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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 13902  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°149  

Santafé de Bogotá, D.C., septiembre treinta  (30) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

ASUNTO:  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  formulada en defensa de la procesada MARIA LUISA  PEÑA VARGAS, sindicada de hurto agravado y falsedad.   

HECHOS:  

Entre  mayo y octubre de 1996, la auxiliar de  la  oficina  del Banco de Colombia en Florida (Valle), MARIA LUISA PEÑA VARGAS,  desvió  hacia  otras  cuentas,  en  especial la de su amiga BLANCA GLADYS OTERO  CAICEDO,  alterando  endosos  y  sellos,  diversos cheques que allí consignaban  empresas     destacadas,     por     un     total     de     $    83’790.176,  destruyendo luego los recibos  y títulos.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

La  Fiscalía  66  Seccional  de  Cali abrió  investigación,  oyó  en indagatoria a MARIA LUISA PEÑA VARGAS y BLANCA GLADYS  OTERO  CAICEDO  y  el  4 de diciembre de 1996 les decretó detención preventiva  (fs.  205  y  Ss., cd.1). El 27 de febrero de 1997 MARIA LUISA PEÑA aceptó los  cargos  por  el concurso de delitos de hurto agravado y supresión de documentos  privados (fs. 77 y Ss. cd. 2).   

Correspondió la actuación al Juzgado Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Palmira,  que  el 24 de abril de 1997 condenó a MARIA  LUISA  por dichos delitos, a 28 meses de prisión y de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  y  a  indemnizar  los  respectivos  perjuicios.  No  le  concedió la condena de ejecución condicional (fs. 107 y Ss. ib.).   

Apelado  este  fallo  por  la  defensa,  fue  confirmado  el  4  de  julio  de 1997 por el Tribunal Superior de Cali, mediante  sentencia que es objeto del recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA:  

Al   amparo  de  la  causal  primera  de  casación  es  formulado  el  reproche  a la sentencia impugnada, por violación  directa  de  la  ley  sustancial, debido a interpretación errónea. Como normas  violadas  son  señalados los artículos 21, 52, 57 y 68 del Código Penal y 44,  396 y 508 del Código de Procedimiento Penal.   

El  censor expresa que está inconforme sólo  con  los  numerales  3  y 5 del fallo, sobre la cuantía de la indemnización de  perjuicios    y    el    no   otorgamiento   de   la   ejecución   condicional,  respectivamente.   

Sobre lo segundo, manifiesta que la procesada  es  cabeza  moral y económica de su grupo familiar, que integran sus hijos de 3  y  4  años  de  edad  y  sus  padres,  de  62  y 82 años, quienes resultarían  castigados  si  ella  tuviera  que  volver a la cárcel y es inaceptable que los  niños   sean  llevados  con  ella,  al  contrario  de  reconocer  los  derechos  fundamentales  de  los menores y no romper la unidad familiar. Anexa al respecto  un estudio socio familiar y de impacto sicológico.   

En  cuanto  a  lo  primero,  expone que no ha  debido    condenarse    a    su    asistida    a    pagar    $    83’790.176  de perjuicios materiales, pues  el  cubrimiento  tiene  que ser proporcional con la coautora BLANCA GLADYS OTERO  CAICEDO,   a   quien   se   le   determinó  la  cuantía  de  $  50’286.154, que no se tuvo en cuenta en la  tasación de perjuicios.   

Por  lo  anterior,  solicita  “se  case  la  sentencia acusada dictando el fallo que en derecho corresponda”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

La  demanda  de  casación  no  es  de  libre  elaboración  y debe ceñirse a los requisitos establecidos por el artículo 225  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  cualquiera  que  sea  la  causal que se  invoque,  entre los cuales está el señalamiento de la preceptiva que se estime  infringida  y  la  indicación  clara, precisa y completa de los fundamentos, en  armonía  con  la  naturaleza  del  quebranto  aducido,  además de demostrar su  trascendencia en el fallo.   

Como  se  verá,  el  impugnante  asevera que  fueron  transgredidas algunas normas procesales y otras del Código Penal, en su  mayoría  inconexas con los temas que intenta debatir, dejando sin clarificar en  qué  consistieron  las  transgresiones,  sobre  qué  preceptos o cómo fue que  “se  aplicó  la norma correcta pero se le dio un alcance diferente” (f. 255  cd. 2).   

Sobre   la  denegatoria  de  la  ejecución  condicional  de  la condena, en ningún aparte de la demanda se especifica cómo  fue   que   la  administración  de  justicia  violó  cuál  norma  de  derecho  sustancial,  por no haberla aplicado, o por indebidamente aplicar la que no era,  o  por  interpretar  erróneamente la seleccionada como aplicable, que es lo que  sin    mínima    claridad    ni   explicación   dice   el   casacionista   que  sucedió.   

No identifica el impugnante algún desacierto  en   que   haya   incurrido  la  judicatura  y  se  contrae  a  exteriorizar  su  intranquilidad  por  las  consecuencias negativas que la encarcelación de MARIA  LUISA  acarrearía  contra sus padres y sobre todo contra sus dos infantes, cuyo  derecho  a  permanecer  al  lado  de  la madre está por encima “de lo demás,  justifica  el  reconocimiento  en su favor de derechos fundamentales distintos y  adicionales  a  los  consagrados  para  las  personas en general. Y justifica la  modificación  de  la  sentencia  reprochada  en  el  numeral  5  concediendo el  subrogado   de   ejecución   condicional   de   la   detención  domiciliara”  (sic).   

Advirtiendo que el novedoso “subrogado” de  detención   domiciliara   que   reclama   el  censor  fue  conquistado  por  la  sentenciada,   en   la  práctica,  al  concedérsele  excarcelación  por  pena  cumplida,   la   mayor  parte  descontada  en  su  domicilio,  con  lo  cual  el  comprensible  riesgo  de afectación correlativa que preocupaba al recurrente se  encuentra  superado,  resulta  obvio  que el libelo no cumple, en enunciación y  menos  en  sustentación,  con  las  exigencias  instituidas legalmente sobre el  recurso extraordinario.   

Tampoco  en  cuanto  a la discrepancia con el  monto  de  la  indemnización de perjuicios, pues el único de los preceptos que  cita  como  presuntamente  quebrantados  que  guarda  alguna  relación  con tal  asunto,  es  el  artículo  44  del  Código  de Procedimiento Penal, que indica  quienes     están    solidariamente    obligados   a  resarcir  los  perjuicios  infligidos  con  el  hecho  punible,  obligación  que  el  recurrente  no  desconoce  que  recaiga sobre su  representada   y   sólo  censura  que  “se  le  atribuya  dicha  cancelación  únicamente  a MARIA LUISA PEÑA VARGAS, pues tienen que ser proporcionalmente a  las    cuantías    establecidas”,   favoreciéndose   así   “la   coautora  OTERO”.   

Aunque  pueda  vislumbrarse  cómo  quería  orientar  este  cargo,  no  lo fundamenta ni desarrolla y deja sin precisar qué  fue  lo  supuestamente interpretado en forma errada por el fallador. En lugar de  demostrar  el  erróneo  sentido o alcance que en la sentencia se hubiera dado a  alguna  norma  sustancial,  con  exposición de la interpretación que considere  correcta,  procedió  a expresar de manera antitécnica su inconformidad y allí  se  quedó,  aún  sin  tratar  de  determinar la cuantía de la resolución que  estima  desfavorable  a  su  causa  (arts.  221  C.  de P. P., 366 C. de P. C. y  complementarios),  ni  por  qué  a  esta sentenciada no habría de imponerse el  cubrimiento  del  total de la obligación solidaria, ni cómo se podía condenar  a  la  indemnización  de  perjuicios  a la otra indagada, que por ruptura de la  unidad procesal no procedía involucrar en la sentencia penal.   

Como  la  Corte  no puede entrar a llenar los  vacíos   ni  superar  las  deficiencias  e  imprecisiones  en  que  incurre  el  casacionista,  de  conformidad  con lo dispuesto en los artículos 225 y 226 del  Código  de  Procedimiento  Penal  se  impone  el rechazo de la demanda, lo cual  conduce  a declarar desierta la impugnación, mediante providencia que no admite  recurso  alguno  al adquirir ejecutoria en la fecha de su suscripción (art. 197  ib.).   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia  en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR     IN    LIMINE   la   demanda   de  casación presentada  en  defensa  de  la  procesada  MARIA  LUISA  PEÑA  VARGAS  y, en consecuencia,  declarar desierta la impugnación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                  JORGE      E.     CORDOBA  POVEDA                     

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE           EDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                       

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                      CARLOS   EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR           

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                   NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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