14212a

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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              CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                               Magistrado Ponente   

                               DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                               Aprobado Acta No.18   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  once  (11) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1.999).   

          VISTOS:   

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado ROBINSON  QUINTERO  RODAS,  contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Medellín  el  30  de septiembre de 1.997, que confirmó  íntegramente  el  fallo  de  primer  grado  mediante el cual el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Bello,  lo condenó a la pena principal de veinticinco  (25)  años  y  seis  (6)  meses de prisión, como responsable de los delitos de  homicidio y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          HECHOS:   

La síntesis que de ellos hiciera el juez de  primera instancia, es del siguiente tenor:   

“RICAURTE  ANTONIO BUSTAMANTE, quien poseía  su  parcela  en  la región de URABA, seguramente por la violencia que se vivía  en  el  municipio de NECOCLI, prefirió abandonar su predio, para buscar sosiego  y  tranquilidad  en  este municipio de Bello, por eso llegó a alojarse donde su  hermana  MARIELA  al  barrio  ‘El Carmelo’, y entre él y su sobrino JUAN DIEGO,  compraron  el  taxi  Renault 12, de placas LXB 363, color amarillo, dedicándose  RICAURTE  a  trabajarlo,  pero  aquí  no  fue  mejor su suerte, pues el seis de  noviembre  de  1996,  a  las  doce  y  media  del  día  aproximadamente, estaba  conduciendo  el  automotor  por la autopista sentido Norte a Sur, al presentarse  congestión  vehicular desde el semáforo hasta la empresa Postobón dos sujetos  que  se  mobilizaban en sendas bicicletas se le acercaron y uno de ellos le hizo  dos  disparos,  quedando  de  ipso-facto  sin vida en el interior del automotor,  mientras  los  dos mozalbetes que le dispararon, en forma apresurada pasaron sus  velocípedos  al  carril  de  regreso  y  emprendieron la huída, devolviéndose  hacia  el  parque  de  Bello,  pero gracias a la colaboración de dos agentes de  policía  que  estaban  en  franquicia  y  transitaban en sus motos por el mismo  lugar,  se logró la captura de SERGIO ANDRES RUA GUTIERREZ, quien fue entregado  a  las  autoridades  acusándolo  de  haber participado en este punible. El otro  agresor  se  logró  evadir,  pero fue delatado por SERGIO ANDRES, quien incluso  indicó  su  residencia  y  así se identificó a ROBINSON QUINTERO RODAS, quien  por  este  hecho  se  encuentra  privado  de  su  libertad  y SERGIO ANDRES como  resultó  ser  menor  de edad fue dejado a disposición del Juez de menores  de esta localidad”.   

           DEMANDA:   

Contra  el  fallo  recurrido  el defensor de  QUINTERO  RODAS propone un cargo con apoyo en la primera causal del art. 220 del  C.  de  P.P.,  por  violación  indirecta  de la ley sustancial que se deriva de  errores  de  hecho  por  falso juicio de identidad, a consecuencia de los cuales  habría    dejado   de   reconocer   las   dudas   existentes   en   favor   del  procesado.   

Bajo  el  título “Demostración del cargo”,  comienza  el demandante por criticar la sentencia del Tribunal, de haber acogido  como  plenamente  creíble  el  testimonio  de  Sergio  Andrés Rúa Gutiérrez,  cuando  según  su opinión, debe reconocerse que el mismo “no es confiable”, en  razón  a  su  “indeseable  personalidad”,  que  ha  llevado  a  señalarlo como  “ladrón,  drogadicto,  escandaloso,  huésped  frecuente  del  preventorio y en  general  con  acentuadas tendencia antisociales”, es decir, que pese a tener una  “personalidad  sin reatos morales y su consiguiente capacidad para mentir”, todo  lo  cual  lo  hace  sospechoso  y  merecedor  de  ser  excluído en el análisis  probatorio,  según  la doctrina de Framarino Di malatesta y Francois Gorphe que  cita.   

Respecto  a las declaraciones de los agentes  del  orden  que intervinieron en el operativo montado inmediatamente después de  ocurridos  los  hechos,  dice  que  sus  atestaciones  son  equívocas  y no son  contestes  ni claros sobre la descripción que hacen del procesado, como tampoco  sobre  las  prendas  de  vestir  que  llevaba  puestas, pese a señalarlas en la  diligencia   de   reconocimiento   en  fila  de  personas  llevada  a  cabo  con  posterioridad.   

La  circunstancia  de  haber  sido  retenido  QUINTERO  RODAS,  cuando se disponía a abandonar su casa con una maleta y ropa,  se  explica  en  el  cumplimiento  de  una  medida  sugerida  por su progenitora  mientras   se   aclaraba   la   razón   por   la   cual   era  buscado  por  la  policía.   

De otra parte, se trata de un joven de apenas  18  años,  de  buen comportamiento en la sociedad y que recien había terminado  su  bachillerato  y  se  encontraba  laborando  en  una pequeña empresa, que no  tenía  ningún  móvil  para  cometer el hecho que se le imputa, contraindicios  que obran en su favor, según nueva doctrina que cita.   

Insiste  en  que  el  testimonio  de  Rúa  Gutiérrez  y  el  reconocimiento  que hiciera de QUINTERO RODAS no demuestra en  forma  indubitable  la responsabilidad de éste, como tampoco la versión de los  policiales  sustentan  dicha incriminación, no consolidándose la plena certeza  para condenar.   

“Resulta  así que la presunción de acierto  de  que  está precedida la sentencia censurada- culmina afirmano-, se encuentra  desvanecida  por  las ostensibles dudas que la prueba comporta, rechazdas por el  H.  Tribunal  con  superficiales  razonamientos  no  compatibles  con  el examen  crítico  que  exige  el  caso,  en orden a desentrañar el verdadero mérito de  aquélla,  evidentemente frágil, pese a lo cual esa Corporación le asigna, con  notoria  ligereza,  insístese,  el carácter de plena para derivar así de ella  la  certeza  requerida  para  condenar, no obstante, subráyase una vez más, su  falencia en esa dirección”   

Asi  las  cosas,  no  se  trata de oponer el  criterio  de  la  defensa  al  del  H.  Tribunal, sino de resaltar, de cara a la  prueba  obtenida  y  a  su  racional  significación,  que  el  fallo de segunda  instancia,  de  haberse  adentrado a fonde en élla, habría advertido las dudas  desentrañadas  en  este  trabajo  y  se  habría  abstenido  en consecuencia de  convalidar  la  sentencia  de  primer  grado,  tan pobre en ese campo como la de  segunda instancia”.   

Solicita,   así,   casar   la   sentencia  impugnada.   

         CONSIDERACIONES:   

Partiendo  del  conocido  supuesto según el  cual,  no es la casación una tercera instancia y del ostensible hecho de que el  ahora  demandante  ha  confundido  el  extraordinario  recurso  con  un medio de  impugnación  ordinario,  sobre  la base de presentar su criterio apreciativo de  las  pruebas  que  naturalmente  opone  a  la  valoración  que de ellas hizo el  sentenciador,  es  evidente  que  el  escrito  de  demanda  aducido en favor del  procesado  ROBINSON  QUINTERO RODAS, no reune en manera alguna las exigencias de  claridad  y  precisión mínimas para poder reconocer su ajuste a la ley, siendo  la  única  determinación  compatible  con  este  hecho  el imperativo de su in  limine rechazo.   

En  efecto,  la  propuesta  de ataque que el  actor  hace contra el fallo impugnado se erige en presuntos errores de hecho por  falso   juicio   de   identidad,  postulado  que  le  implicaba  la  consecuente  obligación  de  demostrar  cuáles  y en qué aspectos fueron concretamente las  pruebas  falseadas  en  su  contenido  objetivo  por  el sentenciador, lo que en  manera  alguna puede confundirse con la disparidad en el criterio valorativo que  se  tenga  sobre  ellas,  pues  en  este  campo  no  le  es  dable al recurrente  incursionar,  sabido  como  se  tiene que el juez en el análisis apreciativo de  los  distintos  medios  solamente  está  condicionado  por los principios de la  lógica, la experiencia o la ciencia.   

En consecuencia y siendo que todo el esfuerzo  del  censor  se  ha  dirigido  a  procurar  demostrar  a  partir  de  un libre e  instancial   método   de  valoración,  que  no  resulta  creíble  el  directo  señalamiento  hecho  por  el  adolescente  Sergio Andrés Ruá Gutiérrez sobre  ROBINSON  QUINTERO  RODAS, de ser el autor de los disparos que culminaron con la  vida  de  Ricaurte  Antonio  Bustamante y que, aspira además que lo propio deba  afirmarse   respecto   de  las  declaraciones  de  los  agentes  del  orden  que  intervinieron  en  los  operativos  iniciados  inmediatamente  después  de  los  sucesos  criminales,  todo con miras a suscitar la duda que como estado procesal  lo  favorecería,  aun  cuando  ningún esfuerzo hace por consolidar su eventual  concurrencia,  tratándose  simplemente  de  una postura polémica sin atinencia  alguna  a  las  posibilidades  casacionales,  procederá  la  Sala a rechazar la  demanda   sustentatoria   y   a  declarar  desierto  el  recurso  impetrado,  de  conformidad con lo dispuesto por el art. 226 del C. de P.P.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.-  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por  el  defensor  del  procesado  ROBINSON  QUINTERO RODAS, contra la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  el  30  de  septiembre de  1.997.   

2.- DECLARAR, como  consecuencia  DESIERTO el recurso extraordinario de casación interpuesto contra  el fallo referido en el numeral anterior.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno, de acuerdo con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

           JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE  ENRIQUE  CORDOBA  POVEDA  CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                       CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                               NILSON     PINILLA  PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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