11133(15-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 11133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta No.042  

Bogotá  D.C. quince (15) de marzo de dos mil  uno (2001).   

VISTOS  

Decide la Corte la casación interpuesta por  el  defensor  de  la  procesada  NANCY  GOMEZ,  contra  la  sentencia de segunda  instancia  de  junio  27 de 1995 proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali,  mediante  la  cual,  con  parcial modificación de la multa  impuesta  a  la  de primera instancia, condena a NANCY GOMEZ a la pena principal  de  treinta  y  dos  meses  de prisión y multa de setecientos noventa y dos mil  ochocientos  noventa  pesos moneda corriente en calidad de autora responsable de  infringir el artículo 33 de la Ley 30 de 1986.   

Como se cuenta con el concepto del Procurador  Segundo  Delegado en lo penal, la Corte proveerá sobre la demanda propuesta por  el defensor de la procesada.     

HECHOS  

Informaciones  recibidas  por  la  Policía  Nacional  con  sede  en  el municipio de Jamundí, señalaban a la señora NANCY  GOMEZ  como  persona  dedicada al expendio de sustancias estupefacientes, por lo  cual  se organizó un operativo de seguimiento. El 17 de enero de 1995 hacia las  siete  de  la  noche  fue  interceptada cuando llevaba en su poder y debidamente  camufladas  dentro de un talego con bananos y limones, dos bolsas contentivas de  hojas  semisecas  que  sometidas  a  experticia  de  campo  y  pesaje, arrojaron  resultado   positivo   para   marihuana   en   cantidad   total   de   diez  mil  gramos.   

ACTUACION    PROCESAL   

1.  –  La  sindicada fue  capturada  y  puesta  a  disposición de la Fiscalía Seccional correspondiente,  ante  la  cual  rindió  indagatoria.  Su  situación jurídica fue resuelta con  medida  de  aseguramiento a cumplir en su domicilio, como autora responsable del  delito  tipificado  en  el  artículo  33 de la Ley 30 de 1986 (fls. 50 cdno 1).   

2.-   Antes   de   ser  cerrado  el  ciclo  investigativo  a  instancia  de  la  defensa, el 21 de marzo de 1995 se llevó a  cabo   audiencia  de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada  con  fundamento  en  el  artículo  37 del Código de Procedimiento Penal, la acusada  manifestó   expresamente  aceptar  los  que  se  le  habían  atribuido  en  la  resolución   definitoria   de   la   situación   jurídica   (fl.   101   cdno  1).   

Como consecuencia de lo anterior, el Juzgado  21  Penal  del  Circuito  de  Cali,  al  que por reparto correspondió el asunto  profirió  sentencia  condenatoria, en el que para dosificar la sanción partió  del  mínimo  previsto en el primer inciso del artículo 33 de la Ley 30 de 1986  reconociendo  la  rebaja  por sentencia anticipada, pero denegando la concesión  del  subrogado penal de la condena de ejecución condicional, por considerar que  la procesada requiere tratamiento penitenciario (fl. 106 cdno 1).   

En   discrepancia   con   esta   última  determinación,  tanto la defensa como el Ministerio Público apelaron el fallo,  pero  el  tribunal  prohijó  el  criterio  del a-quo modificando únicamente la  cuantía  de la multa, en la sentencia contra la cual la misma defensa interpuso  el  recurso  extraordinario  de casación que ocupa la atención de la Sala (fl.  150 cdno 1).   

                             

LA  DEMANDA   

Aduce  el censor, como único cargo, citando  como  apoyo  legal  el numeral 1° cuerpo segundo, del artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal,  que  la sentencia es indirectamente violatoria de una  norma  de  derecho  sustancial,  debido a “error manifiesto de hecho por falso  juicio  de  identidad” en relación con la apreciación de la prueba recaudada  sobre la personalidad de la procesada.   

Al  explicar  el  concepto  de la violación  relaciona  los requisitos establecidos en el artículo 68 del Código Penal para  el  otorgamiento  del sustituto de la ejecución condicional de la pena y coteja  la   noción   de   personalidad   y   de   persona   definiendo   aquella  como  “construcción   científica”   de   orden   psicológico   para  establecer  teóricamente  “la  manera  de  ser  y de funcionar” de la persona, y ésta,  como “individuo humano concreto”.   

Sostiene,  que  las  nociones  de  persona y  personalidad  no  deben  equipararse,  pues “se desconocerían las leyes de la  psicología  y  del  contexto  jurídico”.  Agrega  conceptos  doctrinarios al  respecto  y  diserta con extensas reflexiones sobre las condiciones personales y  sociológicas    de    la    mujer    y    su   discriminación   económica   y  laboral.   

Invoca la existencia de pruebas sobre el buen  comportamiento  habitual  de  la  implicada,  de  su condición de madre de tres  menores  y  su calidad de trabajadora. Sin explicación distinta pasa a examinar  la  naturaleza  del  hecho  punible   para afirmar que el “estupefaciente  menos  nocivo”  para  el  consumidor  es la sustancia incautada a NANCY GOMEZ,  luego  el análisis del ilícito  para efectos del subrogado debió hacerse  con  base  en  el  “aspecto  cualitativo  y  no  cuantitativo”, error en que  incurrió  el  Tribunal al limitar el examen de la naturaleza del hecho para los  efectos aludidos a la cantidad.   

Concluye  reiterando  que  su  poderdante es  merecedora   del  subrogado  penal  reclamado,  el  cual  fue  denegado  en  las  instancias  con  base  en consideraciones sobre la personalidad y naturaleza del  hecho   punible,   erróneamente  extraídas  de  “elementos  extraños  a  la  connotación  de  estos  vocablos”. Al iterar la forma de violación de la ley  sustancial  y  la  clase  de  error  aducido,  solicita la casación parcial del  fallo,  para que en sustitución se dé aplicación por la Corte al artículo 68  del Código Penal.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PUBLICO   

En  concepto  del  señor Procurador Segundo  Delegado  en  lo Penal, la demanda carece de vocación de prosperidad, tanto por  su aspecto técnico, como por lo esencial de su pretensión.   

                              Al examen del  único  cargo, el Ministerio Público encuentra que la demanda omite su obligada  demostración,  porque  a  cambio  de  explicar  el  error  por  falso juicio de  identidad  enunciado  que  habría determinado la transgresión del artículo 68  del  Código  Penal,  se  limita  a  consignar,  con  total  alejamiento  de  la  objetividad  probatoria  concreta,  una  serie  de  reflexiones que condensan la  forma  de  pensar del profesional que la suscribe, respecto de los requisitos de  ley  para  la  concesión del subrogado de la ejecución condicional de la pena,  pero  sin fundamentos fácticos ni jurídicos que pongan al descubierto el error  judicial  denunciado, pretendiendo de tan deficitaria manera, hacerlas valederas  por   si   mismas   en   sede   de   casación   para  la  remoción  del  fallo  acusado.   

Considera el funcionario además, equivocado  el    sentido   de   la   violación   de   la   ley   sustancial   –artículo   68   del   Código   Penal  –  que  se  aduce  en  la  demanda  -falta de aplicación-, pues, afirma, “no fue excluida la aplicación  de  la  norma,  sino que se aplicó en forma negativa, con consideraciones   acerca  de  los  requerimientos  subjetivos  sobre  personalidad,  naturaleza  y  modalidades  del hecho punible”, transcribiendo al efecto la motivación de la  sentencia acusada sobre el tema.   

Para  fortalecer  su  postura ideológica en  relación  con el imperativo de la demostración de los errores que se alegan en  la  demanda  de  casación, acude a conocidos pronunciamientos jurisprudenciales  que  por  pertinentes al caso, hace suyos, rematando el asunto con la sugerencia  desestimatoria de la censura.   

   

                                CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

1. El actor imputa al sentenciador de segundo  grado  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error de hecho,  consistente  en  falso  juicio  de  identidad  cometido  en la valoración de la  prueba  para  determinar  que  NANCY  GOMEZ  no  tenía  derecho a la condena de  ejecución  condicional  con  base  en  lo  dispuesto  en el numeral segundo del  artículo 68 del C.P.   

                                  

2.  Falso  juicio  de  identidad y error de  raciocinio.   

                                  

2.1. Como el Delegado de la Procuraduría ha  señalado  en  su  concepto que cuando se invoca falso juicio de identidad   “le  es  imperio  lógico  al  censor  probar  a  la  H. Corte que el fallador  violentó  las reglas de la lógica, de la ciencia, y de la experiencia al hacer  el  análisis  de  las  pruebas  que critica” (Sic), se hace necesario en esta  oportunidad,  puntualizar  el  criterio  que  pacíficamente  la  Sala ha venido  acogiendo   en  punto  a  la  contemplación  objetiva  y  al  juicio  de  valor  sobreviniente que el juzgador realiza de las pruebas.   

                    

2.2.  La  jurisprudencia  de  la  Corte,  al  precisar  la  naturaleza  y  alcances  del  error  originado  en la apreciación  judicial  del mérito de las pruebas a que se ha hecho referencia en el acápite  anterior,  ha sido insistente en señalar que este desacierto puede ser de orden  axiológico  u objetivo. El primero es de hecho, por error de raciocinio y surge  cuando  en  el  proceso  de  evaluación  de  la  prueba  se vulneran las reglas  aplicables  del método de la persuasión racional (lógica, técnica, ciencia).  El  segundo,  error  de  hecho por falso juicio de identidad, relacionado con el  contenido  material  de la evidencia, es yerro que se gesta en la contemplación  de  la  prueba,  por  tergiversación o distorsión de su expresión literal, al  hacerle  decir lo que en realidad no dice. Estos errores de hecho por afectar de  manera  diferente  la  prueba no pueden formularse y desarrollarse bajo un mismo  cargo.    

2.3.  La  Sala  con  ponencia del Magistrado  doctor FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL refiriéndose al tema, precisó:   

“1. A manera de  aclaración  previa debe decirse que los errores derivados de la distorsión del  contenido   material  de  una  determinada  prueba,  técnicamente  llamados  de  identidad,   son   sustancialmente   distintos   de   los   que   provienen  del  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  sana  crítica en la valoración de su  mérito  persuasivo,  o  en  la  construcción  de  las  inferencias lógicas de  contenido  probatorio,  que  la  reciente  jurisprudencia  de la Corte nomina de  raciocinio.   

“El primero (de identidad), ha sido dicho  por  la  Sala,  se presenta cuando el juzgador, al apreciar un determinado medio  de  prueba,  distorsiona su contenido o expresión fáctica, porque lo adiciona,  cercena  o  altera,  poniéndolo  a  decir  lo  que materialmente no dice. Es de  carácter  esencialmente  objetivo,  contemplativo,  y  su demostración implica  hacer   evidentes   dos  aspectos:  1)  Que  los  fallos  apreciaron  la  prueba  contrariando  su  texto  o  literalidad;  2)  Que  este desacierto condujo a una  decisión contraria a la ley.   

“El  segundo  (falso  raciocinio),  surge  cuando  el  fallador,  en  el proceso de evaluación racional del mérito de las  pruebas,  o  en  la construcción de las inferencias lógicas obtenidas de ella,  se  aparta  caprichosamente  de  las  reglas de la sana crítica, declarando por  virtud  de  ese  yerro una verdad fáctica distinta de la que revela el proceso.  Se  diferencia  del  anterior por ser de valoración crítica, porque dentro del  proceso  lógico  de apreciación probatoria surge en un momento posterior al de  su  contemplación material, porque supone el respeto por su contenido fáctico,  y  porque su demostración impone acreditar no que los juzgadores distorsionaron  su   contenido,   sino   que   se   apartaron   de   las   reglas   de  la  sana  crítica”.   

3.  La  demostración  del  falso  juicio de  identidad  impone  al  libelista  la  obligación de confrontar el contenido del  elemento  de  convicción  y  la  forma  como  fue  asumido  por los juzgadores,  haciendo  evidente  y de manera fundada el error del fallador y su incidencia en  la  ley  sustancial (por exclusión evidente o indebida aplicación). La lectura  del  trabajo realizado por el demandante permite establecer que ningún esfuerzo  realizó en pos del deber indicado.   

                                   

3.1. Es elemental para el resultado positivo  de  las pretensiones del demandante que la censura comprenda en su totalidad las  evidencias  y hechos deducidos de éstas, y que indujeron al ad quem a optar por  la   decisión   cuestionada   a   través   de  este  medio  extraordinario  de  impugnación,  pues  cuando  el ataque resulta incompleto, por no descalificarse  todos  los  aspectos  determinantes  en la providencia, a través de la causal y  motivo  de  casación  que corresponda, resulta inocuo el ataque en la medida en  que  la  solidez  de  los demás factores que incidieron en el fallo impiden que  éste  se  quiebre  legalmente.  Esto  es  lo que acontece con el reproche a las  consideraciones  del  Tribunal  en cuanto a la cantidad de marihuana que portaba  NANCY  GOMEZ (19 libras y 486 gramos), pues no solamente fueron los 9.986 gramos  el  fundamento  para  considerar  grave  la  naturaleza del hecho por el cual se  condenó,  a  esa  consideración se sumaron otras razones no cuestionadas en la  censura  y  las  cuales  no pueden ser ahora examinadas por la naturaleza rogada  del  recurso y al principio de limitación que rige la competencia de la Sala en  estos  casos.  Las  motivaciones no censuradas fueron: A) La potencialidad de la  sustancia  para  ocasionar daños en la salud de los seres humanos destinatarios  de  la  misma,  entre  ellos  la  juventud, y B) Las repercusiones negativas que  generan  en  la  sociedad  el que las personas opten por ocuparse en actividades  ilícitas.   

                               

3.2.  Con los demás elementos de juicio  y  a propósito del cargo que insinuó demostrar el demandante (literales a), b)  y  c)  del  numeral  3°  de este capítulo), debe decirse que en algunos de los  apartes  del  desarrollo  no  singularizó  el  medio,  acudiendo a invocaciones  genéricas;  en  otros,  cita  la  fuente  probatoria  pero  no particulariza el  contenido  que  relacionado con la sentencia permita establecer la existencia de  un  error  por  parte  del  Tribunal,  quedando en el limbo y sin establecer las  equivocaciones  trascendentales  que  dice  incurrió  la  sentencia  de segundo  grado,  pues era deber realizar el ejercicio comparativo a fin de establecer que  se  forzó  el  contenido  material  para  afirmar  circunstancias que no fueron  manifestadas  en  la  evidencia,  o que se distorsionó al cambiar la expresión  fáctica  para  ponerla  a  decir  algo diverso a lo que con exactitud la prueba  contiene.   

4.-  En el caso sometido a consideración de  la  Corte,  el casacionista  acude a nociones de psicología, no discutidas  en  el  ámbito  jurídico,  respecto de personalidad y persona, asignando luego  con  particular subjetividad e interés alcances y aplicación discriminada para  la  mujer,  cuando  ésta  asume  la  calidad  de  sujeto  activo de la conducta  punible,  sosteniendo que el “aspecto femenino” es “siempre desconocido en  las  decisiones  judiciales”,  discriminación  que  en ningún momento estuvo  presente  en  este  caso en la providencia del sentenciador, faltando con ello a  la  objetividad  con  que  debió  asumirse  el  reproche  en  relación  con el  contenido de la providencia impugnada.   

                                            

                                               La  exposición  del  impugnante  resulta  inaceptable,  porque  constituye una mera opinión en el campo doctrinario sobre  los  temas  aludidos  en  el  acápite  anterior,  con  lo  cual las alegaciones  resultan  ajenas  a  las  exigencias  del  recurso, pero además, incomprensible  resulta  que el recurrente abandonara sin razón el deber de demostrar que el ad  quem  se  equivocó  en la contemplación de las evidencias que constituyeron el  soporte  de  la  sentencia  para  denegar  el  subrogado  penal de la condena de  ejecución   condicional,   por  lo  que  el  quebrantó  indirecto  de  la  ley  sustancial,  con fundamento en la causal y el motivo de casación elegido por el  actor,   quedó   en   un  simple  enunciado,  dado  que  no  se  proporcionaron  elementos  de  juicio que permitieran sostener que con  la  orientación  de la decisión se obtuvieron resultados probatorios que no se  desprenden racionalmente del contexto de aquellas.   

5.  Resulta  inane  para los propósitos del  recurrente  sustentar  el  cargo  criticando  simplemente  la  valoración de la  prueba  que  realizó el juzgador. Este argumento, al que acudió aquél, carece  de  entidad  para  estructurar un error sobre el cual se pueda edificar el cargo  en  casación,  porque  el  análisis  realizado  por el fallador corresponde al  ejercicio del poder discrecional conferido por la ley.   

                                               

                                            

Prueba de la presentación del recurrente de  sus  propias  conjeturas acerca de lo demostrado en el proceso, lo constituye el  sostener  que  “el estupefaciente menos nocivo en la salud” en el consumidor  es  la  marihuana, para inferir de allí que la procesada ha debido otorgársele  la  ejecución  condicional  de  la  pena,  por  no ser el punible de naturaleza  grave,  dialéctica  que  busca acreditar la lógica del demandante, pero que de  ninguna  manera  advierte  la  existencia  de  error  en la sentencia de segunda  instancia,  la  que  llega  a  esta  Corporación  amparada de la presunción de  acierto y legalidad.   

6.  En  consecuencia,  comparte la Corte las  apreciaciones  del  Ministerio Público alusivas al incumplimiento por parte del  actor  de  sustanciales requisitos para que la impugnación en sede de casación  prospere,  pues  no  se  remite  a  duda las fallas de técnica, de lógica y la  falta  de  demostración del error denunciado, lo cual impide a la Sala resolver  de  fondo sobre los aspectos tratados en la casación intentada por el apoderado  de NANCY GOMEZ.   

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

No  casar  la sentencia impugnada, de fecha,  origen y contenido consignados en esta providencia.   

Cópiese,  devuélvase  y  cúmplase    

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA    POVEDA                         

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                          ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                              

NILSON    PINILLA    PINILLA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

                                                     

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