9715 (28-08-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    COMPENSACION DE CULPAS  

En  cuanto  a los argumentos que insinúan el  fenómeno  conocido como compensación de culpas, porque el desenlace fatal haya  sido  el  resultado de un concurso de actos imprudentes tanto del procesado como  del  ciclista,  debe enfatizarse que en derecho penal y frente a un caso como el  acá  analizado, la eventual culpa de la víctima puede tener consecuencias para  efectos  civiles  y  en  torno  al grado de culpabilidad y las modalidades menos  graves  del hecho punible (recuérdese que se impuso la mínima pena prevista al  efecto),   pero  no  para  exculpar  a  quien efectivamente provocó con su  conducta  improvidente  el  resultado  antijurídico.  Salvo  que la culpa de la  víctima    hubiese    sido,   en   realidad,   el   factor   determinante   del  accidente.   

Proceso No. 9715  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.101   

Santafé  de Bogotá D.C., agosto veintiocho  (28) de mil novecientos noventa y siete (1997).   

          V I S T O S:   

Ha  sido  recurrida  en  casación  por  el  defensor  del  procesado  GERARDO  GARCIA  BONILLA,  la sentencia de fecha 28 de  abril  de  1994,  mediante  la cual el Tribunal Superior de Buga confirmó en su  mayor  parte  la  dictada  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma  ciudad, que lo condenó por un delito de homicidio culposo.   

          HECHOS   

Hacia  las nueve y media de la mañana del 8  de  mayo  de  1990,  el  menor  RODOLFO  PINZON  BETANCOURT se desplazaba en una  bicicleta  por un sector de la calle 7 con carreras 13 y 14 de la ciudad de Buga  (Valle),  cuando  el  conductor  del  campero  de placas NKK-022, GERARDO GARCIA  BONILLA,  abrió  la  puerta  izquierda  del  vehículo  y lo desvió contra las  ruedas  traseras  de  la  volqueta  de  placas  VA-2847  conducida por FRANCISCO  URBANO, pereciendo a consecuencia de las fracturas sufridas.   

          TRAMITE PROCESAL   

Por los anteriores hechos el Juzgado Séptimo  de  Instrucción  Criminal  de  Buga inició la investigación y vinculó a ella  mediante  indagatoria  a  los  dos  conductores,  definiéndoles  la  situación  jurídica  con  auto  de  detención contra GERARDO GARCIA BONILLA por homicidio  culposo,   absteniéndose   de  decretar  medida  alguna  respecto  a  FRANCISCO  URBANO.   

El 7 de octubre de  1992  la Unidad Especializada de la Fiscalía de Buga  calificó  el mérito del sumario, con preclusión a favor de FRANCISCO URBANO y  resolución  de  acusación en contra de GERARDO GARCIA BONILLA por el delito de  homicidio  culposo,  enjuiciamiento  que  no  fue  recurrido  (fs. 211 y ss. cd.  inicial).   

Rituado  el  juicio  y  celebrada  audiencia  pública,  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de la nombrada ciudad puso fin  a  la  instancia  el 25 de febrero de 1994, condenando al acusado a dos años de  prisión,  multa  de  un  mil  pesos  y  “suspensión  en  el  ejercicio”  de la  conducción  de  automotores  por  el  lapso  de un año; a la pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por un lapso “igual al de la  sanción   principal”  y  al  pago  en  concreto  de  los  perjuicios  causados,  otorgándole  el  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional; fallo  apelado  por  la defensa y confirmado por el Tribunal Superior de Buga, mediante  el  que  es  objeto  del  recurso  de  casación, con la única modificación de  revocar la suspensión para conducir vehículos automotores.   

         LA DEMANDA   

En el marco de la causal primera de casación  se  acusa  la  sentencia  recurrida  de  ser  violatoria,  en   forma   indirecta,  de  normas  atinentes a la apreciación de las pruebas y del numeral  1�  del  artículo  40 del  Código  Penal,  por  “grave error de hecho al soslayar el examen crítico de la  prueba  testimonial aportada a la presente causa”, mediante la cual se establece  que  la  conducta  altamente  imprudente  del menor ciclista “constituyó factor  eminentemente  determinante, coadyuvante o esencial del desenlace funesto”, como  pregonan  las  testigos  presenciales HERMELINDA FONTAL DE GONZALEZ Y ALBA MARIA  QUINTERO   MUÑOZ,   al   señalar   que   la   volqueta  avanzaba  detrás  del  ciclista.   

Afirma  que  el  Tribunal  apreció  a  la  ligera   y  equivocadamente  dichos  testimonios,  para arribar a diferente  conclusión,  en cuanto el paso de la volqueta y del ciclista fue coetáneo a la  apertura  de  la  puerta  izquierda  del  campero,  por  lo cual el sentenciador  “distorsionó  un  hecho  protuberante  que  habría  influido en la definición  acertada  acerca  de  la culpabilidad del procesado”; comentando algunos pasajes  del   fallo  de  condena,  lo  califica  de   ambivalente  por  aceptar  la  concurrencia  de  dos causas determinantes del resultado punible: la imprudencia  del procesado y la de la víctima.   

Luego,  en  lo  que  pudiera considerarse la  síntesis del reproche, expresa el libelista que el ad-quem;   

         “..le  restó eficacia probatoria a prueba testimonial determinante  para    demostrar    la    ausencia    de    culpabilidad    del   sentenciado   GERARDO   GARCIA BONILLA, quien por lo mismo merecía la  ABSOLUCION   del  caso porque su comportamiento está ínsito en una causal  de  inculpabilidad,  como  lo  es  el  caso  fortuito  consagrado  en el ordinal  1� del art. 40 del Código  Penal,  como  que el comportamiento imprudente de la víctima hizo sobrevenir el  resultado  fatal,  sin  que  en  ese  comportamiento hubiera existido actuación  reprochable de aquel”.   

Consecuente  con  esa  manera  de  discernir  solicita casar la sentencia impugnada y absolver al procesado.   

         ALEGATO DE NO RECURRENTE   

La representante de la parte civil se opone a  la  prosperidad de la demanda, porque se sustenta en una supuesta contradicción  del  Tribunal  que  luego  de  un  examen  global  y  coherente  de  las pruebas  recaudadas  dedujo  culpabilidad  en  el  hecho  al  acusado  por  su imprudente  proceder,  descartando  la existencia de un caso fortuito alegado por la defensa  como causal de inculpabilidad.   

        CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO   

El    señor     Procurador   Tercero  Delegado en lo Penal, nota de   

menos que el demandante no hubiese precisado  en  qué  consistió el error de hecho endilgado al fallador de segundo grado, y  comentando  los  testimonios  vertidos  por HERMELINDA FONTAL DE GONZALEZ Y ALBA  MARIA  QUINTERO  MUÑOZ,  el  primero de los cuales transcribe en lo pertinente,  afirma  que  de  su  contexto  no  puede  inferirse  imprudencia por parte de la  víctima sino del acusado, por lo cual expresa:   

        “La  situación  procesal es, entonces, clara y contraria a lo que  sostiene  el demandante. No existe respecto de los testimonios por él referidos  una  distorsión  de  su  contenido  con  fuerza  como  para  hacer  variar  las  conclusiones  del  fallo;  muy  por el contrario, los dichos de las testigos son  coherentes  con los contenidos de la sentencia, sin que pueda predicarse de ella  error alguno”.   

Advierte  que  el  concurso de culpas entre  víctima  y  procesado a que alude la sentencia impugnada, que incidió para que  se  impusiera  el  mínimo  de  sanción,  no amerita despojar de culpabilidad a  éste  último,  pues  no  se rompió “el nexo causal que existía entre GERARDO  GARCIA BONILLA y su conducta”.   

Termina  solicitando no casar la sentencia,  por   no   haberse   demostrado   la   ausencia   de   conducta  culposa  en  el  acusado.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Falla  el  censor  en  el  planteamiento  y  fundamentación  del  error  de  hecho  que  endilga  al Tribunal, porque pese a  anunciar   que  se produjo por distorsión de unos testimonios y adentrarse  en  demostraciones  propias de una equivocada apreciación de los mismos, por no  habérseles  reconocido  el  valor  exculpatorio  que de ellos predica, no logra  establecer  de  qué  manera  tales  testimonios  fueron  tergiversados  por  el  fallador,  ni en dónde está el contenido o alcance que podría haber conducido  a determinar la inculpabilidad.   

Además de  no señalar la concreción  específica  del  presunto  error  de  hecho,  las expresiones que lo encarrilan  particularmente  hacia  un falso juicio de identidad de la prueba, se desdibujan  por  momentos  con  intentos  de sustentación de contenido divergente, que nada  aportan  a  la demostración de la pretendida falencia, mientras divaga en temas  desconectados  e  inocuos frente al caso, como cuando advierte “yerros en cuanto  al  concepto  de  sujeto  pasivo del hecho punible y sujeto pasivo de la acción  penal” (f. 359 cd. inicial).   

Es bien sabido que el error de hecho por el  mencionado   falso   juicio,   se   presenta   cuando   no  existe  identidad   entre  lo  que  el  medio  probatorio     objetivamente    revela  y lo que el juzgador ha percibido de él, ésto es,  cuando  se  tergiversa  o  falsea  el  contenido  o sentido de la prueba, asunciones que  conducen a determinar algo contrario a la realidad procesal.   

Ninguna  de las anteriores hipótesis tiene  cabida   en   el  presente  caso,  pues  lo  que  hizo  el  ad-quem  fue  asumir  integralmente   las  manifestaciones  de  las testigos   HERMELINDA  FONTAL  DE  GONZALEZ  Y ALBA MARIA QUINTERO MUÑOZ y no encontrarlas  per  se  favorables al procesado, por el hecho de que puedan diferir en parte de  sus  dichos  con el acusado y con el testigo Pablo Emilio Rubio, en cuanto   a  si la volqueta iba atrás del ciclista o haya sido simultáneo el paso de los  dos al momento de la apertura de la puerta izquierda del campero.   

No hubo entonces distorsión o falseamiento  de   tales   testimonios,   sino   una  adecuada  visión  conjunta  respecto  a  situaciones,  que  en  la  perspectiva  de la defensa pudieran considerarse como  excluyentes  de  culpabilidad,  lo cual la lleva a cuestionar el mérito adverso  otorgado  a  determinados  medios  probatorios, pero que dentro de un sistema de  libre  apreciación  racional  como  el  nuestro,  no  logra prosperar porque la  evaluación  realizada  por  el  sentenciador, con apego a las reglas de la sana  crítica,  se  prefiere  a  la  asumida por el impugnante, acompañada aquélla,  como está, de la doble presunción de acierto y legalidad.   

En cuanto a los argumentos que insinúan el  fenómeno  conocido como compensación de culpas, porque el desenlace fatal haya  sido  el  resultado de un concurso de actos imprudentes tanto del procesado como  del  ciclista,  debe enfatizarse que en derecho penal y frente a un caso como el  acá  analizado, la eventual culpa de la víctima puede tener consecuencias para  efectos  civiles  y  en  torno  al grado de culpabilidad y las modalidades menos  graves  del hecho punible (recuérdese que se impuso la mínima pena prevista al  efecto),   pero  no  para  exculpar  a  quien efectivamente provocó con su  conducta  improvidente  el  resultado  antijurídico.  Salvo  que la culpa de la  víctima    hubiese    sido,   en   realidad,   el   factor   determinante   del  accidente.   

Esta  fue  la  visión que tuvo el Tribunal  para  deducir  responsabilidad  penal  al  procesado  GERARDO GARCIA BONILLA por  falta  de  previsión de un resultado previsible, al abrir imprudentemente hacia  el  tráfico  la  puerta  izquierda  del  campero,  al  paso del menor ciclista,  desviándolo  contra  el  flujo  vehicular, comportamiento que evidencia directo  nexo causal con el homicidio culposo.   

De  otra  parte,  no  obstante que el actor  adujo  quebranto  del  numeral  1º  del  artículo 40 del Código Penal, por no  haberse  reconocido  la  pretendida  inculpabilidad  de  su  patrocinado  por el  hipotético  caso  fortuito, no atinó a demostrar que la muerte del infortunado  menor     se    haya    debido    a    un    acontecimiento    imprevisible    e  irresistible.   

En  definitiva,  limitó  la impugnación a  glosar  apartes  de lo expuesto por el Tribunal y a cuestionar dos de los varios  testimonios  allegados  al  proceso,  que  al  contrario  de  lo  que  arguye el  recurrente,  no fueron trastocados dentro del examen probatorio realizado por el  ad  quem,  sino  valorados  en conjunto con los demás elementos de convicción.  Además,  es el censor quien margina de sus planteamientos otras probanzas, como  las  explicaciones del propio sindicado GERARDO GARCIA BONILLA y del ayudante de  la  volqueta PABLO EMILIO RUBIO,  todo lo cual condujo a la administración  de  justicia  a   deducir la responsabilidad penal de aquél en los hechos,  realidad  que,  de  acuerdo  en  lo  esencial  con lo expuesto por el Procurador  Delegado  y  por  la apoderada de la parte civil, mantiene la razón de lo   fallado e impide que la censura se abra paso.   

        DECISION   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia  en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

NO  CASAR  la  sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

Cúmplase.  

        CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  RICARDO            CALVETE  RANGEL          

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA             JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR    DIDIMO       PAEZ       VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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