14796dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14796  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No. 200   

Santafé de Bogotá D.C., diez y seis (16) de  diciembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Vistos:  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado GABRIEL MOTTA, reúne en su aspecto formal  los  requisitos  a  que se refiere el artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

El  9  de  noviembre  de 1996 falleció LUIS  ENRIQUE  OBANDO  GALLEGO  como  consecuencia  de  múltiples golpes  que le  propinaron  varias  personas,  luego  de  ser sorprendido intentando robar en el  interior una camioneta.    

Fue  vinculado  al  proceso  GABRIEL  MOTTA,  contra  quien  la  Fiscalía  dictó resolución de acusación el 13 de marzo de  1997,   por  el cargo de homicidio agravado por la causal 6º del artículo  324  del  Código  Penal. Surtido el trámite del juicio el Juzgado 37 Penal del  Circuito  decidió  condenarlo por el delito de homicidio preterintencional a la  pena  de  10 años y 5 meses de prisión. Esta determinación fue apelada por el  Fiscal  y  el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá, mediante providencia del  22  de  octubre  de 1997 –la  que  es  objeto del recurso de casación—,  modificó  el  fallo  y  condenó  al  procesado  MOTTA a la pena  principal  de  25 años y 4 meses de prisión, en calidad de coautor responsable  de homicidio simple.   

La demanda:  

El  único  cargo  propuesto en contra de la  sentencia  lo  apoyó  la  defensa  en la causal 2ª de casación.  Lo hace  consistir  en  que la Fiscalía profirió resolución acusatoria en contra de su  representado  por  el  delito  de homicidio agravado, el Juzgado del Circuito lo  condenó  en  primera instancia por homicidio preterintencional y el Tribunal lo  hizo  por  homicidio  simple. Sin más, estimó infringidos los artículos 1º y  220   del   Código   de   Procedimiento   Penal   y   29  de  la  Constitución  Nacional.   

Consideraciones de la Sala:  

“La     sentencia     –señaló la Corte con Ponencia de quien  aquí    realiza    idéntica    labor—1   

es el acto procesal naturalmente llamado a  dar  fin  al  proceso,  a resolverlo de manera definitiva.  Pero en ella el  juzgador  viene  atado,  circunscrito,  por  la resolución acusatoria.  El  alcance  de  esa  limitación  es  lo que en el fondo constituye el principio de  congruencia.   

“La  ley  Colombiana,  como  en general lo  conciben  los sistemas de derecho positivo fundamentados en similares principios  procesales,  reconoce que el proceso penal define gradualmente su objeto y que a  tal  identificación  concurren  dos  criterios  o elementos: el histórico y el  normativo.   También, que ninguno de los dos es suficiente, con exclusión  del  otro,  para  delimitar  dicho  objeto o sea, en otras palabras, la conducta  materia  de  juzgamiento.   Sin  embargo, a través de las regulaciones que  sobre  la  estructura  del  procedimiento  y  su mecánica se han sucedido en el  tiempo,  se ha acudido a instituciones procesales distintas para fijar con mayor  o  menor  amplitud  las  facultades  del  Juez  frente  a  la  acusación, o las  posibilidades  de  llevar  a cabo variaciones que repercutan en la denominación  jurídica del delito por el cual se procede.   

“Actualmente  el artículo 180 del Código  de  Procedimiento  Penal,  recoge  la  doble dimensión identificadora del hecho  cuando  exige  que  el  fallo contenga un resumen de los hechos investigados, un  resumen  de  la  acusación,  y la calificación jurídica de los hechos y de la  situación  del procesado.  Dicha disposición ha de entenderse con arreglo  al  marco  jurídico  –  fáctico  que  a  su vez el legislador ha previsto para  construir  la  acusación.   Por  eso  la  norma, aislada del contenido del  artículo   442  ib.,  reportaría  significados  muy  amplios  y  probablemente  ambiguos .   

“Esta  última regla, a su vez, exige como  requisito  formal  de la resolución de acusación una narración de los hechos,  con  todas  las  circunstancias de modo, tiempo y lugar que los especifiquen, es  decir,  que  permitan  individualizarlos;  y  además  demanda  la calificación  jurídica  de  esos  hechos,  advirtiendo  que  la  misma  es  provisional y que  contendrá  el  señalamiento  del  capítulo dentro del título correspondiente  del Código Penal.   

“Tal manera de regular las exigencias de la  acusación  y  de  la  sentencia,  no tiene por objeto sino significar que en el  marco  de  aquella es que se va a mover la actuación del fallador y cuáles sus  límites  de  decisión.   Así entonces, ha entendido la jurisprudencia de  ésta   Corporación,   los   hechos,  histórica  o  fácticamente,  deben  ser  ESENCIALMENTE   los  mismos;  y  la  calificación  jurídica,  aún  no  siendo  idéntica  –resolución por  el     mismo     tipo     penal     imputado     por    el    Fiscal–  sí  debe  estar recogida en el mismo  Capítulo  del  Código  Penal”.  Esto último explica precisamente que uno de  los  contenidos  de la resolución de acusación, previsto en el numeral 3º del  artículo   442  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  sea  la  calificación  jurídica  provisional  de  la conducta, con mención del capítulo y el título  del  Código Penal donde se encuentra prevista, siendo dicho carácter el que le  permite  al  juzgador  variar la imputación, a condición de lo haga dentro del  mismo  capítulo  del  Código  Penal  y  no  resulte agravada la situación del  procesado.2   

Cuando se recurre en casación con fundamento  en  la causal 2ª del artículo 220 del Código de procedimiento Penal,  no  puede  perderse de vista lo señalado en precedencia.  Es deber del censor,  en   consecuencia,  como  condición  para  que  la  demanda  le  sea  admitida,  demostrarle  a  la  Corte  que  el delito objeto de la sentencia no se encuentra  previsto  dentro  de  los mismos título y capítulo del Código Penal referidos  en  la  resolución  de  acusación o que, estándolo, empeora la situación del  procesado.   

Así  no  lo  hizo  la  defensa  en  el caso  examinado.    Le  bastó  afirmar  que  se  transgredió  el  principio  de  congruencia  y como demostración simplemente señaló que la acusación fue por  homicidio   agravado,  que  en  primera  instancia  se  condenó  por  homicidio  preterintencional  y  que  en  segunda  se  hizo  por homicidio simple.  La  evidente  falta de sustentación del ataque y la circunstancia manifiesta de que  en  realidad  no  ha  sido  planteado  ningún  problema  de  consonancia  entre  acusación y sentencia, impiden la admisión de la demanda.   

Debe  anotarse,  para  finalizar,  que en el  escrito  a  través  del  cual  la  defensa interpuso el recurso de casación se  refirió  a un segundo cargo por la vía de la causal 3ª.  No obstante, al  no  ser incluido en la demanda,  no existe ninguna razón para que la Corte  se refiera al mismo.   

Por  lo  expuesto,  de  conformidad con el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda   de   casación  presentada  a  nombre  del  procesado  GABRIEL  MOTTA.   

2.   Declarar  desierto    el    recurso   y   devolver las diligencias al Tribunal de origen.   

3.  Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                                                                  JORGE   E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                                                     CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                               NILSON  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  .    Sentencia   de   casación   de   marzo   17   de   1999.  Radicación  10.862.   

2  .  Cfr  la providencia citada.     

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