13287 (14-10-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    DETENCION  DOMICILIARIA/ CONDENA DE EJECUCION  CONDICIONAL   

4              Tratándose    de    la   detención  domiciliaria,  ha  sido  reiterada  y  constante  la  posición de la Sala en el  sentido   de   que   se  trata  de  una  medida  de  aseguramiento  autónoma  e  independiente de la detención preventiva.   

Igualmente,  ha  sido  también  constante  y  pacífico  el  criterio en el sentido de que habiéndose concedido la detención  domiciliaria  en el transcurso del proceso, medida que implica que la privación  de  la  libertad,  sin  excarcelación,  que  se  cumple  en  el  domicilio  del  procesado,  al  proferirse  sentencia  de  condena  negando  el  subrogado de la  condena  de  ejecución  condicional,  la  orden  de  cumplir  la pena impuesta,  implica,   de   suyo,  la  consecuente  captura  para  que  al  procesado  pueda  trasladársele  al  sitio  de  reclusión, ya que por mandato del artículo 198,  inciso  primero del C.P.P., “se cumplirán de inmediato”, pues “la finalidad del  beneficio  consagrado  en  el  artículo  396 del Código de Procedimiento Penal  (artículo  53  de  la  ley 81 de 1993) apunta exclusivamente a que el sindicado  vaya   descontando   pena   en  su  domicilio  mientras  el  Estado  decreta  su  responsabilidad.  Proferida la sentencia de condena y determinada la pena que le  corresponde   al   procesado,  en  aquellos  casos  en  que  el  Juez  considere  improcedente  la  concesión  del  subrogado  previsto  en  el  artículo 68 del  Código   Penal   tendrá   que   revocar  el  beneficio  concedido  (detención  domiciliaria),  para  hacer  efectivo el cumplimiento de la sanción impuesta en  el   fallo  de  condena.  Esto  se  afirma  sin  perjuicio  de  las  excepciones  consagradas  en los artículos 44 y ss. de la ley 81 de 1993” (Auto de noviembre  9 de 1993, M.P., Dr. Gustavo Gómez Velásquez).   

PROCESO No. 13287  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

Aprobado Acta No. 123  

Santafé de Bogotá D.C., catorce de octubre  de mil novecientos noventa y siete.   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala respecto de la petición  elevada  por el defensor del CESAR IVAN GALINDO ZULUAGA, en el sentido de que se  le  “retorne”  a  dicho  procesado  “la  detención domiciliaria de la que  venía gozando cuando se dictó el fallo de primera instancia”.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICION:  

Manifiesta  el  petente  que  habiéndosele  concedido  al  procesado  la  detención  domiciliaria cuando se le resolvió la  situación  jurídica  en  este  proceso,  en  el que al tiempo que se le impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin excarcelación, se le  sustituyó  por aquella, cuando la Juez de primera instancia profirió sentencia  condenatoria  negándole  el  subrogado  de  la  suspención  condicional  de la  ejecución  de  la sentencia, revocó la detención domiciliaria  ordenando  su  inmediata  captura, siendo que, el “encarcelamiento”, en su criterio, no  podía  cumplirse  hasta  tanto  no  cobre  ejecutoria la sentencia que ahora se  encuentra recurrida en casación.   

Para  sustentar  sus afirmaciones, cita, por  demás  fuera  de  contexto,  jurisprudencia de la Sala, concluyendo a partir de  allí,  que  siendo  la  detención domiciliaria una medida de aseguramiento que  tiene  naturaleza  autónoma,  “no  puede  ser  estimada,  por tanto, como una  simple  sustitución  de  la  detención  preventiva  sin excarcelación”; por  ello,   en   caso  de  negativa  del  subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional,   quien   durante   el   proceso   viene  privado  de  la  libertad  domiciliariamente,  “no  está  sujeto  a la regla establecida en el artículo  198   del  C.  de  Penal  para  aquellos  eventos  en  los  cuales  ‘durante   el   proceso   se  hubiese  proferido  medida  de aseguramiento de detención sin excarcelación’:    Su  cumplimiento  inmediato”, pues su fundamento está,  agrega, en la sentencia y no en la medida de aseguramiento.   

ANTECEDENTES:  

1º. Por resolución del 14 de septiembre de  1995,  la  Unidad de Fiscalías de la Dorada (Caldas) le resolvió la situación  jurídica  a  CESAR  IVAN  GALINDO  ZULUAGA,  por  hechos  cometidos  cuando  se  desempeñaba  como  Secretario  de dicha unidad, profiriendo en su contra medida  de  aseguramiento  de  conminación,  imputándole el delito de peculado culposo  (f. 120).   

2º. El 14 de noviembre de 1995, se declaró  cerrada   la   investigación   (f.  142),  habiéndose  calificado  el  mérito  probatorio  del  sumario  por resolución del 19 de diciembre del mismo año con  resolución  acusatoria  en contra del procesado por el mismo delito imputado en  la   definición   de   la   situación  jurídica,  disponiendo  que  el  mismo  “continuará en libertad”.   

3º. Apelada la anterior decisión, el 28 de  febrero  de  1996,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de Manizales la  confirmó en todas sus partes.   

4º.  En la etapa del juicio, el Juzgado 2º  Penal  del  Circuito  de  la  Dorada  (Caldas), mediante auto del 16 de abril de  1996,  decretó  la  acumulación  de  la causa No. 2364 que por los punibles de  Peculado   y  Falsedad  que  cursaba  en  ese  mismo  Despacho,  contra  GIRALDO  ZULUAGA.   

En el referido proceso, mediante resolución  del  30  de  octubre de 1995, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal   Superior   de   Manizales,   profirió,   contra   dicho  procesado,  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva, “sin lugar a excarcelación”, como  presunto  responsable de los delitos de peculado por apropiación y falsedad por  destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de documentos públicos, en concurso  material,  al tiempo que ordenó “en aplicación del art. 396 del C. de P.P…  la  detención  domiciliaria – a GALINDO ZULUAGA -, que se cumplirá en el lugar  de   su   residencia”  imponiéndole  como  caución  la  suma  de  $  20.000,  solicitando  igualmente  su  suspensión en el cargo (f. 373) a la que se le dio  cumplimiento  mediante resolución No. 003476 del 31 de octubre de 1995, emanada  de  la  Dirección  Seccional  Administrativa  y  Financiera  de la Fiscalía de  Manizales (f. 429).   

En  la misma investigación, el 6 de febrero  de  1996, se profirió resolución acusatoria por los mismos delitos previamente  imputados  al definírsele la situación jurídica al procesado, disponiendo que  el  procesado  GALINDO  ZULUAGA “seguirá en la detención domiciliaria que le  fuera     concedida    para    lo    cual    servirá    la    misma    caución  depositada”.   

5º.  Así,  mediante  sentencia  del  17 de  octubre  de  1996,  el  Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  de Manizales, dictó  sentencia  condenatoria  en  contra  del  incriminado,  imponiéndole  como pena  principal  50  meses  de  prisión  y  multa de $ 2.175.000,oo y la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por 3 años como autor de un  concurso  de  delitos  de  peculado por apropiación, destrucción, supresión y  ocultamiento  de  documento público y peculado culposo, negándole el subrogado  de  la  condena  de  ejecución  condicional,  ordenando  que  “como  este  se  encuentra  en detención domiciliaria se ordenará su inmediata conducción a la  Cárcel  Nacional  de  varones de Manizales Caldas, a fin de efectivizar la pena  impuesta,  por  lo  tanto  se  librarán las órdenes correspondientes para este  efecto”.   

Apelada la anterior, decisión por sentencia  del  4  de  febrero  del  año  en  curso, el Tribunal Superior de Manizales, la  confirmó;   decisión   contra   la   que  el  defensor  interpuso  el  recurso  extraordinario    de    casación    que    actualmente    se    encuentra    en  trámite.   

CONSIDERACIONES:  

Como  quiera  que  el defensor del procesado  sustenta  su  petición  en  una  transcripción  que  hace fuera de contexto de  jurisprudencia  de  esta Sala, en la que fungió como ponente quien ahora cumple  la     misma    función,    resulta    necesario,    hacer    las    siguientes  precisiones:   

1º.   Tratándose   de   la   detención  domiciliaria,  ha  sido  reiterada  y  constante  la  posición de la Sala en el  sentido   de   que   se  trata  de  una  medida  de  aseguramiento  autónoma  e  independiente de la detención preventiva.   

2º. Igualmente, ha sido también constante y  pacífico  el  criterio en el sentido de que habiéndose concedido la detención  domiciliaria  en el transcurso del proceso, medida que implica que la privación  de  la  libertad,  sin  excarcelación,  que  se  cumple  en  el  domicilio  del  procesado,  al  proferirse  sentencia  de  condena  negando  el  subrogado de la  condena  de  ejecución  condicional,  la  orden  de  cumplir  la pena impuesta,  implica,   de   suyo,  la  consecuente  captura  para  que  al  procesado  pueda  trasladársele  al  sitio  de  reclusión, ya que por mandato del artículo 198,  inciso  primero  del  C.P.P.,  “se  cumplirán  de  inmediato”,  pues  “la  finalidad   del  beneficio  consagrado  en  el  artículo  396  del  Código  de  Procedimiento  Penal (artículo 53 de la ley 81 de 1993) apunta exclusivamente a  que  el  sindicado  vaya  descontando  pena  en  su domicilio mientras el Estado  decreta  su  responsabilidad. Proferida la sentencia de condena y determinada la  pena  que  le  corresponde  al  procesado,  en  aquellos  casos  en  que el Juez  considere  improcedente  la concesión del subrogado previsto en el artículo 68  del  Código  Penal  tendrá  que  revocar  el  beneficio  concedido (detención  domiciliaria),  para  hacer  efectivo el cumplimiento de la sanción impuesta en  el   fallo  de  condena.  Esto  se  afirma  sin  perjuicio  de  las  excepciones  consagradas  en  los  artículos  44  y  ss.  de  la  ley 81 de 1993” (Auto de  noviembre 9 de 1993, M.P., Dr. Gustavo Gómez Velásquez).   

3º.  Así las cosas, es del caso anotar que  la  decisión  transcrita  en  precedencia  fue  reiterada en el auto de segunda  instancia,  en  el  que el defensor de GALINDO ZULUAGA sustenta su petición, no  obstante  que distorsiona su real contenido y alcance por su reproducción fuera  de  contexto para afirmar que la Sala ha sostenido la necesidad de la ejecutoria  del  fallo  para  hacer  efectiva  la revocatoria de la detención domiciliaria,  cuando en verdad el criterio ha sido el contrario.   

Evitó pues, el petente, tener en cuenta que  si  bien  en  el aparte que reproduce como aval de sus afirmaciones, se menciona  la  necesidad de la ejecutoria del fallo para hacer efectiva la reclusión en un  establecimiento  carcelario como consecuencia de la revocatoria de la detención  domiciliaria  como  efecto de la sentencia de condena, esta no es afirmación de  la  Corte  sino enunciación de la segunda de las “tres cosas definitivas a la  solución  del  presente  asunto”, que no eran otras que las planteadas por el  defensor  del  procesado  y  el Ministerio Público en la apelación interpuesta  contra  el auto proferido en primera instancia por el Tribunal de Pasto, caso en  el  cual  es  la  Sala  competente  para  pronunciarse de fondo. Sin embargo, en  aquella  oportunidad no se abordó el análisis de los tres aspectos mencionados  por   sustracción   de   materia,   dado  que  los  apelantes  desistieron  del  recurso.   

5º. Olvida además el petente, que frente a  la   cuestión   planteada,   ha   sido   unánime   y  constante  la  posición  jurisprudencial,  pudiéndose  citar  a  manera  de  ejemplo los autos de única  instancia  del  7  de  noviembre de 1995 (M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel), 8 de  agosto  de 1996 y 15 de septiembre de 1997 (M.P. Dr. Carlos E. Mejía Escobar) y  el  del  5  de junio del año en curso a que se ha hecho alusión por constituir  el pretendido supuesto de la petición que ahora se resuelve.   

6º. Ahora bien, como el caso que ahora ocupa  la  atención  de  la  Sala se encuentra en casación y la decisión cuestionada  emana  de  la  sentencia recurrida extraordinariamente, es indudable, como se ha  venido  sosteniendo  en  autos  del  13  de noviembre de 1996 (M.P. Dr. Fernando  Arboleda  Ripoll)  11 de septiembre de 1996 (M. P. Dr. Ricardo Calvete Rangel) y  octubre  10  de  1996  ( M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia), que no puede la Corte  pronunciarse  de  fondo,  pues  su  competencia  en  estos eventos para resolver  asuntos  diversos a los que emanan del recurso mismo, se limita a las peticiones  de  libertad en aquellos casos en que se reúnen los requisitos del artículo 72  del  C.P.  o  cuando  se ha cumplido totalmente la pena tal y como lo dispone el  artículo 415.2 del C.P.P..   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESULVE:  

Abstenerse   de  pronunciarse  sobre  la  petición  del  defensor  procesado  CESAR IVAN GALINDO  ZULUAGA  en  el  sentido de “retornarle” a aquél la detención domiciliaria  de   que   venía  gozando  hasta  cuando  se  profirió  el  fallo  de  primera  instancia.   

Notifíquese y cúmplase  

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                       RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS        EDUARDO       MEJIA  ESCOBAR                      DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                                   NO  FIRMO   

MARIO            MANTILLA  NOUGUES                JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

    

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