14491b1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14491  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

          MAGISTRADO PONENTE   

          Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON   

          Aprobado  Acta No. 191                    

Santafé de Bogotá, D.C.,  treinta (30)  de noviembre de mil novecientos noventa y nueve (1999)   

VISTOS:  

Procede la Corte a resolver si la demanda de  casación  presentada  a  nombre  de la procesada MARIA  FERNANDA   MARIN  PALOMAR,  satisface  las  exigencias  formales   señaladas   en   el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:  

1.-  El  28  de  junio  de 1994 MARIA   FERNANDA  PALOMAR  y  LUIS  FERNEY  BEJARANO  REINA  se hicieron  presentes  en  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de Norte América, de esta  ciudad, con el fin de tramitar la   

Visa  para  viajar  a  dicho país. Para tal  efecto  presentaron  ante  esa entidad una partida de matrimonio a nombre de los  dos,  de la Notaría Primera del Círculo de Popayán, así como copias de   extractos  de   cuentas  corrientes  del  Banco  Central Hipotecario, Banco  Cafetero  y  Davivienda, a nombre de LUIS FERNEY REINA BEJARANO. Como quiera que  los  funcionarios  de la citada Embajada detectaron que los documentos aportados  eran  falsos,  solicitaron  la  presencia  de  agentes  del  D.A.S.,  quienes de  inmediato  los  capturaron y los pusieron a disposición de la Fiscalía general  de la Nación.   

2.-  La Fiscalía 203 de la Unidad Novena de  Patrimonio  de  esta ciudad inició la respectiva investigación, en el curso de  la  cual  escuchó en diligencia de indagatoria a MARIA  FERNANDA    MARIN    PALOMAR    y   a   LUIS  FERNEY  REINA BEJARANO, en las cuales  éstos  reconocieron  que  los  documentos apócrifos presentados en la Embajada  Americana  los habían conseguido por intermedio de una tal “YOLANDA” por la  suma  de  cien  mil  pesos.  El  21  de julio de 1994 les resuelve la situación  jurídica,  afectándolos con medida de detención preventiva por los delitos de  falsedad  en  documento  privado  y falsedad material de particular en documento  público,  agravado  por  el  uso,  y  les  concedió  la  libertad provisional,  mediante caución prendaria.   

3.- LUIS FERNEY REINA B. solicitó acogerse a  la  sentencia  anticipada  prevista  en el artículo 37 del C. de P. P., y en la  diligencia  correspondiente,  realizada  el  16 de noviembre de 1995, aceptó su  responsabilidad  como autor de los delitos de que tratan los artículos 220, 221  y  222 del estatuto punitivo. Se envió copia de lo actuado al Juzgado Penal del  Circuito  –  reparto  –  de  la  ciudad,  para  que  se  profiriera la sentencia  respectiva,  y  se  continuo  la  investigación respecto a MARIA FERNANDA MARIN  PALOMAR, cuyo cierre se decreto el 21 de mayo de 1996.   

La  Fiscalía  Seccional 188 de la Unidad de  delitos   contra   la   administración   pública   y   la   administración    de    justicia,   calificó   el  mérito  del   sumario  el  25  de  septiembre  de  1996,  mediante  resolución  de  acusación  en contra de MARIA FERNANDA MARIN PALOMAR, como coautora responsable  de  los  delitos  de  falsedad  en  documento  privado  y  falsedad  material de  particular en documento público, agravada por el uso.   

En  la  etapa  del  juicio  le correspondió  conocer  al  Juzgado Noveno Penal del Circuito de Santafé de Bogotá. Realizada  la  vista  pública,  la  procesada  fue  condenada el 19 de septiembre de 1997,  conforme  con  el  pliego de cargos deducido en el sumario, a la penal principal  de  52  meses  de  prisión y a la pena accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas.  Impugnada  esta  determinación  por  el  defensor  de la  acusada  MARIA  FERNANDA, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santafé  de  Bogotá,  mediante  sentencia  de noviembre primero de 1997, la confirmó de  manera integral.   

LA DEMANDA:  

La  apoyó  el censor en la causal primera.,  cuerpo  segundo,  establecida en el numeral 1º., inciso 2º. del artículo  220  del  Código  de Procedimiento Penal, “por considerar que la sentencia es  violatoria  de  la  norma sustancial proveniente del error en la apreciación de  las pruebas”.   

Dice  estar plenamente de acuerdo en que los  documentos  presentados  en la Embajada Americana por los procesados son falsos,  y  que  fueron  utilizados por éstos; sin embargo, afirma que de dichas pruebas  solo  se  puede  colegir  que  fue LUIS FERNEY REINA BEJARANO, quien ordenara su  adulteración,  más  no  conducen  a  la  certeza  de  que MARIA FERNANDA MARIN  PALOMAR  hubiera  cometido  los  hechos  de  falsedad,  tal  como lo afirman los  falladores    de   instancia.   Señala    que    de    las   indagatorias rendidas   

por  los  procesados  y del contenido de los  documentos  espurios,  se  puede deducir que  REINA BEJARANO fue la persona  que  ordenara  a un tercero la falsificación de dichos instrumentos, y que  MARIA  FERNANDA  simplemente  los  utilizó de buena fe, creyendo que los mismos  eran “buenos”.   

Por  ello,  considera, que   tales  ilícitos  le  son  atribuidos a MARIA FERNANDA, “por error en la apreciación  de   las  pruebas   y  por  RESPONSABILIDAD  OBJETIVA”.  Agrega  que  las  afirmaciones  que  hacen  los  jueces  de  instancia,  en  el  sentido de que la  procesada  fue  la  que  ordenara la falsificación de los documentos, “no son  más  que suposiciones y conjeturas que violan el debido proceso y el derecho de  defensa  de  la sindicada”. Manifiesta que los juzgadores no solo no ordenaron  y  practicaron  todas las pruebas que condujeran al esclarecimiento de la verdad  sobre  la  responsabilidad  de  la  implicada,  en  una investigación integral,  “sino  que  llegaron  a  suponer  que  como su compañero cometió el ilícito  (Así   lo   aceptó   en   la   sentencia   anticipada),   ella   también   lo  hizo”.   

Concluye  señalando  que  la  sentencia  es  violatoria  de  los artículos 13 y 29 de la Constitución Nacional; 5, 6, 7, 8.  35  y 68, del Código Penal; y 1, 20, 26, 37, 120, 132, 246, 247, 333 y 334, del  C.  de  P.  P.,  y  solicita  que  el fallo de segunda instancia sea casado y se  reforme  en  cuanto a que la sentenciada MARIA FERNANDA, solo es responsable del  delito  de  uso  de  documento  público,  y  con  base en el artículo 68 se le  conceda el derecho a la condena de ejecución condicional.   

CONSIDERACIONES DE  LA CORTE:   

1.- Debe insistirse, como en forma reiterada  lo   viene   sosteniendo   la   Sala,   que   el    recurso   de   casación  es de naturaleza rogada  y   

excepcional  en  cuanto  con  él se permite  cuestionar  la legalidad de los fallos proferidos por las instancias, que por lo  mismo  es  reglado  debiéndose  sujetar  el  censor  a  las exigencias teórico  normativas  que lo rigen, pues en esta sede, no actúa la Corte como Tribunal de  instancia.   

Por ello, se justifica la exigencia de los  requisitos  formales  previsto  en el artículo 225 del Código de procedimiento  penal,  pues  de  no  cumplirse  se  impone  el  rechazo de la demanda, y que el  recurso    sea    declarado    desierto,    al    tenor   del   artículo   226,  ibídem.   

2.-   La  lectura  del libelo que ahora  ocupa  la  atención  de la Sala, permite afirmar que en el mismo no se observan  los  requisitos  formales  exigidos por la ley, ya que el actor apenas si cumple  con  los  numerales primero y segundo del citado artículo 225, constituyéndose  el  resto  del  escrito en un alegato de instancia, con palmario desconocimiento  de lo que es la técnica de este extraordinario recurso.   

    

1. Señala  como  causal  única,  la  prevista  en  el  numeral  1º., inciso 2º., del artículo 220 del C. de P. P.,  (causal  primera,  cuerpo  segundo),  pero  en  el  mismo  capítulo en que  pretende  desarrollarla,  hace alusión reiterada a motivos propios de la causal  tercera, pues afirma que los  jueces  incurrieron  en violación al debido proceso y al derecho de defensa, al  fallar en contra de la procesada.     

    

1. Al   señalar  la  causal   consistente  en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial, se queda en su  formulación  genérica de “ violación de la norma sustancial por error en la  apreciación  de  las  pruebas”,  sin  indicar  en  forma  clara y precisa los  fundamentos   de   ella,   y   sin   impartirle   el  necesario  y  fundamentado  desarrollo.     

         

          2.2.1.  No  dice a qué clase de error hace alusión, si es de hecho  o  de  derecho,  si  se  trata  de  un  falso  juicio  de  existencia o  de  identidad   o  tiene  que  ver  con  un  falso  juicio  de  legalidad  o de  convicción;   por  consiguiente, tampoco  demuestra el presunto error  en  que  incurriera  el  sentenciador  en relación con las pruebas, ni  la  trascendencia  e  incidencia del mismo en la violación de la ley sustancial. No  señala  en forma clara y precisa sobre cuál medio de prueba recae el error, ni  el  sentido  de  la  violación de la norma de derecho sustancial, si lo fue por  falta  de  aplicación  o  por  indebida  aplicación. En síntesis, la supuesta  causal  de  casación  invocada,  quedó  vacía  de  contenido  y  no  recibió  desarrollo alguno.   

                     2.3. Al no  señalar  que  los  yerros  del juzgador recayeran sobre la existencia jurídico  material  de  la  prueba,  ni sobre su contenido o identidad, ni que se hubieran  aportado  al  proceso de manera irregular , por omisión de las formalidades que  la  ley  exige  para  su aducción, cabe entender, pues así lo sugiere en forma  por  demás  confusa,  que  los  “errores” en la apreciación de las pruebas  tuvieron ocurrencia en el proceso de su valoración.   

                     

2.3.1. Pero, como lo ha reiterado la Sala, no  basta,  para  la  correcta  presentación  de la censura  y su consiguiente  estudio,  la sola confrontación de criterios personales acerca de la forma como  debió  haberse  valorado  la  prueba,  ni  las afirmaciones genéricas sobre la  incidencia  del  supuesto  error en la parte dispositiva del fallo. Es necesario  que  el  actor  precise  y  demuestre  que  la evaluación que de las pruebas se  hiciera  en  la  sentencia,  desconoce  los  principios  que  informan  la  sana  crítica,  y  que  de  no  haberse presentado este yerro, al observarse en forma  cabal  las  reglas  de  la  lógica,  la  experiencia  o  la  ciencia,  las  conclusiones de ésta habrían sido sustancialmente distintas.   

2.3.2.  No  ha  hecho  el  impugnante  tal  demostración,  por  lo  que  la  pretendida censura resulta inane, huérfana de  contenido, sustento y demostración.   

    

1. Es claro entonces, que los supuestos  errores  en  la apreciación de las pruebas, en que basa el actor su censura, se  quedan  en  su genérico enunciado, sin desarrollo ni fundamentación alguna; la  demanda,  así presentada, no trasciende más allá del campo de un insuficiente  alegato  de  instancia,  que  se  limita  tan  solo a  oponer el particular  análisis  del  defensor  al  efectuado  por  el  juez  de  instancia, cuando la  obligación  del  casacionista es demostrarle a la Corte, con total claridad, no  solo  los  vicios  de actividad o de juicio en que ha incurrido el sentenciador,  sino  también  de  qué  manera se conculcó la norma de derecho sustantivo con  grave  perjuicio  del  procesado,  aspectos  estos  que  han  sido  tajantemente  omitidos por el libelista.     

         Así  las  cosas,  la demanda debe rechazarse y en consecuencia  declarar desierto el recurso.    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1º.  Rechazar  in  limine  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de MARIA FERNANDA  MARIN   PALOMAR,   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida el primero de noviembre de 1997 por el Tribunal Superior de  Santafé de Bogotá.   

2º. Declarar desierto el recurso y devolver  el proceso al Tribunal de origen.   

         3º.  De  conformidad  con lo dispuesto por el artículo 197 del C.  de P. P., contra esta decisión no procede recurso alguno .   

         

         Comuníquese  y   cúmplase.            

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL               JORGE  ENRIQUE   CORDOBA   POVEDA                  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO                       

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                          CARLOS    E.    MEJIA    ESCOBAR                         

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                 YESID      RAMIREZ  BASTIDAS                                     

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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