14404i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14404  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 98   

          Santafé   de  Bogotá  D.C.,  martes  seis  (6)  de  julio  de  mil  novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

            Conforme  con  lo  reglado  en  el  artículo  235  del Código de  Procedimiento  Penal,  examina la Sala de manera preliminar el aspecto formal de  la   demanda   de  revisión  instaurada  por  el apoderado especial de CARLOS ARTURO  ARCHILA  CAMACHO, contra  la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Santa  Fe  de  Bogotá  el  10 de febrero de 1988 y por cuyo medio  modificó  la  condena  emitida  en  primera  instancia por el Juzgado Penal del  Circuito  de  Chocontá,  imponiéndole en definitiva al procesado como sanción  principal   privativa  de  la  libertad  60  meses  de  prisión  al  declararlo  coautor     penalmente  responsable  del  hecho  punible  de  Hurto  Calificado  con  circunstancias  de  agravación.     

ANTECEDENTES  

          Conforme  con  la  información  que  se origina en los anexos de la  demanda,  se  sabe que en las horas del medio día del 27 de octubre de 1983 fue  interceptado  por  dos  individuos en la población de Chocontá el señor Mario  Salvador  Pointud  Valenzuela,  a  quien  luego  de  intimidar con arma de fuego  obligándolo  a  abordar  su  propio vehículo automotor, del cual lo despojaron  junto  con otras de sus pertenencias, lo dejaron abandonado en jurisdicción del  Departamento de Boyacá.   

          Pocos   días   después   la   prensa  escrita  dio  cuenta  de  la  aprehensión   de   dos  sujetos  que  mediante  la  utilización  de  sustancia  somnífera,  redujeron  a la impotencia al pasajero de un bus y se apoderaron de  los  bienes  que  consigo  llevaba,  individuos  estos  que  fueron  reconocidos  judicialmente  por Pointud Valenzuela como los mismos que le habían birlado sus  haberes aquel 27 de octubre.   

          Individualizados  e  identificados  los  presuntos  asaltantes  como  CARLOS ARTURO ARCHILA CAMACHO  y  José  Mauricio  Hernández  Alvarez,  así  fueron procesados y juzgados con  ocasión  de  las  diligencias penales abiertas en el Juzgado Penal del Circuito  de  Chocontá  por el atentado patrimonial del que se hiciera víctima a Pointud  Valenzuela,  profiriéndose  en  contra  de los mentados sujetos la condena a la  que con antelación se aludió.    

LA DEMANDA  

          Al  amparo  de  lo  normado  en  el  artículo  232-3 del Código de  Procedimiento  Penal,  sostiene el libelista que si bien es cierto en el proceso  al  que se contraen los hechos de la demanda ninguna incertidumbre se generó en  relación  con  la “individualización física de los  autores  del  ilícito”,  no  lo  es  menos  que  la  verdadera  y  real  identidad  del  procesado  jamás  se  estableció,  lo cual  permitió   que  éste  engañara  a  la  justicia  al  atribuirse  fraudulentamente  nombre,  edad  y  demás  calidades  jurídicas  que no le pertenecen y que por el contrario identifican a  su     poderdante     CARLOS     ARTURO     ARCHILA  CAMACHO.    

          Tal  situación  conlleva  a  que una persona inocente y ajena a los  referidos  acontecimientos,  amén  de  tener  que  cargar  con el lastre de una  delincuencia  que  no  cometió,  deba  soportar  lo que le representa el poseer  antecedentes  judiciales  -quien  así  aparece  identificado  cuenta con varias  condenas,  advierte  el  libelista-,  cuyo  único  pecado  consistió en omitir  denunciar el extravío de su documento de identidad.   

          Como  quiera  que  “al surgir pruebas que  no    obran    dentro   del   proceso”   pero   que  indefectiblemente  “demostrarán  la  inocencia  del  señor  CARLOS ARTURO ARCHILA CAMACHO”, el demandante  solicita  la  práctica  de  varias  pruebas de carácter testimonial y de orden  pericial  y,  con  fundamento  en  lo  estatuido en los artículos 246 y 247 del  Código  de  Procedimiento  Penal, dice aspirar a que la Corte declare sin valor  “la sentencia de la acción, dictando la providencia  que  corresponda”, no sin antes ordenar que se busque  la  manera  de  identificar  plenamente  al  verdadero  responsable del hurto en  cuestión,  a  fin  de  procesarlo  también por fraude procesal en concurso con  falsedad personal.   

CONSIDERACIONES  

          No  basta  relacionar  las pruebas cuando para quebrar la condición  de  res  iudicata que ostenta  una  sentencia  en  firme,  el actor invoca la acción de revisión; es menester  aportar  con  la demanda, ha  precisado  la Sala en múltiples ocasiones, los elementos de persuasión con los  cuales  se  pretende  acreditar  los hechos básicos de la petición, so pena de  que  aquella  sea  rechazada,  pues,  independientemente  de las consecuencias o  resultados  que  pueda  deparar  su  desarrollo  ante  la eventualidad de que se  ordene  impartir  el  trámite  de rigor a la respectiva acción rescisoria, tal  exigencia  se  erige  en presupuesto formal de insoslayable cumplimiento a voces  del artículo 234-4 de la Ley Procesal Penal.   

          El  libelista  apenas atina a mencionar las pruebas que en su sentir  pueden  demostrar la atribución fraudulenta que de la identidad de su asistido,  supuestamente  se  arrogó  otra  persona,  con lo cual aspira a que se vuelva a  debatir  aspectos  ya  definidos en las respectivas instancias, puesto que, como  bien  lo admite en su solicitud, para procurar la plena identificación de quien  dijo     llamarse     CARLOS     ARTURO     ARCHILA  CAMACHO,  el funcionario instructor ordenó allegar al  informativo  copia  de  la cartilla biográfica y de la cédula del encartado de  autos, las cuales efectivamente se arrimaron al proceso.   

          Al  no  aportar el demandante el soporte probatorio siquiera sumario  de  la  razón  de  su  dicho,  el  escrito  en  su  aspecto formal carece de la  idoneidad  necesaria  para  que  la Corte entre a ventilar su pretensión, amén  del  yerro  en  que  incurre al seleccionar la causal de revisión argüida, por  cuanto  si lo que alega es que con prueba falsa se condenó a una persona que se  atribuyó  calidades  personales  diversas  de  las que realmente le pertenecen,  otro  ha  debido  ser  el  sustento  jurídico de su argumentación, esto es, el  ordinal 5° del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal.   

          Es  así como, mírese por donde se le mire, el escrito en cuestión  no  cumple  con  las  mínimas  exigencias  de  una  demanda  en  forma,  razón  suficiente   para   que   la   pretensión   del   libelista  esté  llamada  al  fracaso.   No  es  al  Juez  de  Revisión  al que le compete recopilar las  pruebas  que  sirven  de  fundamento  de  la demanda, se insiste, sino que es el  accionante  el  que  debe acompañar con la solicitud de revisión los elementos  de juicio con los cuales aspira a demostrar la causal que invoca.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE  

         1°.-  Reconocer al Dr. Luis Alfonso Bolaños Bolaños como defensor  del     condenado     CARLOS     ARTURO     ARCHILA  CAMACHO, en los términos y para los efectos del poder  conferido.   

          2°.-   Rechazar  in  límine  la  demanda  de  revisión  que  en  representación  del  mentado  individuo  instauró  su defensor, conforme con las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                             RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA                                CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                   MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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