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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14817  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

Aprobado Acta No.. 133  

Santafé de Bogotá D.C., siete de septiembre  de mil novecientos noventa y nueve.   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustentatoria  del  recurso extraordinario de casación interpuesto  por  el  defensor  de JORGE BARRERA contra la sentencia proferida el 30 de abril  de  1.998 por el Tribunal Superior de Florencia (Caquetá), por medio de la cual  se  modificó  lo  atinente  a  la pena accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  en  el  sentido de reducirla al máximo legal de 10 años,  confirmando  en  lo  demás la dictada por el Juzgado Primero Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad,  en  cuanto  a  la pena principal de 30 años de prisión  impuesta  a  dicho  procesado  y al pago de los perjuicios como cómplice de los  homicidios    de    Jorge    Humberto    Chamorro     y    Boris   Ramírez  Quimbaya.   

HECHOS:  

Así los sintetizó el Tribunal:  

“La  investigación estableció que el día  11  de  mayo de 1.997, en el área urbana del municipio de Milán (Caquetá), al  establecimiento      comercial      conocido      como      las     ‘Lozadas’     o    Buena    Vista’,   pasadas   las  6:30  de  la  noche  ingresaron  Jorge Barrera y Ezequiel Perdomo Santanilla, donde ocuparon la misma  ubicada  en  el  lugar  adyacente  a  la  segunda puerta de acceso y consumieron  cerveza  en  forma  amigable  en  compañía  de Boris Ramírez Quimbaya y José  Humberto  Chamorro.  Momentos  después  Jorge y Ezequiel salieron de la cantina  con  dirección  a  la  vivienda  del primero donde se aprovisionó cada uno con  cuchillo                 ‘mataganado’.  Regresaron  al  sector  y  de  improviso  Perdomo Santillana penetró al negocio  público  para  propinarle cuchilladas en el cuerpo a Boris y José Humberto con  el arma proporcionada por Barrera.   

La  captura  de  los  sindicados  se  logró  después  de  consumado  el  hecho  por miembros del Departamento de Policía de  Caquetá,  Estación  de  Carabineros  de Milán, cuando por colaboración de la  ciudadanía  se  conoció  el  lugar  donde  se habían dado a la fuga. Mientras  tanto  Boris Ramírez Quimbaya falleció cuando era auxiliado en el Centro de la  Salud  local  por  ‘herida  lineal    en    cara    lateral    izquierda    por    delante    del   músculo  esternocleidomastoideo  con  sección  total  de carótida izquierda’  y  José  Humberto  Chamorro  en  el  hospital  María Inmaculada de Florencia donde fue trasladado por la gravedad de  las  lesiones  ‘muscular de  región    infraescapular   izquierda,   pleura,   lóbulo   pulmonar   inferior  inzquierdo…      y      muscular      de      región      lumbar     derecha,  retroperitoneo”.   

LA DEMANDA:  

En  el  único  cargo  que  dice  formular el  demandante,  acusa  la sentencia recurrida de “ser violatoria directa de norma  de  derecho  sustancial:  arts. 5, 24 y 323 de C.P., por indebida aplicación; y  art. 40 # 4º del C.P., por falta de aplicación”.   

Para  demostrar  su  afirmaciones,  precisa  inicialmente  que en el fallo recurrido se sostiene que para reconocer el error,  en  el  proceso  debe emerger que se obró “sin tener pleno conocimiento de la  conducta  que  se  ejecuta; …que ese conocimiento sea falso por error esencial  sobre  los  elementos  que  concurren  a  la  conformación  del tipo;…que ese  conocimiento  equivocado sea invencible, esto es, insuperable…”, ya que ante  la  ausencia  de  cualquiera  de  estos  presupuestos  no  es dable reconocer la  inculpabilidad con base en el numeral 4º del artículo 40 del C.P.   

Acto  seguido, y para respetar la sui generis  metodología    y    contenido    de    la   demanda,   el   actor   expone   lo  siguiente:   

Se   responde   a   este  argumento  así:  Concedo  la premisa mayor: Es  la norma del artículo 4º #4 del C.P.   

Niego   la   premisa   menor   por   ser  falsa.    En   efecto   estas   tres   connotaciones  jurisprudenciales  demostrativas del error se dan en el caso sub iudice de Jorge  Barrera:  a)  Obró  sin  tener  conocimiento de la tipicidad de la conducta que  ejecutó:  Prestar  al autor del homicidio. Ignoraba los elementos que tipifican  la  complicidad:  Contribuir  al hecho punible  cumpliendo promesa anterior  al  mismo.  Si  el  Juez  de  primera instancia ignora que el cumplimiento de la  promesa  sea  hecha  anteriormente  al  hecho  punible.  El  juzgado dijo que la  promesa  debe  ser anterior a la realización del hecho punible y el art. 24 del  C.P.  dice  la  promesa  debe ser anterior al hecho punible. Es imposible que la  promesa de contribuir al hecho sea posterior.   

Luego si el Juez ignora esto con mayor razón  el procesado. Y debe aceptarse su ignorancia o error.   

‘Este  conocimiento,  dice  la  jurisprudencia,  es  falso por error esencial sobre los  elementos    que    concurren    a   la   conformación   del   tipo’.  El  procesado  Barrera  erradamente  desconocía los elementos conformantes del tipo.   

‘Ese conocimiento  equivocado,    dice    la    jurisprudencia,    es    invencible,    esto    es,  insuperable’    bien  estudiando o consultando.   

La   ignorancia   que   tiene  Barrera  es  invencible,  sirve  de  excusa.  La  ignorancia  que  no  sirve  de excusa es la  vencible.  Estas  afirmaciones  se  respaldan  en  los  arts.  10º  y 40 #4 del  C.P..   

3.  Cuando  se  formula  un  argumento  por  analogía,       con      fundamento            en  jurisprudencia,  debe  precisarse la existencia de similitud, paridad, verdadera  igualdad.  Y  si  se  da similitud, paridad, verdadera igualdad, debe afirmarse,  reconocerse la existencia de la convicción errada e invencible.   

      4.  Argumento  por  analogía  es  deducir  un  objeto  de otro, por la semejanza existente entre el  caso  jurisprudencial  y el caso sub iudice.  Si  hay  real semejanza existente entre el caso jurisprudencial y  el  nuevo  caso,  se  deberá reconocer la existencia de la convicción errada e  invencible.  Pero  esto no lo hizo el Tribunal, violando el art. 40 # 4 del C.P.  por falta de aplicación.   

5. Normas violadas por la sentencia recurrida  en casación:   

a).  Art.  5º del C.P. porque si se da la  inculpabilidad  del  art. 40 # 4 no puede afirmarse la inculpabilidad dolosa del  art. 5º del C.P.   

      b).  Art.  24  del  C.P.,  porque  si  existe  inculpabilidad es inexistente la culpabilidad dolosa,  por ausencia de voluntariedad. En efecto:   

Voluntario es lo que produce el conocimiento.  Es   así   que   lo   que   se  hace  ‘con       convicción      errada      e      invencible’  no  procede  del  conocimiento.   Luego  es  involuntario. Luego hay inculpabilidad. Luego debe reconocerse que el  procesado actuó con la convicción errada e invencible.   

c).  Art.  323 del C.P., porque si no existe  culpabilidad   dolosa   es  imposible  esta  norma  que  tipifica  el  homicidio  intencional.     Estas     tres     normas     se    violaron    por    indebida  aplicación.   

     d). Art. 40 # 4 del C.P.  se  violó  por  falta  de  aplicación,  porque  existiendo culpabilidad debió  aplicarse, por regular el caso sub iudice.”   

Solicita  en  consecuencia,  que  se  case la  sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES:  

1.  No  obstante  la  aparente  y  simulada  correción  en  la  proposición  formal  de la censura con la que el demandante  reclama  el  error  disculpante  de  que  trata  el  artículo 40.4 del C.P., la  pretendida  demostración  pone  en  evidencia  serias  falencias en cuanto a la  comprensión  del  contenido  y  alcance de cada una de las formas de violación  directa  de la ley, que por tratarse de yerros en el juicio del intelección del  juzgador   sobre   la   existencia,   el  contenido  o  interpretación  de  las  disposiciones  legales  que regulan el asunto, se da por descontado que se acoge  la  valoración  plasmada en el fallo sobre los hechos y las pruebas, por cuando  el    agravio    se    presenta    desde    puntos    de   vista   eminentemente  jurídicos.   

2.  En  este  caso,  paladinamente  cree  el  demandante  cumplir  con  su obligación de demostrar la supuesta vulneración a  la  ley,  a partir de sus personales y escuetas afirmaciones de que, contrario a  la  tesis  del Tribunal, el comportamiento del procesado se llevó a cabo dentro  de  las  circunstancias, que dice, han sido decantadas por la jurisprudencia que  etéreamente  refiere  sin  concretar  ni citar ninguna, para que sea posible el  reconocimiento   del   error  disculpante,  lo  cual  aparte  de  comportar  una  explicación  al  vacío,  esto  es,  que  no  dice ni contiene nada que permita  desentrañar  cuál  es  en el fondo el argumento del impugnante, se opone a las  conclusiones fácticas del fallador.   

3.  Además,  ciñe  el actor sus críticas a  expresiones  del  a  quo,  relacionando  frases que atribuye a la jurisprudencia  sobre  los requisitos del error, cayendo de nuevo en una tautología que deja en  absoluto  desconcierto  a  qué  concretamente  se  contrae  el yerro alegado, y  además,  únicamente  menciona el fallo de segundo grado para afirmar de manera  genérica  que vulneró el artículo 40.4 ibídem, olvidando que por ser este un  medio  de  impugnación  de  carácter  rogativo, en el que los juicios sobre la  legalidad  de  la  sentencia  son  limitados  en  la  medida  en  que se sujetan  únicamente  a  los motivos previstos en la ley, es el demandante quien tiene la  carga  de  mostrarle  a  la  Corte  de manera seria, lógica y coherente en qué  consisten  los  mismos,  pues  de  lo  contrario,  se  estaría  sugiriendo  una  oficiosidad  que  en  éstos  términos  no  es  permitida,  como  tampoco lo es  corregir  la  demanda,  o  peor  aún  suplir  sus  vacíos, como sucede en este  caso.    

Se  impone  pues,  el  rechazo  in limine del  libelo.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1. Rechazar in limine la demanda de casación  presentada a nombre del procesado JORGE BARRERA.   

2.  En  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto contra la sentencia proferida  el   30   de   abril   de   1.998   por   el   Tribunal  Superior  de  Florencia  (Caquetá).   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo   197   del   C.P.P.,   contra   esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

NO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL                       JORGE            ENRIQUE            CORDOBA  POVEDA                                                 

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                          CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR   

ALVARO        ORLANDO       PEREZ  PINZON                               NILSON PINILLA PINILLA   

Patricia Salazar Cuéllar  

Secretaria    

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