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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

DR. RICARDO CALVETE RANGEL  

APROBADO ACTA No. 20  

Santafé de Bogotá, D.C., febrero dieciséis  de mil novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JORGE  LUIS  PEÑATE  HERNANDEZ,  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Montería,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  misma  ciudad, mediante la cual lo condenó a la pena principal de dos (2) años  de prisión por el delito de homicidio culposo.   

HECHOS  

El 20 de mayo de 1995, siendo las tres de la  mañana,  en  la carrera primera entre calles 13 y 14 de la ciudad de Montería,  chocó  el  vehículo  campero marca toyota de placas PJ- 8710 que en el momento  iba  conducido  por JORGE LUIS PEÑATE HERNANDEZ, con la motocicleta marca honda  C-70  de  placas  FDY  -53  conducida  por  FELIX ALBERTO COAVAS PALENCIA, quien  resultó  herido de gravedad y poco después murió en el hospital San Jerónimo  como consecuencia de las múltiples lesiones recibidas.   

LA DEMANDA  

El   libelista   acusa  la  sentencia  por  violación  indirecta  de  una  norma sustancial por error de derecho, porque se  dejaron  de  aplicar  los  artículos  294  y  273  del Código de Procedimiento  Penal.   

A  manera  de  sustentación  dice que en la  sentencia  de segundo grado se dejaron de aplicar los artículos 264, 273, 282 y  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por cuanto el Tribunal erró en la  apreciación  de las pruebas allegadas al proceso, en concreto las declaraciones  juradas  y  el croquis elaborado por la Policía Nacional, en  la medida en  que  se  les  dio un valor diverso del que la ley les asigna, sin reparar en los  criterios para valorar el testimonio y para apreciar el dictamen.   

“En virtud de la prueba no valorada por el  Tribunal,  este  concluye  erróneamente  que: ”…Lo dicho encuentra respaldo  probatorio  no solo en el croquis elaborado por las autoridades de tránsito (f.  24),  sino  además  en testimonios de personas que presenciaron los hechos como  el  señor  FERNANDO  MANUEL  PEREZ  CASTRO  (f  85),  quien  en  lo  pertinente  dice:…”;  con estas conclusiones tan simplistas, no se puede llegar jamás a  una  decisión tan seria, como a la que llegó el Tribunal, pues jamás realizó  una  crítica  ,  ni mucho menos valoró cada uno de los testimonios, por lo que  existió  una  falta  de  aplicación  del  artículo  294 del Estatuto Procesal  Penal”.   

El  testigo  FERNANDO  MANUEL  PEREZ  CASTRO  miente,  porque  del  conjunto  probatorio  que  existe  en  el  radicado emerge  diamantinamente  que  todas  sus  manifestaciones  son  falsas,  producto  de su  fantasía,  puesto  que  según  el  resultado  de  la  prueba de alcoholémia y  estupefacientes  realizada  a  su asistido resultó negativa; por lo tanto es un  testimonio  que  no  tiene  credibilidad;  de  otra  parte,  en  el protocolo de  necropsia  no  dice  que  a  COAVAS  VALENCIA  le  hiciera  falta  hueso alguno.  Igualmente  en otro aparte de su testimonio manifiesta que el señor venía bien  por  su derecha, pero de las declaraciones de YAIR FLOREZ y de LUZ MARY LOPEZ se  desprende  que el señor COAVAS venía con exceso de velocidad, haciendo zig zag  y  en estado de embriaguez, lo que es corroborado con el examen de alcoholemia y  estupefacientes  el  cual  resultó positivo. Igual sucede cuando manifiesta que  venía  como  a  100  km.  por  hora  contrariamente  a  lo  manifestado por los  declarantes FLOREZ Y LOPEZ.   

Al  momento  de  producirse  la colisión no  había  ninguna  persona  diferente  a  los acompañantes del procesado, quienes  presenciaron  directamente la colisión. En cuanto al testigo FRANCISCO DE PAULA  RODRIGUEZ  nada  útil  puede  aportar  para  deducir  responsabilidad porque no  presenció los hechos.   

Es  labor  ineludible  del  juez  valorar el  testimonio  de manera lógica y conveniente, haciendo la crítica de acuerdo con  los  requisitos  de forma para ello, pasos que no se dieron dado que al Tribunal  le  hizo  falta  aplicar  el  artículo 294 del C. de P.P en concordancia con el  art.   282   ibídem,  por  cuanto  la  prueba  testimonial  resultó  incierta,  atestaciones     objetivamente     erradas     a     causa    de    percepciones  inexactas.   

Con  relación a la falta de aplicación del  art.  273  ibídem,  es  preciso  señalar  que  el  Tribunal le dio pleno valor  probatorio  al  croquis  elaborado  por  agentes  de  la  Policía  Nacional. No  apreció  el  dictamen  con la firmeza, precisión y calidad de sus fundamentos;  si  bien  es cierto el croquis fue elaborado por la Policía, no es menos cierto  que  su  elaboración  se  hizo  horas  después de ocurrido el hecho, cuando el  campero  Toyota  no  estaba  en  el  lugar de los hechos, cuando su conductor no  estaba  presente.  De  acuerdo  a  los  testigos  el  campero  al  producirse la  colisión  quedó  en  mitad  de  la  vía y no como equivocadamente está en el  croquis,  por  cuanto  este fue elaborado de acuerdo con la versión del testigo  FERNANDO  MANUEL  PAEZ CASTRO, quien narró toda una falsedad en su declaración  ante la Fiscalía.   

Igual  suerte  se  predica del testimonio de  CARLOS  JULIO  SIBAJA  ROSARIO,  quien miente cuando afirma que el conductor del  vehículo  Toyota invade el carril contrario, que no fue el señor PEÑATE quien  llevó  a  la víctima al Hospital sino un carro de plaza marca Nissan, y que el  señor COAVAS venía derecho.   

Testimonios  como  los  de YAIR FLOREZ y LUZ  MARY  LOPEZ  MENDOZA,  quienes  si  fueron  testigos presenciales de los hechos,  confirman  que  el  Tribunal  dejó  de  aplicar los artículos en mención y lo  llevó  a  tomar  una  decisión  equivocada, porque en el plenario se demostró  otra cuestión muy diferente.    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

1. El  error  de  derecho,  que es el  motivo  por  el  cual  se formula el único cargo que contiene la demanda, puede  ser  por  un  falso juicio de legalidad o por un falso juicio de convicción. Lo  primero  se  presenta cuando se tienen en cuenta pruebas ilegalmente aducidas al  proceso,  y  lo  segundo, cuando se le da a la prueba un valor mayor o menor del  que la ley le da.     

                             2. En el caso en estudio el censor afirma  en  la  demostración  del  ataque, que a las declaraciones juradas y al croquis  elaborado  por  la policía se les dio un valor diverso  del  que la ley les asigna, error francamente imposible  de  cometer  por  parte del juzgador, pues las dos pruebas a que alude no están  sometidas  a tarifa legal, luego mal podía exigírsele que les diera el mérito  consignado en la ley, ya que la ley no se ocupa de eso.   

                             Como no era posible la demostración del  reproche   anunciado,   a   renglón   seguido   incurre   en   una   manifiesta  contradicción,  pues  se  queja  de  que las pruebas no hayan sido valoradas de  acuerdo  con  las  reglas  de  la sana crítica, que es el sistema acogido en la  legislación  procesal  penal  para  evaluar  el  material  probatorio, pero los  errores  que  puede  cometer el sentenciador en esa tarea no son de derecho sino  de  hecho,  y obedecen a no tener en cuenta las reglas de la lógica, la ciencia  y  la  experiencia,  no  a  que  se  desconozca  el  valor que la ley le da a la  prueba.     

                             3.  En  casación no es de recibo que se  cuestione   la   apreciación   probatoria   del   sentenciador  limitándose  a  afirmaciones  generales,  como  que  las conclusiones fueron simplistas; que los  testigos   mienten;   que  no  se  aplicó  el  artículo  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal;  o  que  no  se  apreció  el  dictamen  con  la  firmeza,  precisión y calidad de sus fundamentos.   

                             Tampoco tiene sentido que el libelista se  dedique   a   enfrentar   el   criterio   del   juzgador  con  sus  particulares  apreciaciones,   en   una   alegación    propia  de  las  instancias  pero  completamente  inocua  en casación, en donde lo que se debe plantear a la Corte  son  errores  in iudicando o in procedendo que vicien de ilegalidad el fallo, no  simples pareceres sobre lo que piensa respecto de las pruebas.   

                             4.  En  síntesis,  la  inconformidad se  reduce  a  que  el  defensor  no  está  de  acuerdo  en  que se le hubiera dado  credibilidad  al  testigo  FERNANDO  MANUEL  PEREZ  CASTRO, con objeciones sobre  algunos  aspectos  al margen del accidente, y en cambio sí ha debido dársele a  los  que favorecen a su cliente YAIR FLOREZ  y LUZ MARY LOPEZ. En cuanto al  croquis,  cree  que  no  contiene  la  realidad  de lo sucedido, y le endilga al  fallador  el  no  haber  aplicado  los  criterios del artículo 273 del estatuto  procesal.   

                             Este panorama no deja duda de que además  de  la  equivocación  en  la vía escogida para la formulación del cargo, y el  divorcio  entre  éste  y lo expuesto en lo que denomina “demostración”, el  escrito  no  es  más  que  un  alegato  ajeno  por completo a los objetivos del  recurso  extraordinario,  y  a  la  exigencia  prevista  en  el numeral 3º. del  artículo  225  del  Código de Procedimiento Penal, por lo tanto lo indicado es  rechazarlo in limine.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia – Sala de Casación Penal –   

RESUELVE  

Rechazar  la demanda de casación presentada  por  el  defensor  del procesado JORGE LUIS PEÑATE HERNANDEZ, y en consecuencia  declarar desierto el recurso interpuesto.   

En virtud de lo dispuesto en el artículo 197  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  contra  este  auto  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y Cúmplase  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                       

JORGE   E.  CORDOBA  POVEDA                                            CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                              CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                             

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                                                           NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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