14414j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14414  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.MARIO MANTILLA NOUGUES   

                                                      Aprobado Acta No.124   

                                                       Santafé de Bogotá, D.C., veinticuatro  (24) de agosto de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Decide  la  Corte,  de conformidad con lo dispuesto en el artículo  226  del  C.  de  P.P., sobre la viabilidad del recurso de casación interpuesto  contra  la  sentencia  anticipada dictada el 7  de noviembre de 1997 por el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Santafé de Bogotá, en la cual se  condena  a  ARMANDO  BARRETO  MONROY  como  autor  del  concurso  de delitos de porte ilegal de arma de  fuego   de   defensa   personal  y  homicidio  en  la  persona  de  Luis   Alexander  Prieto. Al efecto,  se  examina  el  aspecto  formal  de  la  demanda  presentada  para sustentar la  impugnación.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-  El  30 de marzo de 1996 en horas de  la                  noche,  en  inmediaciones  del  paradero  de buses Cootraunidos del  Barrio  La Estrella -carrera 18-A con calle 74 Sur-  de esta ciudad capital  de  la  República y cuando departían entre uno de los buses los hermanos José  Alfredo  y  Luis Alexander Prieto Hurtado     con     ARMANDO     BARRETO  MONROY,  se  suscitó un altercado aparentemente leve  entre    los  contertulios  que  culminó  con  el  momentáneo  retiro  de  éste,    pues minutos después regresó portando una escopeta, con la  cual  disparó  contra  el  segundo  de  los  mencionados,  que  falleció en el  hospital Kennedy rato después.   

          2.-  En  la  etapa  sumarial del proceso  iniciado  para  establecer  los hechos, una vez resuelta su situación jurídica  señalándolo  como  responsable  del  concurso  de delitos de homicidio y porte  ilegal   de   arma  de  fuego  de  defensa  personal  (fls.  96  cd.  ppl.1)  el  procesado,   que  había  sido vinculado con indagatoria, en acuerdo con su  defensor    solicitó    audiencia    especial    con   miras   a   sentencia      anticipada    con  fundamento  en  el  artículo  37 del C. de P.P. (fl. (fl. 109);  y acogida  que  fue su petición, la Fiscalía celebró el 5 de junio de 1997 la audiencia,  en  la  cual  el  procesado aceptó la imputación en los términos en que se le  había    formulado    al    definírsele    la    situación   jurídica   (fl.  115-116).     

    

          3.- Remitido en este estado el asunto al  Juzgado   10�  Penal  del  Circuito,  este Despacho profirió la sentencia de primer grado (fls. 134 y ss.)  haciendo  el  descuento  punitivo  en la proporción autorizada para la clase de  decisión  deprecada por el implicado;  pero como la decisión no fuera del  agrado  de la defensa, su representante apeló abogando por el reconocimiento de  rebaja  por  confesión. No accedió el Tribunal al descuento en comentario  y   confirmó  a  integridad  el  fallo  a quo, razón por la cual esta vez  discrepó  el  mismo  procesado, recurriendo en casación contra la sentencia de  segunda  instancia  y  sustentando la impugnación a través de otro profesional  del  derecho  mediante  la  demanda  que  examina  la Corte para verificar si se  allana    a   las   exigencias   de   forma   previstas   en   la   normatividad  correspondiente.   

          LA DEMANDA   

          En   su  escrito  de  demanda  la  defensa  anuncia  que  ataca  la  sentencia   “a través de dos cargos”  con apoyo en las causales 3a. y  1a.  del artículo 220 del C. de P.P. por haberse proferido en juicio viciado de  irregularidades  generadoras  de  nulidad  y  porque  se  dejó  de  valorar  la  confesión  y no se practicó al acusado un examen médico-legal para establecer  “si es inimputable por razón de la ira y la embriaguez”.   

          Sin  embargo  en  el desarrollo del discurso, lejos de independizar  los  cargos  de conformidad con la pluralidad de causales de casación aducidas,  bajo  un  titular  que  denomina  “Demostración  del cargo”,  se limita el  censor  a  relacionar  las  actuaciones  procesales que considera irregularmente  surtidas  incluyendo  glosas de corte subjetivo y carentes de demostración, y a  cuestionar  la  actividad  del  entonces defensor.  Así, en lo medular, se  expresa:   

                      “Al   momento   de   ser   aceptada  la sentencia anticipada, se debió  previo   a    la    aceptación    de   cargos,   saber   si   el  sindicado    es    inimputable  …”   y,   que  “…  está  demostrado  … el estado emocional de mi prohijado de alicoramiento y de la ira  causada  por  la  agresión física y verbal …  A pesar de las fallas, en  lo  único  que  el  defensor  hizo,  fue  la  apelación y solicitar el derecho  sagrado de la rebaja por confesión, el que fue negado”.   

          A    continuación   aparece   plasmado   un   titular   denominado  “Comentarios”,   bajo  el  cual  sostiene  el  profesional que su procurado  careció  de  defensa efectiva, que  “no obra de suma importancia el examen  de  medicina Legal …”; que no se solicitó ninguna prueba, que demostrara algo  de  defensa”;   que  la aceptación de cargos se produjo a insinuación del  defensor,  añadiendo  que  “Esta  es  una considerable violación de las Normas  Supralegales  que  ordena el derecho sagrado de la rebaja”… Como quiera que no  se  dio la rebaja aduciendo … ciertas jurisprudencias, se ha negado un derecho  constitucional.   

          Tras  insistir  en la ausencia de defensa técnica y en la omisión  de   la   investigación   integral   y  bajo  un  nuevo  titular  que  denomina  “Jurisprudencia”  cita  una  serie de pronunciamientos de esta clase, que estima  pertinentes.    Avanza  en  la  exposición  con un apartado que llama  “Consideración”  y  que  es  una  reseña  reiterativa en la que afirma que las  normas  violadas  fueron  las  “rectoras  del  C.P.P: y el art. 29 de la C. N.”,  terminando  con  un “Capítulo de Conclusiones”, igualmente repetitivo en el que  incluye  como  motivo  de nulidad la no aceptación de la confesión como factor  de  descuento  punitivo,  solicitando  como  corolario,  bien,  que  se anule la  actuación  desde  inclusive  “el auto que resolvió la situación jurídica”, o  bien, que se acceda a la rebaja por confesión.   

         

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         El  recurso  de  casación  se  halla  regulado totalmente por una  preceptiva  de  obligatoria  observancia, tanto para el impugnante como para los  demás  sujetos  procesales  y para el Juez extraordinario, y es la contenida en  los  artículos  218  y ss. del C. de P.P.;  de manera que la redacción de  la  demanda  debe  cumplir  con  los  requisitos  de  forma  establecidos  en el  artículo  225  de  ese  estatuto  para  dar viabilidad al recurso, porque en el  evento  de  no  ser  así,  la  pretensión acusatoria no alcanza a tomar cuerpo  jurídico  porque  fenece  con  el  rechazo de la demanda que ordena decretar el  artículo 226 ibíd.   

         La  detallada  síntesis  de  la  demanda  presentada en este caso  muestra  que  no obstante aducir dos causales de casación como fundamento legal  para  objetar  la  sentencia de segundo grado, la 3a. y la 1a. del artículo 220  del  C.  de  P.P.,  a  través de las cuales se procuran decisiones de alcance y  extensión  diversos:   por  la  primera,  la anulación de todo lo actuado  desde  inclusive  la  resolución  que  definió  la  situación  jurídica  del  procesado,  y  por  la  segunda,  el  reconocimiento  de  la  rebaja de pena por  confesión;  el  casacionista  trata  de  desarrollarlas  con un único discurso  inaceptable dentro de la técnica casacional.   

         Asevera  el  actor,  en  unidad  argumentativa,  que el proceso se  surtió  con  irregularidades  solo  enmendables  a  través  de  la nulidad del  proceso,  porque  el sentenciado careció de defensa técnica, no se atendió el  principio  de  la investigación integral, no se estableció si se trataba de un  inimputable  al  momento  de delinquir; y no se accedió al reconocimiento de la  rebaja  de  pena  por  confesión,  todo  ello  además,  sin  la  respectiva  e  imperativa demostración.   

         Palmar  es  pues, que el reproche al fallo de las instancias   se  ancla  en  dos  motivos  excluyentes  entre  sí, como que con el primero se  desconoce  la validez de la actuación procesal en una extensión considerable y  con  el  segundo  se  acepta  esa  validez  y  simplemente  se  cuestiona  el no  reconocimiento  de  una diminuente de la pena.  Esta situación imponía en  la  facción  de  la  demanda, al tenor de los numerales 3o. y 4o. y del último  inciso  del  artículo  225  en  comentario, la observancia de las exigencias de  claridad  y  precisión  en  la  fundamentación  de los reparos, la mención de  todas  las  normas  que se estimaban infringidas por el fallador, la separación  de   los   cargos   y  su  argumentación  independiente,  así  como,  dada  su  característica    de    excluyentes,    la    formulación    de    uno    como  subsidiario.   

         Una   tan   heterodoxa   confección   de  la  demanda  compromete  severamente  la  intelección  de  los  reparos que la conforman, no solo por la  confusión  conceptual  que  envuelve,  sino porque no se demuestra la razón de  los  supuestos  que  la  motivan  ni se citan todas las disposiciones legales de  orden  sustancial  que  se  consideran infringidas, lo que de otra parte la hace  incompleta,  debiendo  la  Corte, por tanto, rechazarla y decretar la deserción  del    recurso,    como   así   se   hace   en   atención   al   mandato   226  precitado.   

         Por  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

         RECHAZAR   IN  LIMINE  la  demanda  de  casación   presentada   en   este  proceso  y  por  consiguiente,  DECLARAR    DESIERTO    el   recurso  extraordinario  incoado  a  nombre de ARMANDO BARRETO  MONROY   contra   la  sentencia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santafé de Bogotá que lo condena por el  concurso  de  delitos  de  porte  ilegal  de arma de fuego de defensa personal y  homicidio  en  la  persona  de  Luis Alexander Prieto  Hurtado.   Esta  providencia carece de recursos  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 197 y 226 del  C. de  P.P..   

         En    firme,   DEVUELVASE el expediente a la oficina de origen.   

         COPIESE Y CUMPLASE.   

                                           JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                        JORGE    E.    CORDOBA    POVEDA                                                   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                                        CARLOS  E.  MEJIA ESCOBAR                                                         

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                                     NILSON PINILLA PINILLLA   

                                                 PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                                                                Secretaria     

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