12396dic1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 12396  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 199  

Santa  Fe  de Bogotá, D.C., diciembre quince  (15) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la demanda de casación  presentada  por el apoderado de la parte civil contra la sentencia proferida por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  en  la  cual se  absolvió a la señora AMPARO ECHEVERRY ESCOBAR.   

HECHOS  

El  14 de noviembre de 1990 se realizó entre  una  persona  que  se  identificó  como  ROSA  STELLA  COLORADO  DE  PIEDRAHITA  (hipotecante)  y  el  señor  RODRIGO  MEJIA  JIMENEZ  (acreedor),  la escritura  pública  de  hipoteca No. 946, en la Notaría Veinte del Círculo de Medellín,  mediante  la  cual, la primera constituyó en favor del segundo hipoteca abierta  de   primer   grado   hasta   por   la   cantidad  de  diez  millones  de  pesos  ($10.000.000.oo),   sobre  un  lote  de  terreno  ubicado  en  el  barrio  “El  Estadio”  de  la ciudad de Medellín; con ocasión del contrato mencionado, el  señor  DIEGO  MEJIA  NARANJO, hijo del acreedor, giró un cheque por la suma de  nueve  millones  cuatrocientos mil pesos ($9.400.000.oo), una vez efectuados los  descuentos de intereses, estudio de títulos y comisión.   

La persona que se identificó como ROSA STELLA  COLORADO  DE PIEDRAHITA fue presentada por la señora AMPARO ECHEVERRY ESCOBAR a  los  señores  MEJIA;  cuando se hicieron exigibles los intereses, la deudora no  los  canceló, razón por la cual los acreedores se dirigieron a quien la había  presentado,  y  días  después  ésta  les  comunicó que la persona que había  suscrito  la  escritura  de hipoteca no era la verdadera ROSA STELLA COLORADO DE  PIEDRAHITA.   

ACTUACION PROCESAL  

          1.        Los  señores  ROSA  STELLA  COLORADO  DE  PIEDRAHITA  y DIEGO MEJIA  NARANJO  formularon  denuncia  el día 1º de febrero de 1991, fecha en la cual,  el  Juzgado Cuarto de Instrucción Criminal de Medellín dispuso la práctica de  diligencias  preliminares;  el 13 de febrero de 1991 se dictó el auto cabeza de  proceso.   

          2.        El  15  de  febrero  se  presentó demanda de constitución de parte  civil,  cuya  admisión  se  produjo  el 18 de febrero, en la cual se reconoció  como  sus  titulares a la verdadera señora ROSA STELLA COLORADO DE PIEDRAHITA y  al señor DIEGO MEJIA NARANJO.   

          3.        El  25  de  enero  de  1991  la  señora  AMPARO  ECHEVERRY  ESCOBAR  presentó  denuncia  por  los mismos hechos, la cual correspondió al Juzgado 54  de  Instrucción Criminal de Medellín, que ordenó la indagación preliminar el  25  de  enero,  y  remitió  las  diligencias  al Juzgado Cuarto de Instrucción  Criminal,  en  el  que  ya  se  había  dictado  auto cabeza de proceso el 22 de  febrero de 1991.   

          4.        El  Juzgado  Cuarto de Instrucción Criminal escuchó en indagatoria  a  la  señora  AMPARO  ECHEVERRY  ESCOBAR  el  día  26 de febrero de 1991 y se  abstuvo  de  imponer  medida  de  aseguramiento  cuando  resolvió su situación  jurídica;  esta  decisión fue apelada por la apoderada de la parte civil, y el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Medellín se abstuvo de conocer de  la    impugnación    por    estimar    que   la   parte   civil   carecía   de  interés.   

          5.        La  investigación  fue  asumida  por  la  Fiscalía  General  de la  Nación  el  3 de julio de 1992, la cual cerró la investigación el 11 de enero  de  1995  y  calificó  el  mérito  del  sumario  el  23 de febrero de 1995 con  resolución  de  acusación en contra de la señora AMPARO ECHEVERRY ESCOBAR; en  dicha  providencia  profirió  medida  de  aseguramiento consistente en caución  prendaria.   

          6.        El  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de Medellín llevó a cabo la  audiencia  pública el 5 de febrero de 1996, y dictó sentencia absolutoria el 6  de  marzo  del  mismo  año; esta decisión fue impugnada por el apoderado de la  parte  civil,  la  cual  fue  confirmada  por  el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Medellín el 7 de junio de 1996.   

         

          7.                         El apoderado de la parte civil interpuso recurso  de casación, cuya demanda fue presentada en oportunidad.   

LA DEMANDA  

Para atacar la sentencia de segunda instancia,  el  demandante  invocó  como  causal de casación la violación indirecta de la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho, por falso juicio de existencia sobre la  prueba testimonial e indiciaria.   

          1.        Estimó  que  no  se  le  dio  el  verdadero  alcance  a  la  prueba  testimonial  de  los señores JORGE ALBERTO MEJIA SALAZAR, RODRIGO MEJIA JIMENEZ  al  ser  comparadas  con  la  declaración  del  Notario  Veinte del Círculo de  Medellín,   con   lo   cual   resultaba  “elementalmente  comprensible”  el  compromiso  de  responsabilidad  de  la  señora AMPARO ECHEVERRY ESCOBAR en los  delitos de falsedad y estafa.   

          2.        Consideró  que  de  las  mismas  declaraciones  surgen  indicios en  contra  de  la  procesada, desde la perspectiva del artículo 302 del Código de  Procedimiento  Penal, tales como: a) Manifestar que a través de su inmobiliaria  se  cancelarían  los intereses; b) Presentar a los señores MEJIA a la supuesta  señora   ROSA  STELLA  COLORADO  DE  PIEDRAHITA y abogar en su nombre para  obtener  el préstamo; c) Exponer ante el Notario que conocía a la señora ROSA  STELLA;  d) Solicitar a los señores MEJIA que el cheque saliera a su nombre; e)  El  reparto de las comisiones, de las cuales únicamente recibió $50.000,oo; f)  El  indicio  de mala justificación, al girar de su cuenta más de ocho millones  de  pesos  a  la supuesta ROSA STELLA COLORADO, a quien después expresó que no  conocía.   

          3.                         Consideró  violados  los  artículos 220, 227 y  356  del  Código  Penal, pues se absolvió cuando había mérito para condenar;  por  lo  cual solicitó a la Corte casar la sentencia impugnada y proferir fallo  de   sustitución   en   el  que  se  condene  a  la  señora  AMPARO  ECHEVERRY  ESCOBAR.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO  

El  Procurador  Segundo Delegado en lo Penal  sugirió  a  la  Corte  no  casar la sentencia recurrida, pues consideró que el  censor  no  indicó  si  el error pregonado de la sentencia de segunda instancia  radicó  en  un  falso juicio de existencia (por omisión o suposición) o en un  falso  juicio  de  identidad;  si  el censor indicó que el fallador no dio a la  prueba  testimonial e indiciaria el alcance que realmente tiene, no se trató de  un  error de hecho, sino de un error de derecho por falso juicio de convicción,  asunto  prácticamente  ajeno  a  nuestro  sistema procesal que carece de tarifa  legal.  Tampoco  el  censor  demostró  la  trascendencia del error, sino que se  limitó  a  revivir  el  debate  acerca  de  la  comprensión que los falladores  tuvieron de las pruebas recaudadas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Estima  la Sala que es improcedente casar la  sentencia  de  segunda instancia, por las consideraciones que a continuación se  exponen:   

CONSIDERACIONES GENERALES  

          1.                         Si   el   trámite  del  recurso  de  casación  corresponde  a un sistema rogado y de carácter dispositivo, es al actor a quien  compete  de  manera  detallada  relacionar  una  a  una las normas que encuentra  violadas,  así  como indicar, también minuciosamente,  el  cómo  y el por qué de su apreciación, demostrar la existencia del error y  precisar  su trascendencia, para conseguir acreditar que de no haber sido por el  yerro,  el  fallo hubiera sido sustancialmente diverso,  pues  le  está  vedado  a la Corte suponer o inquirir por el alcance que con el  cargo  globalmente  planteado  se  quiere  dar  a  cada una de las disposiciones  invocadas como violadas.   

          2.        La  demanda  omitió  el  cumplimiento  de  las  previsiones legales  requeridas  en  este procedimiento especial, caracterizado por los principios de  taxatividad,  limitación  y  prioridad, pues la violación de la ley sustancial  puede realizarse por dos vías: la directa y la indirecta.   

          En  la  primera  se  aceptan  los  hechos  y las pruebas como fueron  apreciadas  por  el  juzgador, pero se censura la falta de aplicación de la ley  (exclusión  evidente),  su  aplicación indebida o su interpretación errónea;  cada una de estas censuras tiene una naturaleza diversa.   

          En  la  segunda, la violación de la ley tiene lugar con relación a  los  medios  de  convicción, por lo que el demandante está obligado a precisar  si  el  error  consistió  en  omitir  la apreciación de pruebas obrantes en el  proceso  (falso  juicio  de  existencia  de  la prueba por omisión), en suponer  pruebas  que  no figuran en el trámite (falso juicio de existencia de la prueba  por  suposición),  en  tergiversar  el  alcance  de  la prueba (falso juicio de  identidad),   en  considerar  pruebas  ilegalmente  aducidas  (falso  juicio  de  legalidad),  o  en  darles  un  valor diferente al que la ley les señala (falso  juicio de convicción).   

          Como  cada causal trae consecuencias diversas para el proceso,   deben  ser  invocadas  en  capítulos  separados, con indicación de cuáles son  principales   o   subsidiarias,   si  son  excluyentes.  Los  fundamentos  deben  evidenciar  el  error  del fallador, con incidencia en la ley sustancial, en los  derechos  o  en  las  garantías  procesales;  todo  lo  cual fue omitido por el  demandante, que no aplicó ninguna de tales reglas.   

          CONSIDERACIONES ESPECIFICAS                    

1.            El  defensor  anunció  en el escrito de  sustentación  que  presentaba  un  cargo  único,  referido  a  la violación  indirecta  de  la ley sustancial por error de hecho, por  falso  juicio  de  existencia; no obstante, no precisó  si   el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  omitió  la  apreciación  de  alguna  prueba  o supuso pruebas que no obraban en el proceso,  pues  se  limitó a formular su reproche en la comparación de las declaraciones  de  los señores JORGE ALBERTO MEJIA SALAZAR, RODRIGO MEJIA SALAZAR y el Notario  Veinte   del   Círculo   de   Medellín,   para   concluir   que  de  ellas  es  “elementalmente  comprensible”  la  responsabilidad  de  la  señora  AMPARO  ECHEVERRY  ESCOBAR,  pero sin indicar la forma en que arribó a tal conclusión,  y  más  aún, sin precisar la omisión o la suposición en las que incurrió el  fallador de segunda instancia.   

          2.        En  el  desarrollo del cargo, el demandante insiste en que no se dio  a  las  pruebas  obrantes  en  el proceso el alcance que les correspondía, pero  tampoco  precisa  cuál  fue  el  yerro  del  Tribunal  para  que las pruebas no  arrojaran  los  pretendidos  alcances que quería hacer valer; nótese que en la  decisión  de  primera  instancia  fueron  valoradas las pruebas que menciona el  defensor,  y  de  manera  detallada  se plasman los criterios de valoración que  sustentan  la  conclusión  de  la  sentencia,  es  decir,  la absolución de la  procesada,  que posteriormente fue confirmada por el Tribunal; luego la falencia  en  el desarrollo del cargo imposibilita a la Corte, de acuerdo con el principio  de  limitación,  identificar el yerro imputado al fallador de segunda instancia  por el censor.   

3.            Los errores de hecho por falso juicio de  existencia  con  ocasión de la violación indirecta, como los formulados por la  defensa,  únicamente  pueden  plantearse  a  partir  de  la  omisión  o  de la  suposición  de  pruebas,  en consecuencia, si el censor no indicó cuál prueba  fue  desatendida  o  que  elemento  probatorio  fue  supuesto sin hallarse en el  proceso,  con  expresión  del por qué de su censura, y lo más importante, sin  precisar   la   trascendencia  de  tal  omisión  o  suposición,  el  cargo  no  prospera.   

4.            Si el impugnante refiere que a la prueba  testimonial  “no se le dio el alcance que realmente tiene” su censura apunta  es  a la violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho, por falso  juicio  de  identidad,  y  no por falso juicio de existencia como lo argumentó;  pero  además de la indebida elección de la causal planteada, tampoco expuso en  qué  consistió  la  distorsión o la tergiversación de la prueba, como era su  obligación,  razón  de  más  para  reiterar  que el cargo no prospera, no sin  antes  precisar que en virtud del principio de limitación, le está vedado a la  Corte  seleccionar  la causal, el motivo, el sentido del ataque y los argumentos  para acreditar el yerro invocado por el demandante.   

5.            En el fallo de segunda instancia (folios  372  y  373)  el  Tribunal  hace  una  evaluación  de  las declaraciones de los  señores  MEJIA,  y de ellas extrae algunas conclusiones sobre el comportamiento  comercial   de   la   señora   AMPARO   ECHEVERRY  ESCOBAR,  para  soportar  la  absolución.   

          6.        En  cuanto  se  refiere  a  los  indicios,  el  fallador  de segunda  instancia  declaró  que  estos  “encuentran  respuesta  justa”  y que “no  persuaden  al  fallador”  sobre  la responsabilidad de la procesada; pero aún  más,  el  censor  no  distinguió  si  su  censura  se  refería  a  los hechos  indicadores  o  al proceso de inferencia lógica que sobre ellos debió realizar  el   Tribunal,  pues  como  ya  lo  ha  expuesto  esta  Corporación1, si lo que se  ataca  es  el hecho indicador, que admite cualquiera de las modalidades de error  de  hecho  (por falso juicio de existencia o por falso juicio de identidad) y de  derecho  (por  falso  juicio de legalidad o falso juicio de convicción), -ésta  última  hipótesis  de  muy poca ocurrencia en nuestro medio por la ausencia de  tarifa  legal-, le corresponde al censor precisar en qué consistió el yerro, y  de  qué  manera  ello  influyó  en el resultado formal o material respecto del  señalamiento o no del hecho indicado.   

          Pero  si  lo  que  se  deseaba  era  atacar el proceso de inferencia  lógica,  le  correspondía  al demandante precisar de acuerdo con las reglas de  la  sana  crítica,  el por qué los falladores realizaron de manera indebida la  deducción  para  arribar o no hacerlo, a la estructuración del hecho indicado,  pues  en  atención  a  que  la inferencia lógica es el resultado de un proceso  intelectual  valorativo,  el  único  ataque  posible  es a través del error de  hecho  -no  por  falso  juicio de existencia como lo planteó el demandante- por  transgresión  de  los  principios  de  la sana crítica, por lo cual compete al  censor  concretar  el  error  y  demostrar  que el Juez ha realizado, y cómo ha  realizado,   un  juicio  que desconoce una ley científica, un principio de  la  lógica  o  una  regla  constante  de  la  experiencia  común  o aceptada y  practicada  en  medios  específicos en una determinada materia. En este asunto,  el  censor  olvidó  que  a  él  correspondía probar los yerros y que no basta  enfrentar  su  particular  evaluación  del  caso  con  la  valoración  que  ha  realizado el Tribunal.   

          Además  de  lo  anterior, el censor formuló un cargo único, en el  cual  se  dirigió  indiscriminadamente  contra  la  evaluación  de las pruebas  directas  y  contra  el  no  reconocimiento  de  los  indicios  que  él estimó  acreditados,  sin  atender que si el ataque se dirige contra los indicios, tanto  desde  el  punto  de  vista  del  hecho  indicador  como  desde el ángulo de la  inferencia  lógica,  se  tienen  que  separar los cargos e invocarlos de manera  subsidiaria.   

          7.        De  manera  clara  el  fallador de segunda instancia, con base en la  evaluación  conjunta  de  la  pruebas recaudadas, llega a la conclusión que la  misma  procesada,  así  como  los señores MEJIA, fueron engañados hábilmente  por  quien  suplantó  a  la señora ROSA STELLA COLORADO DE PIEDRAHITA, lo cual  dejó  exenta  de responsabilidad penal a la señora AMPARO ECHEVERRY ESCOBAR, a  la  vez  que  desvirtuó los múltiples indicios planteados por el censor, quien  además  de  las  fallas  técnicas  en la censura de los indicios, se limitó a  enfrentar  su  criterio  personal con la valoración del Tribunal, lo cual no es  de recibo en el trámite de este recurso extraordinario.   

8.            En  consecuencia,  si  de acuerdo con el  artículo  254  del  Código de Procedimiento Penal, los elementos constitutivos  del  hecho  o  la  responsabilidad  de  los  procesados  pueden  acreditarse con  cualquier  medio  probatorio,  sin  que  exista tarifa  legal,  no  puede  censurarse  por  vía  del error al  fallador,  que  previa  crítica  a  los  elementos de juicio recaudados, decide  soportar  su  decisión  en aquellos que según las reglas de la sana crítica y  mediante  su valoración conjunta, coherente y armónica con las demás pruebas,  estima  como  importantes  y aptos para soportar su fallo de absolución, razón  por   la   cual   deja   de  lado  otros  elementos  probatorios  que  considera  innecesarios,   irrelevantes,   intrascendentes   o   simplemente  no  aptos  ni  demostrativos   de  los  hechos,  ni  de  la  responsabilidad  que  investiga  o  falla.   

9.             El  fallo  del  Tribunal  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  tiene presunción de acierto y de verdad, por lo que no  resulta  procedente  en  este  especial  y  extraordinario  trámite, revivir el  debate  acerca  de  la  evaluación, aptitud, capacidad y credibilidad otorgadas  por  los  juzgadores  a  los  elementos  probatorios para arribar a la sentencia  absolutoria   proferida,   sin  demostrar  que  ello  se  hizo  violando  normas  sustanciales.   

10.           Si  tal  como se expresó, el demandante  realizó  una  proposición  indebida  y  carente  de  técnica  del cargo, y si  además  éste  no fue aceptado, se concluye que la sentencia impugnada no puede  ser  casada  como  lo  solicita  el  censor en su petición final, y tanto menos  proferir sentencia estimativa de sustitución.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

NO     CASAR      la     sentencia  recurrida.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE   ENRIQUE   CORDOBA  POVEDA       

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS     E.    MEJIA  ESCOBAR           

                               No hay firma   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON              NILSON  PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  Por  ejemplo  sentencias  de 9 de agosto de 1999, septiembre 15 de 1999, diciembre 16  de  1999.  Magistrado ponente doctor Carlos Eduardo Mejía Escobar; Sentencia de  septiembre  30  de  1999. Magistrado ponente doctor Jorge Anibal Gómez Gallego;  sentencia  de  octubre  28  de  1999.  Magistrado  ponente doctor Alvaro Orlando  Pérez Pinzón, entre otras.     

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