la  causal primera del  artículo  220  del  C. de P. P., cuerpo segundo, por violación indirecta de la  ley  sustancial,  por   error de hecho, al no haberse apreciado la denuncia  de José Guillermo Espejo Zamora y su ampliación.   

          Al fundamentar el reproche aduce que para  la  tipificación de la estafa, al tenor del artículo 356 del Código Penal, es  necesaria  la  obtención de un provecho ilícito para sí o para un tercero con  perjuicio  ajeno,  pero  además,  mantener  a la víctima en error por medio de  artificios  o engaños, de manera que no puede predicarse tal ilícito cuando el  afectado  no  es  persona  sugestionable,  condición  que  echa  de menos en el  denunciante.   

          Arguye   con   tal   orientación   que  Espejo  Zamora  tenía  una  trayectoria  de  ocho  años  en  la  comercialización  de  vehículos y que se  percató  de  las  irregularidades  en  el manifiesto de aduana, en la placa del  automotor  permutado  y  en sus números de identificación, cuando ayudó a los  procesados  a  diligenciar  el  formulario de traspaso; en forma que realizó la  transacción  con  conocimiento  de  la  ilícita procedencia del bien, o por lo  menos,  con  serias  dudas  sobre la misma, por lo que faltó la inducción o el  mantenimiento  en  el  error  que  es  requerido  para  la  configuración de la  estafa.   

          Añade  que  el citado vendió dicho vehículo a los veinte días de  celebrado  el  contrato;  que  recuperó  el  campero permutado y la suma de dos  millones  quinientos  mil  pesos cuando se desplazó a Guateque en compañía de  algunos  agentes  del  F-2, y que devolvió desvalijado el automotor recibido de  los implicados sólo con ocasión de la denuncia.   

          Cita  como  normas  infringidas  los  artículos  2º, 3º y 356 del  Código  Penal,  y 247 del Código de Procedimiento Penal.  Finalmente, con  apoyo  en  la  argumentación  reseñada,  solicita  de  la  Corte  que  case la  sentencia  recurrida  y  profiera  en  su  lugar “la  correspondiente”.   

CONCEPTO  DEL  MINISTERIO  PUBLICO   

          El  Procurador  Primero  Delegado estima que carece de fundamento el  error  de  hecho  por falso juicio de existencia alegado en la demanda, pues del  examen  del  fallo  de  primera  instancia  se  discierne que las pruebas que el  censor  denuncia  omitidas  si  fueron  apreciadas,  más aún, que sirvieron de  fundamento  para  la  incriminación  erigida  contra  los  encausados,  lo  que  demuestra  con  la  transcripción  de  los  acápites  correspondientes  de  la  sentencia del a quo.   

          Destaca  que  el  recurrente  se limita al estudio de los requisitos  del  delito  de  estafa y se apoya en algunas afirmaciones del denunciante, pero  pierde  de  vista  que ningún error susceptible de ser invocado en casación se  configura  ante  la  simple discrepancia con la valoración probatoria efectuada  por    el    juzgador   con   sujeción   a   los   parámetros   de   la   sana  crítica.   

          Indica  que el casacionista tampoco precisó la incidencia del error  pregonado;  y que su pretensión se limita a intentar convertir en prevalente un  criterio  edificado  en  hipótesis  personales,  sin  demostración  de  yerros  susceptibles   de   ser   enmendados  a  través  del  medio  extraordinario  de  impugnación, por lo que la censura no está llamada a prosperar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.-  La  casación  en modo alguno constituye una tercera instancia,  donde  el  demandante pueda enfrentar su criterio personal con los razonamientos  que  sustentan  la  providencia  atacada;  adversamente,  la  naturaleza  que la  inspira,   esto   es,   de   instituto  concebido  para  enmendar  la  falta  de  correspondencia  entre  la  voluntad de la ley y la del juzgador declarada en la  parte  resolutiva  del  fallo,  determina  que  el  ataque  en  la  impugnación  extraordinaria  esté sujeto a exigentes e ineludibles parámetros, a través de  los  cuales  debe  demostrarse  la  ocurrencia  de  yerros  in  procedendo  o in  iudicando,  trascendentes  a  tal extremo, que conduzcan a la infirmación de la  decisión recurrida.   

          2.-Estos  requisitos  no  fueron  cumplidos por el libelista, por lo  que el cargo está condenado al fracaso, así:   

          2.1.   Aunque  dice  cuáles  fueron  las  normas  sustanciales  que  considera  quebrantadas  con el error de hecho que denuncia, no indica cuál fue  su  sentido,  esto  es,  si  fueron  quebrantadas por falta de aplicación o por  aplicación indebida.   

          2.2.  No  señala  cuál fue el falso juicio que determinó el error  de  hecho  que acusa, es decir, si de existencia, por preterición o suposición  (al  haberse  ignorado  una prueba válidamente aducida al proceso, o al haberse  supuesto  como  existente  una  no  incorporada),  o si de identidad (al haberse  falseado  su  expresión  fáctica, haciéndole producir efectos que  no se  derivan  de  ella),  o  si consistió en que al valorar su mérito persuasivo el  fallador  desconoció  ostensiblemente los postulados de la sana crítica y este  desatino  lo  llevó a declarar una verdad fáctica distinta de la que revela el  proceso.   

Sin embargo, se infiere que quiso referirse al  error  de hecho por falso juicio  de existencia, por preterición, en   cuanto  asevera que el Tribunal no tuvo en cuenta la denuncia de José Guillermo  Espejo  Zamora,  ni  su  ampliación, pero de todos modos, deja la censura en el  enunciado,  pues  en  vez  de  mostrar  que tales piezas fueron ignoradas por el  sentenciador,  en  el  análisis conjunto de la prueba, y cuál la trascendencia  del  vicio,  en  forma  tal  que  considerando  los elementos que fundamentan el  fallo,  de  no  haberse  cometido  el  desatino,  aquél hubiera sido distinto y  favorable  al  acusado, dedica el discurso a oponer sus conclusiones probatorias  a  las  del  fallador, al estilo de un alegato de instancia, pretendiendo que no  hubo  inducción  ni  mantenimiento  en  error  de  la víctima, como quiera que  Espejo  Zamora  tenía  una experiencia de ocho años en la comercialización de  vehículos  y  se percató de las irregularidades del automotor en el manifiesto  de  aduana, en las placas del automotor y en sus números de identificación, y,  además,  que  no  hubo  obtención  de  provecho  ilícito  por  parte  de  los  procesados,  pues  Espejo  recuperó  el  campero  permutado  y  la  suma de dos  millones  de  pesos  y  devolvió  desvalijado  el  automotor  recibido  de  los  implicados,  sin  advertir que el criterio del sentenciador prevalece,  por  venir   la   sentencia   amparada   por   la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

Por  las  razones  expuestas,  el  cargo  no  prospera.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

          No casar el fallo impugnado.   

           Cópiese,  comuníquese,  cúmplase,  y  devuélvase al Tribunal de origen,   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO   E.  ARBOLEDA  RIPOLL                        JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                          CARLOS  A.  GALVEZ ARGOTE   

JORGE    A.   GOMEZ   GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO    O.   PEREZ   PINZON                           NILSON  E.  PINILLA  PINILLA            

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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