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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14701  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No.149   

Santafé  de  Bogotá, D.C., treinta (30) de  septiembre de mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

          VISTOS:   

Se pronuncia la Corte sobre la aptitud formal  de  la demanda de casación presentada por el defensor de CARLOS ARTURO RESTREPO  RIOS  contra  la  sentencia  proferida  en  segunda  instancia  por  el Tribunal  Superior  de  Pereira el 18 de febrero del año en curso, que confirmó el fallo  dictado  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Santa Rosa de Cabal el 12 de  noviembre  de  1.997,  mediante el cual lo condenó a la pena principal de cinco  (5)  años  de  prisión  y  multa de $500.000.oo, como autor responsable de los  delitos de peculado por apropiación en concurso.   

          HECHOS:   

Con  acierto los sintetiza el Tribunal en la  sentencia impugnada, así:   

“La Fiscalía General de la Nación inició  investigación  en  contra  de los señores María Gregoria Vásquez -Tesorera-,  Jaime  Ocampo Montes -empleado-, Dairo Helí Ruíz -Secretario-, y Carlos Arturo  Restrepo   Ríos   -Auxiliar-,  por  haber  resultado  involucrados  en  algunas  irregularidades  registradas  en  la  Tesorería  de Rentas Municipales de Santa  Rosa  de  Cabal,  en  el  año  de  1.994, entre los meses de abril y diciembre;  consistentes  en el cobro de varios cheques, cuyo valor, al ser sumados, arrojó  un  resultado  total  de $22.737.063, los cuales aparecían anulados en el libro  de bancos y en los talonarios de chequera respectivos”.   

         DEMANDA:   

El  defensor  de CARLOS ARTURO RESTREPO RIOS  impugna  la  sentencia  del  Tribunal,  con  fundamento en la causal primera del  artículo   220  del  C.  de  P.P.,  cuyo  texto  reproduce  en  su  integridad,  consignando en la demanda como “demostración del cargo”:   

“Se sabe que la sindicación contra Restrepo  Ríos,  emana  de  los  dichos de Dayron Ruíz, como de Jaime Ocampo, quienes en  aras  de  encontrar  una  rebaja  de  pena  se  descargaron  en la persona de mi  defendido,  lo  que  no  tiene sentido, máximo cuando se sabe que aquél no era  empleado  oficial  y apenas se limitó a seguir las instrucciones de Ruíz, pues  es  el  mismo  Juez Penal del Circuito cuando al fl. 473 Fte, afirma: ‘El señor  procesado  Ruíz Castaño fue el autor material de esas estafas delictivas, pues  él  personalmente realizó los actos tendientes a engañar y obtuvo el provecho  ilícito’.   

De   la   anterior   manera   se   está  personificando  la  responsabilidad  de  los  hechos  en cabeza de Dayron Ruíz,  quien  en  su  calidad de co-sindicado lo mismo que Jaime Ocampo velaron por sus  propios intereses”.   

Con  base  en  lo  precedentemente expuesto,  asegura,  los juzgadores “le dieron una apreciación errónea a la prueba dentro  de  un  juicio de identidad”, derivado del hecho de no considerar que los cargos  provinieron  de dos co-sindicados, sin analizar “jurídica y filosóficamente el  origen  de  tales  sindicaciones”,  de donde surge clara la “desviación de esta  apreciación”  como  “postura intrínseca dentro de un oscuro idealismo fuera de  la  realidad  procesal  por  cuanto existan (sic) otros elementos de juicio para  haber llegado a otra clase de conclusiones”.   

Por  eso  recuerda  que  la única labor que  competía  realizar  a  RESTREPO  RIOS era la de desprender los cheques y llenar  las  colillas,  correspondiendo la elaboración de los títulos al propio Dayron  Ruíz  como quedó demostrado con el dictamen grafológico; pero además tampoco  se  llegó  a  comprobar  que  el  procesado  hubiera  cobrado  ningún cheque o  recibido  dinero  por parte de terceras personas, de donde se desprende que todo  el  proceso  fue montado por Dayron Ruíz quien involucró hasta al propio Jaime  Ocampo,  sin  que  las  autoridades  siquiera  se  preocuparon  por  realizar el  respectivo  examen  grafológico  a  la  Tesorera  Gregoria Vásquez, ni a “Olga  Patricia”, la secretaria de Ruíz.   

Para  el  demandante  existió  apreciación  errónea  por  parte del sentenciador, en relación con lo expuesto por “los dos  co-sindicados,  quienes  a  última  hora se convirtieron en las piezas de cargo  contra  Restrepo Ríos”, no habiéndose demostrado ningún “hecho” contra éste,  máxime  cuando  no se trataba de un empleado oficial sino de un contratista, al  cual  no  le  fueron  confiadas  directamente sumas de dinero del Estado, siendo  exclusivamente   Dayron  Ruíz  quien  “guardaba  los  cheques  anulados”,  como  también   al   que   correspondía   llevar   el   control   de   caja   y   de  bancos.   

Sostiene,  finalmente, que ” como los cargos  lanzados  por  los  co-sindicados  Dayron  Ruíz y Jaime Ocampo, son dudosos” se  habría  vulnerado  el  art.  445  del  C.  de  P.P.  que  habla  sobre  la duda  probatoria.   

         CONSIDERACIONES:     

1. Para formular un  ataque  casacional  a  la sentencia, no es suficiente con afirmar que se acude a  la  causal primera del artículo 220 del C. de P.P., toda vez que este genérico  enunciado  no  allana  en  manera  alguna el camino a definir con la concreción  exigida  por  la  ley,  el  exacto  motivo  en el que se apoya el reproche, pues  semejante  postulación deja abierta la posibilidad a que la discrepancia con el  fallo  se  sustente  en  la  vulneración  directa  o  la  indirecta  de  la ley  sustancial.   

2. No obstante que  en  el  presente  caso  se  ha  propuesto  la  censura  dentro  de esa abstracta  generalidad,  al aludir el defensor de RESTREPO RIOS a que los sentenciadores le  dieron  “una  apreciación errónea a la prueba dentro de un juicio de identidad  (sic)”,  podría  entenderse  que  ha  sido  efectivamente  la vía indirecta la  escogida,   de   donde   se   haría  imperativo  acorde  con  el  falso  juicio  aparentemente  escogido,  que  el  actor  señalara en forma clara y precisa los  fundamentos   del   reproche,  esto  es,  que  se  indicara  aquellos  elementos  probatorios  que  fueron  tergiversados o falseados en su contenido objetivo por  el Tribunal en el fallo.   

3.  Sin  embargo,  esto   no  es  lo  que  se  proyecta  en  desarrollo  de  la  demanda,  pues  la  inconformidad  del  actor  no  radica  precisamente  en  que el Juzgador hubiese  alterado  el  contenido  de  los  testimonios  rendidos  por los “co-sindicados”  Dayron  Ruíz  y Jaime Ocampo, sino en que sus dichos sirvieran de “pilares para  así  estructurar una sentencia condenatoria” en contra de RESTREPO RIOS, pese a  existir  “otros  elementos  de  juicio  para  haber  llegado  a  otra  clase  de  conclusiones”,  de donde en estricto sentido es la credibilidad dada a aquéllos  el verdadero motivo de inconformidad del casacionista.   

4.  Los  demás  aspectos  de  que se ocupa, que son verdaderamente  marginales de la causal  y  sentido del cargo, tienden a cuestionar inicialmente la imputación delictiva  hecha  al  procesado,  pese  a  que,  de una parte, no era empleado oficial sino  simple  contratista  y  de  otra, a que por sus mismas atribuciones solamente se  encargaba  de  “desprender  los  cheques  y llenar las colillas”, por lo que mal  podría  atribuírsele  un delito de peculado; pero también dedica otro espacio  a  censurar  el  hecho  de que se hubieran dejado de practicar algunas pruebas a  través  de  las  cuales  se  demostraba  que  otras  personas diversas también  habrían tenido responsabilidad en el delito investigado.   

5. Por último y en  relación  con  el  afirmado  carácter  “dudoso”  que  atribuye  el actor a los  “cargos  lanzados  por  los  co-sindicados  Dayron  Ruíz y Jaime Ocampo” contra  RESTREPO  RIOS, en cuya virtud estima vulnerado el artículo 445 del C. de P.P.,  es  bastante  claro  que  esta  insular  referencia no constituye en modo alguno  fundamento  en  casación  para alegar la duda, no quedando otra alternativa que  la  de rechazar in limine el libelo, pues es ostensible el incumplimiento de los  requisitos  exigidos  por  el art. 225 ibidem para sustentar este extraordinario  recurso.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.-) RECHAZAR   in   límine  la  demanda  de  casación    presentada    por   el   defensor   de   CARLOS   ARTURO   RESTREPO  RIOS.   

2.-) DECLARAR como  consecuencia  DESIERTO  el  recurso  extraordinario  interpuesto  ante  el  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial de Pereira.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

          JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE  EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES           CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON    NILSON PINILLA PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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