15193i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15193  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                  Nilson   E.  Pinilla  Pinilla   

                                               Aprobado Acta  N° 98   

Santafé de Bogotá, D. C., seis (6) de julio  de mil novecientos noventa y nueve (1999).    

ASUNTO :  

Decide  la  Corte  sobre la admisibilidad del  recurso  extraordinario de casación discrecional interpuesto por el defensor de  los  procesados  RAFAEL  GUSTAVO  ROJAS  ARIAS  e  ISMAEL  YEPES DIAZ, contra la  sentencia  de  segundo  grado  proferida  por el Tribunal Superior de Cartagena,  Sala  Penal,  de fecha 30 de septiembre de 1998, confirmatoria de la emitida por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de El Carmen de Bolívar el 6 de noviembre de  1997,  mediante  la cual los condenó como coautor y cómplice, en su orden, del  delito  de  usurpación  de  funciones  públicas, a la pena principal de seis y  tres  meses  de  prisión, respectivamente, y a la accesoria de interdicción de  derechos y funciones públicas “por un periodo similar”.   

ANTECEDENTES :  

Se  adelantó  esta  investigación Penal con  fundamento  en  la  denuncia  de  Pedro  Arrieta  Vásquez,  Alcalde de San Juan  Nepomuceno  (Bolívar),  informando  que  los  señores  ALEXIS  POSSO GONZALEZ,  ISMAEL  YEPES DIAZ y RAFAEL GUSTAVO ROJAS ARIAS, quienes habían desempeñado en  la  administración  anterior  los  cargos  de  Tesorero,  Tesorero  Auxiliar  y  Secretario,  en  su  orden,  luego de presentar renuncia y serles aceptada el 29  de   mayo de 1992 por el Alcalde encargado anterior,  procedieron el 5  de  junio  de  ese  año a suscribir una comunicación a la Gerente del Banco de  Colombia  de  Cartagena,  solicitándole  la  transferencia  de  recursos de una  cuenta   de   fondos   comunes  a  otra  de  obras  públicas,  de  la  referida  alcaldía.   

Dentro del proceso,  los ex-funcionarios  adujeron  que  el  oficio  había  sido  elaborado  el  29 de mayo de 1992, para  transferir  dineros  de  la  cuenta  de  “fondos  comunes”  a la de “obras  públicas”,  con  la  finalidad  de cubrir un cheque que había sido girado al  contratista  Rafael  Ibañez  Fayad  por concepto de la realización de obras de  acueducto  y  alcantarillado  en  favor  del  municipio,  comunicación  que fue  rubricada,  de  común  acuerdo  por  los tres, el 5 de junio de 1992, cuando ya  tenían  conocimiento  de  que  los  reemplazos  del  Secretario  General  y del  Tesorero,  se  habían posesionado los días 2 y 3 de junio, respectivamente. El  de ISMAEL YEPES DIAZ  lo hizo el 9 de ese mismo mes.   

Ante  la  denuncia,  el  cheque  referido fue  pagado  parcialmente,  debiendo  cubrir la nueva administración de la alcaldía  el      valor     restante,     que     ascendió     a      $1’281.747,79,   mediante   cheque   N°  6592705  del  Banco  de  Colombia  aludido,  fechado  el  10  de julio del mismo  año.   

También  sostuvieron  los  incriminados a lo  largo  del  proceso, que habían firmado la solicitud de transferencia de fondos  por  el  requerimiento del nuevo Alcalde de no retirarse hasta tanto no hicieran  entrega  de  sus  cargos  correspondientes,  empalme  que  se prolongó por unos  días.   

Tales exculpaciones no encontraron repaldo en  la  apreciación  probatoria  y  jurídica  efectuada por los administradores de  justicia,  que  observado el respectivo enjuiciamiento, proferido el 25 de julio  de  1994,  condenó  a ALEXIS POSSO GONZALEZ y a RAFAEL GUSTAVO ROJAS ARIAS como  coautores  del delito de usurpación de funciones públicas, mientras que ISMAEL  YEPES  DIAZ lo fue como cómplice, estimando el Juzgado  Penal del Circuito  de  El  Carmen  de Bolívar en su sentencia de fecha 6 de noviembre de 1997, que  para  cuando  suscribieron  la  autorización  el  5  de  junio de 1992, los dos  primeros  ya  habían  sido reemplazados, y si bien el último aún desempeñaba  su  cargo, no ignoraba que POSSO y ROJAS ya no eran funcionarios. Esta sentencia  fue  apelada  en  defensa  de  RAFAEL  GUSTAVO  ROJAS ARIAS e ISMAEL YEPES DIAZ,  siendo  confirmada  en su integridad el 30 de septiembre de 1998 por el Tribunal  Superior de Cartagena.   

SUSTENTACION DEL RECURSO :  

El  defensor de los procesados RAFAEL GUSTAVO  ROJAS  ARIAS  e ISMAEL YEPES DIAZ manifiesta que formula el recurso de casación  excepcional,  porque  considera necesario el desarrollo jurisprudencial en torno  a   “cuando  se  comete  realmente  el  delito  de  usurpación  de  funciones  públicas”,  así  como  para  garantizar  los  derechos  fundamentales de sus  defendidos  al debido proceso y a la defensa técnica, en cuanto a la actuación  de su antecesor.   

Indica  que  en  el  trámite  del recurso de  casación  demostrará  que la tesis aducida por el Tribunal, conforme a la cual  le  está  vedado  ejercer  funciones  públicas  al servidor correspondiente, a  partir  de  la  fecha  de  aceptación  de  su  renuncia o de la posesión de su  reemplazo,  no  es  absoluta,  aduciendo  pero no especificando frente al evento  concreto  que  se  esfuerza  en  defender,  que “existen normas especiales que  autorizan  al  servidor  que  ha  sido  desvinculado  de  la  administración  a  continuar prestando sus servicios”.   

Adicionalmente  menciona  que  los  fallos de  instancia   no   fueron   emitidos   en   consonancia   con  la  resolución  de  acusación.   

Su alegato en cuanto a la violación al debido  proceso  y  a  la defensa en la etapa instructiva y en la causa, lo centra en la  crítica  a  la  defensa  técnica  ejercida  por  el  anterior apoderado de sus  defendidos  y  en  su  renuncia  luego  de  haberse  proferido la resolución de  acusación,  habiendo  anunciado  que apelaba pero sin efectuar la sustentación  del  recurso,  al  igual  que  las  peticiones de nulidad que presentó ante los  falladores,  sin  resultados  positivos; no obstante, no determina adecuadamente  el  recurrente  la  verdadera trascendencia de tales actuaciones u omisiones del  abogado  de turno en la aducida falta de garantía de los derechos fundamentales  de sus apadrinados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE :  

De  conformidad  con  lo  estipulado  por  el  artículo  218  del  Código de Procedimiento Penal, el recurso de casación por  vía  excepcional  es  viable  frente a las sentencias de segunda instancia, por  delitos  en  que no esté prevista la casación regular, pero únicamente en los  casos  en  que  la  corporación lo considere necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

Para tal efecto, esta Sala ha fijado de manera  reiterada  unas  exigencias  mínimas  para  analizar  la viabilidad del recurso  discrecional de casación.   

Así,  en providencia de fecha 4 de noviembre  de  1998,  radicación  N°  14.481,  M.  P.  Jorge  Aníbal  Gómez Gallego, la  corporación expresó:   

“El  hecho de que la casación discrecional  se  desvincule  de  los  presupuestos  objetivos contenidos en el inciso 1° del  artículo  218,  no  le  quita el carácter de recurso  extraordinario,  pues  seguirá  siendo  eminentemente  rogado  (no  una  actuación  oficiosa  de  la  jurisdicción)  y  sujeto  a  la  exposición sumaria inicial de una violación manifiesta de la ley.   

De  modo que no sólo deben invocarse los dos  únicos  propósitos  de  realización que apoya la ley, ésto es, el desarrollo  de  la  jurisprudencia  y la protección de los derechos fundamentales, sino que  también  debe  presentarse  verosímilmente  la necesidad de uno o ambos fines.  Así   el   actor   deberá   argumentar   sobre  la  ausencia  de  definiciones  jurisprudenciales,  en  relación con uno o varios de los temas discutidos en el  proceso;  o  también  indicar  demostrativamente que en el curso del mismo hubo  infracciones  graves  a  los derechos fundamentales que debieron garantizarse en  el  mismo,  desde  luego  con  la  suficiente  individualización  de los que se  estiman   violados   y   las   conductas   de   la   judicatura   que   a   ello  contribuyeron.   

Lógicamente,  la  exigencia  no puede ser de  otro  modo,  porque  la  Corte  no  podría  entrar  a auscultar el proceso para  declarar  motu proprio que el  asunto  merece  un  tratamiento  jurisprudencial  aún  no dispensado, o que los  jueces  de  instancia  menoscabaron  algunas garantías fundamentales, pues ello  equivaldría  a  entrar  oficiosamente  en  el  fondo  de  la  cuestión, sin la  provocación   procesal   suficiente   y   propia   de   los  recursos.”    

Con  tales precedentes, se observa en el caso  examinado   que  el  impugnante  presenta  su  inconformidad  con  la  decisión  judicial,  tratando de aducir, de una parte, vacío jurisprudencial, en aspectos  que  serían  propios  del  derecho  administrativo,  o  que  no  relaciona, por  ejemplo,  frente  a  las  providencias  de  esta  Sala sobre el hecho punible en  cuestión,  que  en  parte  fueron tenidas en cuenta por el Tribunal Superior de  Cartagena  en  el  fallo  impugnado, ni en cuanto a la incidencia que penalmente  puedan tener sobre la clara situación de sus asistidos.   

Lo  mismo  ocurre  con  la  aducción  de las  presuntas   irregularidades   en   que   pretende   basar   el   recurrente   el  quebrantamiento  de garantías fundamentales de sus poderdantes, sin analizar la  consecuencia  que  pudieron  tener  dentro  del  proceso,  ni   detenerse a  indicar  de  qué manera la falta de recepción de dos declaraciones solicitadas  oportunamente,  cuya  práctica  se  intentó  infructuosamente,  o  la falta de  actuación   de   su   antecesor   en  algunas  diligencias,  así  como  la  no  sustentación  de  un  recurso  de  apelación,  por  ejemplo, incidían grave y  definitoriamente   en  la  lesión  al  derecho  de  defensa, ciñéndose a  formularla  como  alegato  de instancia, cuyos argumentos fueron suficientemente  analizados por el Tribunal y desechados.   

En tales condiciones, se impone la inadmisión  del recurso excepcional de casación examinado.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E :  

NO   CONCEDER  el  recurso  excepcional  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de los procesados RAFAEL GUSTAVO ROJAS  ARIAS e ISMAEL YEPES DIAZ.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL                          RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                               CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                                                        MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR              NILSON  E.    PINILLA   PINILLA               

         

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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