15595a1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15595  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                              Magistrado Ponente   

                                              Dr. Carlos E. Mejía Escobar   

                                              Aprobado Acta No.150 (1-X-/99)   

Santa  Fe  de  Bogotá  D.C.,  cuatro  (4) de  octubre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V   I   S   T   O   S    

Decide la Sala sobre la solicitud de libertad  que  ha  presentado  el  apoderado  de  la  procesada  ISABEL  CRISTINA TARAZONA  MANTILLA  con  fundamento  en  el  numeral  2° del artículo 415 del Código de  Procedimiento  Penal,  en  concordancia  con  el artículo 72 del Código Penal.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

1.-             La  señora  ISABEL  CRISTINA  TARAZONA  MANTILLA  fue  detenida el 6 de febrero de 1998 como presunta responsable de los  delitos de hurto agravado y falsedad en documento privado.   

2.-               Adelantada    la    correspondiente  investigación  se  definió  la situación jurídica mediante la imposición de  medida  de aseguramiento de detención preventiva, negación del beneficio de la  libertad  provisional  e  inmediata  sustitución  por  detención  domiciliaria  (folio  80, cuaderno del Juzgado), que desde el 13 de febrero de 1998 soporta la  sindicada.   

3.-            La  señora TARAZONA MANTILLA manifestó  su  deseo  de  acogerse  a  la sentencia anticipada, trámite que se adelantó y  culminó  con  la  sentencia  condenatoria proferida en su contra por el Juzgado  10°  Penal del Circuito de Bucaramanga (Santander), por los delitos de falsedad  en  documento  privado  y  hurto  agravado  por la confianza y la cuantía, como  consecuencia  de  lo  cual  le  impuso 29 meses y 10 días de prisión como pena  principal.   

4.-            En  la  sentencia  de primera instancia,  proferida  el  9  de  junio  de  1998,  se afirmó, respecto del subrogado de la  condena  de  ejecución condicional que: “(…) el aspecto subjetivo impide la  concesión  del  beneficio,  porque  como se estableció en la graduación de la  pena,  las  modalidades  del  hecho  la  privan de tal gracia, en atención a la  cuantiosa,  sucesiva  y  reiterada  conducta,  que  alcanzó  a superar los cien  millones  de  pesos, el aprovechar de su posición como directora de la empresa,  el  grado  de  ilustración  y conocimiento de su profesión, son circunstancias  indicativas  de la necesidad del tratamiento penitenciario (…)” y defirió a  la  ejecutoria  de  la  sentencia  el cumplimiento carcelario de la pena. (folio  253, cuaderno del Juzgado).   

5.-            Recurrido  el  fallo,  la Sala Penal del  Tribunal   Superior   del   Distrito  Judicial  de  Bucaramanga  (Santander)  lo  confirmó,  pero  modificó  la  pena  en  el sentido de reducirla a 28 meses de  prisión.   

En  punto  a  la negativa del subrogado de la  condena  de  ejecución condicional, ante la evidencia del cumplimiento objetivo  de  los  requisitos  legales, la negó con fundamento en el aspecto subjetivo de  la procesada TARAZONA MANTILLA, respecto del cual razonó así:   

“a)  La  personalidad  de  Isabel Cristina.  Atendiendo  al proceso en principio se presume buena, porque de una parte carece  de  antecedentes  y  de  otra  se  sinceró con la Justicia al contar los hechos  punibles  ejecutados,  como  al  aceptar  los  cargos  y  solicitar la sentencia  anticipada.   Por  contra  y  si  el  delito  es  un  fiel  reflejo  de  la  personalidad,  según  la  doctrina  y  jurisprudencia  de mayor aceptación, la  Administradora  de  Empresas  Directora  de  la  Fiduciaria  Granahorrar S.A. de  Bucaramanga,  entidad  en la cual ejecutó el millonario desfalco, se valió del  cargo   y  abusó  de  la  confianza  que  los  Directivos  de  la  Corporación  depositaron  en  ella  al  confiarle  ciertas  responsabilidades  y desde luego,  utilizó  sus conocimientos en el campo de las finanzas, no para ser leal con la  Empresa,  sino  para  beneficio  personal.   La  inferencia del juzgador de  instancia  la  comparte  la  Sala  y  cree que la procesada requiere tratamiento  penitenciario,  toda  vez que ejecutó buen número de delitos, de mayor entidad  a  medida  que  ascendía y sí se trataba de una profesional, su traición a la  carrera  y  su  capacidad,  lleva  a  un  mayor  reproche.   Es que no solo  ejecutó  un  desfalco millonario que no se ha preocupado por resarcir, sino que  vulneró  la  fe  pública  con  reiteración  y  por  ende, afectó el tráfico  mercantil,  vital  al  desarrollo  de una nación, por manera que no concurre el  presupuesto.   

“b)  La  naturaleza  y  modalidades  de los  hechos  punibles.   El  proceso se convierte en la guía obligada para esta  evaluación  y  así  vemos  que  se trata de una joven profesional, que lleva a  cabo  retiros  de  dinero  de  clientes  de  la  Corporación  para lo cual debe  falsificar  varios  documentos,  obteniendo así un lucro personal como en favor  de  terceros.   Ascendida  al  cargo de Gerente, continúa con su actividad  delictiva,  al punto que logra apoderarse de más de cien millones de pesos; esa  actividad  delictiva  no solo, entonces, vulneró el patrimonio económico de la  Entidad,  sino  la  fe  pública y con ello se llevo de calle la confianza en el  sistema  mercantil,  por  lo  que dado el daño, tiene que sostenerse que por la  naturaleza  de  esos  punibles  debe  descartarse  el subrogado.  Con mayor  razón  las  modalidades  permite  su  rechazo,  porque  las  falsedades  fueron  reiteradas   e  ideadas cada vez con mayor inteligencia y audacia, a la vez  que  aumentadas  las cantidades a sustraer.  De tal magnitud el engaño que  no  fue  detectado  por los controles internos de Bucaramanga ni de Medellín en  años,  luego  el  pronóstico  desfavorable,  es  decir,  que  ISABEL  CRISTINA  TARAZONA  MANTILLA,  requiere  tratamiento penitenciario, se consolida, dado que  el  juicio  de  diagnóstico  lleva  a  evaluar su personalidad como proclive al  delito”. (folios 37 y 38, cuaderno del Tribunal)   

El   Tribunal   también   condicionó   el  cumplimiento  carcelario  de  la  condena  a  la  ejecutoria  de  la  sentencia.   

6.-            Contra  la  sentencia  del  Tribunal  se  interpuso  recurso extraordinario de casación, que se sustentó con una demanda  en  la  que  el cargo único apunta a “demostrar la equivocada valoración que  al  epítome  de  pruebas se le otorgó por parte de los falladores en punto del  requisito  o  factor  subjetivo  para  negar el subrogado penal de la condena de  ejecución condicional”. (folio 59, cuaderno del Tribunal)   

7.-             El   mismo  apoderado  presenta  ahora  solicitud  de libertad provisional que sustenta en el cumplimiento del requisito  objetivo  del  artículo  72 del Código Penal por cuanto de la pena impuesta de  28  meses,  la  procesada  TARAZONA MANTILLA ha cumplido las dos terceras partes  (18 meses y 20 días) necesarias para el efecto.   

Sobre  el  aspecto  subjetivo, señala que el  comportamiento   procesal  de  la  encartada,  más  su  buena  conducta  en  la  detención  domiciliaria  y  su  carencia de antecedentes, son indicativos de su  readaptación    social,   por   lo   que   debe   concedérsele   la   libertad  provisional.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-            Examinada  la  actuación  procesal,  la  evidencia  demuestra,  en  cuanto  hace  a  la situación de la detención de la  señora  ISABEL  CRISTINA  TARAZONA  MANTILLA,  que  se  encuentra privada de la  libertad  desde  el  6  de  febrero  de 1998 (folio 1 del cuaderno del Juzgado),  permaneciendo  en  establecimiento  carcelario  hasta  el  13 de febrero de 1998  (folio  88)  y  desde  entonces  hasta  hoy (1 de octubre de 1999) en detención  domiciliaria.   

Significa  lo  anterior  que  a  la  fecha ha  permanecido   privada   de   la   libertad   durante   1   año  7  meses  y  23  días.   

2.-            Aunque en principio el artículo 72A del  Código  Penal creado por la Ley 415 de 1997 es la norma que regula el instituto  de  la  libertad  condicional  para  los delitos de hurto agravado y falsedad en  documento  privado  por  los  que  fue condenada la señora TARAZONA MANTILLA, y  sería   por  tanto  esa  la norma a la que debería entenderse referida la  integración  que  ordena  el  inciso  2°  del  numeral 2 del artículo 415 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  aquel contiene como ingrediente objetivo que  excluye  su  pertinencia  de  fuente  formal  para  este  caso concreto el de la  naturaleza y monto de la pena impuesta.   

Como la pena impuesta a la procesada TARAZONA  MANTILLA  fue  de  28  meses  de prisión (folio 39, cuaderno del Tribunal), esa  situación  la  deja  por fuera del ámbito de aplicación del artículo 72A del  Código  Penal.   Si  bien  los  delitos de falsedad en documento privado y  hurto   agravado  por  los  que  fue  condenada  no  están  exceptuados  de  la  aplicación  de  la norma, el monto de la pena impuesta sí lo está, por cuanto  solo  es aplicable “al condenado a pena privativa de la libertad mayor de tres  (3) años (…)”.   

3.-            Los supuestos para que el Juez que esté  conociendo    de   la   actuación   procesal   pueda   conceder   la   libertad  provisional,   con  fundamento en la integración normativa del numeral 2°  del  artículo  415  del Código de Procedimiento Penal con el artículo 72A del  Código Penal,  son los siguientes:   

3.1.-          Que  el  condenado  no  lo  esté por un  delito de los que excepciona el artículo 72A del Código Penal.   

3.2.-          Que la condena haya sido a pena privativa  de la libertad.   

3.3.-          Que el monto de la condena sea superior a  3 años.   

3.4.-          Que  el procesado haya cumplido las tres  quintas partes de la condena impuesta.   

3.5.-          Que  haya observado buena conducta en el  establecimiento carcelario, y   

3.6.-          Que no tenga orden de captura vigente en  su contra.   

En  ausencia  de  uno  cualquiera  de  tales  supuestos,  la  libertad  no podrá concederse.  Y a falta de cualquiera de  uno  de  los  tres  primeros,  la  norma  no  es  aplicable y el instituto de la  libertad  provisional  deberá regirse por el artículo 72 del Código Penal, en  concordancia  con  el numeral 2° del artículo 415 del Código de Procedimiento  Penal.   

4.-            Se  resolverá  entonces la petición de  libertad  provisional  de  la  procesada  TARAZONA  MANTILLA tal como la hace su  apoderado,  con  fundamento  en el cumplimiento de las dos terceras partes de la  condena,  con  referencia  normativa al artículo 415 numeral 2° del Código de  Procedimiento Penal y al artículo 72 del Código Penal.   

Como  la  pena  impuesta  fue  de 28 meses de  prisión  (folio  39,  cuaderno del Tribunal), las dos terceras  partes que  exige  el  artículo 72 del Código Penal para acceder a la libertad condicional  y  por  ende a la provisional, habida cuenta del estado de la actuación, son 18  meses  y  20  días,  suma  inferior  a los 19 meses y 23 días que la procesada  ISABEL  CRISTINA  TARAZONA  MANTILLA acredita cumplidos, por lo que el requisito  objetivo se encuentra demostrado.   

5.-             En  principio,  los  sistemas  penales  tienden  a mantener una correlación lógica entre los diferentes Institutos que  regulan la problemática de la imposición y ejecución de la pena.   

Así,  el  artículo  68  del  Código  Penal  -regulador  del  subrogado  de  la  condena  de ejecución condicional-, señala  expresamente  los  requisitos  necesarios  para  suspender  la  ejecución de la  condena,  cuyo  análisis  debe  permitirle  al  Juez  suponer  si  el condenado  requiere o no tratamiento penitenciario.   

Si  la  conclusión  es  positiva  y  el Juez  determina  que  el procesado requiere tratamiento penitenciario, se ordenará su  captura  si  estuviere libre, respetando los condicionamientos del artículo 198  del   Código   de   Procedimiento   Penal.    Y   si   estuviere  detenido  carcelariamente,  simplemente  se  notificará lo decidido para que continúe en  tal estado.   

Si el esquema fuese por completo consecuente,  a  partir  de  una  tal decisión se iniciaría el tratamiento penitenciario del  condenado.  Y  luego  del cumplimiento de las dos terceras partes de la condena,  un  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad podría evaluar los  resultados de ese tratamiento penitenciario.   

Sin  embargo,  el diseño lógico teórico de  estos  institutos  del  sistema  se  distorsionan  por las situaciones que en la  práctica  presentan  algunos  procesos,  en  los que a veces la totalidad de la  pena  impuesta  se  cumple  antes  de  la  ejecutoria  de  las sentencias que la  impusieron,      originándose     confusiones     entre     el     diagnóstico  que  debe  hacer el Juez de  instancia  para suponer que el condenado requiere tratamiento penitenciario y el  pronóstico  que debe hacer  otro  Juez, a partir del tratamiento penitenciario, para suponer fundadamente la  readaptación  social del procesado.  Ello, a su vez, es consecuencia de un  factor  político  criminal,  que  no  de  justicia  material;  el  régimen  de  detención   como   medida   cautelar   o  asegurativa  mientras  transcurre  el  proceso.   

6.-          Pero  a  esa  distorsión  del  sistema,  impuesta  por  la  realidad  de la duración de algunos procesos penales, por el  régimen  de detención y por la duración misma de algunas penas, acceden otras  a  las  que contribuye la propia judicatura con interpretaciones poco razonables  de  la  ley  que  dejan  de  lado la jurisprudencia como criterio auxiliar de la  actividad  judicial y que permite colocar en un marco de igualdad a las personas  sometidas   a   ella   por   la   vía   de   la   cohesión  que  cumple  dicha  jurisprudencia.   

No  encuentra razonable la Corte que tanto el  Juez  10°  Penal  del  Circuito  de Bucaramanga como la Sala Penal del Tribunal  Superior  del mismo Distrito Judicial se aparten manifiestamente de la antigua y  reiterada  jurisprudencia  de  la Corte sobre la improcedencia del mantenimiento  de  la  detención  domiciliaria  cuando  se  ha dictado sentencia condenatoria,  aspecto  sobre  el  cual  viene  insistiendo la Corporación desde el  9 de  noviembre  de  1993 (Magistrado Ponente: Gustavo Gómez Velásquez en el proceso  radicado 8825.)   

El  Juzgado, simplemente señala que “(…)  como  la  procesada se halla en detención domiciliaria, una vez ejecutoriada la  presente  sentencia  se dispondrá lo pertinente para que cumpla físicamente la  pena  en  el establecimiento carcelario respectivo” y el Tribunal respalda tal  posición  simplemente  anotando  que  “una  vez  en  firme  la  sentencia, la  procesada,  quien  se  encuentra  en  detención domiciliaria, será remitida al  establecimiento  carcelario que se determine, para el cumplimiento físico de la  disminuida  pena”,  pasando  por  alto  que en la definición de la situación  jurídica  de  la  procesada se anotó que “por expresa prohibición de la ley  no se le concede el beneficio de la libertad provisional”.   

7.-            La  caprichosa  separación que allí se  hizo  de la tradición jurisprudencial sobre detención domiciliaria, generó un  régimen  de privación de la libertad desprovisto de supervisión, orientación  y  control  carcelario  para  la  señora ISABEL CRISTINA TARAZONA y la Corte no  puede  modificarlo dadas las limitaciones funcionales que genera el hecho de que  su  competencia  en  casación  está  reducida a ciertos eventos en materia del  régimen  de  libertad  y  detención,  según lo ha reiterado además su propia  jurisprudencia.   

8.-             Debe  entonces  estudiarse  el  factor  subjetivo  del instituto, respecto de la procesada en las condiciones planteadas  por la sentencia.   

Como  el  artículo  72  del  Código  Penal,  señala  que  para  realizar  el  pronóstico  sobre la readaptación social del  interno  en  tratamiento penitenciario, deben tenerse en cuenta la personalidad,  la  buena  conducta  en el establecimiento carcelario y los antecedentes de todo  orden,  la Corte abordará el análisis del mismo, o de los elementos que de él  hayan  podido  materializarse,  para  fundar  en  ello  el  pronóstico sobre la  readaptación social.   

Lo  anterior  por  cuanto  la  diferencia que  existe  entre  los requisitos para conceder la condena de ejecución condicional  y  los  que  son  necesarios para la libertad condicional, es que en ésta ya ha  transcurrido  el  cumplimiento  de  las  dos terceras  partes  de  la  pena  en internamiento y es a partir de  allí,  como de su propia evolución en lo que se apoya el Juez para pronosticar  si  el interno está en condiciones de reintegrarse a la sociedad, sin perder de  vista los factores ya valorados para definir su necesidad.   

9.-            De  modo  que personalidad, naturaleza y  modalidades  del  hecho punible deben analizarse para determinar si el condenado  requiere  o  no  tratamiento  penitenciario. Personalidad y antecedentes de todo  orden   deben  también  estudiarse  junto  con  la  conducta  observada  en  el  establecimiento    carcelario,    para    el   otorgamiento   de   la   libertad  condicional.   

Deviene de lo anterior que lo que marcadamente  diferencia  un  Instituto  del  otro  son  los  elementos  relacionados  con  el  tratamiento  penitenciario,  que  está  compuesto  “(…)  por un conjunto de  medios  educativos, instructivos, laborales, culturales, recreativos, deportivos  y  familiares   que  se  usan,  con  base  en  la  dignidad humana y en las  necesidades           particulares          de          la          personalidad de cada sujeto, para obtener  tal   fin   de  reinserción  sociocultural  (artículo  143  Ley  65  de  1993)  “1  y  que  dicha  diferencia  se  patentiza  en tanto los aportes del  tratamiento   conduzcan   FUNDADAMENTE   a  variar  el  juicio  de  valor  hecho  precedentemente  para negar la condena condicional cuando ello sea objetivamente  posible.   

10.-            Al  momento  de  negar  la  condena  de  ejecución  condicional las sentencias de primera y segunda instancia analizaron  la  personalidad de ISABEL CRISTINA TARAZONA MANTILLA, la naturaleza y modalidad  del  hecho  punible  y  concluyeron  a partir de tal análisis (19 de octubre de  1998).   Desde  entonces  hasta  la  fecha (1 de octubre de 1999) no se han  aportado  al  proceso  datos  relevantes  que  referidos  a  los  elementos  del  tratamiento  penitenciario  hagan  variar  tal  diagnóstico. Su contenido sigue  vigente  y  la  Corte  lo  mantiene, sin que para ello sea posible determinar la  validez  de aquellos asertos frente a las evidencias probatorias que contiene la  actuación  procesal,  habida cuenta que las presunciones de legalidad y acierto  de  la sentencia no son discutibles en el trámite de una libertad provisional y  van    a    ser    objeto    de   pronunciamiento   al   proferirse   fallo   de  casación.      

Lo   anterior  no  significa  que  la  Sala  desconozca  la  incidencia  de la privación de la libertad y del régimen de la  misma  como  factor  resocializante, solo que no son los únicos, que no siempre  producen  el  resultado  esperado  y  que  esa  posibilidad  la  prevé el orden  jurídico  cuando se define como sistema regido por la legalidad de la pena, por  su   proporcionalidad,  por  su  ejecución  reglada  y  principalmente  por  su  determinación máxima.   

11.-           A  las  consideraciones  hechas  por los  falladores  sobre  la  necesidad  del  tratamiento penitenciario de la procesada  TARAZONA   MANTILLA,   súmase   el  lapso  que  ha  permanecido  en  detención  domiciliaria  desde  entonces.   Pero  en  este  caso no es posible deducir  FUNDADAMENTE,  es decir pronosticar, su readaptación social.  De lo único  que  hay  constancia  es  de que ha permanecido recluida domiciliariamente, esto  es, que no se ha fugado ni ha intentado hacerlo.   

Y lo anterior se afirma porque el 15 de abril  de  1998  se  informó  por parte de la Directora de la Reclusión de Mujeres de  Bucaramanga  que  la  señora  TARAZONA MANTILLA estaba cumpliendo la medida sin  ninguna  novedad  (folio 211, cuaderno del Juzgado),  y por solicitud de la  Corte,  la abogada asesora de la Reclusión de Mujeres de Bucaramanga certificó  que  como  en  el  comportamiento  de  la  detenida  domiciliariamente  nunca se  observó  ninguna  anomalía,  se  ha  calificado su conducta de ejemplar.   Pero  acto  seguido aclara que nunca se ha valorado su  conducta  por  el Consejo de Disciplina en la forma que  lo  ordena  la  Ley  65 de 1993 en su artículo 118.  Es decir, su conducta  nunca ha sido supervisada, orientada ni controlada.   

12.-           Entonces,  si  la  diferencia  entre los  requisitos  de  la  condena  de  ejecución  condicional  y  los  de la libertad  condicional  es  la  incidencia  del  tratamiento  carcelario  frente  al juicio  fundado  de  readaptación  social,   el pronóstico de resocialización debe hacerse, en un principio,  frente  a  los  resultados  del  cumplimiento del mismo. Pero si no hubiere sido  posible  iniciarlo  en  los  términos  de  cientificidad  y  en los desarrollos  previstos  por  la  ley  penitenciaria,  por haber permanecido el procesado bajo  régimen  meramente  asegurativo, habrá de acudirse a evaluar la incidencia que  los  elementos  comunes  al  tratamiento  y  al  régimen asegurativo-detentivo,  hubieren  podido producir, conforme a los principios o finalidades declaradas de  la pena.   

Si  ellos son de tal escasez o ausencia, como  ocurre  en  el  asunto  que se resuelve, el pronóstico necesariamente ha de ser  desfavorable      y     el     beneficio     debe     denegarse.   

Por  las  anteriores  razones,  La Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1°.- NEGAR la libertad provisional solicitada  por el apoderado de la procesada ISABEL CRISTINA TARAZONA MANTILLA.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

No hay firma  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                 YESID RAMIREZ BASTIDAS   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

  Secretaria  

    

1.-  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de reposición del 20  de  septiembre  de  1999.  Radicación 12694. Magistrado Ponente: Alvaro Orlando  Pérez Pinzón.     

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