9605 (15-05-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    PRIVACION  ILEGAL  DE  LA  LIBERTAD/  NULIDAD/  RECONOCIMIENTO  EN  FILA DE PERSONAS   

1.-  La  retención  o  la  no  liberación  inmediata    de   quien   hubiere   sido   aprehendido   en  circunstancias  eventualmente  irregulares, es situación paralela al desarrollo procesal que no  interfiere  con  los  substancial  de  éste,  ni  siquiera  en  el  caso de ser  demostrada  tal ilegalidad. Podrá generar otras consecuencias, pero no tiene el  alcance de invalidar la actuación subsiguiente.   

2.- El reconocimiento en fila de personas no  es   prueba  autónoma  sino  complemento  o  parte  integrante  del  testimonio  incriminatorio.  Tanto  es  así, que la propia ley manda que en lo posible haga  parte  de  éste  (art.  368  C.  de  P.P.), de modo que su valoración no puede  desligarse de la inicial declaración del testigo que incrimina.   

Proceso No. 9605  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.74   

Santafé de Bogotá D.C., mayo quince (15) de  mil novecientos noventa y seis (1996)   

          V I S T O S:   

Decidirá la Corte el recurso extraordinario  de  casación  interpuesto por la procesada NELLY GONZALEZ MEDINA y la defensora  de  CLAUDIA  PATRICIA  CASTILLO  Y  BLANCA  FANNY  GONZALEZ  ZAPATA,  contra  la  sentencia  de  20  de  octubre de l993, mediante la cual el Tribunal Superior de  Santafé  de Bogotá las condenó, en procesos acumulados, como coautoras de dos  delitos de hurto calificado y agravado.   

           H E C H O S   

l.-El  24  de  enero  de l992 el señor Luis  Eduardo  Osorio  Montes  salió  de vacaciones, dejando su residencia de la  calle  l25  A  # 55-l0, de esta ciudad al cuidado de la señora Elvia Moreno. El  mismo  día, la señora Irma González, suegra de Osorio Montes llegó a la casa  de  su  yerno acompañada de tres mujeres desconocidas quienes haciéndose pasar  como  amigas  de  la  familia,  lograron  entrar a la casa y dentro de ella, una  distrajo  en  la  sala  a  la  señora  Irma González, otra hizo lo mismo en la  cocina  con  Elvia Moreno, en tanto que la tercera, simulando estar en el baño,  subió  a  la  habitación del dueño de casa donde violentó la seguridad de un  maletín  y  se  apoderó  de  las joyas que en él se encontraban, avaluadas en  diez  millones de pesos, para luego abandonar el lugar en un taxi Dodge Dart, de  placas   SD-5407,   con  numero  de  orden  l3.674  que  las  esperaba  a  corta  distancia.   

2.-Días  después, el 5 de febrero de l992,  tres  mujeres  se presentaron a la residencia de la calle l23 A # 40-06 de ésta  ciudad,  de  propiedad de la señora Silvia Lucila Bueno de Galindo y utilizando  el  mismo  procedimiento  se  ganaron  la  confianza  de  la empleada doméstica  Romelia  Mondragón  de  Díaz,  penetrando  al  interior  de  la  casa donde se  sustrajeron  alhajas, avaluadas por su propietaria en la suma de tres millones y  medio de pesos, abandonado el lugar en el taxi de   

las características anotadas.  

          ACTUACION PROCESAL   

Coincidencialmente  correspondió al Juzgado  42  de  Instrucción  Criminal  de Bogotá, conocer de las denuncias presentadas  por  Luis Eduardo Osorio Montes y Silvia Lucila Bueno de Galindo ante la “SIJIN”  de  la  Policía  Metropolitana,  adelantando  por separado las correspondientes  averiguaciones.  En  desarrollo de la primera de ellas, se produjo la captura de  Nelly  Gonzalez  Medina,  Claudia  Patricia  Castillo García o Gloria Esperanza  Pasmiño  y  Blanca Fanny González Zapata o Lucía López Yepes, en momentos en  que  se  movilizaban  en  el  taxi  de  las  mencionadas  características,  por  seguimiento hecho por agentes de la policía.   

El 23 de julio de l992 el nombrado Juzgado de  Instrucción  Criminal  calificó  el  mérito  del  sumario seguido con base en  denuncia   formulada   por  Luis  Eduardo  Osorio  Montes,  con  resolución  de  acusación  en  contra  las  tres  mujeres  y  el conductor del vehículo Carlos  Olmedo  Ojeda, por el delito de hurto calificado y agravado; proceso al cual fue  posteriormente  acumulado  el  calificado  por  la Fiscalía 220 de la Unidad de  Patrimonio  el  6  de  noviembre  del citado año, con resolución de acusación  contra  las  mismas  personas,  por  el  delito  de hurto calificado y agravado,  siendo  del  caso  poner  de  presente  que a raíz de una nulidad decretada, se  ordenó    investigar    por   separado   la   conducta   del   taxista   Olmedo  Ojeda.   

Agotada  la  etapa del juicio y realizada la  audiencia  pública,  el  Juzgado  l4  Penal del Circuito de Santafé de Bogotá  puso  fin  a  la instancia con sentencia de 29 de julio de l993 condenando a las  acusadas  a la pena principal de 58 meses de prisión, cada una, a las sanciones  accesorias  de  rigor  y  al  pago  en  concreto  y  en  forma  solidaria de los  perjuicios  causados,  negándoles  el  subrogado  de  la  condena de ejecución  condicional;  fallo apelado por la defensa y reformado mediante el que es objeto  del  recurso  de  casación,  por  el  Tribunal Superior de éste Distrito en el  sentido  de  absolver a Blanca Fanny González Zapata, quien decía responder al  nombre  de Lucía López Yepes, por el delito de hurto en bienes de Luis Eduardo  Osorio  Montes, para condenarla a la pena principal de 38 meses de prisión, por  el  mismo  delito  pero  solamente  en  cuanto  a  los bienes de propiedad de la  señora  Silvia  Lucila  Bueno  de  Galindo.  Igualmente,  rebajó a 52 meses de  prisión  la  pena  impuesta  a  las procesadas Nelly González Medina y Claudia  Patricia   Castillo   García,   también   conocida   como   Gloria   Esperanza  Pasmiño.   

         DEMANDAS DE CASACION   

Demanda   a   nombre  de  Nelly  González  Medina.   

Dos  cargos  se  formulan  a  la  sentencia  impugnada, a saber:   

Primero:-Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por error de hecho en la apreciación de las  pruebas  toda  vez  que  la diligencia de reconocimiento en fila de personas por  parte  de quienes dijeron reconocer a Nelly González Medina, como participe del  hecho,  no  llena  los  requisitos  legales  exigidos  por  el artículo 368 del  Código  de  Procedimiento  Penal  pues  los  testigos  tuvieron  previamente la  oportunidad  de  dialogar  con  las  personas  que  iban a reconocer; éstas les  fueron  mostradas  en  fotografías  por agentes de la policía o las vieron por  televisión  formándose  una  idea sobre su figura e identidad, a mas de que el  funcionario  que  practicó  la  diligencia,  el 42 de Instrucción Criminal, no  tomó  al  presunto testigo una declaración sobre las características físicas  y morfológicas de las personas que iba a reconocer.   

En   tales  condiciones,  la  prueba  así  producida     carece     de     todo     valor    probatorio,    debiendo    ser  desestimada.   

Segundo.  Nulidad  del  proceso  por  captura ilegal Nelly González Medina, quien, en opinión del  demandante,  fue  aprehendida  dentro  de un vehículo de servicio público, sin  tener    conocimiento    que    había    sido   utilizado   para   cometer   un  ilícito.   

Afirma  que  su  patrocinada  no  podía ser  capturada  como  lo  fué,  por  no  encontrarse  en  situación  de flagrancia,  conforme  a los términos del artículo 370 del Código de Procedimiento Penal y  que  una  vez  retenida,  debió  ser  puesta  de  inmediato en libertad por sus  captores,    como    lo    ordena    el    artículo    383    de    la    misma  codificación.   

Demanda a nombre de Claudia Patricia Castillo  y Blanca Fanny González.   

La  defensora  de  las  mencionadas acusadas  plantea  como  cargo  a  la  sentencia impugnada, el de ser violatoria, en forma  directa,  de  las  normas  que  tipifican  los  hechos  punibles  imputados, por  aplicación  indebida  de  los  artículos  349,  350  y  35l del Código Penal,  sustentando  el reproche en un cuestionamiento a la diligencia de reconocimiento  en  fila  de  personas, la supuesta desestimación del testimonio rendido por el  Coronel  Eduardo Forero Torres y la omisión de recibir las declaraciones de las  nietas de la señora Bueno de Galindo.   

Afirma  que la violación directa se produjo  por  errónea  apreciación  de  las  pruebas, reseñando las irregularidades de  que,  según  arguye,  adolece  la  diligencia de reconocimiento, por no haberse  aislado  o  apartado  a  los  testigos  que iban a reconocer a sus representadas  “pues  a  pesar  de notar el funcionario instructor, que las declarantes estaban  señalando  a  las  personas  que  debían  reconocer, no hizo nada al respecto,  teniendo  como premisas que estas personas habían sido mostradas en los diarios  de  alta  circulación  en  la  capital  de  la  República, y que a pesar de lo  anterior,  habían  sido  expuestas  por  los  miembros del F-2 a quienes iban a  instaurar los denuncios…”.   

Agrega  que   no obstante  dichas  irregularidades,  el  Tribunal  tuvo  como indicio de culpabilidad la mencionada  diligencia  de  reconocimiento  en  fila  de  personas y, en cuanto a los demás  reparos,  reitera  su  inconformidad por no haber sido considerado el testimonio  del  Coronel  Eduardo  Forero Torres, cuñado de Silvia Lucila Bueno de Galindo,  de   cuyos   apartes  podría  inferirse  que  las  joyas  pudieron  haber  sido  sustraídas por terceras personas.   

Además,  no  fueron oídas en declaración  las  nietas  de la señora Bueno de Galindo, de quienes se dice presenciaron los  sucesos,  y solo se tuvo en cuenta la declaración de una persona acongojada por  los años, susceptible de incurrir en exageraciones o yerros.   

Pide  casar  la  sentencia  sin  indicar el  sentido en que debe serlo.   

        CONCEPTO DEL PROCURADOR DELEGADO   

El señor Procurador Primero Delegado en lo  Penal,  se  muestra partidario de no casar la sentencia recurrida porque ninguno  de los cargos formulados contra ella está llamado a prosperar.   

Aludiendo  a  la  primera  de  las demandas  reseñadas,  expresa que el demandante no distingue la clase de error probatorio  endilgado  al  sentenciador  (si  de  hecho  o  de  derecho).  Asi mismo, que la  diligencia  de reconocimiento en fila de personas realizada por el Juzgado 42 de  Instrucción  Criminal sí cumple a cabalidad con las formalidades del artículo  368  del  C.  de  P.P., no apareciendo probadas las aseveraciones del recurrente  sobre lo ocurrido antes de la mencionada diligencia.   

De otra parte, la captura de Nelly González  Medina,  tildada  de  ilegal  por  no encontrarse en situación de flagrancia ni  mediar  orden  escrita,  daría base para solicitar su libertad inmediata en los  términos  del  artículo  383  ibídem,  pero no generaría nulidad del proceso  porque  la  norma  en  cuestión  “existe  para  corregir  vicios de la captura,  durante   el   curso   del   proceso,   pero   no   después   de  la  sentencia  condenatoria”.   

Y  refiriéndose  a  la  segunda demanda de  casación   afirma  que  adolece  de  insuperable  falencia,  toda  vez  que  la  demandante  pregona  violación  directa de la ley sobre la base de controvertir  la  forma  como  se  llevó  a  cabo  la diligencia de reconocimiento en fila de  personas  y  la  publicidad  en  torno  al caso en que aparecen involucradas las  procesadas,  desviando el ataque hacia una crítica probatoria de dicho medio de  persuasión.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Demanda   a  nombre  de  Nelly  González  Medina.   

Comenzará   la   Sala  por  examinar  el  segundo  de  los  cargos  formulados  a  la  sentencia  impugnada, atinente a supuesta nulidad del proceso  por  captura  ilegal de la mencionada procesada pues, de ser aceptado, sobraría  cualquiera consideración respecto al otro reproche.   

Nelly  González  Medina, junto con quienes  dijeron  responder  a  los  nombres  de Gloria Esperanza Pasmiño, Lucía López  Yepes  y  Carlos  Olmedo  Ojeda,  fueron  capturados  por agentes de la DIJIN en  momentos  en  que  se movilizaban en un taxi negro y amarillo, marca Dodge Dart,  de  placas  SD-5407,  con  número  de  orden  l3.674,  ocho  días  después de  presentada  la  denuncia por parte del señor Luis Eduardo Osorio Montes (fs.l y  7  c.o.  1) dando cuenta que las autoras del hurto de las joyas de su residencia  habían huído en un vehículo de las características indicadas.   

De lo anterior se erige que la aprehensión  no  se  produjo  en  situación  de  flagrancia y tampoco habría medidado orden  escrita  de  captura de autoridad competente, surgiendo consideraciones sobre un  hipótetico   caso   de  captura  arbitraria  y/o  ilegal  prolongación  de  la  privación  de  libertad,  eventualidad  que  el Tribunal ordenó investigar por  separado,  mediante compulsa de copias dispuestas el 19 de mayo de 1992 (f. 11 y  SS. c.o 2).   

Frente a lo anterior debe recordarse que la  retención  o  la  no liberación inmediata de quien hubiere sido aprehendido en  circunstancias  eventualmente  irregulares, es situación paralela al desarrollo  procesal  que  no interfiere con lo substancial de éste, ni siquiera en el caso  de  ser  demostrada tal ilegalidad. Podría generar otras consecuencias, pero no  tiene  el  alcance  de  invalidar la  actuación subsiguiente, a mas de que  para  confrontarla se cuenta con acción pública y con mecanismos procesales, a  los cuales pudo haberse acudido en su oportunidad.   

No prospera esta impugnación.  

Tampoco  se  abre  paso  el presentado como  Primer  Cargo   por  error  de hecho en la apreciación de la diligencia de reconocimiento en fila de  personas.  En  primer  término,  el  impugnante  olvidando  que se trata de dos  causas  acumuladas,  dentro  de  las cuales se practicaron sendas diligencias de  reconocimiento,  no  precisó  a  cuál  de ellas se refería, pretermisión que  dificulta el entendimiento del reparo formulado.   

No  se  sabe,  en  efecto,  si  alude  al  reconocimiento  practicado el l9 de mayo de l992 (fs.205 y ss. del c. No.l) o el  realizado  el  26  de los mismos mes y año (fs.l5 y ss. del c. No.2) o a ambos;  diligencias  en  desarrollo  de las cuales fue reconocida Nelly González Medina  como  partícipe  en  el hurto de joyas en las dos residencias, por parte de los  testigos  Elvia María Morales de Moreno, Rodrigo Alfonso Villada Osorio, Silvia  Lucila Bueno de Galindo y Romelia Mondragón de Díaz.   

El reconocimiento en fila de personas no es  prueba   autónoma   sino   complemento   o   parte  integrante  del  testimonio  incriminatorio.  Tanto  es  así, que la propia ley manda que en lo posible haga  parte  de  éste  (artículo  368 del C. de P:P.), de modo que su valoración no  puede    desligarse    de    la    inicial    declaración   del   testigo   que  incrimina.   

Los  testigos  que  percibieron  en  forma  directa  la  presencia  de  las  tres  mujeres  a  quienes  se  les  atribuye la  sustracción  de  las  joyas,  hacen de dichas personas una descripción física  que  luego  ratificaron en diligencia de reconocimiento para que no quedara duda  sobre  su  real  identidad;  si  es  verdad  que  algunos  de ellos manifestaron  haberlas  visto  en  las dependencias de la SIJIN, ésta circunstancia que mucho  tiene  que  ver  con  la  credibilidad del testimonio, es totalmente ajena a las  hipótesis  del  error  de  hecho: omisión, suposición o tergiversación de la  prueba  o del hecho por ella revelado. Una desprevenida lectura de las actas que  recogen  lo  acontecido  durante  los reconocimientos practicados, evidencia que  dichas  diligencias  se  ajustan,  por  su  aspecto formal, a las exigencias del  artículo  368,  notándose  que  el  defensor de oficio designado en uno de los  sumarios  para  representar  a  las sindicadas contrainterrogó a los deponentes  respecto  a  la  identidad  de  las  personas  reconocidas y no dejó constancia  alguna  que  hiciera  pensar  en  la  ilegalidad de tales actos, como tampoco lo  manifestó   el   Agente  del  Ministerio  Público  que  concurrió  a  una  de  éllas.   

Demanda  a  nombre  de  Claudia  Patricia  Castillo y Blanca Fanny González.   

Prontamente  se  advierte  el fracaso de la  demanda  de  casación  que,  acogiéndose  a  la  violación  directa de la ley  sustancial,  pretende  demostrar  su quebranto criticando los soportes fácticos  de la sentencia de condena, como acontece en el presente caso.   

Efectivamente,  desoyendo  la demandante el  principio  de  orden  técnico  según  el  cual,  quien  aduce  dicha  vía  de  violación  debe  respetar  de  antemano los hechos que dió por establecidos el  fallador,  controvierte  el  valor probatorio admitido acerca de las diligencias  de   reconocimiento   en   fila   de   personas,  con  fundamento  en  similares  razonamientos   a  los  esbozados  por  su  colega  en  el  cargo  anteriormente  analizado,  a  cuya réplica se remite la Sala para negar la connotación que se  pretende.   

Además, su inconformidad por no haber sido  apreciada  la  declaración del Coronel Eduardo Forero Torres, en cuanto dijo no  haber  notado  faltante alguno de las joyas de su cuñada Silvia Lucila Bueno de  Galindo  y  no  haber sido oídas en declaración las nietas que la acompañaban  el  día  de  los hechos, tampoco pasa de ser una simple alusión o referencia a  las  pruebas  del  proceso,  carente en absoluto de la incidencia requerida para  desestabilizar el fallo recurrido.   

No prospera la impugnación.  

        D E C I S I O N   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia en Sala de Casación Penal, de acuerdo con el Procurador Delegado y  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        R E S U E L V E   

NO  CASAR  la  sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                 RICARDO    CALVETE  RANGEL           

JORGE    CORDOBA    POVEDA                            CARLOS   AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                DIDIMO    PAEZ  VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                              JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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