13824f

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13824  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA     POVEDA                                            

Aprobado      acta     N� 60   

Santafé  de Bogotá, D.C., veintisiete (27)  de abril de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  EDINSON CÓRDOBA ORTIZ.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-  En pretérita ocasión procesal el  Tribunal Superior de Cali sintetizó los hechos así:   

         “Tuvieron  ocurrencia  en  esta  ciudad en las horas de la noche al  amanecer  del  15  de  julio  de  1996,  en  la  carrera 3 B Oeste N�   9-62,  residencia  habitual  de  la  familia  Córdoba  Ortíz,  de  la  que  hacen  parte procesado y occiso y donde  apareció  muerto  por acción o ejercicio violento el nombrado César Tulio, en  hechos  que  fueron  entonces origen y objeto de la presente investigación que,  desde  un  primer momento vinculó como acusado a Edinson, hermano del anterior,  a  quien  se  incriminó  desde  el  mismo escenario de los hechos por su propio  progenitor,  quien  así  lo  indicó  y sostuvo ante el Fiscal que practicó la  diligencia de levantamiento y entrega del cadáver”.   

2.-   El  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito  de  Cali,  mediante  sentencia  del  30  de abril de 1996, condenó al  procesado  Edinson  Córdoba  Ortíz a la pena principal de 40 años de prisión  y   a las accesorias de rigor, como autor del delito de homicidio agravado.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  del  acusado  interpuso  el  recurso  de  apelación,  el  cual al ser  desatado  por el Tribunal Superior de la misma ciudad, el 4 de julio de 1997, la  confirmó   integralmente,   pronunciamiento   que   fue   objeto   del  recurso  extraordinario  de  casación  y  dentro  del  término  de  ley se presentó la  respectiva demanda.   

         LA  DEMANDA  DE  CASACION   

Al  amparo  del  cuerpo segundo de la causal  primera  de  casación,  el libelista formula tres cargos contra la sentencia de  segundo grado, los cuales se sintetizan así:   

Primer cargo.  

Acusa  al sentenciador de haber transgredido  indirectamente  la ley sustancial por “no haber aplicado el artículo 445 del C.  de  P.P.,  in dubio pro reo”. Como normas transgredidas cita los artículos 247,  249, 333, 334 y 445 del Código de Procedimiento Penal.   

Afirma  que  durante  la  investigación  el  procesado  careció  de  una verdadera defensa técnica. Así mismo la Fiscalía  “no  decretó  y  practicó  pruebas  tendientes  a encontrar la verdad real que  demostrara  la inocencia del incriminado”, por cuanto que, a su juicio, el fallo  se  cimentó  “en  testimonios de oídas y no con pruebas idóneas para proferir  una sentencia condenatoria”.   

Con fundamento en esas razones, solicita a la  Corte  case  el  fallo  impugnado para que, en su lugar, se aplique el principio  universal de la duda.   

Segundo cargo.  

Igualmente  acusa  al  sentenciador de haber  violado  indirectamente  la  ley sustancial, por falso juicio de legalidad. Como  normas  transgredidas  menciona los artículos 29 de la Constitución Política,  2�,  246,  247,  249, 250,  282, 285, 292 y 336 del Código de Procedimiento Penal.   

Dice  que  la  diligencia de inspección del  cadáver  y  el  libro  de  registro de lesionados del Hospital Departamental de  Cali,  fueron  apreciados  erróneamente  por  el  Tribunal.  Sobre  la  primera  diligencia  asevera  que  el testimonio del padre del procesado y del occiso que  fue  incorporado  a  la  misma  por un fiscal, no reúne los requisitos legales,  aspecto que es reconocido por el Tribunal.   

Respecto al mencionado libro, afirma que del  contenido  del  mismo  se  construyeron  indicios en contra del procesado. “Ante  este  planteamiento la defensa discrepa totalmente de estas afirmaciones, porque  el  indicio  no  es  prueba,  es  el  objeto  de la prueba, que es otra cosa muy  diferente,  y  en  este  evento  mucho  menor  de  una  prueba recaudada sin las  formalidades de ley”.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia para que en su lugar se absuelva al procesado.   

Tercer Cargo  

Al  igual  que  en  los anteriores, acusa al  fallador  de  segunda  instancia  de  haber  transgredido  indirectamente la ley  sustancial  por  falso  juicio  de  identidad.  Como  normas  violadas  cita los  artículo 254 y 294 del Código de Procedimiento Penal.   

Asevera  que los sentenciadores de instancia  violaron  las  leyes  de  la  lógica,  de  la  ciencia, de la experiencia y del  sentido  común,  “al  justificar  su motivación para el crédito que concede a  cada  prueba,  en  cuanto  que  suponen  que  los señores JORGE ENRIQUE CORDOBA  CORTES  y  MARIA  DEL  CARMEN  CORDOBA  ORTIZ,  han dado versiones reales de los  hechos”,  máxime  cuando  éstos  no  observaron  al  procesado “realizar actos  tendientes  a  acabar  con la vida de su hermano, y mucho menos lo vieron con el  arma homicida en sus manos”.   

Concluye  afirmando  que  el  ataque  a  la  sentencia  es  por  “no darle valoración a los testimonios de LILIA MARIA ORTIZ  DE  CORDOBA,  MARIA  DEL  CARMEN CORDOBA ORTIZ, ROSA CECILIA CORDOBA ORTIZ y LUZ  MARINA    CORDOBA    ORTIZ,    los   cuales   apuntan   a   la   inocencia   del  procesado”.   

Finaliza  solicitando  a  la  Corte  case la  sentencia, para en su lugar absolver a su defendido.     

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  demanda  de  casación presentada por el  defensor  del  sentenciado Edinson Córdoba Ortíz, no reúne los requisitos que  el   artículo   225   del  Código  de  Procedimiento  Penal  señala  para  su  admisión.   

Cotejadas  las  exigencias  legales  con  el  libelo  presentado, se establece que éste no llena las exigencias de claridad y  precisión  que  la  ley  impone,  resultando  como  consecuencia  su ineludible  inadmisión.   

En  lo  que  respecta  al primer ataque a la  sentencia,  formulado  bajo  los lineamientos de la causal primera de casación,  se  observa  que  el  desarrollo  de  la  censura  no  guarda  relación  con la  hipótesis  escogida,  por  cuanto  que  lo  orientó  en  denunciar  errores de  actividad   y   de   derecho,   como   si   tuvieran   el   mismo   contenido  y  alcance.   

En efecto, el censor no obstante asegurar que  el  sentenciador  incurrió en violación indirecta de la ley sustancial, por la  no  aplicación  del principio del in dubio pro reo, a renglón seguido sostiene  que  el  sindicado  careció  de  una  adecuada  defensa  técnica  y  que en la  instrucción  se  transgredió  el  principio  de  investigación integral,  yerros  que  han debido formularse en forma separada y bajo la causal tercera de  casación.   

Ahora  bien,  en lo que respecta al error in  iudicando,  el  libelista  en vez de enseñarle a la Corte en qué consistió la  irregularidad  y  cómo influyó en la sentencia, es decir, si los yerros fueron  de  hecho  o de derecho y, consecuencialmente, su correspondiente demostración,  se  dedica a oponerse a la valoración probatoria dada por el sentenciador a los  testimonios,  pues en su criterio éstos no debieron apreciarse, en razón a que  fueron  de  oídas, lo que a su juicio no era suficiente para proferir sentencia  condenatoria,   

Como  bien  puede  observarse, la alegación  así  planteada  no  respeta los lineamientos propios de la violación indirecta  de  la  ley  sustancial,  asemejándose  el  libelo  a  un escrito de instancia.   

El  segundo  cargo  tampoco  fue construido  conforme  a  la  técnica  casacional.  Veamos:  aunque  se  ampara en el cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  de  casación  para  atacar  la sentencia, sin  embargo,  deja  el reproche en un simple enunciado, toda vez que no demostró en  qué  consistieron  las  presuntas  ilegalidades  cometidas  por  el funcionario  judicial  al momento de incorporar al proceso  la diligencia de inspección  del  cadáver  y  las  constancias dejadas en el libro de registro de lesionados  que lleva el hospital.   

Igualmente,  no señaló, como también era  su  deber,  cómo  tales  falsos  juicio  de legalidad en la estimación de esas  pruebas  influyeron en las conclusiones de la sentencia, desatinos éstos que la  Corte,   en   virtud   del   principio   de   limitación,  no  puede  entrar  a  subsanar.   

En  el  tercer  reproche,  el censor comete  fallas  en  su  construcción,  pues  si  bien  señala  que  el sentenciador al  apreciar  varios  medios de convicción  transgredió indirectamente la ley  sustancial,  por  error de hecho generado en un falso juicio de identidad, en el  desarrollo  del  ataque se desvía hacia el error de derecho por falso juicio de  convicción.    

Así,  inicialmente   se  opone  a  la  credibilidad  que  el fallador le otorgó al testimonio rendido por el padre del  procesado  y  del  occiso,  por  cuanto,  según  su  propio  dicho, no merecía  crédito,  en  razón  a  que  no  vio cuando el procesado le segó la vida a su  hermano.   

Posteriormente, cuestiona no haber otorgado  mérito  a  otras atestaciones favorables a los intereses del acusado, lo que no  constituye  desatino que pueda ser susceptible de reproche a través del recurso  extraordinario de casación.   

Sobre   este   punto   ha   reiterado  la  jurisprudencia  de  la  Sala   que  no  es posible demandar en esta sede la  credibilidad  que  le  merecieron  o  no  a  los sentenciadores los elementos de  juicio,  toda  vez que bien sabido es que en nuestro ordenamiento procesal, como  regla  general,  no  opera  el  sistema  de la tarifa legal para la apreciación  probatoria,  sino  el  de  la persuasión racional o sana crítica, en la que el  fallador  goza de libertad para determinar el mérito que le asigna a los medios  de  convicción, sólo limitada por la lógica, la psicología, la experiencia y  la racionalidad.   

Por   no   reunirse   lo   requisitos  de  admisibilidad, la demanda se rechazará.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

RECHAZAR     IN    LIMINE   la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  del  procesado   EDINSON   CÓRDOBA   ORTIZ.En  consecuencia  se declara desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno (arts. 197 y 226 del C. de P.P.).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Cópiese y cúmplase.  

        JORGE   ANIBAL   GÓMEZ  GALLEGO                                

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO  CALVETE     RANGEL                                           

JORGE   E.CÓRDOBA  POVEDA                             CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE                                     

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                 CARLOS  E.  MEJIA ESCOBAR                                    

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON E. PINILLA PINILLA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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