15644i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15644  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 98  

          Santafé  de  Bogotá, D. C, martes seis de julio de mil novecientos  noventa y nueve.   

VISTOS  

          El  10  de  marzo  de  este  año una sala de decisión del Tribunal  Nacional  no  aceptó el impedimento manifestado por uno de sus Magistrados, con  miras  a  separarse  del  conocimiento de la acción de revisión instaurada por  JOSÉ  DIONEL  CHÁVEZ  DEVIA  y  MARCO  MAURICIO  GUEVARA  contra  la sentencia  anticipada  mediante  la  cual  un Juez Regional los condenó por los delitos de  porte  ilegal  de  armas  de uso privativo de la fuerza pública en concurso con  concierto  para  delinquir;  razón por la cual se encuentran las diligencias en  esta Corte para decidir de plano lo pertinente.   

ANTECEDENTES  

          Dentro  de  la investigación penal que por los delitos de concierto  para  delinquir  y  porte  ilegal de armas inició un Fiscal Delegado de Cali en  contra  de  MARCO  MAURICIO  GUEVARA, JOSÉ DIONEL CHÁVEZ DEVIA, JHON ALEXANDER  ALZATE,  FERNANDO ALZATE, EVERT HUMBERTO PARRA y ORLANDO ANDRÉS ARCE por hechos  acontecidos  en  horas  de  la  mañana del 7 de junio de 1994, los dos primeros  decidieron  acogerse  al  trámite  de sentencia anticipada, por lo que el 26 de  julio   del   año   siguiente   se   les   impuso   la  pena  de  80  meses  de  prisión.   

          Respecto  de  los  otros  procesados  continuó  el  rito ordinario,  siendo  condenados  por  un  Juez Regional el 20 de marzo de 1996 a la pena de 8  años de prisión como coautores de los delitos atrás mencionados.   

          Al  ser  revisada  por apelación la sentencia, el Tribunal Nacional  la  revocó  parcialmente,  absolviendo  a  los acusados del delito de concierto  para   delinquir,   por   lo  que  fijó  la  pena  definitiva  en  6  años  de  prisión.   

          Conocida  esta determinación por los procesados que se sometieron a  la  sentencia  anticipada, accionaron en revisión fundando su pretensión en la  causal  tercera  del  artículo  232  del  C.P.P.  con  base en que “El  hecho  nuevo  lo constituye el fallo de segunda instancia del  Tribunal  Nacional  (Rad.  9236)  que  estableció  la  atipicidad del delito de  CONCIERTO PARA DELINQUIR….”.   

          En  curso  la  acción,  el  que fuera ponente del fallo revocatorio  declaró  su  impedimento al tenor del numeral 6° del artículo 103 del C.P.P.,  el  cual  después  de  aceptado llevó a otro de los Magistrados con quien hizo  Sala  en  aquél  entonces  a  solicitar también su separación del asunto, con  resultado   negativo   porque   el  Tribunal  por  mayoría  consideró  que  el  pronunciamiento  del  petente en el fallo que absolvió por una de las conductas  no   se   “emitió   dentro  del  mismo  proceso”  en  el  que  fue  dictada  la  sentencia  que se busca  revisar  ya que la ruptura de  la  unidad  procesal  “originó el adelantamiento de  dos  actuaciones  procesales  diferentes”,  sin  que  tampoco  quepa  hipotéticamente  la  causal  de  impedimento  consagrada  en el  numeral  4°  del  artículo  103 del C.P.P. en la medida en que la “opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”,   según  jurisprudencia  pacífica  de  esta  Corte, se  refiere  a  la manifestada extraprocesalmente “mas no  la emitida en ejercicio de la función de administrar justicia”.   

          En  el  mismo  pronunciamiento  el Tribunal destacó lo indebido del  trámite  dado  al  impedimento,  en  atención  a que éste debió manifestarse  conjuntamente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  materia  de  impedimentos,  más  allá  de la mera observación  objetiva   del   asunto  del  cual  dimana  el  factor  desestabilizador  de  la  imparcialidad  del  Juez  natural  -reconocida como garantía fundamental en los  artículos  13  y  29  de  la  Constitución  Política-,  lo que interesa es la  irrefutable  dirección  de la administración de justicia dentro de un marco de  actividad  sin  ningún  tipo  de perturbaciones que dé pábulo a la duda, a la  suspicacia o a la sospecha de parcialidad.   

          De  ahí que no sea trabajo sencillo resolver sobre declaraciones de  impedimento  cuando  los  criterios  se  muestran  tan variados y no pocas veces  llenos  de  argumentos  que  con  cierta  racionalidad sugieren la estrechez del  marco legal de las causales de inhibición.   

          Una  tal  reflexión lleva a determinar porqué el legislador con el  instituto  plasmado en el artículo 103 del C.P.P.  trata las relaciones de  consanguinidad   que   pudieran  existir  entre  los  sujetos  procesales  y  el  funcionario  judicial -numeral 3-, los vínculos contractuales -numeral 2-, y en  otros  casos  la  participación del funcionario en un proceso desde una óptica  de  la  que  pueda  desprenderse que su ulterior intervención en el mismo puede  echar  al  traste  no  sólo  el  esquema  procedimental  sino  el  derecho a la  imparcialidad  que  tienen  los  ciudadanos  dentro  de  las causas judiciales o  administrativas,         de         acuerdo         a         un        régimen  garantista      -numeral 11-.   

          En  fin,  todo  se  reduce a la plausible idea de protección de una  actividad judicial impoluta, transparente y confiable.   

          En  este  contexto,  la  hermenéutica  aplicable  en  procura de la  razón   de   ser   del   instituto  encuentra  asidero  en  la  interpretación  sistemática,  por  medio de la cual se concretan los fines de aquél de acuerdo  con  la  enumeración  legal  taxativa  que ofrece el legislador, sin que tengan  cabida  las  analogías  ni  las  meras  concepciones  del afán resguardador de  esquemas    por    encima    de    las    garantías   esenciales   de   estirpe  constitucional.   

          En  el  caso  a  estudio,  sin  que  la  imprescindible mención del  antecedente  sea  argumento determinante, el Magistrado al cual no se le aceptó  el  impedimento  confronta  los  mismos  motivos  que  otrora  fueran  recibidos  positivamente  respecto  del  ponente con quien integró la Sala para decidir la  absolución  de  una  parte  de  los  procesados por el delito de concierto para  delinquir.   

          Y  es  esto  lo que inicialmente permite columbrar una incongruencia  del  Tribunal,  pues  desde  un  plano  lógico,  si el acto emitido por el juez  colegiado  permitió  a  uno  de  sus creadores separarse del conocimiento de la  acción  de  revisión,  no  existe  explicación válida para obligar a otro de  ellos  a intervenir en el mismo asunto del que habían marginado a su homólogo,  cuando  por  igual éste y aquél son artífices de la razón que sólo respecto  de uno se consideró suficiente.   

          Pero  para  la  Corte  no es este precisamente el argumento de peso,  toda  vez  que  pese  a  moldearse  como  acertado  el  motivo  dado por el  Tribunal  como  fundamento  para  no  aceptar  el  impedimento, en el sentido de  que   la  sentencia  cuya revisión se demanda no es la misma proferida por  los  Magistrados, a fuerza de que producida la ruptura de la unidad procesal por  el  acogimiento  de  unos  procesados  a  la  terminación  anticipada, para los  restantes   se   continuó  el  rito  ordinario  culminando  con  una  sentencia  totalmente  diferente  a  la  de  los  petentes  del  fallo  prematuro; hay algo  innegable  y  es el hecho de que por haber sido los Magistrados que manifestaron  el  impedimento los autores del fallo que absolvió a los otros procesados, para  ellos  existe  una  expectativa  de  índole  intelectual y moral que obviamente  propende    por    la    prevalencia    de    su    obra    en    el   ejercicio  jurisdiccional.   

          Sobre    esta    manifestación    del   interés,   ha   dicho   la  Corte:   

          “Tal  como la Sala lo tiene establecido,  el  “interés en el proceso”, erigido como causal de impedimento en la norma  transcrita,  es  aquella  expectativa  manifiesta  por  la  posible  utilidad  o  menoscabo,  no  sólo de índole patrimonial, sino también intelectual o moral,  que  la solución del asunto en una forma determinada acarrearía al funcionario  judicial  o  a  sus parientes cercanos, y que, por aparecer respaldada en serios  elementos  de  juicio,  compromete la ponderación e imparcialidad del juzgador,  tornando  imperiosa  su  separación  del asunto” (17de junio de 1998. M.P. Dr  Fernando Arboleda Ripoll).   

          No  debe  perderse de vista que, de cara a la causal planteada en la  acción  de  revisión,  el  hecho  calificado por el actor como “nuevo”  es el fallo proferido en segunda  instancia,  obra entre otros del Magistrado que ahora con sentido de pertenencia  manifiesta  su  impedimento  para  pronunciarse en cualquier sentido respecto de  él,  en  procura  del rompimiento del carácter de res  iudicata de la sentencia anticipada.   

          Una  cosa  es, entonces, que la sentencia pretendida en revisión no  esté  suscrita  por  quien  se  manifiesta  impedido y otra muy distinta que el  proclamado  “nuevo hecho”  sea  obra  de  quien  ahora  pide  ser separado del asunto, pues en este último  supuesto  sí  hay un interés de la guisa que contempla el artículo 103 del C.  de  P.  P.  en  el  numeral  1°, situación que advertida como perturbadora del  desempeño  de  la actividad judicial no puede desdeñarse a la ligera sin poner  en  riesgo  su  transparencia,  pues bien difícil resulta exigir a un juez, por  más  ecuánime  que  sea, que tienda un manto de amnesia para hacer desaparecer  de  su condición humana la posibilidad de un proceder inducido por un interés,  por  lo  intelectual  o  moral  no  menos  parcializado  y  nocivo para el recto  ejercicio de la jurisdicción.   

          Así  pues,  independiente  a  que la situación pudiera favorecer a  los  condenados  que solicitan la revisión del fallo, la imparcialidad se nutre  de  otros  conceptos  como  que  la aspiración del legislador en el tema de los  impedimentos  no  es  la  de  desequilibrar la balanza en favor de alguno de los  sujetos   procesales    sino  la  de  garantizar  a  todos  ellos  derechos  inviolables  como  es  el  de  contar  con  un juez natural respecto del cual no  emerja,  ni  siquiera  hipotéticamente,  condición  alguna que hiciera posible  pensar   en   el   rompimiento   de  su  equilibrio  frente  al  caso  que  debe  resolver.   

          En  este  orden  de ideas, aunque por causal diferente a la aducida,  el impedimento está llamado a prosperar.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.       DECLARAR      fundado      el  impedimento  manifestado por  el  Magistrado  del  Tribunal  Nacional  para  conocer del trámite de revisión  instaurado  por  medio  de apoderado por JOSÉ DIONEL CHÁVEZ DEVIA y MARCO  MAURICIO GUEVARA.   

          2.  El  Tribunal  Nacional  dispondrá  lo  pertinente  para  que,  conforme lo dispone el artículo 106 del C. de P. P., se  complete  la  Sala  de  Decisión  que  habrá  de  ocuparse  de  la  demanda de  revisión.   

NOTIFÍQUESE,      CÚMPLASE      Y  DEVUÉLVASE   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                          CARLOS A.GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS   E   MEJÍA   ESCOBAR                                          NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria    

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