13635a.

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 18  

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  once  (11) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  LUIS ALBERTO REVELO RIVERA.   

          A N T E C E D E N T E S   

1.-  En pretérita ocasión procesal el  Tribunal Superior de Cali sintetizó los hechos así:   

          “…MARIA  DEL CARMEN LEGUIZAMÓN, ELIZABETH HOYOS, FRANCISCO ORTIZ  JIMÉNEZ,  TARCILO MOSQUERA, JUAN CARLOS MURIEL GUERRERO, ELIUBER LASSO y DANIEL  VIDAL  VARGAS, el 28 de abril de 1994, fueron sacados violentamente del inmueble  ocupado  por  TARCILO  CORDOBA,  ubicado  en el Barrio Ocho de Diciembre de esta  ciudad,  en  el  momento  en  que se hallaban reunidos y departiendo, por varios  sujetos  que  cubrían  sus  rostros,  habiéndose  podido identificar a LIBARDO  CARLOSAMA  GONZALEZ,  en  tanto  que  a   LUIS  ALBERTO REVELO RIVERA, más  adelante  se  le  pudo identificar como su compañero de patrulla en la noche de  autos,   quienes  no  solamente  vigilaban  por  ese  sector  sino  también  la  residencia  de  donde  fueron  sacadas  las  víctimas  antes de producirse este  acaecer.   

         “En  el  sitio donde fueron encontrados los cadáveres se constató  la  forma  como  fueron  brutalmente  masacrados  los  interfectos a quienes les  colocaron  en  la  espalda  avisos  alusivos  al  por qué los habían ultimado,  observándose   signos  de  violencia  y  anotándose  que  las  heridas  fueron  producidas con proyectiles de arma de fuego”.   

2.-  El Juzgado 14 Penal del Circuito de  Cali,  mediante  sentencia  fechada  el  13  de  diciembre  de 1996, condenó al  procesado  Luis  Alberto  Revelo  Rivera  a  la  pena  principal  de 50 años de  prisión  y a las accesorias de rigor, como coautor de los múltiples homicidios  agravados.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  del  acusado  interpuso  el  recurso  de  apelación,  el  cual al ser  desatado  por  el  Tribunal Superior de la misma ciudad, el 25 de abril de 1997,  la confirmó integralmente.   

Contra  este  fallo  interpuso  el  recurso  extraordinario   de  casación  y  dentro  del  término  de  ley  presentó  la  respectiva demanda.   

         LA  DEMANDA  DE  CASACION   

Al amparo de la causal primera de casación,  el  libelista  acusa  la  sentencia  de  segundo  grado  por  infracción de las  siguientes  normas:  247,  249  y  445 del Código de  Procedimiento Penal.   

Después de citar apartes de la decisión del  Tribunal,  sostiene  que  en  el proceso no obran indicios necesarios “como para  que  el  Juzgador  los  aprehenda y le den el convencimiento y certeza de lo que  está investigando”.   

Sin  embargo,  acepta  que  con  las pruebas  incorporadas  válidamente  se pueden edificar indicios contingentes, los cuales  como  se  sabe, llevan al grado de conocimiento de probalidad. Con esta clase de  indicios el Tribunal edificó la condena del procesado.   

Luego de referirse a algunas consideraciones  de  la  sentencia  de  segundo grado y de hacerles un breve comentario personal,  dice  que nos encontramos en una incertidumbre respecto de la “conducta que pudo  haber  desplegado  el  incriminado  el  día de los hechos criminosos y no tiene  porqué  tenerse  como  cierta  la conclusión a que llegó el Juzgador “, en lo  concerniente a la participación en los homicidios.   

Por lo anteriormente expuesto, asevera que al  momento  de  dictarse  la  sentencia, debió aplicarse al procesado el principio  universal  de la duda, por cuanto que no se le individualizó en el sitio de los  hechos y por ausencia de indicio de presencia.   

De  otro lado, advierte que no se investigó  lo  favorable  al procesado, con claro desacato del artículo 249 del Código de  Procedimiento Penal.   

Finaliza  solictándole  a la Corte casar la  sentencia impugnada.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Surge evidente que el escrito presentado por  el  defensor  del  procesado Luis Alberto Revelo Rivera no reúne las exigencias  establecidas  en  el  artículo  225 del Código de Procedimiento Penal para que  pueda ser admitido.   

En  efecto,  si  bien  es  cierto  que  el  mencionado  texto  contiene la identificación de los sujetos procesales y de la  sentencia,  así como una síntesis de los hechos materia de juzgamiento y de la  actuación  procesal,  no  indicó cuál fue el sentido de la vulneración de la  ley,  esto  es,  falta  de  aplicación o aplicación indebida, ni el motivo, es  decir,   si   por   error   de   hecho   o  de  derecho,  ni  el  falso  que  lo  generó.   

Así  mismo,  vulnerando  el principio de no  contradicción  y  de  autonomía  de  las  causales, acusa al fallador de haber  transgredido  el  principio  de  la investigación integral, ataque éste que ha  debido  aducirse  bajo  los  lineamientos  de  la  causal tercera, por cuanto de  existir se habría desconocido la garantía del debido proceso.   

Por  otra  parte,  en  el  desarrollo  de la  censura  no  demuestra  ningún  desacierto,  sino que se limita a enfrentar sus  conclusiones  probatorias  a  las  del fallador, para que, como si se tratara de  una  tercera  instancia,  la  Corte  escoja entre ellas, lo que no es de recibo,  pues  la  sentencia  arriba  a  esta  sede  amparada por la doble presunción de  acierto y legalidad, por lo que el criterio del Tribunal prevalece.   

Como quiera que no se cumplió con ninguno de  los  derroteros  que  la  ley  consagra  para  la  adecuada  presentación de la  demanda,  y  dado  que  a  la  Corte  no le es dable complementar o corregir sus  inconsistencias,  por  razón  del  principio  de limitación, se rechazará, de  conformidad   con   el   artículo  226  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado LUIS    ALBERTO   REVELO   RIVERA.   En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno (arts. 197 y 226 del C. de P.P.).   

Devuélvase al Tribunal de origen.  

Cópiese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA                          CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                               NILSON   PINILLA   PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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