9473 (07-03-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    RESOLUCION    DE  ACUSACION/  CIRCUNSTANCIAS  GENERICAS DE AGRAVACION PUNITIVA   

La  resolución  de  acusación  le impone un  marco  jurídico  al  juicio, señalándole los lindes de la adecuación típica  del  hecho  investigado  que  únicamente  pueden  variar en cuanto a la especie  criminosa.  Por  consiguiente,  el  derrotero  que  se le señala es del género  delictivo,  atendiendo  el  título  y  capítulo  respectivos,  así  como  las  circunstancias  específicas  que  permitan  precisar  el  tipo penal a que haya  lugar.   

Nada   tiene  que  ver  con  el  tema  las  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva  dado  que  su  ámbito de  influencia  apenas  llega  a  la  modificación de la pena, sin que haya lugar a  influir   sobre   el  proceso  de  adecuación  típica.       

Proceso No. 9473  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr: CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

                                                    Aprobado Acta No. 36.   

                                                    Santa   Fé  de  Bogotá,  D.C.,  Marzo  siete  (7)  de mil novecientos noventa y seis (1.996).   

VISTOS  

          Decide  la  Corte  sobre el recurso de casación interpuesto por el  procesado  Julio  César  Pastor Beltrán y por su defensora contra la sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Santa Fe de Bogotá, confirmatoria de la  dictada  por el Juzgado 17 Penal del Circuito de la misma ciudad, por la cual lo  declaró  responsable  de  un  delito  de  tentativa de homicidio, en calidad de  coautor,   junto   con   Humberto  Garzón  García,  Luis  Francisco  González  Villarreal  o Gómez Villarreal y Hoover Acosta Acosta ( a este último también  por  porte  ilegal  de  armas), condenándolo a purgar la pena principal de seis  (6)  años  de  prisión, la interdicción de derechos y funciones públicos por  un  tiempo  igual  al  de la pena principal, al pago solidario de los perjuicios  civiles   hasta  un  mil  ochocientos  (1.800)  gramos  oro,  denegándosele  el  subrogado de la condena de ejecución condicional.   

HECHOS  

         

          La  historia  procesal sucede en la capital de la República en las  horas  del  medio  día  del seis (6) de septiembre de mil novecientos noventa y  dos  (1992),  en  el  inmueble  distinguido  con el No. 38A-15 sur de la carrera  8a.,cuando  sorpresivamente  irrumpen  cuatro sujetos portando armas de fuego en  el  momento  en  que  se  encontraba Omar Franklin Parra en compañía de Yerson  Alberto  Suárez,  disparándole  a este último en la cabeza.  Tratando de  escapar  a  la agresión, se intentó  refugiar en el interior del inmueble  pero  hasta allí llegaron los agresores accionando sus armas. Como resultado de  la  incursión  también  resultó  herida a bala, en la pierna derecha, Liliana  Peña Orozco.   

            En  el  acto Omar se comunicó con la Policía quien de inmediato  acudió  al  lugar,  produciéndose  un  enfrentamiento con los delincuentes sin  consecuencias  para  las  fuerzas  del  orden.  El  operativo arrojó resultados  positivos  dado  que  se  logró  la  aprehensión  de  los  cuatro  procesados,  encontrándose  en  poder  de  dos  de  ellos (Hoover Acosta y Humberto Garzón)  sendas armas de fuego.   

ACTUACION PROCESAL  

          Con  base en el informe sobre la captura de HUMBERTO GARZON GARCIA,  HOOVER  ACOSTA  ACOSTA,  LUIS  FRANCISCO  GONZALEZ y JULIO CESAR PASTOR BELTRAN,  efectuada  por  agentes  de la estación  Primera de  Policía de esta  ciudad,   asi    como  la  denuncia  formulada  por  la  señora  ALBA  LUZ  NIETO,   el  Juzgado  Octavo  Penal  Municipal  de  esta  ciudad, abrió la  correspondiente   investigación,  el  siete  (7)   de  Septiembre  de  mil  novecientos  noventa  y  dos  (1.992)  (fls.     199), vinculando  mediante   indagatoria  a  los  aprehendidos  a  quienes se les definió la  situación  jurídica,  el  once (11) de septiembre de 1.992, afectándolos  con   medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva  (  fls.  50  a  56).   

          Durante  el  transcurso de la investigación se obtuvo el resultado  del  exámen  médico  practicado  a  los  lesionados,  en el cual se determinó  respecto  de  YERSON  ALBERTO  SUAREZ  TABORDA  una incapacidad definitiva de 40  días  y una secuela consistente en deformidad física que afectó el rostro por  depresión  osea  (fls 117) y de LILIANA PEÑA OROZCO una incapacidad definitiva  de quince (15) días.   

          Cerrada  la  investigación  el diez  (10) de diciembre de mil  novecientos  noventa  y  dos  (1.992)  (fls.  126),  se calificó el sumario con  resolución  Acusatoria  el diez y ocho (18) de enero de mil novecientos noventa  y  tres  (1.993),  en  contra  de HUMBERTO GARZÓN GARCIA, HOOVER ACOSTA ACOSTA,  LUIS  FRANCISCO  GONZALEZ  VILLARREAL y JULIO CESAR PASTOR BELTRAN en calidad de  coautores  del  delito de homicidio en grado de tentativa, imputándole además,  a  los  dos  primeros  el  de  porte  ilegal  de armas para la defensa personal.  (fl.143 a 145).   

          La  etapa del Juicio la adelantó el Juzgado 17 Penal del Circuito,  habiendo  celebrado  la  audiencia  pública  en sesiones que se llevaron a cabo  el   1o.  de julio de 1.993 y el 20 de agosto del mismo año (fls 250   a  265  y  294  a  320)  y   tres  (3)  de    septiembre  de  mil  novecientos  noventa  y  tres  (1.993)  profirió sentencia condenatoria, la que  fué  apelada  por  los procesados y la defensora de PASTOR BELTRAN y confirmada  por el Tribunal, en los términos inicialmente expuestos.   

LA DEMANDA  

          Con       fundamento       en      la      causal      segunda  de  Casación, la defensora del  procesado       Julio      César     Pastor  López     propone un único cargo por  considerar  que  la  sentencia  de segundo grado no guarda la congruencia de ley  con  la resolución de acusación. Manifiesta que a su defendido se le dedujeron  cargos  por  el  delito  de  homicidio en grado de tentativa, sin agravantes. No  obstante,   los   fallos   de   instancia   tuvieron  en  cuenta,  además,  las  circunstancias  genéricas  de agravación punitiva consagradas en los numerales  3o.  y   7o.  del artículo 66 del Código Penal. Pero, además, rechaza el  que  se  condene  a  su  prohijado  como  coautor  del  punible  de tentativa de  homicidio  y  luego se le agrave la pena por obrar con complicidad de otro (art.  66-7  ib.).Las  figuras  de autor y cómplice son distintas y excluyentes por lo  que agregarle este agravante empeora la situación de su cliente.   

          Centra  su  estudio  en la resolución de acusación para demostrar  que  en su texto no aparecen las dichas agravantes genéricas. Por consiguiente,  al  llamar a los procesados como coautores, no podía el fallador desconocer tal  calificación  jurídica  provisional  para  proceder, como lo hizo, a deducirle  dichas   circunstancias,  impidiéndole  la  oportunidad  de  defenderse  de  la  totalidad de cargos que se le imputaban.   

          Para  finalizar  su  escrito  pone  de  presente  la  equivocación  cometida   por  la  Fiscalía  al  proferir  resolución  de  acusación  contra  Julio  César Beltrán  Pastor,  persona  por completo  diferente  a  su  prohijado  que  se  identifica  con  el nombre de Julio          César          Pastor          Beltrán.   

          Finaliza  su  escrito  solicitando  de la Sala se case la sentencia  impugnada,  dictando  en  su lugar un fallo de carácter absolutorio en favor de  su  defendido,  por  no  hallarse  en  los  autos  demostración  cabal de haber  participado en la realización del delito que se le imputa.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA PRIMERA DELEGADA  EN LO PENAL   

          Luego  de  resaltar  que  son dos los aspectos que ataca la demanda  (deducción  en  el fallo de circunstancias de agravación que no aparecen en la  resolución  de acusación y resolución acusatoria dictada en contra de persona  diferente  a  Pastor Beltrán), acomete el primero de ellos para advertir que el  tema  es  ajeno  a  la  causal  que  se invoca, aparte de que las circunstancias  genéricas  de  agravación punitiva son tan solo un elemento acrecentador de la  sanción  materia  de  la  discrecionalidad  del  fallador,  de  acuerdo  con lo  dispuesto  por  el  artículo  61  del Código Penal, operación que sólo puede  realizarse en el momento de proferirse el fallo.   

          La  causal segunda, en cambio, se refiere a los casos en los que se  rompe  el  esquema lógico-formal que rige el auto calificatorio y la sentencia,  es  decir,  se acusa por determinadas conductas y se condena o absuelve por  otras.  Diferente  es el caso cuando se trata de las circunstancias específicas  de  agravación  punitiva,  pues ellas sí conllevan una verdadera modificación  de  la  descripción típica, lo que obliga indefectiblemente a su inclusión en  el  pliego  de  cargos,  para  que  el  procesado  pueda esgrimir sus argumentos  defensivos  para  tratar  de  desvirtuarlas.  Su deducción tan solo en el fallo  viola el debido proceso y el derecho de defensa.   

          Respecto  al  segundo  asunto tratado en el libelo, tampoco cabe en  el  ámbito  de  la  causal  segunda,  pues  aquí  se  trata  es de proteger la  identidad  que  debe haber entre la resolución de acusación y la sentencia. En  cambio,  esta  falencia  en  torno a la identidad del procesado debe alegarse en  los  terrenos  de  la causal tercera. De todas maneras, a juicio de la Delegada,  no  habría  prosperado  pues   Julio  César  Pastor Beltrán se encuentra  debidamente  individualizado  en  el proceso y se le mencionó con sus apellidos  trastocados  fue, precisamente, porque aquel ocultó su verdadera identidad ante  el  funcionario  instructor. Apenas en la audiencia pública el procesado dio su  nombre  correcto,  diligencia  en  la  cual también se determinó el auténtico  número  de  su  cédula  de  ciudadanía,  información que luego corroboró la  Registraduría Nacional del Estado Civil.   

          Por   tales  razones,  la  Delegada  solicita  de  la  Sala     no     casar     el    fallo  impugnado.   

          CONSIDERACIONES DE  LA CORTE   

1.           Como  bien  lo  anota  la  Delegada, la  demanda  trata  dos  temas  diferentes.  El  primero,  sobre  la  deducción  de  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva en el fallo sin haber sido  contempladas   en   la  resolución  de  acusación.  La  segunda,  una  posible  confusión  en  torno  al  nombre del procesado, dado que el pliego de cargos se  dictó a un nombre diferente del que éste ostenta.   

Los  asuntos  son  diversos,  sin  ninguna  comunicación  entresí,  lo  que  indica  que  debieron  haber sido tratados en  cargos  diferentes,  pues  cada cual tiene su propia temática y necesita de sus  particulares  argumentos,  aparte  de  que conllevan efectos diferentes, pues de  ser  ciertas  las apreciaciones del censor, el uno impondría casar la sentencia  y  dictar  el  fallo  de  reemplazo  que  sea  congruente  con la resolución de  acusación,  mientras  el  segundo  implicaría  anular  la actuación en lo que  respecta     al    procesado    recurrente,    profiriéndo    al    final    su  absolución.   

Por   tratarse,   entonces,   de   cargos  diametralmente  opuestos,  y  por  tanto  excluyentes, así debieron formularse.  Esta  primera  falencia  conspira  contra  la  recurrente  y  presto  anuncia el  desquiciamiento  de  su libelo, al violar el principio de no contradicción pues  mientras  en  uno  afirma la responsabilidad de su protegido pero en determinada  forma,    en    el    otro    predica   su   total   ajenidad   a   los   hechos  delictuosos.   

    

1. Aunque  este  desacierto técnico  basta   para   rechazar   la   pretensión   de  la   recurrente   otro    más    se   asoma  en  su   escrito.   Escoge   una     vía              equivocada   para  alegar  los  presuntos  yerros   del    Tribunal.   Con  absoluto   desconocimiento   del    ámbito   de    influencia    de    la    causal  segunda,    la    pone   como   fundamento   para   elevar    y    estudiar   los  asuntos   en   comento,   pese   a   que   fue  instaurada  para  corregir  falencias   que     quiebren      la    armonía    que    debe   existir   entre   la             resolución de acusación  y la sentencia.     

Como varias veces se ha dicho, la resolución  de  acusación  le impone un marco jurídico al juicio, señalándole los lindes  de  la  adecuación  típica del hecho investigado que únicamente pueden variar  en  cuanto  a  la  especie  criminosa.  Por consiguiente, el derrotero que se le  señala  es  el  del  género  delictivo,  atendiendo  el  título  y  capítulo  respectivos,  así como las circunstancias específicas que permitan precisar el  tipo  penal  a  que  haya  lugar.            

Nada  tienen  que  ver  con  el  tema  las  circunstancias   genéricas   de   agravación  punitiva  dado  quesuámbito  de  influencia  apenas  llega  a  la  modificación de la pena, sin que haya lugar a  influir sobre el proceso de adecuación típica.   

3.          En  lo  que  se  refiere  a  la posible  confusión  en torno al responsable del ilícito, dando a entender que no existe  identidad  respecto  a  su  nombre,  pues  aparecen  los  apellidos  trastocados  (Beltrán  Pastor  en  la  resolución  de  acusación  y  Pastor Beltrán en la  sentencia),  es  claro  que  de  no  haberse  identificado  en  debida  forma al  verdadero  responsable,  condenando  a  quien no lo era, se estaría violando el  debido  proceso  por  falta de individualización del verdadero responsable. Por  tanto,  la  causal  para  alegar esta falencia no es la segunda sino la tercera,  pues  vicia  de  nulidad  el  proceso  en todo lo atinente a la investigación y  juzgamiento que tenga que ver con el errado responsable.   

Pero  es que, ante todo, y para que no quede  latente  la  duda  que  introduce  la libelista sobre la verdadera identidad del  procesado,   imperativo es para la Sala, y sin que esto implique estudio de  fondo  de  la demanda que necesariamente debe rechazarse por antitécnica, dejar  claro  que  el  aparente  conflicto de nombres  surgió por culpa del mismo  encartado   quien   en   la   etapa  investigativa  se  identificó  como  Julio  César   Beltrán  Pastor,  proporcionando  en  la  indagatoria  incluso un  número  de  cédula  diferente  que  no   correspondía  al  que le había  asignado  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil    como  lo  comprobó el mismo ente estatal.   

Sólo  hasta  la  diligencia  de  audiencia  pública  suministró  al  proceso  su  verdadera  identidad,  así como el real  número  que  le correspondía a su cédula de ciudadanía, información que fue  dada   por   Flor   Alejandra  Patarroyo,  y  que  luego  corroboró  la  propia  Registraduría.   

Tales  hechos  aparecen  manifiestos  en el  proceso  pues basta confrontar  la indagatoria, la audiencia pública y las  certificaciones  pertinentes  de  la  Registraduría que obran a folios 119 y 87  (C.  Trib.).  Por  tanto,  sorprende  que  la  defensora, consciente de que esta  aparente   contradicción  únicamente  se  debió  a  su  pupilo, pretenda  enarbolarla como razón de ser de su impugnación.   

A   la  sede de casación se acude para  demostrar  con seriedad posibles yerros de los falladores de instancia y no para  plantear  cuestiones  aclaradas y resueltas con suficiencia, de ahí que deba la  sala  llamar  la  atención a la profesional para que, en lo sucesivo acometa su  actividad profesional con la responsabilidad que amerita .   

No prospera la demanda.  

          En  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación    Penal    de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          No casar el fallo impugnado.   

          Cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL             RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE CORDOBA POVEDA                                CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE    

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR           DIDIMO  PAEZ  VELANDIA   

NILSON           PINILLA  PINILLA               JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *