13795d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13795  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

Aprobado Acta No.41  

Santafé  de Bogotá D.C., marzo veinticuatro  (24) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

Resuelve la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado ANGEL MARIA NIÑO  RIVAS,  contra  la  sentencia proferida el 4 de octubre de 1996 que confirmó en  su  integridad  la  dictada por el Juzgado Segundo Penal del Circuito del Banco,  Magdalena  que  lo  condenó  a  la pena de 53 años y 4 meses de prisión, como  autor responsable del delito de Homicidio Agravado.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

Aquellos ocurrieron el 29 de diciembre de 1995  en   la   finca   “Montevideo”   ubicada  en  la  jurisdicción  de  Santana  (Magdalena)   cuando  el  señor  ANGEL  MARIA  NIÑO  RIVAS se llevó a su  esposa  Leda  Isabel  Vides hacia un pozo o jagüey que quedaba lejos de la casa  para  que  lavara  la ropa, distinto de aquél en el que acostumbraba a realizar  esos  menesteres.  Como  ésta  se  encontraba  en compañía de sus tres hijos,  aquél  mandó  a  los  menores  a la casa para que prepararan la comida y luego  procedió  a  propinarle  varios golpes con arma contundente que de inmediato le  ocasionaron  la  muerte.  El  cuerpo  de  la  víctima  fue  encontrado momentos  después  por  varios  sobrinos  e hijos que acababan de llegar a la finca y que  habían ido a buscarla para saludarla.   

La   Fiscalía  Delegada  ante  el  Juzgado  Promiscuo   del   Circuito   de  Chiriguaná  (Cesar)  ordenó  la  apertura  de  investigación   el  5  de  febrero  de  1996,  vinculó  al  imputado  mediante  indagatoria  y  éste  en  aquella  oportunidad  afirmó que hubo una discusión  porque  Leda  Isabel,  la  víctima,  se  la estaba “haciendo” con otro, con  Miguel  Rangel. Al resolverle  la  situación  jurídica  le  impuso  medida  de  aseguramiento  consistente en  detención preventiva el 8 de febrero siguiente.   

La  calificación  del mérito del sumario se  produjo  el  9  de  abril de 1996, con resolución acusatoria en contra de ANGEL  MARIA  NIÑO  RIVAS  como  presunto  autor  responsable  del delito de homicidio  agravado.   

En  la  etapa de la causa el conocimiento del  asunto   correspondió   al   Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  del  Banco  (Magdalena),  despacho  que  luego  de  celebrar  la  respectiva  diligencia  de  audiencia  pública,  dictó  el  fallo  de primer grado el 4 de octubre de 1996  mediante  el  cual  condenó a ANGEL MARIA NIÑO RIVAS a la pena de 53 años y 4  meses  de  prisión  por  el  delito  de  Homicidio  Agravado, a la accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por periodo igual y al pago de  2000 gramos oro por concepto de perjuicios materiales y morales.   

Apelada  la decisión el Tribunal Superior de  Santa   Marta   la   confirmó  en  todas  sus  partes  el  2  de  diciembre  de  1996.   

LA DEMANDA DE CASACION  

Un  solo  cargo  formula  el censor contra la  sentencia  de segundo grado al amparo de la causal primera del artículo 220 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  ser  violatoria en forma directa de una  norma   de   derecho  sustancial,  “por  deficiente  selección  de  la  norma  sustantiva aplicada”    

El fundamento de lo anterior lo hace consistir  en  que   en  el recurso de apelación se manifestó que teniendo en cuenta  la  confesión  del  procesado se diera aplicación a la norma establecida en el  artículo  60 del Código Penal, pero la segunda instancia al resolver la alzada  confirmó  en  su  integridad  la de primer grado,  desconociendo de manera  notoria  la aplicación del principio de la diminuente de la pena consistente en  la ira e intenso dolor.   

Según  el  censor,  lo  confesado  por  el  procesado  se  aceptó  parcialmente  pero nunca se desvirtuó con prueba alguna  las  circunstancias  en  que  ocurrieron  los  hechos  tal  como  lo  afirmó su  representado.  “Nunca se estableció la existencia de MIGUEL RANGEL para poder  saber  la  justicia si había un principio de credibilidad o duda con respecto a  la  versión  del  procesado  y  mientras no se le contradijo su versión, se le  debió creer en forma total su confesión”.   

En consecuencia, solicitó a la Corte tener en  cuenta   las   circunstancias   que   rodearon   el   hecho,   para   una  justa  penalización.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  libelo que ahora ocupa la atención de la  Sala,  deberá ser inadmitido por ausencia de los requisitos formales que la ley  impone para acceder a este mecanismo excepcional.   

Tanto en la formulación de la censura como en  sus   fundamentos,  incurre  el  casacionista  en  protuberantes  e  insalvables  desaciertos  que  le  restan  claridad y precisión a la demostración del yerro  atribuido  al  fallo  de  instancia,  al  involucrar  dentro  de  un mismo cargo  aspectos  atinentes  a  la  violación  de  la  ley sustancial tanto por la vía  directa como por la indirecta.   

En efecto, adujo la vulneración directa de la  ley  para  quebrantar  el  fallo de instancia “por deficiente selección de la  norma  sustantiva  aplicada”,  proposición que en manera alguna hace parte de  los  motivos  por los cuales se pueda considerar infringida, por este motivo, la  ley  sustancial,  la  cual  se  origina  en  la  falta  de  aplicación,  en  la  interpretación  errónea  o  en  la  indebida aplicación de un precepto de esa  naturaleza.   

De  otra  parte, el libelista, demostrando un  total  desconocimiento  del  esquema lógico que presuponen los reproches por el  camino  anunciado, en los cuales se deben aceptar los hechos y las pruebas en la  forma  como  los estimó el fallador, acude a cuestionar la falta de aplicación  del  artículo  60  del  Código  Penal sustentado en la ausencia de pruebas que  desvirtuaran   lo   afirmado  por  su  representado  ANGEL  MARIA  NIÑO  RIVAS.   

Por  ello se anima a replicar que el fallador  de  segundo  grado  desconoció de manera notoria la aplicación de la norma que  contiene  la  diminuente  de  pena  en  los  casos de ira e intenso dolor ya que  “lo   confesado   por   el   procesado  se  aceptó  parcialmente,  pero  nunca se desvirtuó con prueba alguna las circunstancias en  que  ocurrieron  los  hechos  tal como afirma ANGEL NIÑO RIVAS”…”Nunca se  estableció  la  existencia  de  MIGUEL  RANGEL  para poder saber la justicia si  había  un  principio  de  credibilidad  o  duda  con respecto a la versión del  procesado  y  mientras  no  se  le contradijo su versión, se le debió creer en  forma total su confesión”   

La critica a la situación probatoria, desvía  la  censura  hacia  la violación indirecta, creando confusión en su contenido,  circunstancia  que  unida  a la falta de demostración y trascendencia del yerro  tornan  inepto  el  libelo  para  que  la  Corte  pueda realizar un análisis de  fondo.   

Precisamente  el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal  exige  que  en  la  elaboración  de  la demanda el censor  presente  los  fundamentos  de la causal invocada de manera clara y precisa pues  la  Corte,  en virtud del principio de limitación, únicamente puede atenerse a  las  orientaciones  del  demandante de acuerdo con sus propios términos sin que  aquella pueda suplir las deficiencias del libelo.   

Como  en  este  caso  el  censor  acudió  a  razonamientos   que   resultan   plenamente   ajenos  a  la  causal  invocada  e  insuficientes  para  demostrar  un supuesto error en los fallos de instancia que  determinen  el  efectivo quebrantamiento del derecho, lo procedente es inadmitir  la demanda.   

Adviértase que de conformidad con lo normado  en  los  artículos  226  y  197 del Código de Procedimiento Penal, contra esta  decisión no cabe recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la demanda presentada a nombre del  procesado   ANGEL   MARIA   NIÑO   RIVAS,   por   las   razones   expuestas  en  precedencia.   

En  consecuencia  se  declara  desierto  el  recurso.   

COMUNIQUESE Y CUMPLASE  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL   

                                             No   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                        CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                          NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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