14756d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14756  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                      Magistrado  ponente:   

                      Dr.  EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

                    Aprobado Acta  No.41   

Santafé de Bogotá D.C., veinticuatro (24) de  marzo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Decide  la Corte el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  WILSON  SANTIAGO ORTEGA PERALTA y  ANTONIO  RICARDO  RODRIGUEZ  PRIETO  contra  la sentencia de febrero 6 de 1.998,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Sincelejo  condenó  a  los  referidos procesados a 30 años de prisión, como coautores de  los  delitos  de  homicidio agravado, secuestro extorsivo y lesiones personales.   

ANTECEDENTES  

1.-  En la madrugada del 2 de julio de 1.988  Rafael  Enrique  Montes  Tirado salió en su automotor con destino a la finca de  su  propiedad  (“Carmiña”),  ubicada  en  el  corregimiento  de  San  Luis,  compresión  municipal  de  Sampués.   Iba  acompañado de sus hijos Marco  Tulio  Montes Bravo, Rafael Enrique Montes Bravo y Emilio Montes Castillo; de su  yerno Eduardo Campillo Contreras y del conductor Eduardo Vargas.   

Al arribar a dicha finca y apearse Emilio con  el  fin  de  abrir  la  puerta de la misma, aparecieron varios sujetos y hubo un  “fuego  cruzado”,  resultando  muerto  ahí mismo Marco Tulio Montes Bravo y  heridos  Montes  Tirado  y  Montes  Bravo  Rafael  Enrique.  Inmediatamente  fueron  secuestrados  Emilio  Montes  Castillo y Eduardo Campillo Contreras, por  cuyo rescate, 70 días después, se pagaron 20 millones de pesos.   

El  7  de  noviembre  de  dicho  año  fue  secuestrado  en  la  misma  región  Emilio  Urzola  Padilla  y poco después la  Policía  logró  su  rescate, siendo capturados Wilson Santiago Ortega Peralta,  Antonio Ricardo Rodríguez Prieto y José Antonio Guevara Tuirán.   

Posteriormente las víctimas de los primeros  hechos  reconocieron  a los dos primeros como los que participaron en los hechos  del  2  de julio, y a Guevara Tuirán como uno de los sujetos que permaneció en  el  lugar  donde  estaban secuestrados Emilio Montes y Eduardo Campillo y “les  llevaba la alimentación”.   

2.-  El  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Sampués  abrió investigación (fl.2 cdno.1) y en sus indagatorias (fls59 y ss)  los mencionados imputados se declararon inocentes.   

–  Decidida  la detención preventiva de los  referidos  tres  indagados  (fl.102),  se practicaron otras pruebas, se supo que  éstos   se  encontraban  cumpliendo  pena  de  20  años  de  prisión  por  el  inicialmente aludido secuestro de Emilio Urzola Padilla.   

3.-  La  Fiscalía  1ª  Especializada  de  Sincelejo  (res.  marzo 2 de 1.994, fl.600 cdno. Nro.2) acusó a los sindicados:  Ortega  y  Rodríguez  por  homicidio  agravado,  secuestro extorsivo y lesiones  personales; a Guevara solamente por secuestro.   

4.-  Celebrada la audiencia pública (fl.948  cdno.  Nro.3),  el  Juzgado  1º Penal del Circuito de dicha ciudad, en armonía  con  la  acusación  mediante  sentencia  de  noviembre  18  de 1.997 (fl.1.102)  condenó  a  los dos procesados primeramente nombrados a 30 años de prisión, y  a Guevara a 20 años de la misma clase de pena.   

Apelado dicho fallo, el Tribunal, en el suyo  que  ahora es objeto de la impugnación extraordinaria (fl.3 cdno. Tribunal), lo  confirmó enteramente.   

LA DEMANDA  

Primer Cargo.  

Al  tenor del artículo 220-3 del Código de  Procedimiento  Penal  se  alega  la  nulidad  del  proceso,  porque “desde que  ingresó  al DAS” los procesados carecieron del derecho de defensa, pues allí  antes  del  reconocimiento  en fila de personas les mostraron a los testigos las  respectivas   fotografías   (fl.61   cdno.   Trib.   Infra.),  a  más  de  que  posteriormente  durante  el  proceso  carecieron  de  un  defensor  técnico que  contradijera  y aportara pruebas, y que tampoco estuvo presente en la diligencia  de reconocimiento en cuestión.   

Agrega  que  “también  es  violatorio  el  informe  de  la  SIJIN”,  por  no  mencionar  el  nombre  de  las personas que  participaron  en  el operativo de rescate, y se queja de que tal informe no haya  sido  ratificado, no pudiéndose entonces conocer la identidad de la persona que  “se   encargó   de   los   veinte   millones  por  el  pago  del  ilícito”  (fl.62).   

Reclama   que  no  se  haya  escuchado  en  declaración  a  Roque  Vitola Pérez, pedido por la defensa, habla de que “se  presentaron  vicios  y  confusiones,  vacíos  y  dudas  con  referencia  a  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar en que ocurrió la muerte del señor  Marco  Tulio  Bravo”,  alude  al  principio  del  “INDUVIO”  (sic) PRORREO  (sic)”  y hace notar que la Policía duró “más de 5 meses y 13 días” en  rendir  a  la  Justicia  los  informes  sobre  las  pesquisas  adelantadas  para  averiguar los delitos cometidos.   

Considera  que “las versiones rendidas por  las  víctimas  de  la  comisión de hechos punibles son violatorias a (sic) los  artículos  191,  151,  153,  154,  155,  279,  294 del Código de Procedimiento  Penal”  y  que,  así  mismo  “en  el  trámite  procedimental  se  violaron  estructuras   del   358   del   Código   de   Procedimiento   Penal”   (sic.,  fl.63).   

Segundo Cargo.  

Con  apoyo en el artículo 220-2 del Código  de  Procedimiento  Penal  afirma que la sentencia “no está en consonancia con  los  cargos  formulados  en  la  resolución  de  acusación” y dice que, como  sostuvo  la  Fiscalía  ,  no  se  demostró  quién fue el autor material de la  muerte  del señor Marco Tulio Montes Bravo, a más de que los procesados fueron  acusados  por  el  delito  “consagrado  en el decreto 180 de 1.988 esto quiere  decir  que  se  le  imputaron cargos de secuestro y no por homicidio visualmente  denotando  (sic)  que  el  delito  de  secuestro es de competencia de los jueces  regionales” (fl.63 infra.).   

“Peticiones”.  

Bajo este título solicita:  

1.- “ Ruego al honorable Magistrado ponente  a  quien  corresponda  el  estudio  de  esta demanda de casación sírvase fijar  fecha  día  y  hora,  para  que  el  recurrente adicione y complemente en forma  verbal  ante su despacho la sustentación de la presente demanda en cumplimiento  al principio de oralidad” (fl.64).   

2.- “Ruego al honorable magistrado admitir  la  demanda  de  tutela  según  lo  prevee  el artículo 86 de la constitución  nacional  y  el decreto 2591 de 1991, o en concordancia con cualquier otra norma  sustancial  o  procedimental que admita conjuntamente esta demanda de tutela con  la  demanda  de  casación  que se esta instaurando en aras de que se garanticen  derechos  fundamentales  reconocidos  por  organizaciones  internacionales  como  inviolables  como  es  el caso que nos agobia, violación al derecho de defensa,  el  cual ha sido obstaculizado en todos los estadios procesales no dándole así  a  los  procesados  garantías  a  un  vital procedimiento, bajo la gravedad del  juramento  que  se me entiende prestado manifiesto que ni mis patrocinados ni el  suscrito  hemos  presentado  acción  de  tutela ante cualquier otro funcionario  tendientes  a restablecer los derechos fundamentales que han sido maltratados en  este   trámite  procesal,  os  ruego  tener  como  prueba  toda  la  actuación  procesal.”   

3.-  “Ruega”  igualmente  que esta Corte  “se  compadezca”  de  la  situación  personal  y  familiar de los acusados,  quienes son inocentes de las imputaciones hechas en este proceso.   

4.-“Ruego   al   honorable   magistrado  pronunciarse  a  favor  de  mis  defendidos  y no (sic) casar la sentencia viada  (sic)  en  segunda instancia por el tribunal superior (sic) de Sincelejo y en su  defecto  se  pronuncie  rebocando  (sic)  en  todas  sus partes o modificando lo  anterior,   teniendo   en   cuenta   que   es   violatoria   a   (sic)  derechos  fundamentales” (fl.cit.infra.).   

Alegato del no recurrente Procurador 168 para  asuntos penales:   

1.-Los  procesados  “desde  sus inicios”  contaron  con  debida  defensa,  e  incluso  ésta  planteó ante el Tribunal la  mayoría  de  argumentos que ahora se repiten en casación.  Para apoyar su  aserto hace un recuento de lo actuado (fls.70 a 72 supra.).   

2.-  El defensor debió pedir que se casará  la  sentencia, y no precisamente lo contrario, y, por otro lado, a través de la  nulidad no cabe reclamar la inocencia de los implicados.   

3.-En la diligencia de reconocimiento en fila  de  personas  se  observaron  todas  las  titularidades  de ley y los procesados  estuvieron  asistidos  por  un  abogado,  aparte de que la exhibición previa de  fotografías no puede conducir a “viciar” tal diligencia.   

4.-  Los  informes  de  la  SIJIN  aparecen  debidamente rendidos y a ellos no hay nada que objetar.   

5.-Como al declaración de “ROQUE VITOLA”  no  incidió  en la responsabilidad de los procesados, el no haberla recibido la  Fiscalía no genera violación al derecho de defensa.   

“Causal segunda de casación”.  

1.-  Aquí no acusó la Fiscalía sino “el  Juzgado Segundo de Instrucción Ambulante” (fl.74 infra.).   

2.-Como  en su momento resolvió el Tribunal  de  Sincelejo,  el Juzgado Penal del Circuito de Sincelejo sí era el competente  para  conocer  del  secuestro  extorsivo, de conformidad con “el artículo 72,  literal  c, del C.P.P., por lo tanto es infundado alegar nulidad de la relación  procesal por este aspecto” (fl.76).   

3.-   Igualmente   el  Tribunal  referido,  interpretando  la  realidad  procesal,  corroboró  que  la  sentencia  está en  consonancia  con  la  acusación  que  se  hizo  por  los delitos de secuestro y  homicidio extorsivos y lesiones personales.   

No  hay,  pues,  “incongruencia”  entre  dichas decisiones.   

Concluye  que, en esos términos, la demanda  no   debe   prosperar   y   la   sentencia   es   jurídica   y  no  merece  ser  casada.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA  

El  señor Procurador Tercero Delegado en lo  Penal  advierte  en primer término: “resulta lamentable que un profesional en  derecho  escriba  una demanda con tal descuido, que deja ver su falta de respeto  por  la  profesión y por los funcionarios judiciales a quienes se dirige.   No  otra  cosa  es  utilizar  palabras  que no se encuentran en el diccionario o  términos  con  significados  diversos  a  los  que tienen, dificultando de esta  forma  el entendimiento de la demanda.  Más aún, escribir expresiones del  uso  común  en  el  derecho  penal,  de  forma  tan  equivocada que ni siquiera  conservan  un  sentido  lógico,  tal  como  el  decir  que  el  procesado está  condenado   por  el  delito  de  “homicidio  a  grabar”  o  de  ‘homicidio      grabado’,  lo  mismo  que  por  el  delito  de  ‘secuestro  estorcibo’,   en   cuyo  ‘jusgamiento’    los    funcionarios    judiciales  demostraron    un    comportamiento   ‘homicibo’”(sic) (fls. 13 infra y 14 cdno. Corte).   

Opina que la demanda ha debido ser rechazada  “in  limine”,  ya  que  no  obstante  su  alegación  de, entre otras cosas,  violación  de  garantías  fundamentales,  termina  pidiendo  “no casar” la  sentencia impugnada.   

Critica además las peticiones de “ampliar  los  argumentos”  de  la  demanda  y  de  sustentación oral del recurso, como  también  que  “ruega”  que  se  le  acepte la acción de tutela, peticiones  todas  éstas  “extrañas  completamente  al  recurso extraordinario” (fl.15  supra.).   

Sin  perjuicio  de  lo  dicho,  conceptúa  entonces la Delegada:   

Primer Cargo.  

Dice que el censor no sustenta la violación  al  derecho  de  defensa  alegada,  no  obstante  observa  que  la diligencia de  reconocimiento  en  fila  de  personas  sí  se hizo conforme a las formalidades  legales,  sin  que  la muestra previa o fotografías de las personas a reconocer  afecte  dicha  diligencia,  “pues  la  finalidad  de  ésta prueba no es la de  descubrir  al  posible  autor  de un delito sino la de eliminar las dudas que se  puedan presentar sobre su identidad” (fl.16 supra.).   

En cuanto a la crítica probatoria que hace  el  censor  “no  constituye causal alguna de anulación del proceso” y “la  falta  de  demostración de una afirmación de tal naturaleza, por el contrario,  impone su rechazo sin estudio alguno” (fl.18 supra.).   

Sobre el informe de la SIJIN dice que en él  “se  puede  apreciar  que  la  única  relación que tenía la liberación del  señor  Emiro  Urzola  con el proceso en el que por entonces se investigaba otro  delito,  estaba  dada  por  la captura de los secuestradores, quienes resultaron  ser  los  mismos  autores  del  secuestro  y homicidio que se averiguaba” (fl.  cit.),  y  agrega  que  “la falta de mención de los nombres de los servidores  públicos  en  el  informe,  en  consecuencia,  ni  constituye  irregularidad ni  impidió  la  actividad de la defensa, porque bien habían podido los sindicados  o  sus  abogados,  exigir  la  identificación  de tales personas, si se hubiera  considerado  conducente  su  declaración.   en  este momento y tal como ha  sido  alegado  por  el  censor,  la situación no permite siquiera establecer la  pertinencia  de  la  prueba,  pues  ningún  argumento  de respaldo se dio en la  demanda”.   

Anota que “el informante, no fue el único  que  reconoció  a  Wilson  Santiago  Ortega  “como  participante  en el hecho  delicitivo”  (fl.19),  pues  los “sujetos pasivos del delito de secuestro”  lo  identificaron  como  una  de  las  personas  que  estaban  en  el  lugar  de  cautiverio”,  y,  además,  el  testigo Roque Emitola sí fue citado en varias  ocasiones  para  que  compareciera  a  declarar  y  no  lo  hizo,  como se puede  corroborar  a  folios  264  y  siguientes,  no  obstante lo cual en la audiencia  pública se la escuchó.   

El  cargo,  pues,  no  prospera,  estima la  Delegada.   

Segundo Cargo.  

Dice  que  con  posterioridad  a la nulidad  declarada  por  el Tribunal la Fiscalía acusó a los procesados por los delitos  de   secuestro   extorsivo,   homicidio   agravado  y  lesiones  personales,  en  concordancia   

con lo cual se dictó la sentencia impugnada,  por   lo   cual   no   existe  “la  falta  de  consonancia”  que  afirma  el  casacionista.   

“Respecto   a  la  competencia  de  los  funcionarios  que  profirieron  la  resolución  de  acusación  y  la sentencia  condenatoria  se  pronunció  el Tribunal en forma acertada; se hizo un completo  estudio  sobre  la  competencia  de los funcionarios.  Como el libelista no  profundizó  sobre  este  tema y el Procurador Delegado observa que no le asiste  razón   en   este   planteamiento,   no   se   pronunciará  respecto  de  esta  situación.” (fl.22).   

Al no tener éxito este cargo, pide no casar  la sentencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primer Cargo.  

Aquí   el   casacionista   hace  derivar  indebidamente  el  reparo de  nulidad  por  atentado  al  derecho  de defensa (nulidad) del hecho de que en la  diligencia   de   reconocimiento  se  hayan  cometido  algunas  irregularidades,  afirmación  esta  última  que  entrañaría  una  causal  DIVERSA:  violación  indirecta a la cual se habría llegado a través de un   

error de derecho por falso juicio de legalidad  (práctica  de  la  prueba  sin observancia de los requisitos esenciales para su  validez),  aparte de que, a manera de complemento del cargo, dice, sin demostrar  en  grado alguno, que “posteriormente los procesados carecieron de un defensor  que contradijera las pruebas”.   

Ahora  bien: si se examinan las diligencias  de  reconocimiento  que  obran  a  folios  96  y  177 del cuaderno número 1, se  constata  que  en  ellas  estuvo  presente  su defensor y también que no exhibe  irregularidad  digna  de  mencionar.   Lo  que  ocurrió fue que, según el  informe  de  la  SIJIN  (fl.43 id.), cuando se logró el rescate de Emiro Urzola  Padilla,  cuyo  secuestro  se llevó a cabo en la misma región de Sampués, los  agentes  les mostraron a las víctimas del secuestro materia de este proceso las  fotografías  de  los  imputados  capturados, y las mismas los reconocieron como  también  sus  secuestradores,  de  donde el posterior reconocimiento en fila de  personas  no  se  vea  afectado  por  parte  alguna  por  tal  circunstancia. En  consecuencia  este reparo deviene inane.   

Igualmente,   la   crítica   que    hace   al    informe   de   la   SIJIN  (fl.43-1),        a       más       de       resultar   intrascendente  (no ratificación  del mismo y no   

identificación   de   las   personas   que  intervinieron  en  el  operativo),  tampoco  devendría  en  nulidad  sino en el  referido yerro de derecho.   

Sigue en la mezcla de cargos, al quejarse de  la  no  recepción  del  testimonio  de Roque Emitola Pérez, sin reparar en que  dicho  testigo  sí  declaró dentro de la audiencia pública (fls.543 cdno.1) y  en   que   tal   testimonio   no   se  tuvo  en  cuenta  para  dictar  el  fallo  combatido.   

En  cuanto  a  que  “las versiones de las  víctimas  de la comisión de los hechos punibles” violan varias disposiciones  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  es  afirmación  que  queda  en el mero  enunciado  y que debió respaldarse con la demostración de yerros de hecho o de  derecho,  cosa  que  evidentemente  no  hizo,  como  también  dejó  suelta  la  aserción  de  que  “se violaron las estructuras del artículo 358 del Código  de  Procedimiento  Penal”,  el  cual  prevé  “las  advertencias  previas al  indagado”.   

Finalmente  las  “confusiones  vacíos  y  dudas”  con  respecto  a  las circunstancias que rodearon los hechos, también  debió  sustentarse con la demostración de los referidos errores que conducen a  la  violación indirecta de la ley sustancial, la cual aquí tampoco menciona el  actor.   

Tales y protuberantes falencias, obligan a rechazar el cargo.   

Segundo Cargo.  

En cuanto a la “inconsonancia” entre la  acusación  y el fallo y la falta de competencia de la Fiscalía Seccional y del  Juez  del  Circuito  para  conocer  del  presente asunto (causales 2ª. Y 3ª de  casación  que  el actor combina indebidamente en este  mismo  cargo),  suficiente  recordar  lo que a dicho a  respecto   consideró  el  Tribunal  sentenciador  a  folio  21  del  respectivo  cuaderno:   

“De otra parte si miramos el artículo 71  del  C.  de  P.P.  (modificado  pro  la  ley  81  de 1993, art.9º), que fija la  competencia  de  los  Jueces Regionales, se podrá observar que por disposición  del  numeral  5º  de dicha norma esos funcionarios conocen en primera instancia  de  los  delitos  de secuestro extorsivo o agravado, en virtud del artículo 3º  de  la  Ley  40 de 1993, numerales 6º, 8º o 12; y homicidio agravado según el  numeral  8º  del  artículo 324 del Código Penal.  Si nos remitimos a los  indicados  numerales,  se  notará  que  se  refieren  en su orden a ; cuando el  delito  se  cometiere  en  persona  que  sea  o  hubiere  sido empleada oficial,  periodista  o  candidato  a  cargo  de  elección  popular  y  por razón de sus  funciones  (6º);  cuando  se  cometa  con  fines terroristas (8º); y cuando se  cometa  en  persona  que  sea  o  haya  sido  dirigente  comunitario,  sindical,  político  o  religioso  (12º).   El  numeral  8º  del  art. 324 habla de  homicidio  cometido  con  fines terroristas y bajo otras circunstancias, ninguna  de  las  cuales  encaja  en  al  conducta  extorsiva  investigada en el presente  proceso.   Así las cosas, es indudable que la competencia para conocer del  referido   atentado   contra   la  libertad  individual  investigado  (secuestro  extorsivo),  la  tenía  en primera instancia la Juez Primero Penal del Circuito  de  esta  ciudad  en  el momento de emitir el fallo que ocupa la atención de la  Sala,   en   virtud   del   artículo   72,   literal  C.  del  C.  de P.P., por lo tanto es infundado alegar  nulidad de la relación procesal por ese aspecto.”   

Además, los sindicados fueron expresamente  acusados  por  el  delito  de secuestro previsto en el artículo 22 del entonces  vigente  decreto  180  de  1.988,  agravado  por  la  “exigencia  de dinero”  contemplada  en  el  artículo 23 ibídem (fl.600 y ss. cdno. No.2) , normas con  base  en  las  cuales se le condenó, como señaló expresamente el sentenciador  de primera instancia a folio 1.130 del cuaderno número 3.   

De donde las afirmaciones fundamento de este  segundo  cargo  no consulten la verdad procesal ni jurídica, motivo por el cual  el mismo no prospera.   

Las  “peticiones”  finales del actor en  cuanto  a  que  se le conceda un término adicional para sustentar en audiencia,  que  se  “admita  esta  demanda de tutela” y que no se case el fallo, por lo  ostensiblemente    contradictorias,    impertinentes    e   ilógicas   resultan  inexaminables.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema  de  Justicia  Sala  de  Casación  Penal, de acuerdo con el Ministerio Público,  Administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley.   

RESUELVE  

         NO  CASAR  la sentencia impugnada. En firme  devuélvase al Tribunal de origen.   

Cópiese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                  RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                                             NO   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                              CARLOS   AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                                CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                           NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

Proceso No. 14756  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No.  33  

Santafé  de  Bogotá  D. C., nueve (9) de  marzo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS   

La   Sala   resuelve   la  solicitud  de  “libertad  inmediata”  elevada  por  el  defensor  de los procesados ANTONIO  RICARDO  RODRIGUEZ PRIETO y WILSON SANTIAGO ORTEGA PERALTA, por haber descontado  las  dos  terceras  partes  de  la  pena, de conformidad con lo estipulado en el  artículo  72 del Código Penal. Igualmente, idéntica petición que en memorial  separado hizo el no recurrente JOSE ANTONIO GUEVARA TUIRAN.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1-.  Se  precisa  al  iniciar  que  por no  encontrarse  ejecutoriada  materialmente  la  sentencia  condenatoria, aunque se  solicita  “libertad  inmediata”  ha  de  entenderse  la  petición  como  de  libertad  provisional,  referida a las previsiones del numeral 2° del artículo  415 del Código de Procedimiento Penal.   

2-. Los señores ANTONIO RICARDO RODRIGUEZ  PRIETO,  WILSON  ORTEGA PERALTA y JOSE ANTONIO GUEVARA TUIRAN, fueron capturados  el  quince  (15)  de  diciembre  de  mil  novecientos  ochenta y ocho (1988), en  desarrollo  de  un operativo policial destinado a desmantelar una banda dedicada  a la extorsión y al secuestro. (folio 143 cdno. 1)   

Finalizada  la  investigación  el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Sincelejo, en sentencia del 18 de noviembre de  1997,  condenó  a  RODRIGUEZ  PRIETO  y  a  ORTEGA  PERALTA,  a  purgar la pena  principal  de  treinta  (30)  años  de  prisión, como autores responsables del  concurso  de  delitos  conformado  por homicidio agravado, secuestro extorsivo y  lesiones  personales;  y  a  GUEVARA  TUIRAN, a la pena principal de veinte (20)  años  de  prisión  por  el  punible  de  secuestro  extorsivo  cometido en dos  personas. (folio 1102 cdno. 3).   

La  decisión fue confirmada íntegramente  por  el  Tribunal Superior de la misma ciudad, en decisión de segunda instancia  proferida  el  6  de  febrero  de 1998, (folio 3 cdno. Tribunal), y en contra de  ella  los  dos primeros interpusieron el recurso de casación que está haciendo  trámite en la Corte Suprema de Justicia.   

3-.  Significa  lo  anterior  que  en  la  actualidad  los  tres  justiciables  cumplen  diez  (10) años, dos (02) meses y  veinticuatro  (24)  días en privación física de la libertad. Es decir, ciento  veintidós (122) meses más veinticuatro (24) días.   

Es pertinente aclarar que desde la fecha en  que   fueron   capturados   paralelamente   estuvieron  a  disposición  de  las  autoridades  que  adelantaron  un proceso distinto; el finalmente fallado por el  Juzgado  de  Instrucción  Criminal  Especializado  de  Sincelejo,  que mediante  sentencia  del  28 de abril de 1989, condenó a los mismos señores a la pena de  veinte  (20)  años de prisión, por el delito de secuestro extorsivo del que se  hizo  víctima  a  otro ciudadano. Esta decisión fue confirmada el 25 de agosto  de  1989,  por  el  Tribunal  Superior  de  Sincelejo.  (folios  875 y 895 cdno.  3)   

La  anterior  glosa con el fin de explicar  por  qué  razón  no  recuperaron  su  libertad por vencimiento de términos si  fueron  capturados  el  15  de  diciembre  de  1988  y  la  sentencia de primera  instancia  en  el  asunto  cuya  casación  está en trámite, solo se profirió  hasta el 18 de noviembre de 1997.   

De otra parte, como el pronunciamiento que  emite  la  Sala respecto de los requisitos para obtener la libertad deprecada es  meramente  provisional,  puesto  que la sentencia aún no está ejecutoriada, en  el  evento  que  nos ocupa, para el análisis formal vale mencionar el artículo  505  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  al  consagrar la acumulación  jurídica  de  penas estipula que cuando se hubieren proferido varias sentencias  en  diferentes  procesos,  la  pena  impuesta en la primera decisión se tendrá  como parte de la sanción a imponer.   

No  obstante,  y  aunque  los  jueces  de  instancia  no  hicieron  referencia  alguna  a  la  detención  paralela  de los  procesados,  en  el  sentido de abonar a la pena impuesta el tiempo que llevaban  ya  detenidos,  de  tal situación no puede derivarse perjuicio para ellos, toda  vez  que  al  advertirse  ahora  el  aparente  conflicto,  se propenderá por la  primacía del derecho sustancial.   

De   suerte   que,  para  los  cómputos  destinados  a  verificar  los requisitos para acceder a libertad provisional, el  tiempo  en  prisión  que  llevan  en  virtud  de  la  sentencia  del Juzgado de  Instrucción  Criminal  Especializado  de Sincelejo, proferida el 28 de abril de  1989,  se  tendrá  como  parte  descontada  también  de  la sentencia del Juez  Primero  Penal  del  Circuito de Sincelejo, suscrita el 18 de noviembre de 1997,  siendo  esta  última,  se reitera, la que originó el recurso extraordinario de  casación.  De  no  ser  así  ocurriría una especie de suma aritmética de las  penas   impuestas   en   cada  causa,  desconociendo  de  paso  la  legislación  vigente.   

4-.  Tratándose de los hechos punibles de  secuestro   extorsivo,   homicidio  agravado  y  lesiones  personales,  podrían  alcanzar  su  libertad  provisional  si  y  solo si se reunieran a cabalidad los  requisitos  establecidos en el artículo 72 del Código Penal, entre ellos haber  cumplido  las dos terceras (2/3) partes de la condena, y que su personalidad, su  buena  conducta  y sus antecedentes de todo orden, permitan suponer fundadamente  su readaptación social.   

5-.  Se  trata  ahora  de verificar si los  señores  RODRIGUEZ  PRIETO,  ORTEGA  PERALTA  y  GEVARA TUIRAN, alcanzan ya ese  guarismo,  o  si  convergen  los  requisitos  indispensables  para  recobrar  su  libertad.   

Las  dos  terceras  partes de la condena a  treinta  años  de prisión equivalen a veinte (20), que traducidos en meses son  doscientos  cuarenta  (240).  Para  la  pena de veinte años los dos tercios son  doce  (12)  años  más  dieciséis  (16)  meses,  es decir ciento sesenta (160)  meses.   

Como  quiera  que  del devenir procesal ha  determinado  situaciones  diferentes  para  los  peticionarios,  en  cuanto  sea  menester,  en  forma  separada  se  analizará  el  caso  de  cada uno de ellos,  anticipando   que  las  directivas  de  la  Cárcel  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo,  remitieron  los  documentos  que  soportan  la  dedicación  de  los  internos  al  estudio y al trabajo, con los conceptos de “ejemplar” conducta  y  “ejemplar”  desempeño  de  sus  funciones,  de  modo  que es factible el  pronunciamiento   provisional   sobre  la  redención  de  pena  que  les  pueda  corresponder.   

5.1-.  El señor ANTONIO RICARDO RODRIGUEZ  PRIETO,  aportó  diez  (10)  certificados  en  los que consta trabajo y estudio  adelantados en prisión:   

Certificado  No.               Concepto                                   Horas                                                                     Folio   

sin                                                     estudio                  360                                                       40   

660C                                            estudio                  600                                                       52   

sin                                                     trabajo                 2.248                                              36   

sin                                          trabajo                 3.328                                              38   

sin                                          trabajo                 840                                               40   

038201                            trabajo             224                                   42   

039417                            trabajo             440                                   44   

660                                          trabajo                 320                                               46   

660A                                          trabajo                 5.856                                              48   

660B                                          trabajo                 3.588                                              50   

Se  avalan  960 horas de estudio y 16.844  horas  de  trabajo,  por  las  que  se debe reconocer como redención de pena el  tiempo de treinta y siete (37) meses y veintidós (22) días.   

La  sumatoria  de  esta  cifra  a  la  de  privación  física  de  la  libertad asciende a ciento sesenta (160) meses más  catorce  (14)  días,  cantidad  muy inferior a doscientos cuarenta (240) meses,  que  indican  las  dos  terceras  partes de la condena, circunstancia que impide  acceder a la libertad anhelada.   

5.2-.  Haciendo  una  revisión global se  observa  que  el  señor  WILSON SANTIAGO ORTEGA PERALTA, ha aportado trece (13)  certificados en los que consta trabajo y estudio:   

Certificado No.              Concepto                                  Horas                                                                 Folio   

sin                                          estudio                 2.466                                              58   

sin                                          estudio                 516                                               60   

sin                                          trabajo                 1.692                                              56   

sin                                          trabajo                 840                                               60   

036                                          trabajo                 1.664                                              62   

039481                            trabajo             416                                   63   

037210                            trabajo             532                                   64   

038801                            trabajo             212                                   65   

038225                            trabajo             264                                   66   

661C                                          trabajo                 600                                               67   

661B                                          trabajo                 3.524                                              68   

661A                                          trabajo                 5.896                                              69   

661                                          trabajo                 168                                               70   

Los  cómputos  señalan  2.982  horas de  estudio  y  15.808  horas  de  trabajo,  que  generan redención de pena igual a  cuarenta  y  un  (41) meses más seis (06) días, monto que al ser adicionado al  lapso  de  permanencia intramural arroja un total de ciento sesenta y tres (163)  meses y veintidós (22) días.   

Como ocurrió en el caso anterior, ORTEGA  PERALTA  aún  no  ha descontado las dos terceras partes de la condena a treinta  años  que  se le impuso. La ausencia del requisito objetivo releva a la Sala de  estudiar  los  componentes  subjetivos  del  artículo  72  del Código Penal, e  impide la recuperación de la libertad.   

5.3-.  Con  la  solicitud del señor JOSE  ANTONIO  GUEVARA  TUIRAN,  se  adjuntaron  siete (07) certificados por estudio y  trabajo aptos para acceder al beneficio de redención:   

Certificado No.              Concepto                                  Horas                                                                 Folio   

sin                                          estudio                 2.066                                              92   

sin                                          trabajo                 427                                               82   

sin                                          trabajo                 5.832                                              84   

sin                                          trabajo                 5.392                                              86   

sin                                          trabajo                 5.840                                              88   

sin                                          trabajo                 5.848                                              90   

sin                                          trabajo                 2.920                                              92   

Son 2.066 horas de estudio y 26.529 horas  de  trabajo,  que  traducidas  en  los factores de redención de pena significan  sesenta (60) meses y trece (13) días.   

Sumando   las  cifras  de  restricción  efectiva  de  libertad  y  la  de  redención  se  obtiene la cantidad de ciento  ochenta  y  tres  (183)  meses  y  cinco  (05) días de pena descontada. Las dos  terceras  partes  de  veinte años de prisión a los que fue condenado el señor  GUEVARA  TUIRÁN,  equivalen  a  ciento  sesenta  (160)  meses,  tiempo  que  es  superado,   de   suerte   que  se  rebasa  el  requisito  objetivo  y  se  torna  imprescindible  el  pronunciamiento  sobre  el  factor  subjetivo previsto en la  norma citada.   

6-. Este ejercicio ofrece aspectos que se  oponen  a  la aspiración del procesado, toda vez que el delito que se le imputa  y  por  el cual fue condenado a la postre en primera y segunda instancia, impide  emitir un diagnóstico favorable.   

La  actividad  que  entraña el secuestro  extorsivo  de personas denota en sus agentes enorme insensibilidad, reflejada en  la  carencia  de  toda  consideración  y  respeto  por sus deberes familiares y  sociales,  factores  indicativos de la necesidad del cumplimiento íntegro de la  pena  como  garantía  de  rehabilitación. Las circunstancias modales en que el  señor  JOSE ANTONIO GUEVARA TUIRAN, participó en el delito ponen de manifiesto  una  personalidad  ambiciosa  y  sin  escrúpulo,  pues  la  idea  de aprehender  ciudadanos  de  manera violenta y absolutamente ilegal, con ánimo de lucro, fue  superior al impacto que causa en la comunidad este delito.   

El   secuestro   es  uno  de  los  más  reprochables  hechos punibles, puesto que en su desarrollo se involucran valores  trascendentales  no  solo  de la víctima primaria, sino, de toda su familia. La  integridad  física  y  psíquica  de  quienes  padecen  este flagelo se viene a  menos,  se  deteriora  la  salud  y  en  el  ambiente  de  zozobra que genera la  expectativa  de vida o muerte al arbitrio de los plagiarios se generan daños de  tal  naturaleza  que muchas veces son ya irreparables e irreversibles. Es que en  el  desarrollo  de  los  acontecimientos,  sus cómplices, no dudaron en avanzar  hasta  el  homicidio,  como  lo hicieron, con el propósito de lograr finalmente  alzarse con una suma de dinero producto de la extorsión.   

Como  si  fuera  poco,  el señor GUEVARA  TUIRÁN  y  sus  compañeros  de  andanzas  ya  habían  incurrido  en conductas  similares,  por  las que fueron condenados a la pena de veinte años de prisión  por  el  Juzgado  de  Instrucción  Especializado  de Sincelejo, antecedente que  enseña  que  eligió  el  delito  como  forma de vida y de acceder al dinero de  forma    ilegal,    a    riesgo   de   los   derechos   fundamentales   de   las  personas.   

De  esta  manera,  el  pronóstico que se  emite  acerca  del factor subjetivo sobre el procesado no resulta favorable para  su  pretensión  libertaria,  pues  sin  dejar  de  reconocer  el  efecto  de la  detención  que  está  padeciendo,  en punto de los fines de la pena, este solo  hecho  no  resulta suficiente para afirmar que ha logrado su resocialización, y  por tanto, que deba retornar sin reparo alguno a la sociedad.   

También cabe recordar que las constancias  de  buena  conducta a cargo de las directivas del centro de reclusión en manera  alguna  sustituyen  la  labor  valorativa  del  juez,  pues  aquellas  consisten  exclusivamente  en un parámetro indispensable para hacer viables los beneficios  administrativos  otorgados  a  los  reclusos por la Ley 65 de 1993, en tanto que  ésta  emana  del  análisis  crítico de la personalidad del procesado y de las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que fue cometido el reato, con el fin  de  verificar  el  cumplimiento  de  los fines de la pena y especialmente el que  pretende la rehabilitación social.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                               PRIMERO:  NEGAR  a   los   procesados  ANTONIO  RICARDO  RODRIGUEZ  PRIETO,  WILSON  SANTIAGO  ORTEGA  PERALTA y JOSE ANTONIO GUEVARA TUIRAN, la libertad provisional  solicitada.   

                                  SEGUNDO:    Para  lo  de  su competencia, remítase copia de este proveído al  Director de la Cárcel del Distrito Judicial de Sincelejo.   

Cópiese,      notifíquese     y  Cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL            RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE   E.  CORDOBA  POVEDA                             CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ   VELANDIA                                        NILSON     PINILLA     PINILLA           

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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