13904e

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No. 13904  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 60  

Santa  Fe de Bogotá D.C., veintisiete (27)  de abril de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

                              Se  decide  sobre la admisibilidad de la demanda de casación  presentada a  nombre  de  la sentenciada  GLORIA BEATRIZ MENDEZ  PABON,  contra el fallo del 28 de junio de l.996, por  medio  del  cual  el  Tribunal  Nacional modifica la condena que un Juzgado  Regional  de  la  ciudad de Medellín le impuso como responsable de infringir la  ley  30  de  l.986,  artículo  33  inciso primero, en la modalidad de conservar  sustancia   estupefaciente  sin  permiso  de  autoridad  competente,    y   toma   otras   determinaciones.   

ANTECEDENTES  

El  Jefe  de la Unidad Regional de Policía  Judicial    del    Departamento    Administrativo    de   Seguridad   “DAS”,  Seccional     Medellín,   solicitó   y   obtuvo   del   Fiscal   Regional  destacado    ante   esa   institución,   la   orden   de   allanamiento  y  registro   de los inmuebles ubicados en la carrera 84 B No. 2 -132, carrera  84  No.  15  A-  72  y  carrera 84 No. 15 A-139, barrio Aliados de la misma  ciudad,  al  tener  conocimiento  de que por lo menos en uno de ellos   funcionaba   un   laboratorio   para    el   procesamiento   de  sustancias  estupefacientes  y  de  que personal  adscrito a la dependencia a su cargo,  hubiera  percibido  en sus inmediaciones, fuertes olores característicos de los  fármacos  y  demás  precursores químicos utilizados para su procesamiento. La  diligencia  de  allanamiento  y registro se efectuó el 13 de mayo de l.995, con  resultados  positivos  en  el  inmueble  demarcado  con  el número 15 A-139, al  ser   encontradas   tres  bolsas, con una sustancia pulverulenta color  blanco,  con  peso  total  de  3.051  gramos,  que al ser sometida a las pruebas  técnicas  resultó  ser  cocaína.   Por  estos  hechos  fueron  retenidos  GLORIA   BEATRIZ   MENDEZ   PABON,    NOHEMY   PABON   BETANCURT  y  ALEJANDRO  JAVIER  MENDEZ  PABON.   

Iniciada  la investigación, la Fiscalía  instructora    escucha   en  indagatoria  a  los  retenidos  y  les  define  su situación jurídica el 23  de mayo de l.995,  con  medida  de  aseguramiento   de detención preventiva, sin beneficio de  excarcelación,   contra   GLORIA   BEATRIZ   MENDEZ  PABON,   como  presunta  autora  responsable  de  infracción  a  la  Ley  30  de  l.986, en el artículo 33, inciso primero, y se  abstiene  de  proferir similar medida contra los otros dos procesados, a quienes  dejó en libertad previa suscripción de diligencia compromisoria.   

En  pronunciamiento del 12 de septiembre de  l.995,  la  Fiscalía  responsable de la dirección del instructivo, califica su  mérito   sumarial,  acusando  formalmente   a  la  procesada  GLORIA   BEATRIZ   MENDEZ   PABON,  como  presunta  autora responsable de la infracción  descrita en  la ley 33  de  l.986,  en su artículo 33 inciso primero,  sin derecho a la concesión  del   beneficio  de la libertad provisional y precluye la investigación en  favor   de   ALEJANDRO  JAVIER  MENDEZ  PABON  y  NOHEMI  PABON  DE  MENDEZ  .   

La  causa  estuvo  a  cargo  de  un  Juez  Regional   de la ciudad de Medellín, quien en noviembre 27 de l.995,   cita  para sentencia, decisión que profiere  el  5 de enero de l.996,  mediante  la  cual   condena  a  GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ  PABON, a la pena principal de cinco (5) años  de  prisión, y multa equivalente a  quince (15)  salarios  mínimos  mensuales;  precisa  que debe cumplir su condena  en la  figura  de  detención domiciliaria, previa caución prendaria y suscripción de  acta  compromisoria,  debiendo  cumplir presentaciones mensuales durante todo el  lapso  que le reste para cumplir la condena impuesta; le niega la concesión del  subrogado  penal  de  la  condena  de  ejecución condicional  y decreta el  embargo  de la motocicleta allí identificada; todo ello,  al hallarla como  autora  responsable  de infringir la Ley 30  de l.986, artículo 33, inciso  primero.  Al  conocer  de  esta  decisión  el  Tribunal  Nacional, en virtud de  apelación  propuesta  por  el defensor de la  procesada, la modifica en el  sentido   de   imponer   a   GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ  PABON,  la  pena  principal  de  cuatro  (4) años de  prisión, y multa equivalente a  diez  (10)  salarios  mínimos  mensuales, que cancelará en favor de la Dirección Nacional  de  Estupefacientes,  dentro  de  un plazo que no podrá superar los tres años,  como  autora  responsable de infracción a la ley 30 de l.986; revoca el numeral  segundo  que había dispuesto la condena en la figura de detención domiciliaria  por  no  ser viable; declara que la sentenciada no tiene derecho al sustituto de  la  condena  de  ejecución condicional, ni a la libertad provisional y confirma  en lo demás el fallo de primer grado.   

La  sentencia de segundo grado es recurrida  en  casación  por   el  defensor de  GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ PABON, quien oportunamente   hace    presentación   de   la  correspondiente demanda.   

LA DEMANDA  

El  libelista  plantea un único cargo, con  fundamento  en  la  causal   primera  cuerpo  segundo del artículo 220 del  Código   de   Procedimiento   Penal,  por  violación  indirecta  de  la  norma  sustancial,  por  falso juicio de identidad, proveniente de error de hecho en la  apreciación   de   la   prueba,   que   llevó   a  la   aplicación   indebida   del  inciso  primero  del  artículo  33  de la ley 30 de 1.986.   

Señala al respecto que no se valoró   en   toda   su   dimensión   la  versión  exculpativa   de  la  procesada  GLORIA     BEATRIZ     MENDEZ    PABON,  quien desconocía el contenido del paquete que recibió de manos  de  OSCAR  TABARES  y  sin mayor cuidado lo tiró al baño, situado en el primer  piso  de  su  residencia, al lado de la puerta de la calle, donde fue encontrado  por  los  agentes  del  Das,   dada  la  urgencia  que tenía de cumplir un  compromiso,  el  cual la hizo descuidada y negligente al momento de recibirlo. A  juicio  del  censor  no se evaluó la sinceridad de la procesada  y su  coherencia,  cotejándola con la prueba testimonial, con la Inspección Judicial  y  con  la  prueba  indiciaria,  porque  JOHN  MARIO  ORTIZ,  novio de aquélla,  corrobora  el  cumplimiento  del  compromiso la noche anterior al decomiso de la  sustancia,  en  los  siguientes  términos:  ”  estuvimos en la Clarita,   estaba cantando el Combo de las Estrellas.”   

También   ignoró   el  sentenciador  la  Inspección   Judicial  practicada  a  la  residencia  de  la  sentenciada,  que  comprueba  su dicho en su aspecto basilar: el lugar donde ella guardó la bolsa.  El  hallazgo  se  hizo  efectivamente,  en  el  primer piso, en un baño llamado  social,  cerca  a  la  puerta  de  la  calle.   Si  la  dama hubiera tenido  conocimiento  del contenido ilícito del objeto recibido, lo hubiera guardado en  el  segundo  piso  del  inmueble,  lugar más seguro, con lo que se comprueba su  versión   exculpativa  de  que  desconocía  su  contenido  y  obró  en  forma  desprevenida.   

Además  el  sentenciador  distorsionó los  testimonios  de  los  agentes 0085 y 2.089, porque si se evalúan correctamente,  se  llega a la conclusión  que  el paquete fue encontrado en  el  mismo  lugar   que  precisa  su  defendida:  El  primero sostiene que “el  alcaloide  fue  localizado  por  uno  de  los detectives… en un baño fuera de  servicio,  junto con una serie de objetos de aseo y ropa” y el segundo expresa  que  la  sustancia  estupefaciente “estaba en un cuartico, contiguo al baño y  dentro  de  ese mismo cuartico, había un espacio debajo de las escaleras, donde  guardan chécheres y la bolsa esa estaba encima”.   

También se ignoraron por el sentenciador en  la  evaluación  de  la  indagatoria,  los  siguientes  hechos  indicadores  que  permiten  inferir  la  ausencia  de  dolo en el comportamiento de la sentenciada  :   

1. La ausencia de antecedentes, que permite  determinar  su  comportamiento limpio, su actitud ingenua  y la ausencia de  ánimo  dañino  en  su  actuar.  La  personalidad  sirve  no solo para pregonar  responsabilidad sino también la inocencia.   

2.  Vive  en  casa  arrendada  y  no  se le  encontraron  bienes  cuantiosos,  vehículos  o  joyas,  que permitan afirmar su  relación    con    el    tráfico    de    estupefacientes.   Las   constancias  documentales   que  aparecen  a  folio  197  frente,  comprueban su modesta  situación económica.   

    

1. En  los  folios  32  y 33 frente, se individualizó e identificó a OSCAR ENRIQUE TABARES  GARCIA,  persona  a  quien  responsabiliza  su representada como aquélla que le  entregó  el  paquete.  Esta   prueba  no  se  tuvo  en cuenta  por el  sentenciador,   a   pesar   de  que  demuestra  que  la  procesada   en  su  señalamiento    no  tuvo  el  ánimo  de  engañar  o  desorientar  a  las  autoridades.     

4. El testimonio de ANA MARIA TOBON describe  a  GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ  como  una  niña juiciosa, casera muy dedicada a la casa, muy noble y esta   prueba  descubre  su  potencialidad  a  la  victimización   por  parte  de  personas  avezadas  en  el  campo  del  narcotráfico.            

           Los  anteriores  errores  en  que  incurrió  el   sentenciador,  lo  llevaron a  afirmar  la  existencia  del dolo, sin estar demostrado ese fenómeno y llevaron  al  sentenciador  a la aplicación indebida del inciso primero, del artículo 33  de la Ley 30 de l.986.    

                                Como  petición  final  solicita  de la Corte  se case la sentencia y en su  lugar se profiera sentencia absolutoria.   

CONSIDERACIONES  

         

                    La  demanda  sometida  a  consideración  de  la  Sala no cumple con los imperativos  esenciales  del  recurso,  que  son  aquellos  que,  en  estricto sentido, deben  someterse  a  una  técnica  propia de casación, elaborada por la doctrina y la  jurisprudencia  como  resultado de la interpretación normativa, pues el escrito  si  bien  se apoya  en la causal primera de casación, cuerpo segundo,  esto  es,  en  la  violación  indirecta de la ley sustancial, para denunciar la  comisión   de   errores   de  hecho  en  la  apreciación  probatoria,  en  que  supuestamente  incurrió  el  fallador  de  segundo  grado, en la hipótesis del  falso  juicio  de  identidad,  contiene  su  particular  criterio en cuanto a la  valoración  que  ha debido hacer el fallador de segundo grado de la indagatoria  de   la   aquí  sentenciada  GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ  PABON, frente a la Inspección Judicial practicada en  la  residencia  de  la  procesada,  la  prueba  indiciaria existente y  los  testimonios  de  JOHN  MARIO  ORTIZ,   ANA  MARIA  TOBON  y los agentes con  carnets    Nos.   0085   y   2089,   indicativos a su juicio de la ausencia de dolo en el actuar de su  representada,  sin precisar de qué manera el Tribunal  violó  las reglas de la sana crítica, ni como este yerro incidió en el contenido de la providencia condenatoria.   

                                            Que  el  sentenciador no le crea  a  la  sindicada  no  es  un error, porque existen otros elementos de prueba que le  indican  algo  diferente,  como  el  testimonio del agente  con carnet Nro.  2089,  en  cuanto   informa  que GLORIA BEATRIZ se ofreció a ayudarlo  en  la  búsqueda,  despertando  sus  sospechas  que  se  vieron  confirmadas al  encontrar  la  bolsa  con la sustancia estupefaciente, dentro de un cuarto   “lleno  de  chécheres”  y que la sindicada en el momento del hallazgo   le  insinuó que no le contara lo sucedido a su progenitora. Además el fallador  no  desatendió  las  cualidades  que  acompañan  a  la  procesada, solo que de  ellas  sacó una conclusión diferente.   

                   Al respecto  el a-quo sostiene:   

“GLORIA  BEATRIZ  tiene en su haber una  serie  de  valores a través de los cuales se distingue de sus similares en edad  y  situación  social.  Efectivamente,  no  solo  se destaca por ser una persona  aplicada  al  estudio,  sino  que  sus  compañeros la señalan  como de un  temperamento  especial  en  el  sentido  de  que  emplea  el tiempo que le queda  libre   en  vender  ropa,  al parecer con relativo éxito pues posee varias  tarjetas  de  crédito  e  incluso  maneja  con  bastante ponderación la cuenta  corriente  de  su  padre….  En  este  orden  de  ideas,  vemos   entonces  que   una  persona  con  las  características  personales  y familiares de  GLORIA  BEATRIZ  MENDEZ  PABON es muy difícil que se deje engañar de alguien y  menos  de  una persona a la cual en su indagatoria describe como de ‘muy     mala     clase’   y   le   reciba  un  paquete  sin  explicación  alguna  y  en la misma forma lo esconda en un sitio que si bien es  cierto  queda  a la vista de todo el mundo resulta precisamente el adecuado para  camuflar    en   su   interior   droga   alucinógena…llega  el  suscrito  funcionario  a  la  conclusión  de  que  desafortunadamente  la encartada   utilizó  el  respeto  que  le tenían sus padres, amigos y hermanos para buscar  una manera fácil e ilícita de obtener más dinero…”   

                    A su turno  el  ad-quem  destaca  que  el alcaloide  no se encontraba en el baño de la  residencia  de  la  procesada, como ella afirma en su injurada, sino debidamente  camuflado  en un cuarto donde se guardaban elementos fuera de uso, tal y como lo  afirma uno de los agentes que intervino en el operativo.   

                                                     La violación indirecta  de  la ley sustancial, se configura a través del manejo que el juzgador le da a  la  prueba,  la  cual  impone  como  deber  del censor el tener en cuenta que su  reproche  solo puede encaminarse a demostrar que la prueba se valoró y apreció  de  una  manera distinta de su apreciación material;  su  fundamentación  debe  estar referida al error en la visualización objetiva  de  la  prueba  y  no  dedicarse  infortunadamente  a presentar una apreciación  personal  sobre  la  manera  cómo  debió  haberse  valorado por el juzgador la  prueba  recaudada. No se trata de  confrontar diferentes criterios sobre un  tema,  sino  de  probar  que  las  conclusiones  del  fallo se apartan del orden  jurídico.   

                   Formalmente  el  actor viola el principio de trascendencia y lo que pretende es anteponer sus  propias  conclusiones  valorativas  acerca  de  lo  que  se  debió  ver  en  la  indagatoria  por  sobre  las  que  entendió y así lo expresó el sentenciador,  mostrando  que  esa  injurada  en  su  criterio  es  uniforme  y coherente y por  consiguiente  se  debió haber aceptado, pero no lo dice ni lo demuestra que ese  error  sea  suficiente  para  desvirtuar  las  conclusiones   a  las cuales  arribó el sentenciador de segundo grado.   

                     La  mera  “credibilidad”  que  el  sentenciador  le  de  a  las  pruebas no es aspecto  censurable  en  sede  de  casación, ya que para ello aquél dispone del sistema  evaluatorio  de la sana crítica o persuasión racional (art.254 C.P.Pl), frente  a  la  cual  la  convicción  racional  del  juzgador  prevalece  sobre  la  del  casacionista   y   viene   precedida  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

                        En  síntesis,  la  demanda queda reducida a un simple alegato de instancia, sin  capacidad  para  producir  efecto  alguno,  al nivel del recurso extraordinario,  como  que  no logró presentar una tesis razonable de quebrantamiento normativo,  que permita a la Sala un pronunciamiento de fondo.   

                       En  las  anteriores  condiciones  no  queda  otro  camino que inadmitir la demanda que se  presenta,  declarando desierta la impugnación.   

                     En mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   en Sala de Casación  Penal,   

RESUELVE:  

PRIMERO:         RECHAZAR      IN  LIMINE  la demanda de casación propuesta a nombre de  la     sentenciada     GLORIA    BEATRIZ    MENDEZ  PABON.   

SEGUNDO:  DECLARAR   DESIERTO   el  recurso extraordinario de casación propuesto en este proceso.   

                                   

TERCERO:        Contra  esta  decisión  no  cabe  recurso  alguno,  atendiendo los  artículos  197  y  226  del  Código  de  Procedimiento Penal. En consecuencia,  cópiese y devuélvase al Tribunal  de origen.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL     RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR                

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                          NILSON               PINILLA   PINILLA                              

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *