15605f

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15605  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 65  

(Mayo   6   de  1999)   

Santafé de Bogotá, D.C., diez (10) de mayo  de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Decide  la  Corte sobre la admisibilidad del  recurso  de casación que por vía de excepción interpusiera en tiempo oportuno  el  defensor  de  los  procesados  MARCELA GUAPACHA y  WALTER  GIRALDO  LOAIZA,  en  contra  de la sentencia  anticipada  proferida  por  el Tribunal Superior de Pereira, mediante la cual le  impartió  confirmación  al  fallo  emitido en primera instancia por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, por infracción al artículo  33-2 de la Ley 30 de 1986.   

          H E C H O S   

El  Tribunal Superior de Pereira los relató  así:   

         “En  un  operativo  llevado a cabo por la Sijín Risaralda, el día  26  de abril de 1997, a la residencia con el número 30 de la carrera 28, barrio  el   Crucero,   sector  Cuba,  donde  se  tenía  conocimiento  de  expendio  de  alucinógenos.  Al  ingresar  al  inmueble  encontraron sustancia compatible con  marihuana  y  un  billete de mil pesos falso. Los moradores se hicieron cargo de  lo  decomisado.  Radica  aquí  la  razón  y  fundamento  de la resolución que  ordenó iniciar la respectiva investigación”.    

         A N T E C E D E N T E S   

El  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de  Pereira,  mediante  sentencia  anticipada,  dictada  el  28  de octubre de 1998,  condenó  a  Marcela  Guapacha,  Jhon  Jairo  Guapacha Pescador y Walter Giraldo  Loaiza  a  la  pena  principal  de  8  meses  de prisión y multa por valor de $  229.900.oo,  como  coautores  responsables  de infringir el artículo 33-2 de la  Ley  30  de  1986.  Así  mismo,  les  negó el subrogado penal de la condena de  ejecución condicional.   

Apelada   la  anterior  decisión  por  el  defensor,  por  cuanto  estimó  que el funcionario judicial que sentenció a la  procesada  no  era  su  juez natural, en razón a que ésta era menor de edad y,  además,  por no compartir la negativa de conceder el subrogado de la condena de  ejecución  condicional, el Tribunal Superior de Pereira, al desatar el recurso,  concluyó  con  la  confirmación integral del fallo, el 12 de enero del año en  curso.   

         LA SUSTENTACION DEL RECURSO   

El  defensor  de  los  procesados  Marcela  Guapacha  y  Walter  Giraldo  Loaiza  presenta dos escritos con el fin de que la  Corte  conceda el recurso discrecional de casación. Su argumentos se sintetizan  así:   

En  el  primero  de  ellos  aduce  que  a la  procesada  se  le vulneró el postulado del debido proceso, toda vez que su juez  natural  es el de menores, de conformidad con los artículo 34 del Código Penal  y 163 y ss del Código del Menor y no quienes la juzgaron.   

Critica  la  actuación  de los funcionarios  judiciales,  pues  considera  que  no  realizaron ninguna diligencia tendiente a  establecer su verdadera edad.   

Por  ello, solicita a la Corte que admita la  impugnación solicitada.   

En  el  segundo  escrito argumenta que en el  presente  asunto  también  se  le  vulneraron  la  garantías  fundamentales al  procesado  Walter  Giraldo  Loaiza,  pues  en la sentencia se desconoció que el  subrogado  penal  de  la condena de ejecución condicional no es una gracia sino  un  derecho.  Igualmente señala que sobre este aspecto los falladores ignoraron  el  deber  que  tenían de motivar “cada uno de los puntos que tiene que ver con  la  negación  del  referido  subrogado,  quedando  de  tal manera inmotivada la  sentencia,  considerada  en  su  unidad  inescindible,  las de primera y segundo  grado”.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte que se  conceda el recurso propuesto.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de  Justicia,  en varias ocasiones ha señalado los requisitos formales  que  exige la ley para la admisión del recurso de casación discrecional. Tales  son:   

         “1.-  Que se trate de un fallo de segunda instancia, el cual si fue  proferido  por  el  tribunal  debe ser por delito que tenga pena privativa de la  libertad  inferior  a seis años, o no privativa de la libertad; y si lo fue por  el  circuito,  basta  esa  circunstancia,  sin  que  sea  necesario ningún otro  requisito,  es  decir,  no  importa  ni  el  quantum  punitivo  ni  la  clase de  pena.   

         “2.-  Que  se  interponga  por  escrito  dentro  de  los  15  días  siguientes  a  la  última  notificación  de  la sentencia de segunda instancia  (art. 223 del C. de P.P.).   

         “3.-  Que  exista  legitimación  para recurrir, esto es, que sólo  puede  ser  interpuesto  por  el  procesado,  su  defensor,  el  Procurador o su  Delegado   (art.   218   ibidem,   subrogado   por  la  ley  81  de  1993,  art.  35).   

         “4.-  Que se sustente en debida forma, a saber, que se precisen los  motivos  para  que  se  acepte,  que no pueden ser otros que el desarrollo de la  jurisprudencia,  bien  sea  para  determinar el alcance interpretativo de alguna  disposición  o  aclarar  algún  aspecto  que  jurisprudencialmente  no ha sido  suficientemente   desarrollado;  o  las  razones  para  considerar  que  se  han  vulnerado  los  derechos  fundamentales  (art.  218  inciso  3°  del  C.P.P.)”.  (Casación del 1° de marzo de 1996).   

En  el presente caso, puede afirmarse que en  el  primer  escrito,  presentado  a nombre de la procesada, éstos requisitos se  cumplen  satisfactoriamente,  por  cuanto  se  trata de una sentencia de segunda  instancia  que  si  bien  fue  proferida por el Tribunal Superior de Pereira, la  pena  máxima  del  delito  imputado en el fallo es inferior a los seis años de  prisión.  Igualmente el recurso se interpuso y sustentó, por el defensor de la  procesada,  dentro  del  término  legal  y,  por  último,  en la alegación se  adujeron   las   razones   para   considerar   que  se  vulneró  una  garantía  fundamental.   

En  efecto,  sostiene  el  memorialista  que  dentro  del  presente  asunto  se desconoció el derecho del debido proceso, por  cuanto  que a la procesada no la juzgó su juez natural, ya que en su condición  de menor de edad, la competencia recae en los juzgados de menores.   

Así  mismo, se observa que en el expediente  obra  un  registro  civil  de  nacimiento  de la acusada, en el cual se dice que  nació el 30 de julio de 1982.   

Por  tanto,  el  anterior elemento de juicio  lleva  a  inferir  que  se pudo haber transgredido una garantía fundamental, lo  que  impone  la aceptación del recurso extraordinario de casación, respecto de  Marcela  Guapacha  y,  en  consecuencia,  se ordenará correr el traslado de ley  para que se presente la correspondiente demanda.   

No sucede lo mismo con el escrito presentado  a  nombre  de  Walter Giraldo Loaiza, pues  no enseñó, como era su deber,  como  las  pretendidas  irregularidades  que  denuncia  afectaron las garantías  fundamentales del procesado.   

Así, en lo que respecta al primer argumento,  esto  es,  que  la  condena  de  ejecución  condicional  es un derecho y no una  gracia,  no  informó  a  la Corte las razones por las cuales, en el supuesto de  que   se   trate   de  un  derecho,  tal  consideración  afectó  los  derechos  fundamentales  del  procesado, ni cuál fue el vulnerado, ni las razones por las  cuales fue desconocido.   

De  otro  lado, tampoco explicó porqué hay  falta  de  motivación  de  los fallos, con relación a la negativa de otorgar a  los  procesados  el  subrogado  penal  de  la condena de ejecución condicional,  limitándose  a  afirmar  que  los  sentenciadores  estaban en la obligación de  motivar amplia y razonadamente tal punto de la decisión.   

Por  lo  tanto,  la  Corte  no concederá la  impugnación  extraordinaria  solicitada  por  el  defensor  de  Walter  Giraldo  Loaiza.   

Por  lo brevemente expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

PRIMERO: CONCEDER  el  recurso  extraordinario de casación discrecional solicitado por el defensor  de   la   procesada   MARCELA  GUAPACHA  contra  la  sentencia  condenatoria del 12 de enero del año, en  curso   proferida   por  el  Tribunal  Superior  de  Pereira.  En  consecuencia,  devuélvase  el  proceso  a  la  citada  Corporación  para  que  se  surtan los  traslados de ley.   

SEGUNDO:    NO    CONCEDER  el recurso extraordinario de casación discrecional respecto del  procesado    WALTER   GIRALDO   LOAIZA.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL              RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA                         CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                                           NILSON E. PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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