14445g

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    PROCESO No. 14445  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N° 76  

Santafé  de  Bogotá, D.C., mayo veinticinco  (25) de mil  novecientos noventa y nueve (1999).   

ASUNTO:  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  formulada  en  representación de los condenados  EULALIO FLOREZ SOLANO y ERNESTO FLOREZ SOLANO.   

HECHOS:  

De  conformidad  con  los fallos de primera y  segunda  instancias  anexados a la demanda, se sabe que la noche del 26 de marzo  de  1996,  en  una tienda ubicada en “Brisas del Nevado”, municipio de Silos  (Norte  de  Santander),  estaban  libando  los hermanos ERNESTO y EULALIO FLOREZ  SOLANO  con  amigos y familiares, cuando llegó RAFAEL FLOREZ RODRIGUEZ con unos  compañeros  y  atacó  con  una  navaja  a  PEDRO  JULIO  FLOREZ CAPACHO cuando  retornaba    al    establecimiento,    ocasionándole    una    herida   en   el  cuello.   

El  lesionado  reaccionó  lanzándole  una  puñalada  al  agresor y los dos retrocedieron, interviniendo entonces EULALIO y  ERNESTO  FLOREZ  SOLANO  acuchillando a RAFAEL FLOREZ RODRIGUEZ, quien falleció  poco después.   

ANTECEDENTES:  

El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de  Pamplona,  el 27 de agosto de 1997, condenó por homicidio a EULALIO y a ERNESTO  FLOREZ  SOLANO,  cada  uno  a 25 años de prisión e interdicción de derechos y  funciones  públicas  durante  10 años, al igual que a la indemnización de los  perjuicios  derivados  del  delito. Decisión que hizo tránsito a cosa juzgada,  después  de  ser  confirmada  por  el  Tribunal  de Pamplona el 8 de octubre de  1997.   

DEMANDA:  

El  demandante  de revisión invoca la causal  primera  del  artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, “delito que no  hubiese  podido  ser  cometido  sino  por  una  o por un número menor” de las  personas   sentenciadas    y   sostiene  que  de  los  testimonios  de  los  circunstantes  no se desprende con certeza cómo acontecieron los hechos, “por  no  ser  claros precisos, determinantes, en las circunstancias de tiempo, modo y  lugar”.   

Pide que el examen médico legal practicado al  cadáver  sea  aclarado,  para  determinar que fue una sola -y cuál- la lesión  mortal,  “que  podría  producir  la  muerte  sin  la  necesidad  de las otras  heridas”;  afirma  luego  que  PEDRO  JULIO  FLOREZ CAPACHO fue quien realizó  aquella  lesión,  con  lo cual EULALIO y ERNESTO habrían incurrido en lesiones  personales  y  no  en  homicidio,  además  de haber obrado en legítima defensa  “de  un  enfermo  y  amigo  y  hermano”.  Efectúa  confusa  mención de los  artículos  29  y  30  de  la  Ley  40  de 1993, 50 del Código Penal, 304-3 del  Código  de  Procedimiento  Penal (“violación del derecho de defensa”) y 29  de  la  Carta,  y se refiere a “la apreciación errónea de las pruebas, error  de hecho y de derecho, falso juicio de identidad”.   

Culmina expresando “que los fallos deben ser  desestimados”   y   solicita   a   la   Sala   dictar  la  determinación  que  corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

La demanda de revisión debe venir acompañada  de  las  pruebas  demostrativas  de  los  hechos básicos de la causal invocada,  exigencia   que   se   encuentra   consignada   en   el   numeral  4� del artículo 234 del  Código de  Procedimiento  Penal,  así  se  invoque  la  causal primera de revisión, donde  desde  un  principio debe aparecer fundamentado por qué el delito sólo lo pudo  cometer una persona o un número menor de las condenadas.   

Las  pruebas  han  de  ser  aportadas con la  demanda  y  no  simplemente  referidas  (como  la  mención  a  que se aclare un  dictamen  médico  legal  y  a  una  ampliación  de  indagatoria,  que fuera de  oportunidad  y de pertinencia efectúa el libelista), para que la Corte se forme  una  idea  inicial  respecto  a  la  trascendencia, seriedad y procedencia de la  acción  impetrada; sin esa información, que aquí se omite, la pretensión del  demandante resulta vana.   

Además, el actor se aparta del núcleo de su  solicitud  al  decir  que  la  conducta  de sus representados debe “enmarcarse  dentro  de  las  lesiones  personales” y que obraron en legítima defensa, sin  tener  en  cuenta  que  este aspecto haya sido debatido y desvirtuado dentro del  proceso  y  que  tal  enfoque  no  guarde  relación  con la causal de revisión  invocada,  como  tampoco  la  así  mismo  argüida  violación  del  derecho de  defensa.  Factores  que simplemente menciona, denotando la deplorable confusión  conceptual  que  lo  embarga  sobre  los objetivos y la naturaleza de la acción  ejercida,  que  remarca  al  utilizar  términos  relacionados  con  el  recurso  extraordinario de casación.   

Esa  amalgama  de  planteamientos  no  es de  recibo  en  la acción ejercida, porque la revisión no es una tercera instancia  ni  tiene  por  finalidad  revivir  las  controversias jurídicas ni los debates  probatorios,  sino  corregir  un  eventual  yerro  judicial,  para el caso   cuando  evidentemente  se  hubiera  condenado a un número mayor de personas del  que  haya  podido  cometer  el  hecho  punible,  de  conformidad  con  la causal  mencionada por el actor.   

Estas  fallas  ostensibles,  al  pretender  convertir  la  demanda en una simple tentativa de replanteamiento de alegaciones  y  de  reengendrar  sondeos  probatorios  ya  agotados,  ponen  en  evidencia la  ineptitud   del  pedimento  y  frustran  la  aspiración  del  libelista,  quien  incumplió  con  el  indefectible  requisito  de  aportar  las  pruebas  en  que  apoyaría los hechos básicos de su petición.   

En  mérito  de  lo  brevemente expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

          R E S U E L V E:   

1�.-  RECONOCER  al  doctor  GILBERTO  TARAZONA  GELVEZ como apoderado de EULALIO FLOREZ SOLANO y  ERNESTO  FLOREZ  SOLANO,  en  los  términos  y  para los efectos de los poderes  conferidos.   

2�.-  NO ADMITIR  la  demanda de revisión presentada en nombre de los sentenciados EULALIO FLOREZ  SOLANO y ERNESTO FLOREZ SOLANO.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    RICARDO CALVETE RANGEL        

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA             CARLOS   AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE      

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO              CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA                      NILSON E. PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *