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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14321  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 149  

          Santafé   de   Bogotá,   D.  C.,  treinta  de  septiembre  de  mil  novecientos noventa y nueve.   

VISTOS:  

          El  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo dictó fallo de  segunda  instancia  el  9 de octubre de 1997, por cuyo medio declaró ajustada a  la  ley  la  sentencia  anticipada  proferida  por  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Sogamoso  (Boyacá),  en  razón  de  la  cual  la procesada SMITH  BERTILDE  AMAYA PUCHIGAY fue condenada a la pena principal de ciento y treinta y  tres  (133)  meses  y  diez (10) días de prisión, como cómplice del homicidio  agravado    cometido    en   la   persona   del   señor   ADÁN   PIRAGUA,   su  suegro.   

          La  defensora  de  la  procesada ha presentado demanda de casación,  después  de que el Tribunal le concedió el respectivo recurso, y corresponde a  la  Corte decidir ahora sobre el aspecto formal de ese acto de introducción, de  conformidad  con  los  artículos  220,  225  y 226 del Código de Procedimiento  Penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

          El  señor  ADÁN PIRAGUA, quien cumplía labores de transportador y  cultivador  de  cebolla  en  el municipio de Aquitania, departamento de Boyacá,  recibió  muerte  violenta en dicha población el día 1° de diciembre de 1994,  según  hechos  cuya realización material se atribuye al individuo SIERVO TULIO  PLAZAS  BELTRÁN,  acusado  en  proceso  separado  por  ese injusto de homicidio  agravado.   

          Pues  bien,  de  acuerdo  con diligencia realizada el 13 de enero de  1997,  el  autor  material  del  homicidio  se  acogió  a  los  beneficios  por  colaboración  eficaz,  con  el  fin  de  delatar a la dama SMITH BERTILDE AMAYA  PUCHIGAY,  de  quien  dijo  que se había encargado de señalarle el lugar donde  vivía  la  víctima y, además, después de consumado el hecho, le llevó hasta  la  población  de  Sogamoso  la suma de seiscientos mil ($ 600.000.oo) pesos, a  instancias  de  su  esposo  ARMANDO  PIRAGUA  CHAPARRO, como pago por la acción  cumplida en contra del padre de éste.   

          Con  fundamento en la mencionada delación, la fiscalía delegada de  Sogamoso  abrió instrucción, vinculó por medio de indagatoria a la imputada y  le  resolvió  situación  jurídica  el 11 de febrero de 1997 (fs. 12, 30, 44 y  50).   Como  la  procesada se acogió al mecanismo procesal de la sentencia  anticipada,  la  Fiscalía  presentó  formalmente los cargos el 23 de julio del  mismo  año,  en calidad de cómplice del delito de homicidio agravado, conforme  con  los  artículos 24, 323 y 324-1 del Código Penal.  Posteriormente, el  15  de  agosto de 1997, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Sogamoso dictó  fallo  de  conformidad, providencia en la cual se le impuso a la acusada la pena  antes señalada (cuaderno de formulación de cargos, fs. 9 y 15).   

          Apelada  la  sentencia anticipada, el Tribunal Superior la confirmó  en los términos ya indicados.   

CONTENIDO DE LA DEMANDA:  

          El  demandante  propone  la  remoción  del  fallo  cuestionado  con  fundamento  en la causal primera de casación, como violación directa de la ley  sustancial,  dado  que  el  Tribunal  dejó  de  aplicar los artículos 61 y 64,  numeral 3° del Código Penal.    

          Explica  que la primera disposición obliga a tener en cuenta, en el  caso  de  complicidad,  el  mayor  o  menor grado de la contribución o ayuda y,  advertida  la  injurada,  se  tiene que la procesada simplemente hizo entrega de  una  suma  de  dinero  enviada  por  su  esposo Armando  Piragua Chaparro.   

          El  segundo  precepto,  continúa,  contempla  como circunstancia de  atenuación  punitiva  el “obrar en estado de emoción o pasión excusables, o  de  temor  intenso” y que existen en el expediente pruebas de que su defendida  actuó  por  el  miedo  intenso  que  le  tenía  a  su cónyuge, tales como las  declaraciones  de  María del Carmen Chaparro Alarcón,  Lidia  y  Fernando  Piragua  Amaya.  Enseguida, el  actor   trae   a  colación  el  contenido  pertinente  de  cada  uno  de  estos  testimonios.   

          Pretende  entonces  que  se  case  la  sentencia  para  reformar  la  duración de la pena.   

ANÁLISIS FORMAL DE LA DEMANDA:  

          Enterada  la  Sala  del  texto  del  libelo,  la  contradicción  es  ostensible,  porque el censor primero señaló a derechas que el Tribunal había  omitido  la aplicación de los artículos 61 y 64, numeral 3° del Código Penal  (violación  directa),  pero, en párrafos posteriores, hace un sesgo e insinúa  que  la  omisión  se debía a la falta de consideración de la indagatoria y de  los testimonios antes señalados (violación indirecta).   

          A  pesar de que uno y otro reparo tienen el denominador común de la  violación  de  la  ley sustancial, no puede olvidarse que es indebida la mezcla  de  ambas  direcciones,  porque  su reunión en el mismo argumento ha lugar a la  manifiesta  contrariedad,  pues  la  transgresión directa supone la conformidad  del  impugnante con los hechos relatados y la valoración judicial-probatoria de  los  mismos,  mientras que la indirecta exige el señalamiento de los errores de  hecho  y  de  derecho  cometidos  por el juzgador durante la apreciación de las  pruebas.   

          Con  la precariedad del escrito de demanda, no es posible establecer  si  el  Tribunal  en la sentencia declaró algo sobre el mayor o menor grado del  auxilio  prestado  por  la  cómplice  al  autor material; o si se pronunció en  relación  con  el presunto temor de la procesada a su esposo, como motivo de su  actuación  criminal,  pues  todo ello era indispensable ponerlo en conocimiento  (en  sentido  positivo  o  negativo)  para saber si, establecido así, la única  falencia  habría  sido la de dejar de aplicar las normas pertinentes al momento  de  la  medición  judicial de la pena, lo cual comportaría entonces el alegato  de la violación directa de la ley sustancial.   

          Ahora  bien,  esa misma deficiencia en la exposición de los motivos  de  agravio,  deja  a  la Sala en igual estado de incertidumbre para saber si el  Tribunal  haya  podido apreciar erróneamente las pruebas señaladas; y, en caso  positivo,  si  el  yerro consistió en ignorarlas completamente (falso juicio de  existencia)  o  distorsionarlas  en su sentido y alcance o por graves vacíos en  su propósito de valoración racional (falso juicio de identidad).   

          En  tales  condiciones,  no es posible aprehender, con un mínimo de  seguridad,  elementos  de  convicción sobre el verdadero camino escogido por el  recurrente  y,  aunque  sólo  se  sugieren  dos, la Corte no puede suplantar su  querer,  primero, porque arriesgaría su condición de órgano decisor imparcial  y,  segundo,  porque  la  ostensible  contradicción  de  los  cargos los haría  inconciliables  y,  por  ende,  sólo  expuestos  a  una voluntad que oportuna y  nítidamente debió expresar el actor.   

          Si  no  se  satisfacen  los  requerimientos  básicos  de claridad y  precisión  que  prevé  el artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, en  orden  a  sustentar  el  recurso  extraordinario,  la Corte deberá inadmitir de  plano la demanda propuesta.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

          Rechazar      in     limine  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  de  la  procesada  SMITH  BERTILDE  AMAYA  PUCHIGAY.   En  consecuencia, se declara  desierto  el  recurso extraordinario antes concedido por el Tribunal Superior de  Santa Rosa de Viterbo.   

          De  conformidad  con  los  artículos  197  y  226  del  Código  de  Procedimiento    Penal,    no    proceden    recursos    en   contra   de   esta  providencia.   

          Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO    ARBOLEDA   RIPOLL          JORGE ENRIQUE  CÓRDOBA     POVEDA                       

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Secretaria.    

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