13417d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13417  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CORDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 34  

Santafé de Bogotá, D.C.,  diez (10) de  marzo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  NELSON ENRIQUE  SAMPAYO,  reúne  los  requisitos  formales  para  su  admisión.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.   El  juzgador  de segunda instancia  sintetizó los hechos así:   

         “La  noche  del  7  de  mayo  de 1.994, se hicieron presentes cinco  sujetos  en  la  whiskeria  El  Cóndor atendida por meretrices, y procedieron a  acribillar  con  armas  de  fuego al cantinero RAUL REYES JAIMES. El propietario  del  establecimiento,  señor  MIGUEL  ANDRADE  GARCIA, intentó correr hasta el  puesto  de policía más cercano, para dar razón de lo ocurrido y fue alcanzado  por  uno  de  los  sujetos, quien le disparó, dejándole herido para más tarde  morir  como  su  empleado.  Los  hechos  fueron advertidos por un testigo que en  desarrollo  de  las  diligencias preliminares que se ordenaron, fue localizado y  bajo  la  gravedad  del juramento declaró, señalando a tres de los sujetos que  participaron  en  los hechos, a quienes identificó con sus alias. Fue capturado  NELSON  ENRIQUE  SAMPAYO,  por  ser  éste  uno  de los señalados a quien se le  conocía como el CACHAS”.   

2.   Un  Juzgado  Regional  de Cúcuta,  mediante  sentencia del 7 de junio de 1996, condenó al procesado Nelson Enrique  Sampayo  a  la  pena  principal  de  35  años de prisión y a las accesorias de  rigor, como coautor de los delitos de doble homicidio y rebelión.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  del  acusado  interpuso  el  recurso  de  apelación,  el  cual al ser  desatado  por  el  Tribunal  Nacional, el 26 de septiembre de 1996, la confirmó  integralmente,  fallo  contra  el cual se interpuso el recurso extraordinario de  casación   y   dentro   del   término   de  ley  se  presentó  la  respectiva  demanda.   

         LA  DEMANDA  DE  CASACION   

Al amparo de las causales primera y tercera,  el   libelista   presenta  dos  cargos  contra  la  sentencia  del  Tribunal,  a  saber:   

Primer cargo  

Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal, acusa al sentenciador de  haber  vulnerado  indirectamente  la  ley  sustancial,  por error de hecho. Como  normas   transgredidas  cita  los  artículos  7,  246  y  247  del  Código  de  Procedimiento Penal.    

Considera el recurrente que el único testigo  en   que   se   soportó  el  fallo  incurre  en  múltiples  contradicciones  e  imprecisiones,  lo  que  condujo a un error de apreciación. Agrega que el yerro  consiste  “en  dar  por  establecido  o  no  probado  un hecho cuando los medios  probatorios  debidamente  apreciados  permiten  darlo  por  establecido o por no  establecido”.   

Luego  de  reseñar  los  hechos  desde  su  personal  óptica,  asevera  que  no  se  tuvo en cuenta el testimonio de Carmen  Elisa  Rondón, aspecto que constituye un contra indicio y “se puede concluir de  esta  declaración  que  Gilson,  jamás  fue  testigo  presencial  de  nada”.   

Por  ello  advierte  que  no  se  encuentra  cabalmente  demostrado que el citado testigo de cargo hubiese estado en el lugar  de  los  acontecimientos  y  “mucho  menos que percibiera la situación desde un  lugar  con  suficiente  visibilidad”,  razón  por  la  cual debió aplicarse el  principio universal de la duda.   

En  estas  condiciones,  solicita a la Corte  casar  la  sentencia  impugnada  y,  en consecuencia, “conceder al sindicado los  derechos que sobrevengan de este acto”.   

Segundo cargo  

Al amparo de la causal tercera de casación,  el  libelista censura la sentencia por haberse proferido en un juicio viciado de  nulidad,  por  cuanto  que  no  se  pudo  ejercer  el  derecho de contradicción  respecto  del  testigo de cargo, además de que no se decretaron otros medios de  prueba.   

Después de hacer un recuento jurisprudencial  y  doctrinal  en  torno al derecho de defensa, señala que la multicitada prueba  de  cargo  se  incorporó  al  proceso en dos oportunidades, dentro de la cuales  incriminó  a  su defendido de pertenecer al ELN. No obstante, fue condenado por  pertenecer a las FARC-EP.   

Posteriormente  dice  que  ese testimonio es  mentiroso,    no    guarda   coherencia   y,   mucho   menos,   tiene   respaldo  probatorio.   

Como  quiera  que  la  investigación  fue  precaria,  estima  que no hay sustento probatorio para condenar a su poderdante,  lo que impone que la Corte proceda a decretar la nulidad.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Una  vez  más  debe reiterar la Sala que la  construcción  de  la  demanda debe ajustarse a lo cánones que la ley establece  para  su  admisión,  pues,  de  lo  contrario,  su rechazo será la decisión a  tomar.   

Surge  evidente  que  la  que  a  nombre del  procesado   Nélson  Enrique  Sampayo  presentó  su  defensor,  no  reúne  los  requisitos  formales  de  claridad  y  precisión que exige el artículo 225 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  efecto, ante todo debe señalarse que el  casacionista  desconoce  el  principio  de  prioridad,  que  rige  en el recurso  extraordinario,  según  el  cual los reproches por nulidad debe ser presentados  en  primer  lugar, ya que de prosperar sería inane el estudio de cualquier otro  reparo  fundado  en causal diferente a la tercera, pero, de todos modos, sin que  este desatino sea motivo para inadmitir la demanda   

Ahora  bien,  en  lo que atañe a la primera  censura,  cabe  advertir que el actor se limitó a mencionar un posible error de  hecho,  por  falso  juicio  de  identidad,  sobre  el  testimonio que sirvió de  sustento  a  la  sentencia de condena. Sin embargo, en el desarrollo de la misma  se  limitó  a  cuestionar el mérito que el Tribunal le otorgó al citado medio  de  convicción y del cual dedujo la responsabilidad del acusado, con lo cual no  sólo  se  apartó  de  la hipótesis casacional propuesta, sino que desconoció  que  la  simple  disparidad  con  el  sentenciador  sobre la credibilidad de los  medios  de  prueba  no  configura  desacierto sobre el cual se pueda edificar un  cargo en casación.   

Si  lo  denunciado era un error de hecho por  falso   juicio   de   identidad,  se  debió  ilustrar  a  la  Corte  sobre  las  tergiversaciones  o  distorsiones  objetivas  en que incurrió el juzgador, para  luego  demostrar  cómo  tal  equivocación  incidió  desfavorablemente  en las  conclusiones del fallo.   

En  lo  concerniente  con  el  testimonio de  Carmen  Elisa  Rondón,  del  que  predica  que fue ignorado por el fallador, no  sólo  se  queda en la mera enunciación del reproche, sino que lo pretendido es  atacar,  a  través  de  él, la credibilidad del testigo de cargo, pues asevera  que  de la declaración presuntamente omitida se puede colegir que aquél no fue  testigo de nada.   

Por  último,  olvidó el libelista señalar  las  normas  sustanciales  que  fueron  indirectamente  transgredidas,  pues las  citadas  son  de  carácter procesal, preceptos medios, que necesariamente deben  conducir  a la vulneración, por falta de aplicación o aplicación indebida, de  aquellas.   

Respecto  al segundo reproche, el demandante  también  lo  dejó en un simple enunciado, ya que si bien es cierto que censura  violación  del  derecho  de  defensa,  no  demuestra cómo la irregularidad que  señala  afectó  tal  garantía,  ni  como  incidió  desfavorablemente  en las  decisiones tomadas en la sentencia en contra del procesado.   

En  lo  referente  al  desconocimiento  del  principio  de  investigación  integral,  por  la  no práctica, según, dice de  otras  pruebas,  no  señala cuáles, ni cómo las excluidas,  confrontadas  abstractamente   con los restantes elementos de juicio eran de tal magnitud  que habrían podido desquiciar la sentencia impugnada.   

Finalmente,  en  este  reparo,  violando  el  principio  de  autonomía  de  las causales y de los cargos, se desvía hacia el  error  de  derecho por falso juicio de convicción, al señalar como mentiroso e  incoherente al testigo de cargo.   

Frente  a los anotados yerros de la demanda,  se  impone  su  rechazo,  de  acuerdo  a  lo  dispuesto por el artículo 226 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

RECHAZAR     IN    LIMINE  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado  NELSON  ENRIQUE  SAMPAYO.  En consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso (art. 197 del C. P.P.).   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL               RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CÓRDOBA  POVEDA                                             CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ     ARGOTE                               

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                       CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA                               NILSON                                 E.                                PINILLA  PINILLA                           

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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